El México que viene

Poder legislativo
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La última noche del año, como de costumbre, de risas, buen humor, carcajadas, abrazos, buenos deseos, momentos de felicidad, alegría, con la familia, con los amigos y no tan amigos, con los que están cerca y que nunca has visto porque la celebración la tienes en un restaurante, en un centro de espectáculos, en la casa de un vecino o en un lugar de tránsito.

Choque de copas, beber el líquido espumoso y comerse las doce uvas en el menor tiempo posible; entre más rápido, más viable, según vox pópuli, cumplimiento de los deseos.

Noche para reír, para escuchar música, para bailar, para cenar como pocas veces en el año, para bridar con champán francés, aquellos que pueden; con vino espumoso nacional, los moderados; con sidra, porque resulta económico, o con lo que sea, para los que todavía no ven la suya o quizás nunca la vean, satisfacer sus necesidades básicas.

Infaltable el llanto por los que se han ido, por los gratos o ingratos recuerdos, por las derrotas y triunfos, por los fracasos y los éxitos. Lágrimas por emoción o tristeza.

Horas y minutos nocturnos que solo se viven una vez al año, para despedir al que se va y darle la bienvenida al que viene.

Globos por los aires, luces de bengala, velas en las mesas. Niños y adultos, personas de la tercera edad, hay que decir mujeres y hombres, para que nadie se sienta discriminado. Unidos en el festejo del viejo y año nuevo, el que agoniza y el que nace, rostros sonrientes y felices, auténticos y fingidos, de ricos, poderosos, pobres y no tan pobres, de los dueños de la verdad, de los que deciden y de los que siguen esperando justicia.

Todos caben en la noche del último día del año, el México de la fiesta, del jolgorio, el reventón para los que pueden y otros como puedan.

Es la noche del disfrute, a sacarle hasta la última gota de felicidad ahora que hay vida, porque la felicidad no cuesta, es gratis, es actitud, disposición y emoción, no es exclusiva de nadie.

Chocar las copas y brindar por el México que viene.

El país que nos han anticipado y dibujado diputados y senadores, los hombres y mujeres del poder, bajarán las tarifas eléctricas y del gas, habrá más empleos, se podrá explotar el petróleo que se encuentra en aguas profundas, mejorará la educación, será más fácil pagar los impuestos, pagarán más los que más tienen, habrá menos pobres, elecciones equitativas, consejeros electorales imparciales, fiscalía autónoma justa, por fin justicia pronta y expedita, menos comida chatarra y más salud, más transparencia, rendición de cuentas, respeto a los derechos humanos, marchas y plantones regulados, competencia en la televisión abierta, más seguridad y abatimiento de la delincuencia e impunidad.

El México esperado y prometido.

¡Feliz año nuevo!

Arturo Zárate Vite

 

 

Maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Titulado con mención honorífica.

Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal.

Más de cuatro décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político.

Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio.

Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.