Cuando alguno de sus órganos falla, el pleno de la Cámara de Diputados o del Senado, empieza a mostrar mala cara, hace gestos y tiene dificultades para respirar, a la vista de muchos, de quienes asisten al recinto legislativo y de los que observan la transmisión por el Canal del Congreso.
El pleno cameral es el rostro y ahí se refleja cualquier desarmonía o disfunción interna. Lo que no debería suceder si se supone que los legisladores son gente que tiene experiencia política y cuentan con asesores especializados para atender y entender temas técnicos.
Valga la analogía con el cuerpo humano. La junta de coordinación política, donde están los coordinadores que representan a las diferentes bancadas, sería el corazón, parte medular de la operación legislativa. Los comisiones funcionarían como los pulmones.
Si las comisiones no hacen correctamente su trabajo, por supuesto que las consecuencias se van a reflejar en el rostro, en el pleno. Ocurre, en ambas cámaras, sobre todo cuando estrenan legisladores y peor si estos llegaron al Congreso no por sus conocimientos sino por otros intereses.
Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, y Mario Delgado, coordinador de la fracción mayoritaria que representa a Morena, han sufrido protestas de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). El trabajo en comisiones, en las comisiones de Educación y de Puntos Constitucionales, ha sido defectuoso. No han sabido conciliar la nueva reforma educativa.
Cuando un dictamen sale de comisiones, es de esperarse que ya esté “planchado”, con los acuerdos suficientes para que sin problema sea aprobado en el pleno cameral.
En el Senado Martí Batres, presidente de la Mesa Directiva, y Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena, pasaron apuros para que recibiera primera lectura el dictamen sobre la Estrategia Nacional de Seguridad. Y el problema no lo crearon ni Martí ni Ricardo.
Se armó discusión de mas de dos horas en el salón de sesiones porque el dictamen tenía inconsistencias; había sido aprobado en esos términos en la Comisión de Seguridad Pública e igual publicado en la gaceta legislativa. El error no era de Batres ni de Monreal, sino del desaseo de la presidencia de la citada comisión, por desatención o inexperiencia.
Ningún diputado ni senador debe perder de vista que lo mal hecho en comisiones, los hace caer en el ridículo o tragar sapos en el pleno, en perjuicio del trabajo legislativo y la imagen del Congreso.

Semanas atrás el coordinador de la bancada del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el Senado, Ricardo Monreal, levantó polvo con su anuncio de que se legislaría para terminar con el abuso que existe en cobro de comisiones bancarias en México.santander
Provocó inquietud entre dueños de bancos y hasta temores por supuestos o reales movimientos en el mercado financiero. Monreal se vio obligado a bajarle a su ímpetu justiciero, porque hubo otras voces dentro de su mismo partido que encendieron focos rojos.
Quienes tienen alguna inversión o tarjetas de crédito o cualquier otro servicio bancario, saben, porque lo han padecido, el abuso que existe en instituciones de este tipo en México.
Cuando un cuentahabiente me enseñó su estado de cuenta de que le estaban cobrando “CUOTA DE NO USO” de su tarjeta de crédito, me parecía increíble, exagerado, abusivo.
Se trata del Banco Santander, de origen español. Siguiendo la pauta del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, con respecto a lo que sucedió hace 500 años en nuestro país, dicha institución, por lo que hace en estos tiempos, tendría que ofrecerle disculpa al cuentahabiente.
Ahora resulta que por no usar sus servicios, también tienes que pagar y, además, sumarle el 16 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Es decir, que si tu tienes tarjetas de varios bancos y no usas la de Banco Santander, te va a castigar con una cuota.
La “cuota de no uso” de tarjeta de crédito en este banco, correspondiente al mes de marzo de 2019, es de 115.40 pesos. Más 18.40 por concepto de IVA. Total 133.40 pesos.
Quizás para muchos la cifra sea menor, pero el hecho es un evidente abuso. Seguramente en alguna parte de la normatividad aplicada por el banco, existe la excusa para ese cobro, lo que no le quitaría lo inmoral y desmedido. Es un abuso de los que habla el senador Monreal.
Es una prueba de que el anuncio del senador morenista no es equivocado ni disparatado. Hace falta revisión en esta materia y garantizar que las comisiones de los bancos sean justas.
¿Qué se puede esperar del caso que te platico?
Lo más probable es que el cuentahabiente pague los 133.40 pesos y cancele la tarjeta de crédito de banco Santander. Lo ideal es que el banco se disculpara y le devolviera su dinero al usuario.

La más reciente vez que escribí de este caso fue el pasado 5 de febrero y entonces titulamos con interrogaciones “¿Juristas, vestidos y alborotados?” (ver https://arturozarate.com/?p=3453) . Finalmente, así los dejaron, todas las ilusiones de 18 abogados que estaban en la antesala de ascender a magistrados, se fueron por el caño.

En abril del año pasado, el titular de poder ejecutivo los había propuesto para convertirse en magistrados anticorrupción. El entonces consejero jurídico de la presidencia, Humberto Castillejos, se encargó de hacer la auscultación, antes de ponerlos a consideración del Senado, para su ratificación o rechazo. No pasó nada. Se quedaron en la sala de espera del legislativo.

Un equipo especial de magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) para atender casos de corrupción. Recuerdo que al principio del procedimiento seleccionador me topé con alguno de los aspirantes. Dedicaba tiempo extra al estudio para estar listo cuando fuera llamado para ser examinado por los senadores. Lo entusiasmaba la idea de alcanzar el ascenso laboral, aunque también sospechaba que no sería pronto, porque advertía que no había urgencia de acelerar y darle vida al sistema anticorrupción, con sus leyes y operadores. De esa manera los presuntos corruptos estarían tranquilos.

Transcurrió el tiempo, se agotó el periodo del Senado de mayoría priísta, terminó el sexenio de Enrique Peña Nieto y los prospectos para magistrados se quedaron en la sala de espera legislativa.

Supusieron que la nueva composición senatorial, con mayoría morenista, los rescataría y que al fin serían evaluados, para decidir si eran o no ratificados como magistrados especiales.

La actual secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, acabó con sus sueños con el anuncio de la reforma a la ley orgánica del tribunal administrativo que eliminaba los magistrados especiales. Por austeridad y porque el tribunal administrativo ya cuenta con personal que puede hacer la tarea que se pensaba encomendar a los especiales. Ojalá, para que ningún caso de este tipo que sea analizado por dicho tribunal se vaya a rezagar.

El hecho innegable es que los 18 prospectos para magistrados se quedaron vestidos y alborotados. No creo que sea ético el trato que les dieron. Sometidos a un proceso de selección y al final cancelado, desaparecido. Por supuesto que nadie les dio las gracias ni ofreció disculpas, mucho menos les planteó otra alternativa.

No se vale jugar con la legítima aspiración de un grupo de mexicanos. Recomendable que no se repitan estos episodios que restan credibilidad a senadores y a representantes del gobierno, a la política.

Hay que ser serios.

El mismo Andrés Manuel López Obrador contó la anécdota, lo que le sucedió cuando ya iba en su automóvil camino al recinto legislativo de San Lázaro, a la ceremonia de toma de protesta como nuevo presidente de México. El comentario de un joven ciclista.
Contó que el muchacho se le emparejó para saludarlo y decirle “no tienes derecho a fallar”.
La expresión impactó a López Obrador. Lo hizo reflexionar y llevarla a la tribuna del Congreso de la Unión. Frase corta pero con un contenido que encierra la esperanza de millones de mexicanos. Sería demoledor por las condiciones en que se encuentra el país que hubiera otra decepción y fracaso. El mandatario entrante ha descrito y explicado con todo detalle la gravedad de los problemas, el deterioro causado y aprovechado por grupos de poder en sexenios anteriores, a los que ha decidido perdonar.
“No tienes derecho a fallar” es una frase que no solo debería aplicar para el actual presidente. También para los que ya se han ido. No tenían derecho a fallar y fallaron, a México. No lograron, no quisieron o no pudieron esos gobiernos darle una mejor vida a la mayoría, por el contrario, empeoraron la crisis económica de familias, minaron aspiraciones legítimas, básicas, fundamentales, a la salud, a la educación, a la seguridad. Por eso hartaron esas fuerzas insensibles y perdieron el poder como quizás nunca se imaginaron el pasado 1 de julio. Grupos políticos y económicos amalgamados por una ansiedad ilimitada de riqueza.
Dejaron el tiradero y ahora urge levantarlo. El mexicano, el que forma parte de las mayorías, quiere sentir que va hacia un mejor nivel de vida, pronto. Por eso el gobierno de López Obrador ha decidido ocuparse en lo prioritario, en lo que importa a la gente, en su bienestar. Revertir lo que ha ahondado la injusticia. No será fácil, hay resistencias.
Sin embargo, el nuevo gobierno llegó al poder con más de 30 millones de votos, con la fuerza para hacer los cambios anhelados. Tiene a la mano los instrumentos para avanzar en ese sentido, para ajustar la estructura nacional en diferentes niveles y enfocarla a lo prioritario.
Ya no podrá alegar, como lo hicieron otras administraciones, que los objetivos se frenaron en el poder legislativo. Los morenistas tienen el control de las cámaras federales y locales, el número suficiente para emprender los ajustes que permitan cumplirle al joven de la bicicleta.
Ha dicho bien Andrés Manuel López Obrador, al responderle a ese joven desde la tribuna legislativa del recinto de San Lázaro y con la banda presidencial en el pecho: “no tengo derecho a fallar”.

Se ha dicho y escrito tanto sobre la Cuarta Transformación que viene, que hay expectación por saber qué va a pasar realmente. Voces a favor y en contra desde el 1 de julio cuando 30 millones de mexicanos decidieron y votaron por la propuesta de Andrés Manuel López Obrador.
Hay incertidumbre en algunos, confianza en otros. El hecho es que el mandato empieza el 1 de diciembre, no antes. Hay quienes juzgan al tabasqueño como si ya se hubiera puesto la banda tricolor en el pecho. La gente quiere resultados y será razonable darle su tiempo al nuevo gobierno. Los problemas ancestrales del país no se van a resolver de la noche a la mañana. Andrés Manuel no tiene varita mágica, solo su voluntad y perseverancia. Tres años para demostrar que la transformación va, avanza. Se ha fijado ese plazo y ha puesto sobre la mesa la propuesta para hacer efectivo la revocación del mandato, en el supuesto de que no cumpla.
La oposición hará el mismo papel, criticar todo lo que diga y haga el gobierno. No advierto que pudiera asumir una estrategia diferente ahora que la representan panistas y priístas. Lo que importará serán los hechos y estos deberán ser la prioridad de gobernantes, no entrar en un juego de dimes y diretes.
Los puntos medulares tienen que ver con seguridad, economía y combate a la corrupción. Más ingresos en las casas, mayor poder adquisitivo y mejor distribución de la riqueza nacional. Caminar, transitar por las calles, viajar en transporte público, sin temor al asalto. Realizar trámites en cualquier institución pública sin tener que pagar comisión.
Todo traducido en calidad de vida. Si la sociedad percibe esa mejoría, la siente, entonces, cualquier campaña en contra de la Cuarta Transformación o acciones para desestabilizarla, caerán en el descrédito e inoperancia. Parece increíble que haya mexicanos que busquen e intenten que los planes fracasen, en vez de ser constructivos.
Esa frase de que si le va bien a México le va bien a todos, pareciera que solo lo dicen de dientes para fuera quienes están en la oposición y cacarean buenos deseos para los que llegan al poder.
Desgraciadamente han sido mexicanos los que se afanan en meterle zancadilla a mexicanos. Defecto cíclico cultural. Contribuir al fracaso para tirarlos del poder en vez de trabajar por el bienestar anhelado para la sociedad. Los que antes criticaban, ahora van a ser gobierno y los que van a dejar de ser gobierno, ahora critican.
La diferencia esta vez es el apoyo con que llega el nuevo gobierno, como ningún otro en mucho tiempo, con la fuerza necesaria para lograr el cambio. Es la oportunidad de oro para poner por delante, de verdad, los intereses de México, por encima de ambiciones insanas.

