Voto Derbez

      No hay comentarios en Voto Derbez

Lo que defino como “Voto Derbez” puede convertirse en factor relevante en las elecciones presidenciales del 1 de julio en México.
¿Por qué?
Hay un sector sustancioso de la población que no avaló la intención de chairos de boicotear la película “Hombre al Agua” de Eugenio Derbez, todo porque el artista mexicano en una entrevista para Radio Fórmula, en el programa de Ciro Gómez Leyya, no expresó su simpatía por “ya saben quien”.
“Ofensa” de ese tamaño era imperdonable. Pronto vino la descalificación para Derbez, porque ni de manera indirecta o subliminal aludió al tabasqueño, como lo hacen otros personajes.
Derbez, al menos hasta el día de la entrevista, no había decidido con quién están sus simpatías políticas. En su calidad de ciudadano, tiene derecho a reservarse la información, el voto es secreto. ¿Te imaginas que se hubiera pronunciado por Anaya o por Meade?. Seguro que los chairos lo crucifican. De cualquier forma, no se salvó de la reprobación mediática.
Hubo llamados hasta para realizar manifestaciones en las salas de cine donde exhibieran su película y voces en las redes sociales calificando de malo y aburrido el filme.
En ese contexto, dos semanas después del estreno, decidí ir a ver la película. Supuse que cualquier sala de la Ciudad de México que escogiera, estaría vacía. Por el contrario, no digo que llena, pero había gente, mucho más de la que hubiera imaginado, parejas, familias, padres con sus hijos. Gente sencilla. Pueblo que tiene en su corazón y admira a Derbez.
Desoyeron a los chairos, ignoraron la reprobación, la convocatoria al boicot. Claro aviso de que las acciones tiránicas no son aceptables, sin importar quien las haga, por muy favorecido que pueda estar en encuestas. Los chairos se metieron con un artista popular, querido. Les puede costar votos. Molesta que te quieran imponer hasta lo que debes o no debes ver.
Por lo mismo, esos ciudadanos, si deciden ir a las urnas a votar el 1 de julio, no es nada disparatado que, cuando vayan a cruzar la boleta, recuerden quien intentó prohibirles la película “Hombre al Agua” de Eugenio Derbez.
Aficionados al cine de Eugenio, sin hacer ruido ni escándalos, sin lanzar amenazas en redes sociales ni denigrar a nadie, sin insultos ni discriminaciones, podrían cobrar la afrenta.
La película no es para competir por un premio de la academia de Hollywood. Sin embargo, me consta que los asistentes a la sala de WTC salieron encantados, sonrientes. Pasaron rato amable, alegre, divertido, lo que no les puede dar ni el puntero en encuestas.
Ha sido un error de los que creen que el arroz ya está cocido haber intentado boicotear la película.
El “Voto Derbez” puede echar sus aspiraciones al agua.

¿La peor derrota del abstencionismo?

El segundo debate electoral puede cambiar el panorama, dar un vuelco en las encuestas o estrechar la distancia entre el primero y segundo lugar. Cerrarse la competencia o cambiar de puntero si quien va adelante decide volver a dejar sin respuesta cuestionamientos que le hacen sus adversarios por planteamientos contradictorios o propuestas irrealizables.

Quien quiera ser presidente de México debe demostrar a sus seguidores y a quienes no lo son que está preparado para gobernar al país, pero no con quimeras. Es oportunidad para exhibir capacidades, razones por las que merece el voto.

Sería un error si solo va al debate, en términos beisboleros,  a ver pasar la pelota que le lanzan, por creer que ya no necesita pegar más hitsni más carreras en la pizarra, confiado en la ventaja que le dan encuestas. Las cifras de encuestas no son votos. El juego terminará una vez que caiga el último out; mientras tanto, existe la posibilidad de la voltereta.

Pecar de exceso de confianza o de soberbia, creer que el arroz ya se coció, tiene su riesgo. Todavía hay muchos mexicanos que están indecisos sobre el sentido de su voto y otro tanto considera la anulación del sufragio al no estar convencido por ninguno de los candidatos.

Resultado del primer debate, al ver sus evasivas, el puntero para nada dejó la impresión de que es el mejor. Cierto que hasta ahora sigue arriba en las encuestas, sin embargo, todavía falta la etapa final, la de votar en las urnas. Además, en procesos recientes, empresas encuestadoras han fallado en sus pronósticos. Nada garantiza que sus cifras se vayan a cumplir el próximo 1 de julio.

Hay tal efervescencia política en la sociedad que es probable que el abstencionismo sufra la peor derrota de su historia. La gente va a salir de sus casas a votar y lo ideal es que lo haga con pleno conocimiento de los competidores.

Quien lleva la delantera, por esa lucha por la presidencia que ya suma dos intentos fallidos, es un hecho que tiene un voto duro a su favor, que le perdona todo. Es un voto, comprobado en el 2006 y 2012, que no le alcanza para ganar.

De ahí la importancia que en el próximo debate, no repita la estrategia del primero. Hay demasiados electores indecisos, registrados en las mismas encuestas, que no han sido convencidos y que pueden darle la voltereta al marcador.