Tanto el senador Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, como la senadora Lilly Téllez se han caracterizado en los últimos tiempos por sus frecuentes viajes a Washington.
No han ido a hacer turismo y mucho menos a tomarse unos días de descanso en la capital de los Estados Unidos.
La sonorense y panista ha precisado en la tribuna del Senado que viaja por invitación, porque medios y otras organizaciones la invitan a dar entrevistas, conferencias.
Alejandro empezó a viajar a esa capital cuando se sintió perseguido político y creyó que en cualquier momento sería aprehendido, acusado de enriquecimiento. Cambió su enfoque una vez que arregló que la Cámara de Diputados guardara en el cajón la solicitud de las autoridades de Campeche para que le quitaran el fuero y dejarlo a disposición de la justicia.
Ajustó el objetivo. Ahora los viajes a los Estados Unidos son para pedir la intervención del gobierno vecino con el propósito de que proceda y detenga a los que llama narco-políticos.
Para Alito en México hay “narcogobierno” y los únicos que pueden acabar con esto son quienes representan a la potencia de al lado, metiendo a la cárcel a los narco-políticos. Se la pasa clamando por la intervención externa en ese sentido, lo que para sus adversarios no es otra cosa que traición a la patria.
El artículo 108 de la Constitución señala que cualquier ciudadano o ciudadana puede ser enjuiciado por ese motivo.
¿Y que es traición a la patria?
De acuerdo con el artículo 123 del código penal federal, se castiga con prisión de cinco a 40 años y multa hasta de 50 mil pesos; y son diversas las acciones que se podrían considerar como traición a la patria, entre ellas las siguientes:
1.- Realizar actos contra la independencia, soberanía o integridad de la nación mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero.
2.-Cooperar con Estado extranjero en alguna forma que pueda perjudicar a México.
3.- Tener relación con persona, grupo o gobierno extranjero o le dé instrucciones, información o consejos, con objeto de guiar a una posible invasión del territorio nacional o de alterar la paz interior.
Alito dirá que en ningún momento ha incurrido en traición a la patria y que lo que hace es denunciar a políticos ligados a la delincuencia, a la luz del criterio vecino que considera terroristas a los narcos y se otorga el derecho de perseguirlos donde quiera que se encuentren.
La senadora Lilly Téllez afirmaría que tampoco está traicionando a su patria y que solo busca limpiarla de malandros, para devolverle a la sociedad la seguridad y tranquilidad anhelada.
Independientemente de si están o no traicionando a su país, seguro Lilly y Alito esperarían que su activismo contribuya de manera sustancial a que la oposición recupere el poder.
Supondrían que millones de mexicanos sienten empatía con lo que hacen y que, llegado el día de las elecciones, le van a dar la espalda a los candidatos y candidatas de Morena.
Eso está por verse porque si algo encabrona a mexicanos y mexicanas es que se vaya a rogar al extranjero que vengan a resolver diferencias o pleitos internos por el poder.
No hay garantía de que sea el camino para reconquistarlo, la acción se les puede revertir, el efecto búmeran. Es muy probable que no perciban ni teman dichas consecuencias, pero podrían estar perdiendo votos.
En las próximas elecciones se comprobará si acertaron o se equivocaron.
Ha sido tal su empeño por lo que han venido haciendo que prácticamente se desentendieron de la campaña para convencer al electorado de que ya se purificaron y son mucha mejor opción política, con la capacidad de resolver lo que no pudieron resolver cuando fueron gobierno.
Sin duda, una cosa es combatir a delincuentes y otra recurrir a los vecinos para que les echen la mano. La historia y hechos recientes demuestran que la intervención de la potencia, en ningún país, es gratuita y puede afectar hasta a los mismos que la han solicitado.
Todo el escándalo en torno al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya él mismo lo hubiera evitado desde un primer momento si exhibe su pasaporte, visa y registros migratorios para comprobar que estaba en los Estados Unidos el día que supuestamente participó en la reunión a la que fueron convocados Ismael “El Mayo” Zambada y el diputado federal electo Héctor Melesio Cuén, posteriormente asesinado.
La revelación de su presunta participación en ese encuentro se dio a conocer en carta atribuida al propio Zambada, cuando ya estaba detenido en el vecino país, en agosto de 2024.
Rocha Moya no exhibió su pasaporte y se concretó a la simple declaración de que estaba en Los Ángeles, California, y a partir de ahí vinieron las sospechas que ahora lo tienen acusado de vínculos con la delincuencia y que lo han llevado a solicitar licencia.
Apenas el pasado 6 de mayo, la semana anterior, el abogado y prominente directivo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) Arturo Escobar hizo un comentario en X que desnuda a Rocha Moya.