Tiene 85 años cumplidos y no está dispuesto a rendirse, quiere seguir hasta el límite de sus fuerzas. Hay quienes daban por hecho que cerraría su ciclo con la entrega de la banda presidencial el próximo 1 de diciembre al morenista número uno del país, Andrés Manuel López Obrador.
Argumentaban la edad, el supuesto cansancio, sobre todo que ya no puede desplazarse con la agilidad de sus mejores tiempos, debido a la caída que sufrió hace varios años y le fastidió la cadera. El desgaste físico no perdona, pero es indiscutible que está intacto su cerebro, cien por ciento lúcido, con una brillantez admirable. Es un maestro para cualquier otro político.
Conozco su trayectoria, sus altas y bajas, no ha estado exento de los desatinos y costos políticos. Sin embargo, el saldo está ampliamente a su favor. Quizás, porque lo he entrevistado y hemos platicado innumerables veces, el punto que le irrita y quisiera borrar de la historia es la versión de que recuperó para el PRI, como presidente de este partido, la gubernatura de Nayarit cuando la ganó el socialista Jorge Cruickshank García. Negociaron y al socialista le dieron un lugar en el Senado.
Después de sus batallas como legislador de oposición, cuando él solo se bastaba para poner en jaque a la mayoría priísta en el Senado, ganaba en la tribuna y perdía en la votación, dejé de verlo algunos años. Ocasionalmente nos encontrábamos en la calle, todavía no sufría la caída.
Lo volví a ver en el antiguo edificio del ayuntamiento de la Ciudad de México. Ahí se acordó una cita para que fuera entrevistado por TV Azteca, sobre documental relacionado con las elecciones de 1988. Ya era ayudado por asistente para ir de un lado a otro. Estaba inquieto porque temía que lo pudieran sorprender con alguna pregunta. “Ya no estoy para pleitos”, me dijo casi al oído. Le comenté que el trabajo de los compañeros del Ajusto era serio, profesional y no tenía nada de que preocuparse. Así fue.
Se oxigenó con Morena, el movimiento social y político de López Obrador lo revitalizó. Forma parte del equipo ganador. Regresó a la Cámara de Diputados y nadie se atrevió a objetar su ascenso, por segunda vez, a la presidencia de la mesa directiva. (la primera vez fue en 1997, como opositor). En esta ocasión es parte del partido que ha empezado a gobernar.
¿Y cómo se comporta ahora?
La respuesta de quienes están en su entorno, aliados y adversarios es que Porfirio Muñoz Ledo está convertido en estadista, con una sabiduría de la que hay que abrevar.
Nadie como Porfirio para poner en su lugar al impetuoso Gerardo Fernández Noroña. Le dio una lección de madurez política.
Más recientemente, otra pequeña muestra de su manejo político, sucedió el 31 de octubre pasado. Sus compañeros integrantes de la mesa directiva advertían que tendrían larga sesión. La Junta de Coordinación Política entregó una lista de temas a tratar, interminable. Lo importante era solo la discusión sobre el ejercicio presupuestal de 2016.
Porfirio, sin avisarle nada a nadie, apenas agotado el debate sobre el presupuesto, ya eran las cuatro de la tarde, dio por terminada la sesión. Y todos felices se fueron a sus festividades de los primeros días de noviembre. Mario Delgado, coordinador de la mayoría, le tiene gran respeto y ya se vio en la integración del equipo de prensa de la Cámara de Diputados.

Tatiana Clouthier ha dado muestras de que es hija del “Maquío”, que camina en la política con la energía e ímpetu de su padre, que no le da vueltas a los temas y llama a las cosas por su nombre.
Como periodista, conocí a su padre. Lo vi y escuché en diversas actividades. Era echado para adelante. Lo recuerdo en su huelga de hambre, instalado en su tienda de campaña cerca del Ángel de la Independencia. Hombre de familia, numerosa. Gente de palabra.
Político de frases. Tatuó en la historia la expresión: “Esto ya no lo para nadie”, en relación con la inercia de su lucha a favor de la democracia. Lo único que a él lo detuvo fue el accidente carretero que le quitó la vida. También recuerdo la frase en uno de sus discursos sobre como sería su personalidad en caso de ganar las elecciones en 1988 y tomar posesión como presidente de la República: “nunca más volverá a ser un Dios”.
Evidentemente a él le parecía que quienes hasta entonces habían gobernado lo hacían como si fueran una imagen divina, sin contrapesos, con poderes irrebatibles e irrefrenables.
Tatiana tuvo seguramente al que considera su mejor maestro en la política: su padre. Por eso no debe sorprender que haya renunciado al PAN cuando observó que se había desviado de los ideales que le dieron origen. Tampoco que haya decidido sumarse a la campaña y candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Mucho menos al aceptar ser la coordinadora de la campaña de la alianza de partidos que ganó la elección presidencial.
Hay que recordar que su padre, personaje de una pieza, no dudó en caminar del brazo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y de la misma Rosario Ibarra de Piedra, políticos de izquierda, cuando se trató de reclamar el comportamiento de la autoridad electoral en 1988.
Por eso tampoco debe sorprender la declaración de Tatiana que cuestionó el nombramiento de Manuel Bartlett en la dirección de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Hija de tigre...
Ahora su decisión de renunciar a la invitación de López Obrador para ocupar la subsecretaría de Participación Ciudadana, Democracia Participativa y Organizaciones Civiles en la Secretaría de Gobernación. Está muy lejos de ser la fractura del próximo nuevo gobierno. Declinó porque para ella, en este momento, es de la mayor importancia estar cerca de su familia, de su esposo, e hijos en etapa de crecimiento. Y como subsecretaria de la Segob, no iba a tener tiempo ni de tomarse un respiro. No olviden que para su padre, también estaba por delante la familia.
Nació en Sinaloa, ha hecho su vida en Nuevo León. Laboralmente, se concretará a la diputación federal. Tomen en cuenta que el poder legislativo no sesiona todo el año. Tiene períodos específicos.
Sin embargo, para cuando se cumplan los tiempos políticos, Tatiana estará en la lista para competir por la candidatura a la gubernatura de Nuevo León. Así que, como ella misma ha dicho, no hay que hacer novelas de las decisiones tomadas.

Para quienes colaboraron muy cerca de Luis Donaldo Colosio Murrieta en 1994, saben que el candidato priísta a la presidencia de la República aborrecía la seguridad. No iba con sus fines de mantener contacto estrecho con militantes y simpatizantes. Creía que la presencia de la escolta alejaba a la gente. Y así se lo hacía saber a quien era responsable de cuidarlo.
Incluso, dejó correr la versión, en su primer círculo, que no era necesario contar con el Estado Mayor Presidencial. Pensaba hacerlo a un lado una vez que ganara la elección y después de tomar posesión como jefe de la nación.
Quería dar imagen diferente, mucho más accesible. Por lo tanto, esta idea cacareada ahora, nace años atrás. Con Colosio. Uno de los integrantes del próximo gabinete, trabajó con el sonorense. Lo hizo muy cerca. Alfonso Durazo, quien va a desempeñarse como Secretario de Seguridad Pública.
En México y en el mundo, lo registra la historia, cuando alguien está dispuesto a dar su vida a cambio de quitársela a otro, es muy complicado evitar que cumpla su objetivo. Por fortuna, cada vez hay personal más calificado y mejor tecnología para impedir sucesos fatales.
He visto en la calle personajes que no son de la política, sino del poder económico, que cargan con una media docena o más de guardaespaldas, aunque no me dan la impresión de que sean altamente eficaces.
Otros que conozco, también de la iniciativa privada, solo usan una persona. Se nota que tienen una preparación de primera. En ningún momento pierden de vista a su protegido. He preguntado sobre su capacitación y la respuesta ha sido que estudiaron fuera de México. Mencionan Israel. Fama de excelencia en materia de protección.
Es decir, para estos personajes del poder económico, la garantía de su seguridad y preservación de vida está más en relación con la calidad de la escolta que con la cantidad.
Hay consenso y consciencia de que los jefes de Estado y de gobierno la requieren,  porque no están exentos de que en el camino se les cruce un desequilibrado.
No son ciudadanos comunes, fueron elegidos para representar a un país, representan a una nación.
Por eso, por su investidura, la seguridad es obligada.

El medallón de sor Juana Inés de la Cruz debe de conservarse en el Museo Legislativo de la Cámara de Diputados. En ningún momento Margarita López Portillo, quien entregó el pectoral, planteó que el destino final fuera la Universidad del Claustro de Sor Juana y mucho menos el Centro Cultural de la poeta en Nepantla, estado de México. Ella decidió que tenía que permanecer bajo el resguardo del poder legislativo, desde 1995.

La histórica pieza que se atribuye a la literata, ni siquiera ha sido analizada por expertos pasa saber si es auténtica. Por eso es que en la vitrina donde se encuentra en el recinto legislativo de San Lázaro, en la ciudad de México, en su parte baja aparece el letrero: “escudo monjil, carey, atribuido a Sor Juana”. No hay planes para averiguar si realmente lo usó la escritora. Tampoco recursos. Así seguirá por muchos años.

Te cuento esto porque hay dos instituciones que serían felices si los diputados decidieran darles el medallón: La Universidad del Claustro de Sor Juana y el museo en Nepantla, construido sobre el lugar donde nació Sor Juana. Por supuesto, el tema está muy lejos de ser una prioridad de los legisladores.

La pieza fue hallada en el Ex Convento de San Jerónimo, junto con los restos también atribuidos a la Décima Musa, en 1978, durante el periodo sexenal del entonces presidente José López Portillo. Su hermana Margarita “sanjuanista” de hueso colorado, consiguió que el pectoral fuera a parar a sus manos. Lo tenía guardado en su casa de Las Lomas.

Como reportero de El Universal recibí la orden de entrevistar a doña Margarita en su domicilio. Ella misma había llamado al diario. Quería hablar del medallón y hacer un anuncio.

Había resuelto entregarlo a la Cámara, un lugar que le parecía propicio, la casa del pueblo. Para que cualquier persona tuviera la oportunidad de admirarlo, sin pagar un quinto, de manera gratuita, como sucede hasta ahora. Por ahí han pasado miles y miles de estudiantes, universitarios y público en general. Margarita estaba convencida de que el medallón no podía seguir bajo su resguardo. No era recomendable que siguiera en manos de un particular.

Durante la entrevista, en la sala de su residencia, en ningún instante habló de que el resguardo de los diputados fuera temporal, para que después se depositara en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Hizo énfasis en la importancia de que estuviera en la cámara, a la vista y alcance del pueblo.

Acabo de ir al museo legislativo y ahí sigue el pectoral de Sor Juana, en las mismas condiciones que lo vi hace 23 años cuando me lo mostró doña Margarita. Lo han cuidado. Observé en el museo visitas guiadas para escolares.

Lo único que ha faltado es que un experto aclare e investigue si era o no el medallón que realmente portaba la poeta.

Están en el limbo. Los 18 juristas no saben si van o no a ser aprobados por el Senado como magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA).

Los llamados magistrados anticorrupción, propuestos por el Ejecutivo federal desde el mes de abril del año pasado. Cada uno con la ilusión de ascender en su carrera profesional. Daban por hecho que ya tenían en la bolsa la magistratura. Habían participado en un proceso de selección. Examinados por el entonces consejero jurídico de la presidencia, Humberto Castillejos. Dispuestos a la evaluación de senadores.

