El Siqueiros de La Nápoles

Hasta ahora no había escuchado a nadie que hablara con tanto conocimiento y pasión de la obra y vida del muralista David Alfaro Siqueiros. Apoyado con videos, proyecciones de alta definición, fotografías, documentales, recursos multimedia, pero sobre todo con una elocuencia cautivadora. Debo decirles que en el Centro Universitario Cultural (CUC) hubo gente que se puso de pie para aplaudirle, como si fuera la actuación de un artista comercial, de los que convocan a masas en grandes escenarios.
La verdad, Gregorio Luke es artista de la narración, que te atrapa desde el primer momento, que sabe interactuar con el público, que levanta de su asiento a los asistentes para que caminen de un lado a otro, de derecha a izquierda y viceversa, para admirar el efecto que imprimió Siqueiros a una de sus pinturas.
Agradezco a la periodista Pilar Jiménez Trejo quien también es una artista, cuando se trata de escribir y hablar del poeta inmortal Jaime Sabines, la invitación para escuchar a Gregorio, oportunidad para recordar a Siqueiros, conocer algo más del Polyforum, el monumental mural La Marcha de la Humanidad, que se encuentra en la colonia Nápoles de la Ciudad de México, donde han quitado decenas de árboles para empezar a sembrar cemento y levantar otro edificio, al lado del gigante Word Trade Center(WTC).
Gregorio Luke, hijo de la fallecida coreógrafa Gloria Contreras, considerado un embajador del arte y la cultura mexicana, ha sido agregado cultural de México en Los Ángeles y director del Museo de Arte Latinoamericano, especializado en llevar conferencias multimedia a parques, comunidades y escuelas populares. Sumó un éxito más a sus presentaciones por el mundo.
En el caso de Siqueiros, recordó hasta al abuelo de este gran pintor y muralista, tan particular que era llamado el “siete filos”, por la agudeza de su lenguaje, punzante e irónico.
La filiación comunista le costó a Siqueiros visitar en diversas ocasiones la cárcel, acusado de sedición. Sus detractores ideológicos nunca pudieron ni han podido ni podrán opacar la grandeza de la obra. Está a la vista de la sociedad, del pueblo e insertada en espacios universitarios, emblemáticos, históricos y en zonas dominadas por el imperio comercial.
A Luke para nada le ha gustado la decisión de tirar los árboles que rodeaban el Polyforum, en primer lugar, porque en estos tiempos de contaminación, juzga imperdonable deshacerse de lo que es fundamental para mejorar el aire que se respira en la ciudad.
Segundo, porque está convencido de que el fundador y empresario Manuel Suárez nunca hubiera permitido la deforestación. Confía en que la familia y dueños de ese espacio de La Nápoles restituyan el cerco arbolado.
Evidentemente, David Alfaro Siqueiros, desde el más allá, sigue siendo un dolor de cabeza para quienes tienen un pensamiento contrario al suyo. Por eso mismo, Luke recordó una fábrica de autos norteamericanos que en el último momento rechazó la figura hecha por el pintor para identificar la marca.
Quizás, lo que más reprueban a Siqueiros, es su participación en el atentado fallido contra el revolucionario soviético León Trotsky, quien se encontraba exiliado en México, finalmente asesinado por el certero golpe que le dio Ramón Mercader con un piolet en la cabeza.
Calidad del relato de Gregorio Luke sobre Siqueiros. Las autoridades todavía están a tiempo para grabarlo para la televisión, como sugirió uno de los conmovidos asistentes a la conferencia.

¿Irá AMLO al tercer debate?

Quienes compiten por la presidencia de la República en México acordaron la realización de tres debates, pero solo dos son obligatorios, como lo establece el artículo 218 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Dicho artículo, en su fracción primera, dice:
“El Consejo General organizará dos debates obligatorios entre todos los candidatos a la Presidencia de la República y promoverá, a través de los consejos locales y distritales, la celebración de debates entre candidatos a senadores y diputados federales”.
La obligación es para Instituto Nacional Electoral (INE) que organiza.
Sobreviven cuatro en el proceso electoral y hasta ahora, los cuatro han participado en los dos primeros debates presidenciales.
Alguno de los cuatro, por estrategia, pudiera decidir en el último momento no acudir al tercero.
Existe el antecedente de que en el 2006 Andrés Manuel López Obrador no acudió a uno de los debates, porque creyó que ya tenía en triunfo en la bolsa y por ende no era necesario exponerse. Se equivocó. Perdió puntos al desperdiciar esa oportunidad de contrastar posiciones y perdió la elección.
La verdad, los debates no son lo suyo, no se ve que se esmere en prepararse. También tiene la desventaja de hablar lento, aunque lo podría subsanar con buenas propuestas y mejores argumentos.
En este 2018, en el primer debate, siguió al pie de la letra la instrucción de sus asesores de no responder a provocaciones, por lo que dejó interrogantes e imputaciones sin contestar. Nada favorable para quien se supone va a la cabeza en las encuestas. De esa manera no es posible que la sociedad pueda medir sus capacidades, sobre todos los indecisos, los que todavía no resuelven por quien votarán el próximo 1 de julio y que pueden marcar la diferencia en el resultado de la elección presidencial.
Para el segundo debate, salió al paso de los cuestionamientos, nada más que con chascarrillos. Y para como está el país, los chistes no son la mejor opción ante graves problemas. Evidencia que no tiene los recursos retóricos que deben caracterizar a un líder. Tampoco ha exhibido propuestas concretas y en su lugar ha insistido en frases gastadas.
Cierto que la ley no lo obliga a participar en el tercer debate que se realizará en el Gran Museo del Mundo Maya en Mérida, Yucatán, el 12 de junio, pero de no ir, las consecuencias se reflejarían el día de la elección. Y si va, esta vez tiene que dedicarle tiempo al entrenamiento, para que al menos su actuación sea decorosa. La soberbia es mala consejera y peor si cree que ya ganó.
Haría bien en recordar la fábula de la liebre y la tortuga. La liebre perdió la carrera en el último tramo, porque se durmió cuando creyó que la tortuga jamás la podría alcanzar y vencer.