Escobar se ha convertido en político cuidadoso e influyente dentro de su partido, aliado de la Cuarta Transformación. Habla u opina después de haber analizado la situación, después de haber valorado los distintos aspectos, no por algo fue de los primeros en advertir los riesgos que corrían los partidos aliados de Morena con el Plan B electoral.
Al final dicho plan no se concretó como querían en Palacio Nacional y voces como la de Escobar jugaron un papel determinante para recortarlo.
Su reciente comentario en X, quizás, para la generalidad, pasaría desapercibido, apenas tiene alrededor de 30 mil seguidores, no tiene millones como otros personajes de la política. Sin embargo, su observación para nada es menor y seguramente ya fue leída donde se tiene que leer.
Pone en jaque la credibilidad de Rubén Rocha Moya.
¿Qué fue lo que escribió Arturo Escobar en X el pasado 6 de mayo?
“Creo que uno de los puntos que más impacta en la percepción pública sobre la defensa de Rocha Moya es su presunta participación en una reunión con delincuentes, donde también habría estado presente el diputado federal electo Héctor Melesio Cuén, posteriormente asesinado”.
“Frente a un señalamiento de ese tamaño, la sociedad naturalmente espera claridad, certeza y pruebas contundentes. Rocha ha sostenido que no estuvo ahí y que incluso se encontraba en los Estados Unidos. Precisamente por eso, resulta inevitable que muchos se pregunten: si existe una manera tan directa y objetiva de demostrarlo, ¿por qué no presentar el pasaporte, la visa y los registros migratorios correspondientes?”
“Cuando una versión puede acreditarse de forma inmediata y documental, hacerlo genera confianza, disipa dudas y fortalece la credibilidad. Porque en escenarios tan delicados, las pruebas no solo hablan ante la ley; también hablan ante la opinión pública”.
Hasta ahí el comentario en X de Arturo Escobar.
No hay que perder de vista que Arturo es el Coordinador Nacional Electoral del PVEM, colaborador cercano del dirigente Jorge Emilio González Martínez. Abogado de profesión, que no se ha escapado de enfrentar acusaciones en su ya larga carrera política.
Sin duda, ha aprendido de esas experiencias, para ser mucho más cauteloso. Por eso la importancia de lo que comenta, sabedor del nivel alcanzado por el caso Rocha Moya y de la responsabilidad que le corresponde para opinar de estos asuntos. Por supuesto que lo hace previo análisis y de ahí que destaque un punto clave en la historia del sinaloense.
Cierto que, si Rocha Moya hubiera mostrado su pasaporte, visa y registros migratorios, aun en el supuesto de que la autoridad los hubiera tratado de ocultar, en este momento el gobernador con licencia tendría de su lado a la opinión pública y probable que siguiera ejerciendo su cargo.
Por eso lo atinado del comentario de Arturo Escobar.
Ya ganó el Premio Nacional 2017 de Guion en cortometraje, ahora va por ser la mejor guionista del mundo en cine de largometraje.
Dariela Pérez Hernández suelta la carcajada para terminar la entrevista. Con honestidad reconoce que no es fácil ser la mejor guionista de México. Es su sueño.
- ¿La mejor del Mundo?
Se atreve a ir más allá ante la sugerencia que contiene la pregunta y no lo piensa dos veces. Contesta de inmediato:
“Del mundo”.
Enseguida suelta la risa.
Dariela Pérez Hernández (la tiene sin cuidado tener dos de los 20 apellidos más comunes en nuestro país), es honesta y admite que alcanzar su sueño no es fácil, hay que dar la batalla día a día.
Está contenta con el estreno de la película animada “Bem, un Élmur en Fuga”. Ella es la guionista.
Esfuerzo de 10 años. Todo un equipo que ha creado “Estudios Chiltepín”.
- ¿Por qué el nombre del diminuto chile muy picante de la zona norte del territorio nacional?
-No por lo picante ni por su alto precio, sino por la magia que encierra su origen. Y el cine es magia.
Cuenta la historia:
“El pajarillo que come una semilla, en su estómago la fermenta y luego la expulsa para darle vida al Chiltepín.
Por eso bautizaron con ese nombre la empresa, anhelan que la magia del cine los lleve al éxito.
El reto es enorme, siendo una empresa mexicana independiente.
Dariela ha formado equipo con el contador público Heriberto Manzanares, director financiero, y el productor y director de cine Leopoldo Aguilar,
cabezas de Estudios Chiltepín.
La película infantil (así la clasificó una de las distribuidoras de cine y por eso fue estrenada el 30 de abril, el Día del Niño), Bem, un Élmur en Fuga” los tiene emocionados, motivados por la respuesta de la gente, de las familias que buscan diversión sana.