Nada, cero, ni evaluación ni aprobación. El que la ley estableciera un plazo para que entraran en operación todos los componentes del sistema anticorrupción, no importó. Los días y semanas transcurrieron sin aterrizar la propuesta del Ejecutivo. Falta el consenso legislativo. Por lo visto, no hay prisa para nombrar a los magistrados. Ningún apuro ni acuerdo con el propósito de hacerlo en el actual periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Y menos cuando los partidos están ocupados en la batalla electoral.

A nadie le interesa lo que piensan y digan los aspirantes a magistrados. Ninguno de ellos se ha quejado públicamente. Si hay cierta incomodidad y molestia, están guardadas, en reserva. Su entusiasmo debe de estar por lo suelos. Creyeron que era inminente su ascenso. No lo ha sido. Como va el proceso, de no sacarlo en las próximas semanas de la actual legislatura, la decisión se dejará a la nueva composición del Senado, que dependerá de lo que suceda en las elecciones del 1 de julio.

Y si la decisión se deja para la siguiente legislatura, es muy probable que surja una nueva propuesta. Cambio de baraja. Nuevos nombres. Quizás rescaten algunos de los propuestos en abril. Aquellos que tengan impecable perfil y no hayan sido acusados de supuestas ligas partidistas.

¿Se vale darle ese trato a los 18 juristas? ¿Es respetuoso? ¿Justo? ¿Ético? ¿Legítimo?

Hay quienes todavía conservan la esperanza de ser nombrados y ocupan parte de su tiempo en revisar y estudiar las tareas que tendrían asignadas. Tienen la esperanza de que los tiempos electorales no sea el pretexto para desecharlos. La realidad es que existe el riesgo de que manden al archivo o al bote de basura los 18 nombres. Dañaría la imagen del Senado, otra mancha más, pero parece que tiene sin cuidado a los integrantes de esta cámara.

Por lo pronto, les recuerdo que los aspirantes a magistrados son Álvaro Castro Estrada, Jesús Rojas Ibáñez, María Zaragoza Sigler, Javier Armando Abreu Cruz, Verónica Aguilera Orta, Ana Yadira Alarcón Márquez, David Alejandro Alpide Tovar, Carlos Antonio Alpízar Salazar, Miguel Guillermo Aragón Lagunas, Gerardo Alfonso Chávez Chaparro, Alejandro Víctor Jesús Díaz de León Carrasco, Hortensia García Salgado, Gustavo Adolfo Guerrero Gutiérrez, Luis Eduardo Iturriaga Velasco, Claudia Rosana Morales Lara, Marco Antonio Palacios Ornelas, Víctor Mariel Soulé y José Luis Stein Velasco.

¿Se quedarán vestidos y alborotados?

La frase “prometer no empobrece, es el dar el que aniquila” seguro papalotea por la cabeza de los partidos políticos. Prácticamente todos han expresado su disposición de contribuir con la devolución de recursos públicos a la reconstrucción de México, por la daños causados por los sismos del 7 y 19 de septiembre. El quedarse sin recursos públicos sí los puede aniquilar, sus planes de campaña con miras a las elecciones presidenciales del 2018. Por lo mismo, no veo que vayan a vaciar sus arcas y acepten quedarse en ceros.

Tampoco veo viable que vayan a eliminar el financiamiento público y volver a la exclusividad del apoyo privado. Por muchos años pelearon para que no solo los particulares, simpatizantes, seguidores e interesados, influyeran de manera decisiva en el resultado de la elección. Por eso se convino, para tratar de equilibrar la competencia, en utilizar dinero del erario.

Sin embargo, por las circunstancias que vive el país, en particular los estados afectados por los temblores, los partidos se han colocado entre la espada y la pared, porque si el dar pudiera aniquilarnos, el no dar puede llevarlos al desastre electoral el siguiente año.

La frase escrita al principio, la modificaría: “prometer no empobrece, pero el no dar, aniquila”, porque la sociedad o los damnificados, van a utilizar su voto para premiar o castigar en el 2018. Hay de aquel partido que haya ofrecido dar y no haya dado nada; de una vez que de por hecho que su votación es muy probable que se desplome y hasta corra el riesgo de perder el registro.

Fallar a la promesa de ayudar, de entregar o devolver parte o todas las prerrogativas económicas, sería suicida. Imperdonable. La gente está muy sensible, no toleraría un engaño de esa naturaleza.

Lo más conveniente es devolver dinero y asegurarse de que el beneficio llegue a su destino, a los afectados, a los que se han quedado sin casa. Los partidos no se pueden ni deben echar para atrás, hay de aquel que lo haga. Pagaría las consecuencias el día de la elección.

Es un proceso que debe transparentarse, para que no haya duda de quién da y quién prefiere quedarse en las palabras. El tiempo corre en contra de los partidos, porque la reconstrucción urge y la contienda presidencial está encima, cada vez más cerca, a nueve meses.

Un tema que puede volverse determinante para el resultado que esperan los partidos. Es jugar con fuego para sus aspiraciones si solo pretenden simular. Como está el ambiente social, lo que hagan o dejen de hacer, tendrá efectos. Se han puesto entre la espada y la pared.

Hay quienes describen el futuro de México con pesimismo, deteriorado en lo político, social, económico, cultural. Sin embargo, quiero llamar tu atención hacia un hecho contrastante.

Si hay mexicanos capaces de convertir en transnacionales sus empresas y aparecer en la lista de más ricos en el mundo; estudiantes y profesionales con altas calificaciones académicas a nivel internacional, con premios y medallas; connacionales reconocidos por su creatividad en la ciencia y tecnología, es incomprensible que no haya mexicanos con inteligencia que hagan de México una nación de éxito, con mejor distribución de riqueza y calidad de vida.

¿Por qué se puede hacer una empresa con alto rendimiento y no se puede hacer un país con ese mismo resultado?

Hace más de veinte años vi la cerveza Corona en el continente Europeo, cuando era totalmente mexicana. El pan de caja del osito Bimbo tiene planes hasta para entrar al continente africano. Los chiles la Costeña tienen venta en más de 50 países. La leche Lala compite en el continente americano. Cementos Mexicanos (Cemex) es de las cementeras más sobresalientes en el mundo. Mexichem es el principal productor de tubos de plástico en América Latina. La empresa de telecomunicaciones América Móvil también es la número uno en latinoamericana. Alfa, el grupo industrial con sede en Monterrey, con especialidad en químicos y petroquímicos, alimentos procesados, telecomunicaciones y el sector energético, realiza operaciones en 17 países. Gruma, la productora de harina, está en cuatro continentes. La regiomontana embotelladora Femsa-Coca Cola, representa el 14 % de la producción mundial de la refresquera. El grupo Kaltex, relevante exportador de textiles a los Estados Unidos. El grupo Carso, un abanico de inversiones en América en los ramos industrial, comercial, consumo y telecomunicaciones. Grupo empresarial Ángeles, con presencia en medios y hospitales. Grupo Bal, con desarrollo minero y asegurador. Y la tequilera José Cuervo, calidad de exportación.

¿Por qué la grandeza es solo de empresas en lo individual y no de México en su conjunto?

¿Y si los dueños de estas empresas se convierten en cerebros y administradores del país?

Al menos que sus ideas y consejos sean tomadas en cuenta para hacer a México una empresa de éxito, con mucho menos pobreza y más bienestar para la mayoría de la población.

Son mexicanos y seguro estarían dispuestos a participar, contribuir a lograr el México anhelado.

Ellos ya han demostrado de lo que son capaces; con inteligencia y trabajo, con perseverancia y estrategia, con eficiencia en la administración y planificación. No han dejado de crecer.

Carlos Slim, María Asunción Aramburazabala, Tricio, Bailleres, Garza Sada, Zambrano, Servitje, Eva Gonda, Beckmann, González Moreno, Arango, Salinas Pliego, Bours, Del Valle, Achar, Espinosa Abdala, Bringas, Azcárraga, Vigil, Losada, Hank, Roberto Hernández, Bruce, Chedraui, Peñaloza, Harp Helú, Moisés Kalach Mizrahi, Chico Pardo, Olegario Vázquez Raña. La lista de nombres y apellidos es más larga. México tiene gente valiosa y exitosa. Falta hacer a México exitoso, con justicia.

Seguro que ninguno de los asistentes a la reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) observó con detalle el mural del maestro Ariosto Otero en el salón Virreyes del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Ni gobernadores, ni funcionarios ni reporteros se percataron el 26 de junio pasado de todos los personajes que estaban en el político mural y mucho menos de una imagen parecida a Javier Duarte.

Nadie se ocupó de identificar a cada personaje, las actitudes y gestos en un contexto que recoge la consecuencias de quien no ha sabido cumplir con los mandatos de ley, que plasma pasajes dolorosos como la pobreza misma, las víctimas de una guerra indeseada, servidores públicos incumplidos y el episodio reciente de los estudiantes de Ayotzinapa. Cada figura no es un ente aislado, hay un mensaje, hay un significado, tiene un sentido. Así es la obra de Ariosto.

Cualquier parecido con alguien es pura coincidencia, ha dicho el maestro Otero, para que cada quien saque sus conclusiones. No hace falta que diga nombres. Puede deducirse de quienes se trata. Y no solo es la simple imagen de la persona, tiene una lectura política, social y crítica. Si hay alguien que se parece a Felipe Calderón, no es para ensalzarlo. Tampoco en el caso de quien tiene parecido con Josefina Vázquez Mota, René Bejarano o Norberto Rivera. Existe el mensaje del muralista pero que cada quien puede leer o interpretar a su manera. Hay injusticia y exigencia de justicia.

Prácticamente el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, dejó en absoluta libertad al maestro Ariosto en la elaboración del mural. Lo único que pidió es que se incluyeran a Benito Juárez y Miguel Hidalgo y Costilla. Son las figuras centrales en la obra, intocables. Próceres venerados.

Todavía no se inaugura de manera oficial, sin embargo, Mancera decidió que el pasado 26 de junio se realizará en el salón Virreyes el encuentro de gobernadores, para presumir la obra denominada “El Despertar de México”. Incluso de un día para otro se invitó al autor para que fuera a explicarla.

Transcurrieron más de 10 días para que alguien se diera cuenta de la existencia de un personaje parecido al ex gobernador de Veracruz, amarrado a un poste llamado “corrupción”. Fue en un acto de reconocimiento al maestro Ariosto, en la sede de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en el que se exhibió el mural en una pantalla, seccionado, lo que permitió el hallazgo. El descubrimiento llegó a oídos de reporteros de El Universal y el periódico lo difundió.

Ahora hay que preguntar:

¿Una vez enterados del contenido del mural, aceptarán gobernadores volver a reunirse en ese sitio?

¿Pedirá alguien se borren imágenes o que se posponga indefinidamente la inauguración del mural?

¿Cuándo podrá ser visto por el público?

Lo que te cuento en esta Semana Santa es una historia real, documentada, conocida de primera mano, episodio de crucifixión, de revictimización, lección de vida que obliga a reflexionar.

Como reportero de Radio Mil, cuando empezaba mi carrera periodística en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México, hice cobertura en el Senado. Ahí tuve oportunidad de tratar al senador por Campeche, Renato Sales Gasque (QEPD). Gente respetuosa, seria, honorable. Sereno y ceremonioso, cuidadoso de las palabras. Una expresión muy suya, que le escuché en varias ocasiones: “hay tiempos para hablar y tiempos de guardar silencio”. Hablaba cuando era necesario y procuraba ser puntual. Buen orador. Claro, preciso, sin rollos, quizás porque su perfil era más de jurista que de político. Sobresalía la trayectoria en el Poder Judicial. Intentó ser gobernador de su estado pero no consiguió ni la candidatura de su partido. Evidente, no era político-político.

