Recta final elección de juzgadores

Justicia
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El proceso electoral de juzgadores entró en la recta final, el próximo domingo el pueblo elegirá a jueces, juezas, magistrados, magistradas, ministros y ministras. 881 cargos en juego.
A estas alturas nadie dudaría que irían derecho a la Corte, empujadas por el voto del pueblo: Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz.
Las dos primeras no sólo llegarían sino además entre ellas estaría la que presidiría la nueva Corte, integrada por cinco mujeres y cuatro hombres.
Batres es la que más empatía ha conseguido con la gente y es lo que la tiene más cerca de la presidencia.
Loretta se ha quedado rezagada en las mediciones o encuestas y podría llegar ya no entre los tres primeros lugares, sino en la posición cuarta o quinta.
La popularidad de las tres se entiende porque por su actual posición de ministras son más conocidas, llevan meses y algunas hasta años de aparecer, por su función, en medios masivos.
Sin embargo, nada es hasta que es, hay que esperar a la votación y a que sean contados los votos. Los nombres de los nueve ganadores se divulgarían la noche de la elección, es objetivo del INE.
Ha sido evidente el compromiso expresado en las redes sociales de todos los competidores y competidoras con el nuevo esquema y la urgencia de hacer efectiva la impartición de justicia, sin distingos.
Es aventurado afirmar que todo está decidido y que ya existe acordeón o papeleta con los números marcados que deben ser inscritos en las boletas electorales. Nadie ha comprobado el supuesto ejército de civiles que garantizaría el ascenso de quienes están en listas.
No sería la primera vez que desatinen los agoreros, los mismos que han fallado en recientes elecciones.
¿Qué no daban por hecho en 2024 que habría competencia cerrada?
Igual en 2018.

Lo que se debe valorar en este proceso inédito es a quienes sin aparecer en medios masivos han conseguido posicionarse a través de las redes sociales, con su creatividad y determinación para alcanzar el triunfo.
Ahí está el caso de la doctora Dora Alicia Martínez Valero, candidata a ministra quien ha resistido intentos de desacreditarla con calumnias y estereotipos de género, lo que siempre sucede cuando alguien tiene éxito. No ha dudado en llevar su queja al INE y al tribunal electoral; logró que se ordenara bajar de Twitter (X) 16 expresiones en su contra.
Otro personaje que ha alcanzado popularidad es el autollamado “ministro chicharronero” Arístides Rodrigo Guerrero. Igual de creativo ha sido Ricardo Garduño Pasten. Sin ser grandes constructores de imagen ni disponer de dinero para ese fin por las acotadas reglas establecidas por la autoridad electoral, consiguieron salir del anonimato. Falta ver si lo realizado se traduce en votos.
También ha llamado la atención el mixteco Hugo Aguilar Ortiz, coordinador general de Derechos Indígenas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. Uno más es el abogado César Gutiérrez Priego, hijo del general Jesús Gutiérrez Rebollo.
Entre las mujeres no se puede dejar de citar a Sara Irene Herrerías Guerra, fiscal especializada en materia de derechos humanos; María Estela Ríos González, ex consejera jurídica en el gobierno anterior; Jazmín Bonilla García, la única inscrita por los tres poderes para este proceso, y Luz María Zarza Delgado, directora jurídica de Pemex de 2019 a 2024.
La verdad, basta revisar sus perfiles en la página del INE para confirmar que cualquiera de ellos y ellas tiene las cualidades para desempeñarse en la Suprema Corte.
Prácticamente se puede decir lo mismo de quienes aspiran a magistrados y jueces, no hay improvisados.
Y si alguno o alguna fue descubierto de tener mala fama pública o cuentas pendientes con la justicia, en el supuesto de que ganara, el INE no le entregaría la constancia de ganador.

Arturo Zárate Vite

 

 

Maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Titulado con mención honorífica.

Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal.

Más de cuatro décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político.

Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio.

Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.