El propósito de Dariela Pérez Hernández, guionista de películas animadas y de ciencia ficción, es hacer empatía con personas de todas las edades, lograr que se identifiquen con sus historias, que se vean reflejados y reflejadas con los distintos personajes.
Su más reciente filme relata la historia de un mono de Madagascar atrapado por traficantes que lo ponen en venta en el famoso mercado de Sonora de la Ciudad de México.
El pequeño animal se fuga y va a dar a la casa de una niña que vive encerrada. Se vuelve el principal entretenimiento de la pequeña, la hace reír por las peripecias del Élmur.
Heriberto Manzanares es quien maneja los números, sabe lo que se invierte y lo que se recupera.
Están agradecidos y celebran el apoyo que el cine mexicano independiente recibe del Estado.
Financiamiento que nunca será suficiente, por eso su apuesta y meta por hacer la película que cautive a todo el mundo y los lleve a la fama y a la solvencia que ansía cualquier empresa.
Por lo pronto, ya están trabajando en un nuevo proyecto de cine animado.
El voto duro haría diferencia en las elecciones de 2027. Ese voto duro votará por su partido digan lo que digan de sus militantes y dirigentes, sin importar el calibre de acusaciones de que son objeto, sin tomar en cuenta su desgastado perfil dañado por infundios o verdades.
Ya se verá que partido llega más tiznado a la competencia. Nadie se salva. En mayor o menor grado todos han tenido que aguantar olas de imputaciones contra el desempeño de sus cuadros en el servicio público o por lo que hicieron cuando fueron gobierno.
No parece que haya forma de limpiar imágenes o famas, aunque las incriminaciones fueran falsas.
Solo los que efectivamente sean inocentes podrán cruzar el pantano sin mancharse el plumaje. La sociedad va a reconocer a los que están libres de culpa. No es nada sencillo. Se puede, porque si alguien sabe si fulano o mengano es culpable es la misma gente, la que está en el entorno del aludido. Quien tenga alguna responsabilidad, ni por sus cercanos sería aceptado, salvo que sean cómplices, lo que tampoco se puede ocultar.
Ahora bien, ¿qué autoridad va a decir quién es inocente o quién es culpable? ¿Una autoridad extranjera? ¿Una autoridad mexicana? Ninguna es perfecta, se pueden equivocar, se han equivocado en diferentes casos.
¿Qué no tenían ya detenido al general Salvador Cienfuegos, capturado en los Estados Unidos y acusado de vínculos con el narcotráfico? General que había llegado a la cima de la milicia, que fue secretario de la Defensa Nacional. No pasó mucho tiempo para que lo soltaran, porque no había, como ahora dice la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, pruebas contundentes.
De haber existido pruebas contundentes, no solo meros dichos de delincuentes encarcelados que son capaces de mentir con tal de reducir la sentencia o evitarla, Cienfuegos estaría encarcelado.
El general disfruta de su libertad en México.
¿Se puede creer que lo dejaron libre por la simple petición de autoridades mexicanas? ¿Cuándo México ha podido doblegar o vencer a una potencia como Estados Unidos?
Lo que se impuso fue la verdad.
¿Qué va a suceder con la nueva ola de acusaciones contra 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos?
Para desgracia de ellos, ya fueron sentenciados mediáticamente. “Culpables” es el veredicto. Se da por hecho que, si una autoridad de Estados Unidos los acusa de narcos, “son narcos”.
Se suma a la campaña de quienes tratan de recuperar el poder a través de la denigración, no por la vía de los votos. Opositores que no han vacilado en solicitar la intervención extranjera, la de los vecinos, sin importarles incurrir en el delito de traición a la patria.
Hay ejemplos de uno y otro partido.
¿A poco Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” es una blanca paloma? Lo acusan de enriquecimiento indebido. Los meses pasan y sigue intocable. El proyecto para quitarle el fuero está listo en la Cámara de Diputados, guardado en el cajón. Quizás porque lo que más conviene a quienes tienen el poder es que se mantenga al frente de tricolor, hasta que termine de extinguirlo.
¿A poco el gobernador, ahora con licencia temporal, Rubén Rocha Moya es una blanca paloma? No se le puede declarar culpable por todo lo que se ha dicho y escrito de su comportamiento, nada más que el río que pasa por Sinaloa hace tiempo que suena y EEUU lo acusa de ser cómplice del narcotráfico. Es innegable que la delincuencia organizada en su entidad sigue operando.
¿A poco la gobernadora de Chihuahua Maru Campos es una blanca paloma? Ofende a la inteligencia de cualquiera que se diga que ella no estaba enterada de la intervención de agentes extranjeros (CIA) en un operativo estatal y ahora se le eche la culpa a un muerto, porque los muertos no hablan y mucho menos se pueden defender.