Sin embargo, sí una persona sensata, equilibrada, juiciosa. No le recuerdo ningún exabrupto, me consta en su etapa de legislador. En su paso por tribunales y procuradurías, tampoco dejó huella de escándalos, por el contrario, de gente respetuosa, que hacía su trabajo y cumplía. Estaba en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal de Justicia cuando se cometió el asesinato del periodista Manuel Buendía. Supo coordinarse con el entonces procurador General de la República, Ignacio Morales Lechuga, para aclarar este caso.

Prudente, medido y estudioso. Evitó las precipitaciones. Tranquilo como la mayoría de los campechanos. En diversas ocasiones tuve oportunidad de platicar y entrevistar al senador. Sabía escuchar y responder con argumentos, sobre todo en materia jurídica, su especialidad.

Su hijo, Renato Sales Heredia es el Comisionado Nacional de Seguridad, relevó en el cargo a Monte Alejandro Rubido García, quien como es sabido ya está de vuelta en la Secretaría de Gobernación. Tuvo que dejar la CNS por la fuga de Joaquín Guzmán Loera del Altiplano. Antes de Rubido, trabajó en la comisión el doctor Manuel Mondragón y Kalb.

El doctor Mondragón aceptó la Recomendación 27/2013 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre un acto de tortura. Testimonio incontrovertible de que se cometió grave abuso de fuerza. Derivado de ese hecho, la víctima demandó a la CNS.

Llevó el caso al Tribunal Federal de Justicia Administrativa (expediente 8990/15-17-02-1), donde la CNS ha intentando evadir su responsabilidad, primero al tratar de evitar pagar indemnización, segundo al querer desacreditar al afectado y tercero al practicar doble prueba pericial psicológica, sin importarle el daño a la víctima y a su familia.

En este caso han faltado la prudencia, la sensatez y la honestidad que caracterizaron al extinto Renato Sales Gasque para que, sin dilaciones, se le haga justicia a quien ha sido víctima de tortura y ahora revictimizado.

La historia que te voy a contar debería ser común, lo cotidiano. Es todo lo contrario, lo raro, la excepción. El valor de la honestidad, perdido en muchas partes del mundo, en la política, sobre todo.

Una muestra del impacto que tiene el ejemplo en la formación.

Es la historia de un frutero, vende jugos y vasos con fruta variada, bañada con limón y salsas.

De niño, por error involuntario, dio el cambio de un billete de 200 pesos cuando solo le habían pagado con uno de 50.

Inmediatamente el comprador hizo la aclaración y devolución.

De cualquier manera su padre enfureció, con la mirada quería fulminarlo. Lo reprendió en voz alta, sin insultos. El regaño duro para quien estaba a punto de entregar parte de las ganancias del día. Desapareció el rostro feliz del menor. Entristeció con el desatino. Evidente su nerviosismo. Ruborizado y apenado. “¡Fíjate! ¡Ten cuidado! ¡Que no sabes contar!”, expresiones del padre hacia el hijo, con el semblante descompuesto y la cabeza agachada.

La escena ocurrió hace 11 años, el niño quizás tenía apenas 10 años.

Hoy ya rebasó la mayoría de edad y en ocasiones está solo, al frente del negocio frutero, en una de las esquinas de la colonia Nápoles de la Ciudad de México.

En otras, lo acompaña su padre y el hermano mayor, mucho más alto, 15 centímetros de diferencia.

Atento, desenvuelto y correcto.

Tiene memoria, es agradecido y confía en la gente. A veces no tiene cambio y pide que le paguen más tarde u otro día. Así debe ocurrir porque el criterio lo aplica con regularidad

El precio del medio litro de jugo lo vende a 20 pesos, pero al cliente que hace 10 años tuvo la honestidad de regresarle el exceso en el cambio, a 15 pesos, cinco pesos menos.

“Ya vale 20”, trató en algún momento de imponerse su padre, aunque sin insistir ni alzar la voz, con tono apagado. El muchacho solo cobró 15 pesos, a pesar de la molestia de su jefe.

El otra ocasión, le despachó el hijo mayor. Esa vez el cliente pidió un litro de jugo.

-¿Cuánto es?- preguntó.

-¿Cuánto le cobran?

-Por el mediano 15 pesos.

El hijo mayor no sabía qué hacer, si cobrar 30 ó 40 pesos. De reojo miraba a su hermano y a su papá que estaban cerca.

Con voz de mando intervino el hijo menor:

-15 pesos porque vive en nuestra colonia –justificación que encontró para el cobro diferenciado.

El padre no dijo ni una palabra.

Seguro que su hijo, ahora un jovencito, aprendió la lección de honestidad hace 10 años y es agradecido.

A México y al mundo, a las sociedades, a la política, le hacen falta ejemplos de honestidad.

 

Es evidente que Cuauhtémoc Blanco no es un político de carrera, nunca antes había ocupado un cargo público. Orgulloso americanista, autor de la “Cuauhtemiña” en el futbol mexicano. Ídolo indiscutible. Con estilo singular para celebrar sus goles, la pose del indígena del mismo nombre que tira una lanza.

Lo suyo no es poner la otra mejilla. No se olvida el día que le soltó un golpe al cronista deportivo David Faitelson. Futbolista estrella, característico por sus rabietas en el campo de juego y ante decisiones arbitrales que le han parecido injustas.

Solo una vez he tenido la oportunidad  de verlo en persona. Encuentro casual. Coincidimos en el mismo restaurante de Polanco en la Ciudad de México en enero de 2003.

Cuando llegué con mi familia a “Los Arcos” ya estaba ahí, sentado, con un “pescado zarandeado” sobre la mesa.

Eran tiempos de gloria futbolera para el americanista. Carismático, ocurrente.

A su lado estaba la conductora de televisión Galilea Montijo, quien entonces era su pareja o novia.

Mi hijo menor consiguió el autógrafo de los dos. Ambos sonrientes y cordiales. Accesibles. Bien comidos y contentos. Divertidos. Estaban con otros personas que no identifiqué.

Años después, con la fama de futbolista y miles de seguidores, Cuauhtémoc logró convertirse en presidente municipal de Cuernavaca. Sorprendió a muchos. Convenció a una sociedad que anhelaba un alcalde diferente.

Hasta ahora ha resultado más hábil que los políticos del estado de Morelos. A pesar de que los tres poderes (Ejecutivo, legislativo y judicial) han intentado derribarlo o quitarle la presidencia municipal, ya cumplió un año en el ejercicio del poder y sigue indoblegable.

Ni el mismo gobernador Graco Ramírez que tiene el colmillo retorcido, con larga experiencia y aspiraciones presidenciales, ha podido vencerlo.

¿Por qué? ¿Cuál es el secreto? ¿Qué lo ha hecho invencible?

Ha demostrado que no es un pendejo, sino un tipo listo y audaz, con un instinto de supervivencia muy desarrollado para salvar las adversidades de la política.

Lo han victimizado y así es visto por la sociedad de Cuernavaca. Ha resistido hasta la andanada de notas negativas en el programa de televisión de la periodista Denise Maerker. Le funciona el argumento de que no lo dejan trabajar, por la diversidad de acciones legales que han emprendido en su contra. Tiene complicado llevar a cabo grandes obras en beneficio del municipio que gobierna.

De cualquier manera, en esa batalla desigual, por su destreza conocida, si sus contrarios pecan de soberbia, insisten en tirarlo con “una plancha” (como se dice en el futbol) y descuidan la defensa, puede hacerles la “Cuauhtemiña”, burlarlos y colarse hasta la gubernatura.

Con el ambiente desfavorable, por las denuncias contra el gobierno del que ha sido parte, por la falta de recursos en las arcas públicas, la inseguridad en prácticamente todo el estado y la derrota de su partido en las elecciones, Flavino Ríos Alvarado aceptó ser gobernador de Veracruz por 49 días. Por supuesto que no es el único en México con una efímera estancia en un cargo de ese nivel, lo que a veces asombra es la disposición de convertirse en capitán del barco, a pesar de saber que la nave se hunde de manera irremediable.flavino

Significa caminar sobre el filo de la navaja, en la cuerda floja, con el riesgo de caer al precipicio por la inercia del desastre que está a la vista o de ahogarse, en esta historia veracruzana, al no recibir a tiempo el salvavidas o de plano que ese flotador sea pinchado o resulte inservible por defecto de fábrica.

Es indispensable ser un equilibrista de primera, tener más vidas que un gato o amigos con el poder necesario para ayudar a resistir la tormenta y sobrevivir, justo antes de que se sumerja la embarcación.

De cualquier manera, en esas condiciones, el poder debe tener un embrujo del que ningún político puede sustraerse, por esa osadía a correr riesgos de tal magnitud, que ponen en riesgo tranquilidad y progreso.

Flavino Ríos Alvarado no es la excepción, nada más que a diferencia de otros, porque lo conozco, se que es de los que van a la segura, prevenidos, cautos, discretos, de los que cargan dos o tres salvavidas, por si les falla el primero. Muy lejos de protagonizar el papel de un suicida o kamikaze.

Doy por hecho que Flavino celebrará sus 66 años de vida el próximo 22 de diciembre en su casa, con su familia. Habrá dejado atrás la tormenta y a la distancia observará lo que hace el panismo para sacar el barco del fondo del mar.

Lo conozco desde lo que fue una de sus primeras responsabilidades públicas, en la ciudad de México. Trabajó en el Senado de la República, cuando los legisladores de esta cámara solo eran 64 y Miguel González Avelar (QEPD) se desempeñaba como líder de la mayoría priísta. Su jefe inmediato era Héctor Lie, coordinador de comunicación.

Lie es en la actualidad el responsable de la comunicación del grupo parlamentario del PRI en el Senado.

Recuerdo que los reporteros que cubrían la fuente senatorial, como Fidel Samaniego (QEPD), Pablo Hiriart, Aurelio Ramos, Francisco Arroyo, entre otros, tenían una relación cordial con Héctor. Bromeaban con el hecho de que el jefe de prensa consintiera que sus colaboradores le llamaran doctor y solo fuera odontólogo de profesión.

En una de esas tertulias estuvo Flavino y en ningún momento se sumó o rió con la broma.

Su personalidad seria, discreta y respetuosa. Logró hacerse Notario Público pero su pasión siempre ha sido la política veracruzana, la que hoy lo tiene en el ojo del huracán, afortunadamente para él, anclado a tierra firme.

En medio de la tempestad consiguió su sueño de ser gobernador, y salvo que ocurra una hecatombe, a partir de diciembre, tendrá tiempo para dedicarse a su notaría.

A Manlio Fabio Beltrones le dolió, nunca antes, nadie le había ganado un debate y menos en televisión.

Lo hizo Ricardo Anaya en lo que era el canal de las estrellas, el mismo día de las elecciones de este año, cuando el PAN sorprendió al triunfar en 7 de las 12 gubernaturas que se disputaron.ricardo-pan

Anaya llegó preparado al debate, Beltrones se confió en su experiencia, en su larga carrera política, reconocido como el personaje que más domina las materias de gobierno y Estado.

Ricardo tiene 37 años, Manlio 64. Más de dos décadas de diferencia, 27 años más, para ser precisos.

Seguro que el sonorense esperará que la vida le de una segunda oportunidad de volver a encontrarse con el joven queretano en un debate, porque para entonces, si sucede, irá por la revancha.

Por lo pronto, el triunfador de la faena política, el político del momento, se llama Ricardo Anaya Cortés.

Es inteligente, lo ha demostrado en los cargos que se ha desempeñado, como legislador local, como diputado federal, como líder estatal de su partido, ahora como dirigente nacional. Por su edad, impetuoso. Quizá tendrá que moderar y controlar excesos.m-zavala

Sabe que tiene la ventaja, el triunfo en siete de 12 gubernaturas en este año y derrotar a Manlio en el citado debate, el mismo día de las elecciones; es un plus que si cuida e incrementa, lo puede llevar a recuperar para Acción Nacional la residencia oficial de Los Pinos.

