César Yáñez sombra de AMLO

A César Yáñez Centeno Cabrera lo conozco desde que empezó su carrera política al lado del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, en la campaña presidencial de 1988, como parte del equipo de prensa del entonces candidato presidencial. La primera vez que el hijo del general Lázaro Cárdenas buscaba llegar a Los Pinos.
Decir “equipo” de comunicación sería un exceso, porque nada más lo integraban dos personas, Armando Machorro y César. Ambos hacían la cobertura de los actos de campaña. Por la forma en que se desempeñaban, el primero tenía la principal responsabilidad y estaba más cerca del ingeniero.
Había ocasiones en que los dos sumaban más que el número de representantes de medios de comunicación que hacían la cobertura. Siempre fue suficiente una camioneta para transportar a los periodistas. Eran dos unidades, la de Cuauhtémoc y la de los periodistas. Sobraban lugares en el vehículo destinado a los informadores, a pesar de que ahí mismo viajaban Armando y César.
Otros tiempos, la pluralidad no había llegado a los medios. Se contaban con los dedos de una mano los que daban espacios a la oposición. La mayoría no iba a las actividades de campaña. Cuando citaban al candidato, lo criticaban y trataban de minimizar sus actos. No existía la obligación de darle equidad a la presencia de candidatos en medios.
Cada medio aplicaba su propio criterio. Prácticamente no existía la campaña de Cuauhtémoc en medios electrónicos y muy escasa la información que difundían los escritos.
El Universal, periódico en el que laboré 18 años, se caracterizaba por la apertura. Recuerdo que fue el primero que abrió sus páginas a todas las corrientes políticas. Con la representación de este medio, seguí todo el tiempo la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas.
César Yáñez se concretaba a realizar su trabajo, la tarea que le era asignada por Machorro. Discreto, parco. Sacaba o transcribía versiones de entrevistas que le hacían al ingeniero. A veces me parecía que participaba en misiones de logística o actividades no propias del contacto con la prensa.
Armando Machorro hacía las relaciones públicas con los periodistas, departía, ayudaba en lo que se ofrecía, intercambiaba impresiones y era el conducto cuando se requería entrevistar al ingeniero.
César Yáñez cumplía su papel, nunca observé un intento por desplazar o rebasar a Machorro en el trato con los periodistas. Se veía que entre ellos existía excelente comunicación.
Solo una vez registré alguna diferencia, cierto distanciamiento, que el propio ingeniero Cárdenas se encargó de resolver. Lo vi hablar con los dos, llamarles a atención y aclarar puntos.
La lealtad al ingeniero distinguió a Machorro y seguro que César Yáñez aprendió en ese tiempo la importancia de esta cualidad. Ayudar y hacer únicamente lo que diga el líder.
También la perseverancia, otro de los valores del ingeniero.
Por eso es que ahora vemos a César como sombra de Andrés Manuel López Obrador, su fiel colaborador desde la jefatura de gobierno en la Ciudad de México, hoy vocero de la campaña presidencial.

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