A lo mejor Alito, Rocha y Maru son inocentes como ellos aseguran, y así sería mientras no se exhiban “pruebas contundentes” en su contra. La tiznada ya nadie se las quita.
Independientemente de sus conductas, los fieles seguidores, llamado “voto duro”, seguirán votando por los partidos que abanderan.
Hasta donde se sabe, por cifras del INE, Morena tiene, en números redondos, 12 millones de militantes, el PRI 844 mil y el PAN 365 mil. De ahí la importancia del “voto duro”.El voto duro haría diferencia en las elecciones de 2027. Ese voto duro votará por su partido digan lo que digan de sus militantes y dirigentes, sin importar el calibre de acusaciones de que son objeto, sin tomar en cuenta su desgastado perfil dañado por infundios o verdades.
Ya se verá que partido llega más tiznado a la competencia. Nadie se salva. En mayor o menor grado todos han tenido que aguantar olas de imputaciones contra el desempeño de sus cuadros en el servicio público o por lo que hicieron cuando fueron gobierno.
No parece que haya forma de limpiar imágenes o famas, aunque las incriminaciones fueran falsas.
Solo los que efectivamente sean inocentes podrán cruzar el pantano sin mancharse el plumaje. La sociedad va a reconocer a los que están libres de culpa. No es nada sencillo. Se puede, porque si alguien sabe si fulano o mengano es culpable es la misma gente, la que está en el entorno del aludido. Quien tenga alguna responsabilidad, ni por sus cercanos sería aceptado, salvo que sean cómplices, lo que tampoco se puede ocultar.
Ahora bien, ¿qué autoridad va a decir quién es inocente o quién es culpable? ¿Una autoridad extranjera? ¿Una autoridad mexicana? Ninguna es perfecta, se pueden equivocar, se han equivocado en diferentes casos.
¿Qué no tenían ya detenido al general Salvador Cienfuegos, capturado en los Estados Unidos y acusado de vínculos con el narcotráfico? General que había llegado a la cima de la milicia, que fue secretario de la Defensa Nacional. No pasó mucho tiempo para que lo soltaran, porque no había, como ahora dice la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, pruebas contundentes.
De haber existido pruebas contundentes, no solo meros dichos de delincuentes encarcelados que son capaces de mentir con tal de reducir la sentencia o evitarla, Cienfuegos estaría encarcelado.
El general disfruta de su libertad en México.
¿Se puede creer que lo dejaron libre por la simple petición de autoridades mexicanas? ¿Cuándo México ha podido doblegar o vencer a una potencia como Estados Unidos?
Lo que se impuso fue la verdad.
¿Qué va a suceder con la nueva ola de acusaciones contra 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos?
Para desgracia de ellos, ya fueron sentenciados mediáticamente. “Culpables” es el veredicto. Se da por hecho que, si una autoridad de Estados Unidos los acusa de narcos, “son narcos”.
Se suma a la campaña de quienes tratan de recuperar el poder a través de la denigración, no por la vía de los votos. Opositores que no han vacilado en solicitar la intervención extranjera, la de los vecinos, sin importarles incurrir en el delito de traición a la patria.
Hay ejemplos de uno y otro partido.
¿A poco Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” es una blanca paloma? Lo acusan de enriquecimiento indebido. Los meses pasan y sigue intocable. El proyecto para quitarle el fuero está listo en la Cámara de Diputados, guardado en el cajón. Quizás porque lo que más conviene a quienes tienen el poder es que se mantenga al frente de tricolor, hasta que termine de extinguirlo.
¿A poco el gobernador, ahora con licencia temporal, Rubén Rocha Moya es una blanca paloma? No se le puede declarar culpable por todo lo que se ha dicho y escrito de su comportamiento, nada más que el río que pasa por Sinaloa hace tiempo que suena y EEUU lo acusa de ser cómplice del narcotráfico. Es innegable que la delincuencia organizada en su entidad sigue operando.
¿A poco la gobernadora de Chihuahua Maru Campos es una blanca paloma? Ofende a la inteligencia de cualquiera que se diga que ella no estaba enterada de la intervención de agentes extranjeros (CIA) en un operativo estatal y ahora se le eche la culpa a un muerto, porque los muertos no hablan y mucho menos se pueden defender.
A lo mejor Alito, Rocha y Maru son inocentes como ellos aseguran, y así sería mientras no se exhiban “pruebas contundentes” en su contra. La tiznada ya nadie se las quita.
Independientemente de sus conductas, los fieles seguidores, llamado “voto duro”, seguirán votando por los partidos que abanderan.
Hasta donde se sabe, por cifras del INE, Morena tiene, en números redondos, 12 millones de militantes, el PRI 844 mil y el PAN 365 mil. De ahí la importancia del “voto duro”.