Hasta ahora ha dicho que su principal responsabilidad es la dirigencia nacional, a la que está dedicada de tiempo completo. En el 2017 tiene el reto de las elecciones del estado de México. Si su partido llegara a ganar la entidad mexiquense, la joya que todavía le queda a los priístas, entonces que empiecen a enfriar las botellas de champán, para abrirlas como lo hizo Fox en el 2000.

Anaya, por donde se le quiera ver, es la principal carta de los panistas para competir en el 2018.

Nada es hasta que es, en la política no hay nada escrito; en su propio partido tiene adversarios, decididos a darle la batalla y ganarle la candidatura. La ambición no tiene límites.rafael

Margarita es una de sus competidoras, con el mérito, el más sobresaliente de su carrera, de haber sido la Primera Dama en el sexenio anterior, la esposa de Felipe Calderón.

Cualquiera que revise su trayectoria, salvo que se quiera engañar, se dará cuenta, que ha sido más el apellido de familia panista lo que la ha llevado al poder legislativo y a la secretaría nacional de promoción política de la mujer en el PAN, que sus propios logros. También la distingue ser egresada de la Escuela Libre de Derecho.

El otro competidor es el gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, con calificaciones académicas apreciables, pero sin las raíces panistas que tienen Ricardo y Margarita.

En ese contexto, los vientos soplan a favor de Ricardo.

“Siendo las 19:00 horas, declaro inaugurado el congreso estatal cetemista”, había dicho el vetusto Fidel Velázquez Sánchez (QEPD), secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Al mismo tiempo, había clavado su mirada en su reloj, para que nadie tuviera duda de que era la hora correcta.

El acto en Culiacán, Sinaloa, con un horario distinto, con una hora menos que en el centro de la República.

No faltó la voz anónima de un obrero que desde galería se atrevió a corregir a su dirigente nacional.

-“¡Son las seis!”- gritó.

Un relampagueante silencio recorrió el auditorio, ni un murmullo ni nada, todos enmudecieron.

Don Fidel ni se inmutó, con la parsimonia y serenidad que lo caracterizaban, volvió a tomar el micrófono.

Los obreros expectantes, sin perder de vista sus movimientos y con los oídos abiertos para lo que fuera.

Quien había osado hacerle la precisión, cuentan los que estaban a su lado, empezó a ponerse nervioso.

La mayoría contenía su respiración.

Don Fidel volvió a mirar su reloj. Carraspeó su garganta y reafirmó lo dicho con un complemento que nadie esperaba:

“Siendo las 19:00 horas, hora de la CTM, declaro…”

Nadie se rió ni murmuró. Cero murmullos, absoluto respeto al dirigente.

Quedaba claro para todos que eran las 19:00 horas.

Fue la primera vez que vi a un político hacer su propio tiempo, esa era la autoridad que imponía Fidel en su gremio. Testigo del episodio fue Juan Millán, entonces líder estatal cetemista.

Después me tocó ver a los diputados federales hacer lo mismo, se les había agotado el tiempo para aprobar una de las reformas fiscales.

Sin embargo, minutos antes de que las manecillas se juntaran para anunciar un nuevo día, desde la presidencia de la mesa directiva se determinó detener el reloj. Acabaron después de la medianoche,  a las tres de la mañana, pero para los efectos oficiales, finalizaron antes de las cero horas, para que no quedara constancia de que se había violado la ley.

Es el uso del poder, por encima de lo que establezcan las costumbres y normas. Ha sido un ejercicio de quienes están al mando para cuando consideran que la ocasión lo amerita, lo mismo en el ejecutivo, que en el legislativo o judicial. Así ha sido en el  caso de la Constitución.

La que entró en vigor en 1917, la federal, el próximo año celebrará su centenario. En la Ciudad de México, ya se gesta su propia Constitución, hay una ansiedad de sus políticos por tener su ley.

En cualquier caso, lo único que falta es que se cumpla, a cabalidad, por gobernantes y gobernados.

La señora había sido sorprendida con artículos bajo sus ropas, algunas cremas para la cara y un champú. No la vi asustada, sino segura, en un trance negociador con el supervisor de la tienda. El vigilante o policía estaba de testigo. Escuché cuando llamó a una patrulla. La señora devolvió los artículos.

Era una persona entre los 30 y 40 años de edad, tez clara, cabello lacio corto, con suéter azul metálico y pantalón de mezclilla; parecía embarazada por el volumen de su abdomen, pero no, el bulto se debía a lo que se quería llevar de manera gratuita. No lloraba ni gritaba, tampoco alegaba que lo había hecho por hambre. Una crema facial o cualquier otro producto de belleza, están muy lejos de ser alimentos.

Esperaba ver pronto a los patrulleros.

Nada de eso.

Regresó los artículos y se fue.

No alcancé a ver si le dio dinero a su interlocutor o de plano lo hipnotizó con su mirada o lo mareó con su rollo.

El caso es que se fue tranquila.

Robos o intentos de robo en tiendas departamentales y supermercados no son ninguna novedad. El monto anual promedio de lo que se llevan suma 12 mil millones de pesos. Cifra considerable, mucho dinero.

Por eso cada vez hay una mayor especialización de personas o aparatos para detectar y evitar el hurto de mercancías.

Acabo de recibir las novedades de lo que fue la exposición de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) en Guadalajara el pasado fin de semana, no solo en materia alimentaria sino también en la protección de nueva tecnología anti-hurto.

Es evidente que se han esmerado en perfeccionar sus equipos de video, alarmas electrónicas, cámara de alta calidad, detección de bolsas de aluminio, bloqueadores de señal y monitoreo.

Muy bien, no es correcto pretender quedarse con lo que no es tuyo. Enhorabuena para los empresarios que se ocupan de esa tarea, que cuidan sus pertenencias y ganancias.

A pesar de ello, no deja de llamar la atención el monto de lo robado, 12 mil millones de pesos anuales, por eso el interés de los dueños de las tiendas por hacerse del mejor equipo de seguridad.

Una acción que valdría la pena trasladarla al ámbito del servicio público.

¿Por qué no poner ese mismo empeño para cuidar el dinero de todos?

Alta tecnología para evitar el desvío de recursos, hacer que suene la alarma cuando empiecen a sustraer ilícitamente el patrimonio, cámaras de video de 360 grados que graben todos los rincones, documentos oficiales sensibles a las huellas, detector de mensajes o conversaciones confabuladoras.

De acuerdo con el Banco de México, en 2015 la corrupción le costó a México  el 9 % del Producto Interno Bruto, es decir, un billón 602 mil 986 millones 130 mil pesos. Por supuesto que muchísimo más que el robo en tiendas departamentales y de autoservicio.

Por eso la urgencia de que los legisladores, diputados y senadores, aprueben el Sistema Anticorrupción.

Para la segunda etapa del actual gobierno, con miras a la sucesión en el 2018, hay tres cabezas de grupo de poder político real, con estructura e influencia en la competencia por la candidatura presidencial del PRI.

El primero, en orden alfabético por su apellido, tiene su centro de operaciones en Insurgentes Norte, el segundo en Bucareli (centro) y el tercero en Constituyentes (poniente).

Manlio Fabio Beltrones Rivera acaricia la idea de ser nominado desde el proceso anterior, cuando titubeó en participar y arrancó con retraso su campaña, muy atrás de Enrique Peña Nieto.

Es el político con más experiencia, con más trayectoria, más identificado con la militancia y que explica su arribo a la dirigencia de su partido. Tiene de su lado a la mayoría de los gobernadores.

Alumno (subsecretario) de don Fernando Gutiérrez Barrios (RIP), con el que trabajó y aprendió en la Secretaría de Gobernación. Diputado, senador y gobernador de Sonora. Amigo de Luis Donaldo Colosio y relacionado con el ex presidente Carlos Salinas.

Cuenta con aliados dentro y fuera de su partido. Es alto su grado de aceptación en los medios de comunicación. Tiene colaboradores leales en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. La frase “colmillo retorcido” lo describe, no hay otro igual en la política nacional.

Por algo, el mismo Andrés Manuel López Obrador ha dejado correr la versión de que le teme al sonorense, sobre todo por ser un personaje informado, con expedientes confidenciales.

Está en una posición ideal para buscar la candidatura presidencial, siempre y cuando pueda esquivar el fuego amigo o las patadas por arriba y debajo de la mesa, una vez que se aproxime el tiempo de la nominación.

Miguel Ángel Osorio Chong representa el grupo Hidalgo. Está en la secretaría que, por lo menos en el papel, tiene la mayor fuerza política. Empezó con la aureola de supersecretario. No la ha perdido del todo. Se ha mantenido a pesar de la fuga de Joaquín Guzmán Loera. Supo eludir el escándalo del subsecretario ecologista Arturo Escobar.

Ha sido diputado y gobernador de Hidalgo, encargado de la seguridad (Ayotzinapa, Tlatlaya) y la política nacional. Su principal éxito público fue la negociación con los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional. También contribuyó a restarle activismo al movimiento disidente de la coordinadora magisterial. En derechos humanos, los hechos contradicen su discurso.

Sus aspiraciones repuntarían y volvería a la cabeza de la competencia interna solo si Guzmán Loera “El Chapo” fuera recapturado.

De cualquier manera, es innegable que es un personaje influyente, con vínculos óptimos en Los Pinos.

Luis Videgaray Caso es el que tiene más grados académicos de la trilogía. Doctor en economía, con especialidad en finanzas públicas, por Massachusetts Institute of Technology. El más cercano de los tres a Enrique Peña Nieto. Forman parte de su equipo Aurelio Nuño y Antonio Meade, secretarios de Educación Pública y Desarrollo Social.

Su poder e inteligencia son reconocidos por propios y extraños. Dejó testimonio de su influencia en la elección de Norma Piña y Javier Laynez como nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Alumno de Pedro Aspe Armella, quien fuera secretario de Hacienda en el gobierno de Carlos Salinas.

¿Si es cierto que es muy inteligente, entonces por qué no saca al país de la crisis?, es la pregunta y crítica que le hacen.

También hay un sector que no ha dejado de reprocharle la forma en que adquirió su casa de Manilalco.

Estos son los tres aspirantes con poder real para competir en el PRI por la candidatura presidencial.

Esta vez la historia que te contaré tiene que ver con la elección del nuevo rector en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre la solicitud de cuatro personas para garantizar su derecho a fumar marihuana y la decisión del Senado para que la medalla Belisario Domínguez sea entregada en este 2015 al empresario Alberto Baillères.

Hay en los dos primeros casos un ejercicio de autonomía y en el tercero de mayoría,  que evidencian el funcionamiento de las instituciones aludidas y la actuación de sus integrantes.

En la UNAM el término que más se subrayó y repitió fue el de autonomía. Desde que se abrió el proceso interno. Lo mismo hicieron cada uno de los candidatos y con esa palabra se blindó la junta de gobierno de la universidad nacional. No fue electo el que arrancó como favorito, tampoco le funcionó ser el primero en divulgar sus aspiraciones, ni sus méritos, que los tiene, le alcanzaron para convertir en realidad su sueño como académico. Incluso, en la búsqueda de ese objetivo, no vaciló en renunciar al sueldo de subsecretario de gabinete.

Ni siquiera el que hubiera contado con las simpatías del doctor José Narro le garantizaron el triunfo y mucho menos la versión no confirmada de que tenía la bendición de Los Pinos. Por encima de cualquier supuesta presión o interés externo, se impuso la autonomía. La decisión deja sin argumentos a quien pretenda cuestionar el veredicto y sembrar la sospecha de que responde a factores o cuotas ajenas a la casa de estudios.

Enrique Luis Graue es el nuevo rector porque así lo resolvieron los miembros de la junta de gobierno, nadie más. Si acertaron o se equivocaron, se verá en el desempeño del médico. De lo que deben estar orgullosos los pumas es de que se trata de un producto de su autonomía.

