Fracasaron los independientes

La falta de equidad en las leyes, entre los candidatos, llevó al fracaso a los independientes que aspiraron a la presidencia de la República. No es posible que en esas condiciones normativas un individuo pueda competir contra la estructura de los partidos. La desventaja es abismal. En ningún momento existió la posibilidad de que alguno se convirtiera en ganador.
Quienes buscaron la candidatura como independientes, la mayoría no alcanzó el tope de firmas fijado para obtener el registro del Instituto Nacional Electoral (INE). Lo peor del caso es que los dos que finalmente lograron la cifra, reconocida por las autoridades, dejaron muchas dudas sobre la forma en que las obtuvieron. Y el colmo, una vez que pasaron las elecciones, los dos independientes fueron sancionados por irregularidades en el procedimiento que utilizaron para conseguir los apoyos.
Además, la “independiente” Margarita Zavala declinó en la recta final del proceso. Descubrió que no tenía nada que hacer ni aportar. Las posibilidades de un resultado favorable eran nulas. Su desenvolvimiento en el primer debate exhibió sus limitaciones cognitivas y orales. Hizo lo correcto al salirse, para evitan ridículo mayor.
Jaime Rodríguez “El Bronco” dejó muy manchado el tigre por la forma en que obtuvo miles de firmas y después por sus mutilares propuestas como la de cortar manos a corruptos y delincuentes. Sin embargo, hay que observar que llegó a obtener más votos que algunos partidos, pero muy lejos de las cifras de alcanzó el candidato ganador.
Dejó la impresión de un registro forzado, porque a pesar de que el INE exhibió fallas
sobre la forma de conseguir firmas, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitió controvertida resolución que le abrió puertas para competir por la presidencia.
En esas condiciones normativas, es evidente la desventaja ante partidos, por lo que se refiere a financiamiento y presencia en medios, para lograr la candidatura y con profundas diferencias en el reparto que hace la autoridad de las prerrogativas. Es imposible que un independiente llegue a la silla presidencial.
Como sucede después de cada proceso, en el poder legislativo tendrán que evaluar las reglas de la competencia electoral y proceder a modificar aquello que vaya contra principios democráticos o haya caído en inequidades. Encontrar el mecanismo para que se vuelva justa la disputa entre candidatos que participan con las siglas de un partido y quienes deciden competir de manera independiente.
También tendrá que estudiarse la clasificación de independiente, establecer un tiempo mínimo para separarse del partido antes del día de la elección, para que no suceda lo de Margarita que se hizo “independiente” al darse cuenta que ella no sería la candidata de Acción Nacional.
Lo que ha sucedido obliga a revisar este tema en el Senado y en la Cámara de Diputados.

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