Las calles se heredan en el DF

Ciudad de México
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Con la novedad que las calles de la ciudad de México no sólo tienen dueños sino también herederos.

Por años he visto en mi calle una persona que desde muy temprano empieza a reservar, con botes y botellas de plástico los espacios públicos. También ofrece el servicio de lavado de vehículos.

Era un jovencito con rostro asustadizo cuando hace más de una década apareció con su franela. Su tez morena se acentuó bajo los rayos del sol cotidiano. Su delgadez se transformó con el paso del tiempo en una complexión robusta, con músculos en los brazos. Embarneció.

Al principio se acercaba con cierta timidez a los conductores. Poco a poco se fue ganando su confianza. Aceptaba lo que le dieran como propina. Todavía no había considerado el establecimiento de una cuota.

Tuvo un momento de crisis que estuvo cerca de costarle la calle. Robaron en uno de los edificios de la zona y al afectado se le hizo fácil acusar al primero que vio y ese fue el franelero.

Para su fortuna más de un automovilista habló en su favor. Destacaron la confianza que le tenían, sobre todo porque de lunes a viernes le entregaban las llaves de sus unidades, ya sea para que las lavara o les encontrara un lugar en la calle. Ninguna queja de los dueños por esta actividad. Se demostró la inocencia del franelero. Desde entonces ha recorrido la calle como pez en pecera, de un lado a otro, seguro, confiado, dominador.

Su tenacidad fue premiada. Paradoja de la vida, precisamente del edificio de donde salió la acusación es en el que ahora vive. Ahí encontró un lugar que puede pagar y desde ese sitio vigila y cuida su calle.

Por estacionamiento la cuota voluntaria es de 20 pesos y 50 por lavado. Por lo menos unos 40 autos quedan bajo su resguardo cada día.

No me consta pero es muy probable que pague tarifa a representante de autoridad a fin de que se le deje trabajar. Nunca he visto que alguna patrulla lo moleste o importune.

Es la vida diaria del franelero.

Como dueño de la calle, me acaba de presentar a su ayudante: “es mi hijo, le aviso para que no crea que es un extraño”.

Me lo presentó como el heredero de la calle.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.

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