La resolución de los ministros de la primera sala de la Corte que se pronunciaron a favor del reclamo y derecho de un cuarteto de ciudadanos a decidir si fuma o no marihuana (asegura que no es adicto), también corresponde a un ejercicio autónomo. Las advertencias de voces oficiales y conservadoras no causaron el impacto que esperaban en los juzgadores. Sin embargo, en este caso, el tema tiene dividida a la población, hay aristas que no están pulidas. El asunto es mucho más complejo, aunque exista una corriente que desde hoy pregone que tarde o temprano se va a legalizar la marihuana, todavía persiste la interrogante de si esto va a beneficiar o por el contrario, ahondar la descomposición social.

En el Senado, la mayoría ha determinado que la máxima condecoración que otorga este cuerpo legislativo, la medalla Belisario Domínguez, sea en este 2015 para  Alberto Baillèlres.

Algunos han objetado la decisión porque Don Belisario fue un legislador que se distinguió por defender la libertad de expresión y no le ven cualidades similares al empresario.

Sin embargo, el decreto que en 1953 creó la condecoración señala:  “se crea la Medalla de Honor “Belisario Domínguez del Senado de la República para premiar a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia y su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra patria o de la humanidad”.

Baillères no solo es dueño de la tienda Palacio de Hierro, de aseguradoras y empresas mineras, también hay que decir que dio vida a la Fundación Mexicana por la Salud y ha contribuido a darle prestigio a la educación superior a través del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

Sobre su comportamiento como patrón, no conozco a nadie de sus empresas que se haya quejado de su condición laboral ni tampoco he leído ni escuchado que en alguna de ellas se hayan organizado los trabajadores para protestar o colocar la bandera rojinegra.

Es un personaje cauteloso y medido en sus declaraciones de prensa, no se ha caracterizado por dar entrevistas. Está de plácemes porque acaba de estrenar la ampliación de su Palacio de Hierro en Polanco de la ciudad de México. En la zona donde según sus palabras, conoció a su primera novia, cuando era niño (página 36 del no. 140 de La Gaceta de El Palacio de Hierro, correspondiente a la primera quincena de noviembre).

Su misma Gaceta lo califica de “visionario” (“que se adelanta a su tiempo o tiene visión de futuro”, es la definición de la Real Academia Española) y le hace una breve entrevista de la que entresaco tres frases:

1.-“…este país es llamado a la grandeza, y lograremos ser un país del primer mundo más pronto que tarde”.

2.- “Tenemos todos los recursos naturales y materiales para lograrlo (ser un país del primer mundo), así como un pueblo maravilloso”.

3.-“…la mejor decisión para lograr un sueño o un proyecto es la paciencia”.

Así que Baillères, por lo que ha hecho y piensa, es más que totalmente palacio.

El respeto humano se ha degradado, ya no se hace diferencia entre el bien y el mal, lo que importa es salirse con la suya; mentir, engañar o burlar la norma con tal de alcanzar sus propósitos. ¿El que no transa, no avanza? La moral y la ética se han vuelto maleables, elásticas, cada quien tiene la suya. La lógica está rebasada por la conducta de las personas, no se actúa con sensatez y mucho menos con sentido común, es de todos los días.

Te voy a contar esta historia motivado por la actitud de un conductor particular que ignoró la luz roja del semáforo. Observé su rostro; muy lejos de apenarse por su falta, derrochaba soberbia, con una expresión que me hizo recordar a la cantante Lucero cuando trató de explicar el uso de fuerza y agresividad de su guardaespaldas que le había mostrado la pistola a los periodistas. “¡Y….Y….!”, exclamaba ante el reproche de los reporteros.

El conductor no dijo nada pero altivo alzó su cara y le vi en su frente una “¡Y…!” imaginaria. Me quedaba claro que si le reclamaba estaría expuesto a una agresión verbal, por lo menos.

-¡Que Dios lo bendiga!- mi mensaje mental.

Ya lo “normal” no es detener el auto ante la luz roja, es mirar de un lado a otro y si no está a la vista una patrulla o agente de tránsito, seguir sin importar los riesgos de un accidente.

Así, muchas y cotidianas imágenes.

El microbusero especialista en competir con sus compañeros a ver quien llega primero a la base y seguro tiene el récord de no acatar las señales de tránsito. Automovilistas que ahora creen que los topes en las calles son para ver quien logra pasarlos más rápido. Automóviles que ya no están equipados con cenicero, sino con entrada para USB, GPS y, el conductor que con “normalidad” tira la ceniza de su cigarro y la colilla en calles, avenidas, ejes viales y segundos pisos. Televisora que impulsa campaña para tener ciudades limpias y ciudadanos que sin rubor depositan su basura en la vía pública.

El reflejo social de hoy. Ciclista que se cree con derecho a circular por la banqueta o en sentido contrario en las calles. El dueño de una mascota que echa en bolsa de plástico el excremento y, en la primera oportunidad, cuando supone que nadie lo ve, la tira en la banqueta. Los que no pueden comer sin el teléfono celular en la mano o en la mesa. El franelero que fija tarifa según la demanda y hasta 200 pesos si te quieres estacionar cerca del palacio legislativo de San Lázaro en días de sesión. El que se sube al transporte público y se abre paso a empujones, en vez de pedir permiso o solicitar por favor que lo dejen entrar o salir. Estacionarse en doble fila, dar vuelta prohibida o ir atrás de la ambulancia.

El periódico que da cuenta de la aclaración de las autoridades de que no hay “crimen organizado” en la ciudad de México. ¿Entonces es el “desorganizado” el que tiene insegura la zona metropolitana?. Dos columnistas que en el mismo diario tienen posiciones encontradas sobre un hecho sangriento en un pueblo de Michoacán. Un ex dirigente de partido que le parece folklórico llamar “pendejo” a su adversario. El máximo tribunal de justicia, con la obligación constitucional de ser expedito en sus actuaciones, decide tomarse una semana más para analizar si determina legal o no el consumo de marihuana, un debate que en el país y en el mundo, suma años. ¿Ya es “normal” que la justicia sea lenta?.

Una revista política que en otros tiempos presumía investigaciones periodísticas, ahora resulta que tiene entre sus fuentes a una revista de espectáculos, que tampoco revela ni precisa sus informantes.

Ya nadie se sorprende ni se espanta del político que dice mentiras o que cuando se equivoca nunca lo acepte. Es otra “normalidad”, otra “moral”, otra “ética”, otra “lógica” para entender la realidad.

Que las gasolineras vendan litros que no son litros, también ya es “normal”. Construir edificios sin respetar uso de suelo, igual, una “normalidad” más. La comisión o “moche” que pagan proveedores y prestadores de servicios, tema ancestral del dominio público. Hablar de “encharcamientos” en vez de inundaciones, “normal”. Calles y banquetas deterioradas, “normal”.

Economía enferma, distribución inequitativa con dinero en las mismas manos y cada vez más pobres. Por la tercera investigación y todavía sin saber qué pasó con 43 estudiantes. Partidos que perdieron su registro y que encuentran la forma de sobrevivir unos días más. La exigencia del nombramiento de ministros perfectos, vírgenes y puros, sin amigos o “cuates”, sobrehumano, cuando la clave es que entiendan el valor de la imparcialidad y que se les paga para cumplir la ley.

Dudar de todo lo que hace el de enfrente y hasta del comportamiento de la naturaleza, como si un huracán se pudiera fabricar en una casa presidencial o en una secretaría de gobierno o Estado. Creer que es acertado y exitoso hacer campaña para la elección del 2018 en una revista elitista. El conductor de televisión que tiene que repetir invitados para que hablen de sus tres películas favoritas (entonces ya serían seis o más) en un país de más de 100 millones de habitantes. Grabaciones telefónicas que supuestamente nadie sabe quien graba.

Demasiadas “normalidades”, que se da por hecho solo cometen otros, la paja en el ojo ajeno; descomposición social que parece irremediable.

¿Y si todos hacen lo correcto? ¿Y si se rescatan la moral y ética?

Lo más sencillo y fácil es acusar a los titulares de las instituciones de violar derechos humanos.

Es cierto que hay fallas, equivocaciones y actuaciones indebidas con graves y hasta fatales consecuencias, pero resulta desmesurado generalizar.

Como en otras ocasiones, con pruebas en mano, te platicaré de un episodio que involucra a las secretarías de Gobernación y de Hacienda, lo que de ninguna manera significa que Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray Caso sean los responsables.

Sería indebido señalarlos cuando su preocupación, su discurso, su convicción es que se cumplan los derechos humanos. Es imposible que vigilen a cada uno de sus colaboradores o empleados de su dependencia.

Lo mismo se puede decir de los secretarios de la Defensa Nacional o de Marina o del propio presidente de la República. Lo que ellos quieren es que se respeten los derechos humanos.

Bien ha dicho el general secretario Salvador Cienfuegos Zepeda que los militares no decidieron por su cuenta salir a la calle. Hay que recordar que en el sexenio anterior Felipe Calderón, como jefe de las fuerzas armadas, ordenó una “guerra” que todavía no acaba.

Hay consenso en que era obligado reforzar la lucha contra la delincuencia, solo que  más inteligencia, no con fuerza. Lo peor es que cuando Calderón tomó esa decisión, se carecía de una coordinada estrategia. No se pacificó ni el estado natal del ahora ex mandatario.

Si en el caso que te cuento no es correcto acusar a Osorio y Videgaray, una vez enterados, tampoco pueden ser omisos, porque la bola de nieve que rueda, no deja de crecer.

Por lo que toca a la Segob, resulta que desde hace casi dos años existe una demanda de indemnización en el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa. La dirección jurídica de la Comisión Nacional de Seguridad, que depende de dicha secretaría, se opone al pago, a pesar de que la Ley General de Víctimas establece que aplica la ley que más favorezca a la víctima. La tortura está comprobada y la autoridad responsable está confesa. El expediente tiene el número 8990/15-17-02-1. Po su importancia, el asunto fue turnado al pleno de magistrados del citado tribunal federal.

¿Te imaginas si el día de mañana los organismos internacionales defensores de los derechos humanos conocen a detalle este asunto? Es obvio que no van a culpar al funcionario medio por oponerse a pagar una indemnización por tortura.

En el caso de Hacienda, el Sistema de Administración Tributaria, a cargo de Aristóteles Núñez, ordenó el pago de una multa y, embargo, de no hacerse la liquidación correspondiente. La multa se pagó. El error es que la fundó en una sentencia que no existe.

Lo que llaman número de crédito es H-1650943 y el número de documento determinante: OF.259-II-CP-103/2012-II.

Por supuesto, reitero, ni Osorio ni Videgaray son responsables, tampoco Aristóteles, nada más que ellos son los que al final tienen que dar la cara cuando falla alguno de sus colaboradores.

Esta vez voy a utilizar este espacio para hacer pública una carta al rector de la Escuela Libre de Derecho y a su Junta Directiva, porque es necesario que se enteren de una historia que riñe con la ética:

México, D.F. a 17 de agosto de 2015

Don Luis M. Díaz Mirón A.

Rector de la Escuela Libre de Derecho.

Presente.

En primer lugar debo decirle que siempre he considerado y considero a la Escuela Libre de Derecho como una institución que se distingue por su valores, por su ética profesional. La respeto, se de la disciplina y el rigor de su enseñanza. Tengo amigos egresados de la ELD y están orgullosos de la camiseta. Tienen sobrados motivos para sentirse de esa manera.

Quienes me conocen no tienen la menor duda que soy un periodista investigador y perseverante. Tomó el tiempo que sea necesario para obtener la información. Es lo que he realizado en mi propio caso jurídico. Después de ver una campaña en mi contra derivado de un infundio, supuse que algún político pudiera estar empeñado en hacerme daño. Prácticamente toda mi carrera la he dedicado al periodismo político y seguro que más de uno no quedó conforme con mi trabajo, aunque se dijera la verdad.

