Una de Aeroméxico por las que van de arena

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Siempre lo negativo es lo más fácil de señalar cuando se trata del servicio de líneas aéreas, ya sea en el mostrador para documentarse o durante el viaje.

Esta historia es diferente, sucedió el 13 de agosto pasado, en el vuelo 26 de Aeroméxico Ámsterdam-Ciudad de México, avión Boeing 787-900 con capacidad para 274 pasajeros.

Los pasajeros empezaron a abordar, ubicar su lugar y acomodar su equipaje de mano.

Uno de los viajeros encontró que su asiento 18A ya estaba ocupado por una joven pasajera. Se le hizo ver que ese sitio no le correspondía. La jovencita reaccionó de inmediato y alzó la voz diciendo que ese lugar era suyo y que nadie se lo iba a quitar.

La sobrecargo mandó a llamar al personal de tierra de la línea aérea, responsable de entregar los pases, para que hiciera la aclaración. La pasajera empezó a llorar y gritar que ese asiento era suyo.

Entonces, se pidió el auxilio de la policía de Ámsterdam que se ubicó en la entrada del avión, en espera de que el capitán autorizara su intervención. El personal insistía en tratar de convencer a la joven. El resto de los pasajeros con rostros de preocupación y algunos gritos de “¡bájenla, bájenla!”. Sabían que ese incidente iba a demorar el vuelo.

Crecieron tensión y expectación.

Justo segundos antes de que el capitán permitiera el acceso de la seguridad, el pasajero de mediana edad, que tenía el pase correcto y el derecho al asiento 18A, para acabar con el conflicto, accedió a que le dieran otro lugar.

Terminaba el problema. ¡Gracias…Gracias! se escuchó en coro para quien había actuado con madurez y sensatez.

Durante el vuelo, a dicho pasajero, quien regresaba a su casa por el fallecimiento de un familiar, le regalaron un “Kit” de Aeroméxico.

Y el gesto humano de toda la tripulación: se acercaron para darle el pésame y palabras de aliento.

También, en las más de 10 horas que duró el vuelo, lo consintieron con bocadillos.

Arturo Zárate Vite

 

 

Maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Titulado con mención honorífica.

Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal.

Más de cuatro décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político.

Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio.

Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.