El Medallón de Sor Juana

El medallón de sor Juana Inés de la Cruz debe de conservarse en el Museo Legislativo de la Cámara de Diputados. En ningún momento Margarita López Portillo, quien entregó el pectoral, planteó que el destino final fuera la Universidad del Claustro de Sor Juana y mucho menos el Centro Cultural de la poeta en Nepantla, estado de México. Ella decidió que tenía que permanecer bajo el resguardo del poder legislativo, desde 1995.

La histórica pieza que se atribuye a la literata, ni siquiera ha sido analizada por expertos pasa saber si es auténtica. Por eso es que en la vitrina donde se encuentra en el recinto legislativo de San Lázaro, en la ciudad de México, en su parte baja aparece el letrero: “escudo monjil, carey, atribuido a Sor Juana”. No hay planes para averiguar si realmente lo usó la escritora. Tampoco recursos. Así seguirá por muchos años.

Te cuento esto porque hay dos instituciones que serían felices si los diputados decidieran darles el medallón: La Universidad del Claustro de Sor Juana y el museo en Nepantla, construido sobre el lugar donde nació Sor Juana. Por supuesto, el tema está muy lejos de ser una prioridad de los legisladores.

La pieza fue hallada en el Ex Convento de San Jerónimo, junto con los restos también atribuidos a la Décima Musa, en 1978, durante el periodo sexenal del entonces presidente José López Portillo. Su hermana Margarita “sanjuanista” de hueso colorado, consiguió que el pectoral fuera a parar a sus manos. Lo tenía guardado en su casa de Las Lomas.

Como reportero de El Universal recibí la orden de entrevistar a doña Margarita en su domicilio. Ella misma había llamado al diario. Quería hablar del medallón y hacer un anuncio.

Había resuelto entregarlo a la Cámara, un lugar que le parecía propicio, la casa del pueblo. Para que cualquier persona tuviera la oportunidad de admirarlo, sin pagar un quinto, de manera gratuita, como sucede hasta ahora. Por ahí han pasado miles y miles de estudiantes, universitarios y público en general. Margarita estaba convencida de que el medallón no podía seguir bajo su resguardo. No era recomendable que siguiera en manos de un particular.

Durante la entrevista, en la sala de su residencia, en ningún instante habló de que el resguardo de los diputados fuera temporal, para que después se depositara en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Hizo énfasis en la importancia de que estuviera en la cámara, a la vista y alcance del pueblo.

Acabo de ir al museo legislativo y ahí sigue el pectoral de Sor Juana, en las mismas condiciones que lo vi hace 23 años cuando me lo mostró doña Margarita. Lo han cuidado. Observé en el museo visitas guiadas para escolares.

Lo único que ha faltado es que un experto aclare e investigue si era o no el medallón que realmente portaba la poeta.

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