Elaboré lista de presuntos y fui descartando. Más de una vez me han dicho que lo sucedido no era casual y que seguramente había una personaje atrás de esa manipulación. A nadie le di detalles de mis sospechas y mucho menos un nombre cuando carecía de pruebas para hacerlo.

Le he rascado por todos lados. He revisado documentos, visitado en varias ocasiones la hemeroteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Consultado fuentes confiables que tengo en el ejercicio periodístico. Cotejado actitudes, sucesos, declaraciones. Ejercicio de memoria cotidiano.

Hasta ahora no he podido confirmar el nombre de ningún político prominente atrás de la falaz acusación.

En febrero de 1997 estuve en la casa de la familia Gómez Mont. Había sido invitado por la entonces diputada Teresa Gómez Mont Urueta. Conocí a la mayoría de los hermanos. La mamá de todos ellos, doña María, relató la vida de su esposo y de los hijos. Trabajaba en el diario El Universal y el 9 de febrero de ese año se publicó un reportaje de semblanza, en la página 17 de la primera sección con el título “Controversia y reconocimiento rodean a los Gómez Mont”.

Cuando me enteré quien era el abogado que tenía de adversario, de inmediato amigos dieron por hecho que había alguien importante atrás en mi contra. Un abogado que tiene como segundo apellido Gómez-Mont, su primer apellido es Robles y su nombre Emiliano, era lógico suponer un alto cobro por sus servicios.

Sin embargo, resulta que lo tengo de adversario de manera “gratuita”, en mi caso no le cobra a quienes se han ocupado en desacreditarme. Busca “prestigio” al utilizar mi asunto para salir en los medios y dinero porque cree que al final podrá demandarme por muchos millones de pesos.

De una vez debe saber el litigante que carezco de fortuna.

En el mes de julio pasado tuve una reunión con Teresa Gómez Mont, tía y madrina de boda de Emiliano.

Se quedó sorprendida por los detalles de mi historia. En ese mismo momento intentó localizar a su sobrino, egresado de la Escuela Libre de Derecho (ELD). A la que encontró por teléfono fue a la mamá de él. Por lo que escuché, el diálogo fue ríspido.

Una de las frases de Teresa fue: “¿qué no sabe lo que es la ética profesional?”.

Cualquiera que revise con imparcialidad el expediente sobre mi caso, que vea y lea lo que han declarado una docena de testigos, hombres y mujeres, fotografías, videos, periciales y contradicciones de la parte que acusa, concluirá que existe un atropello en mi contra que no tiene nombre.

Se dará cuenta el contraste que existe entre la primera declaración y las sucesivas de la parte acusadora. Como se trata de supuestos delitos de realización oculta, alguien los cuadró en la instancia ministerial.

A pesar de ello, he acreditado mi inocencia y ahora lucho porque se reconozca.

El ex Rector de la Escuela Libre de Derecho, Ignacio Morales Lechuga, actual maestro de dicha institución, revisó el expediente penal, la sentencia del juez y elaboró un Amicus Curiae que evidencia mi inocencia.

(abrir:)

AMICUS CURIAE DEL LICENCIADO IGNACIO MORALES LECHUGA

La sentencia en mi contra ya fue revocaba pero el proceso sigue.

El 17 de agosto de 1996 en la página 12 de la primera sección de El Universal se publicó la nota “Acusan de Despojo a F. (Fernando) Gómez Mont”. Lo acusaron de utilizar influencias políticas y económicas a favor de su hermano Felipe “para consumar el despojo de una residencia”. La queja fue presentada en la Suprema Corte de Justicia de la Nación por María Eugenia Landerreche Gómez Morín, esposa de Felipe Gómez Mont.

Según la ex diputada Teresa Gómez Mont, en la actualidad la principal relación en la política de su sobrino se llama Margarita Zavala.

Para evitar desatinadas valoraciones, el viernes pasado le envié a quien aspira a competir en las elecciones del 2018, a su correo electrónico, dos preguntas que son:

1.-¿Sabe usted si se ha utilizado su nombre como tráfico de influencia para dañar en un proceso judicial al periodista Arturo Zárate Vite?

2.-¿Conoce usted el expediente penal 103/2012 sobre el caso del periodista Arturo Zárate Vite?

Hasta el momento no he recibido respuesta.

Lo que es un hecho es que un experto cuadró las imputaciones que combato por falsas.

¿Se vale dañar a una familia para hacerse de “dinero” y “fama”?, le pregunté a la ex legisladora Teresa Gómez Mont.

Sólo se mordió los labios.

Estimado Rector de la Escuela Libre de Derecho:

Reitero mi respeto a la institución que usted encabeza y por lo mismo considero que este caso amerita su valoración.

Como diría Teresa Gómez Mont:

¿Qué no sabe Emiliano lo que es ética?

Cordialmente,

Arturo Zárate Vite

La decisión presidencial en la elección del candidato a la presidencia de la República es cierto que es unipersonal pero sin duda considera diversos factores y circunstancias. Nunca una será igual a otra aunque sea tomada por la misma persona. Tampoco los colaboradores del mandatario se pueden anticipar o dar por hecho que va en tal sentido.

Más de uno se ha equivocado en el pasado priísta. ¿Te acuerdas de Alfredo del Mazo que sentía que era suya la candidatura presidencial? ¿Y qué dices de Manuel Camacho Solís (QEPD) quien supuso que tenía la bendición de Los Pinos e hizo su berrinche cuando el favorecido resultó Luis Donaldo Colosio?. Años más atrás, Mario Moya Palencia (QEPD) se quedó vestido y alborotado; se fue con la finta, le fallaron sus servicios de inteligencia en la Secretaría de Gobernación. Ejemplos sobran. El punto claro es que la decisión solo la conoce el propio presidente y así seguramente será para definir la candidatura del 2018.

De las decisiones que hasta ahora ha tomado el presidente Enrique Peña Nieto hay dos que parecieran marcar un patrón. La de Eruviel Ávila Villegas en el estado de México y la de Manlio Fabio Beltrones para la dirigencia del PRI. En ambos casos optó por el consenso, por los más aceptados al interior de su partido y con mayor proyección hacia fuera. Lo hizo aun cuando ninguno de los dos estaba en el primer círculo de su equipo y afectos. Por lo tanto, hay quien pensaría que lo mismo hará en la búsqueda de su relevo.

No hay garantía de que procederá de la misma manera. Los tiempos serán otros, también las circunstancias. Roberto Casillas, quien fuera secretario particular de José López Portillo, escribió de este mismo tema en su libro La Decisión Presidencial, editado en 1983. Su información recabada en el poder, nada que le pudiera haber revelado de manera directa su jefe.

“El presidente se puede equivocar”, dice Casillas en su texto. No solo para el caso de la sucesión sino en otros asuntos. Razonable porque como todos, es humano, con aciertos y desaciertos. El mismo pontífice o Papa se equivoca o se ha equivocado. Nadie es perfecto.

Entonces, en este contexto, la decisión sobre la próxima candidatura presidencial priísta será única y exclusivamente de Enrique Peña Nieto. Los adivinadores sobre el “tapado” o “destapado” se volverán a equivocar.

Sin embargo, quien resulte favorecido, de ninguna forma podrá dar por hecho que ya tiene amarrada la silla presidencial. Los tiempos son distintos y la sociedad año con año sorprende con su voto.

Cada vez hay una mayor valoración a la hora de emitirse el voto. Se premia y se castiga. La alternancia ya no es excepcional. Ocurre para todos los cargos de elección en México.

La decisión presidencial es de una persona; la elección del próximo presidente corresponde a millones de mexicanos.

La idea de apoyar a un candidato independiente para el 2018 empieza a tomar forma en la sociedad, sobre todo después de ver el resultado de las elecciones en el estado de Nuevo León.

Temen los partidos rancios en México que surja una figura ajena a su militancia y les gane la presidencia.

Por eso, dalo por hecho, harán lo que esté a su alcance para tratar de evitar el crecimiento de un personaje con esas características. Quien asome la cabeza con aspiraciones de gobierno, va a tener que resistir las críticas para desacreditarlo y dejarlo fuera de la competencia.

El primero que levantó la mano, sin experiencia alguna en la política, sin militar en ningún partido político, ha sido el ingeniero Rodolfo Neri Vela, científico, astronauta, con doctorado en radiación electromagnética por la universidad británica de Birmingham. Se hizo popular a partir de que fue seleccionado y voló en una nave de la NASA, Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos de América.

Son contados los medios que se refirieron a sus aspiraciones políticas y ha sido escaso el interés por conocer más de sus planes o porqué ha tomado esa decisión, cuando toda su vida la ha dedicado a la ciencia. En la actualidad da clases en la UNAM.

Hubo mofa para intentar anularlo de una buena vez o desanimarlo. Con tono burlón no faltó quien dijera que su cabeza está en la luna cuando está claro que hoy tiene los pies sobre la tierra y sabe lo que sufre el país. Los medios prefirieron ocuparse de Margarita Zavala porque supo ganarse sus simpatías desde la comodidad de la silla de primera dama y no es una aspirante con posibilidades para regresar a la residencia oficial de Los Pinos. Fue parte de un gobierno que desangró a la nación y empobreció a más mexicanos.

El riesgo que ven los partidos es que en el momento en que alguien cautive a la sociedad, desde ahora, después va a resultar mucho más difícil frenarlo. No vaya a ser que haga efectiva la frase del extinto Manuel “Maquío” Clouthier: “esto ya no lo para nadie”.

Por lo pronto, aunque no les guste a unos o a muchos, el doctor Neri (63 años) ya está apuntado en la lista de prospectos para buscar una candidatura independiente en el proceso electoral del 2018.

Jaime Rodríguez Calderón (57 años) “El Bronco”, aunque ya anticipó que está resuelto a concluir los seis años como gobernador de Nuevo León, si tuviera un magnífico desempeño, la sociedad podría disculparle la falta a ese compromiso y darle la estafeta para la presidencial. Han puesto en duda su independencia porque militó 33 años en el PRI, pero también se han puesto la misma camiseta el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador.  “El Bronco” es ingeniero agrónomo.

Manuel Clouthier Carrillo (53 años), hijo del famoso “Maquío” quien compitió por el PAN a la presidencia de la República. El heredero del nombre y la fama lo intentó como independiente en el 2012, sin lograr el registro porque la ley electoral todavía no abría esta posibilidad. Ya fue diputado federal panista y el 7 de julio pasado consiguió su boleto de regreso a la Cámara de Diputados como candidato independiente. Es un personaje que sabe de medios, dirigió los periódicos Noroeste de Sinaloa.

Juan Ramón de la Fuente (63 años) nunca ha sido militante de partido político. Es médico psiquiatra. Fue secretario de Salud en el gobierno de Ernesto Zedillo. Rector de la UNAM de 1999 a 2007. Ha intentando ser candidato de todas las fuerzas políticas o por lo menos de las principales. Tiene una imagen respetable. Aficionado a la tauromaquia. Está a favor de la legalización de la mariguana.

José Woldenberg (en septiembre cumple 63 años), doctor en ciencias políticas por la UNAM. Como consecuencia de su lucha sindical, estuvo preso unos días en el  Reclusorio Norte. Político de izquierda. Militó en el Partido  Socialista Unificado de México, en el Mexicano Socialista y el Partido de la Revolución Democrática. Fue el presidente del IFE más distinguido. Actor y testigo del proceso de transición en el 2000, la salida del PRI y el ingreso del PAN o de Fox a Los Pinos. Personaje influyente y conciliador.

De los cinco, sólo el doctor Neri ha levantado la mano. Los otros cuatro no han dicho nada al respecto pero es indiscutible que tienen perfil para competir con la bandera independiente y preocupar al partidismo rancio.

Por supuesto que no es casual el repunte de un candidato independiente en el proceso electoral de Nuevo León, en la entidad donde viven la mayoría de los más ricos de México. Es un ensayo que debe verse con más detenimiento y con miras al 2018.

El desgaste de los partidos es innegable aunque a veces pareciera que los mismos partidos no quieren darse cuenta de esta situación, porque no se ve que hagan algo para remediarla, en nuestro país y en otras partes del mundo, el  problema no es exclusivo. Y si alguno está haciendo algo, por lo menos hasta ahora, no hay visos de que haya cambiado la percepción de una sociedad decepcionada por los resultados cuando son gobierno.

Si el experimento funciona, da por hecho que la candidatura independiente se volverá una opción en las próximas elecciones presidenciales. Todavía falta que Jaime Rodríguez, El Bronco, gane los comicios del siete de junio en la entidad del norte. Después, observar lo que hace para gobernar, conocer la integración de su equipo y la relación con los otros poderes, con el poder judicial y legislativo. Saber hasta donde llegan el entendimiento y los acuerdos.

A primera vista diría que los legisladores de partido le complicarían la vida al obstaculizar sus iniciativas, pero no es tan simple, un gobernador independiente, con autoridad moral, exhibiría a quienes no quieren servirle a la sociedad. No creo que partido alguno aguante la presión social o la exigencia de que apruebe lo que puede mejorar la calidad de vida de todos.

Esa autoridad moral también daría lugar a una relación de respeto con el poder judicial. La rivalidad no convendría a ninguna de las partes, las tareas para cada uno están definidas en la ley. E igual, los gobernados estarían atentos para evaluar su desempeño.

Suponer que El Bronco va solo en el ensayo de Nuevo León y que está condenado al fracaso, significaría subestimar la realidad. El hartazgo de la sociedad por la actuación de los partidos es un hecho; por eso hay expertos y gente que han decidido buscar alternativas.

Aclaro que no digo que los partidos entraron en un proceso de extinción, pero más les vale corregirse para frenar la caída, volverse a posicionar, recuperar confianza y credibilidad. Al final, es lo que pregonan, buscan el bienestar de la población en todos los sentidos.

Si funciona El Bronco, sigue el 2018. Las posibilidades de un candidato independiente, además de sus méritos propios, dependerán de lo que hagan y dejen de hacer los partidos.

De no rectificar, muchos mexicanos van a considerar votar por un candidato independiente.

¿Quién podría ser ese candidato? ¿Hay o no prospectos?

Anote por lo pronto los nombres de Juan Ramón de la Fuente y José Woldenberg, aunque seguro no son los únicos con perfil para competir.

Cada quien tiene su propia foto de México, su personal descripción, hay quien la ve toda negra, otros velada, distorsionada y no falta quien observe un mundo maravilloso o en camino a la salvación.

 Todavía recuerdo la frase repetida por el vetusto líder obrero ya extinto, Fidel Velázquez, de “quien se mueve no sale en la foto”, en referencia y como advertencia para los compañeros de su partido que pretendieran anticiparse en la carrera por la sucesión presidencial.

Sin duda hay fotos memorables, tomadas de manera casual,  espontánea o preparadas. Así tenemos la que captó la explosión de la bomba atómica, la niña desnuda que corre en la carretera víctima de la guerra en Vietnam, el joven estudiante que se paró frente a una columna de tanques chinos, la del famoso Che Guevara, el marinero que besa a una mujer en Times Square en Nueva York, el primer vuelo aéreo y tantas otras que han captado momentos históricos.

Los que hacen encuestas, sobre todo de carácter político o electoral, para justificar sus errores, desatinos o resultados ajustados a los intereses de su cliente, también utilizan la palabra foto. Significa el registro de un periodo, de un espacio de tiempo, de una fecha, de una día, semana o mes, no hay garantía de que eso vaya a suceder en las elecciones. Tiene su parte de razón, pero en el fondo, en este caso, el encuestador trata de explicar y justificar su ganancia, el cobro por su consulta.

Ahora, la foto de México y del mundo, la que retrata la realidad social, la situación económica, conflictos armados, inseguridad, cambia de un día para otro. La foto que se toma hoy es muy probable que no coincida con la del día siguiente porque la sucesión de hechos es impresionante. Y la rapidez con que operan las nuevas herramientas de la comunicación, el Internet, las redes sociales, a veces hacen que la percepción se modifique en horas o en menos tiempo.

Para muchos es preferible ajustar la foto a sus propios intereses, ver lo que quieren ver, todo negro, todo blanco o todo rosa. La verdad es que en esa foto hay variables, matices. Aciertos y desaciertos, errores, desatinos, corrupción, delincuencia, impunidad, violencia, pobreza, riqueza, desarrollo, desaceleración, devaluación, descubrimientos científicos, éxitos deportivos y tecnológicos, volcanes en erupción, terremotos, bellezas naturales, inundaciones, animales en extinción. Hay de todo.

Mi abuela se divertía con Jacobo Zabludovsky cuando era el titular del noticiero del canal de las estrellas. Esperaba a que le diera la cotización del peso en relación con el dólar. Una vez obtenida la información del periodista de la televisión, bromeaba: “quiero comprar los dólares a Jacobo, porque los vende por debajo del precio de los bancos y casas de cambio”.

La verdad, hay que admitirla, ni todo está perdido ni todo está perfecto, ni todo es malo ni todo es bueno. Al final se supone que todos quieren una mejor vida para la sociedad, entonces porqué no jalar la carreta en esa dirección, hacer a un lado pleitos y autodestrucción, ocuparse en la construcción, en la reconciliación y en lo positivo, en lo que da paz y tranquilidad, en la aplicación de la justicia, en la armonía.

Trabajar por la foto sin retoques ni photoshop, en la que todos sonrían sin necesidad de pedir que digan “whisky”.

El proyecto de reelección de Raúl Plascencia Villanueva se torció cuando se volvió complaciente con las autoridades y le restó importancia al ejercicio de la ley, a la tarea obligada del Ombudsman, todo por su ambición desbordada de permanecer en el cargo.

Creyó que de esa manera amarraba sus aspiraciones, quedaba “bien” con las instituciones al ser medido con sus Recomendaciones, en vez de significarse por la defensa de la víctima.

Al llegar a la presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) su objetivo era posicionarse, ser conocido y popular como defensor de los derechos humanos en el país y en el mundo. Por varias semanas le pesó el activismo de su antecesor José Luis Soberanes y de Mauricio Farah, quien desde la Quinta Visitaduría General hizo un estudio sobre migrantes que todavía se comenta.

Hubo dos casos que repuntaron su trabajo, sus recomendaciones sobre el asesinato de los niños Martín y Bryan Almanza y de dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey a los que les sembraron armas. En ambos los involucrados fueron elementos militares.

Temas delicados que se investigaron a fondo, se analizó en detalle su trascendencia, sus consecuencias legales y políticas. Más de una vez Plascencia se reunió con su primer equipo. Casi todos sus integrantes esperaban a que el Ombudsman marcara línea para de inmediato expresarle su apoyo. La primera Recomendación fue la de los menores de Tamaulipas, con la conclusión de que habían sido víctimas de quienes estaban en el retén.

Antes de emitirla o darla a conocer, el Ombudsman todavía la comentó conmigo. Quería saber si estaba de acuerdo en que lo correcto era aplicar la ley. La respuesta fue inmediata y afirmativa. Aplicó el mismo criterio para el caso de los estudiantes del Tecnológico.

Por supuesto que la actuación de la comisión fue reconocida por la sociedad, por su imparcialidad, por su valentía, por su trabajo profesional, apegado al marco de la ley, a la verdad.

Plascencia había conseguido posicionarse, pero en vez de mantenerse en esa tesitura, empezó a esmerarse en el cuidado de su relación con los gobiernos federal y estatales. Se hizo amigo de gobernadores y otros funcionarios, se empeñó en mejorar su relación con las instituciones militares, lo que se vale. El punto es que se ablandaron sus Recomendaciones. Estaba convencido de que era el camino para su reelección.

En la última fase de su proyecto fallido, creyó que sería suficiente con el visto bueno de Los Pinos. Se equivocó.

Cosechó lo que sembró, le cobraron cuentas pendientes.

En mi caso, por esa misma ambición de reelegirse, prefirió que fuera víctima de una grave infamia, se asustó con el manejo mediático de quienes habían hecho la acusación. Se desentendió de la verdad, lo que le importaba era su reelección. Por su omisión y negligencia todavía padezco la injusticia.

¿Te acuerdas Plascencia que no dejaste que tu protegido Luis García López Guerrero fuera citado por el Órgano Interno de Control de la comisión, a pesar de que era clave para aclarar el infundio?

¿Te acuerdas que llegaste al extremo de permitir que tu protegido solicitara amparo con tal de no acudir en persona a un citatorio del juez?

¿Te acuerdas que firmaste una Recomendación en la que para ti es suficiente con darle atención psicológica al torturado y no indemnizarlo?

Sin duda, no actuaste como Ombudsman y por eso perdiste la reelección.

En la niñez nunca vi pelear al gato y el perro que había en casa. Ni un arañazo ni mordida entre ellos. Tampoco corretear el uno al otro como sucedía en las caricaturas o películas. Cada uno por su lado, con sus actividades propias, en sus respectivos terrenos. No jugaban juntos, no llegaba a tal punto la convivencia, pero jamás agresiones.

Por eso cuando escuchaba alguna conversación de adultos y uno de ellos utilizaba la expresión “viven como perros y gatos” o  “se la pasan como perros y gatos”, no me quedaba claro el motivo para referirse de esa manera a una situación vecinal, compañeros, amigos y políticos que tenían diferencias manifiestas en dimes y diretes y hasta en golpes.

Cada vez que el tema se repetía, buscaba con la mirada a mi perro y mi gato. Los dos en sus sitios acostumbrados, el gato desparramado sobre un cojín, en los dominios de Morfeo; el perro ocupado en morder el hueso que le había quedado en el plato. Nada de pleitos.

Confundido por la contradicción, le pregunté a mi padre la razón de la expresión “como perros y gatos” si nuestras mascotas se caracterizaban por el respeto. De inmediato no supo qué responder. Se tomó su tiempo. “Bueno, aquí les hemos enseñado a convivir, lo usual es que no se toleren, el perro cuando ve a un gato, lo corretea”.

No me convenció su contestación. Empecé a entenderla hasta que en esa etapa de la vida vi regresar en varias ocasiones a mi gato despavorido, a toda velocidad por uno de los huecos de reja de la casa, seguido de varios perros que le ladraban y enseñaban sus dientes con la intención de darle un mordisco. Por fortuna, nunca lo alcanzaron. Por mucho tiempo me sentí tranquilo con ese dicho de que “tienen siete vidas”. Descubrí que era una falacia cuando un carro atropelló un gato ajeno.

Ahora, en los tiempos de hoy, videos a través de You Tube o Facebook, confirman mi experiencia de la infancia. Los gatos y perros pueden aceptarse, respetarse, convivir en el mismo lugar y no hacerse daño. Entonces, la expresión de que los “humanos” se comportan como “perros y gatos”, ya no corresponde, no es exacta, está superada por el ejemplo de perros y gatos.

En México y en muchos países de nuestro planeta, los “humanos”, se han especializado en la agresión y en la destrucción. No se soporta el éxito o la felicidad del prójimo, no se reconocen errores, prevalecen la insensatez y la arrogancia. Se hace daño con la mentira. Se vuelve común desacreditar al de enfrente. Rectificar no es opción para muchos. Se cree que uno es perfecto cuando nadie es perfecto. Se equivoca el otro, la paja en el ojo ajeno.

Sobran ejemplos en México. Por eso es que Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón  y Guiilermo del Toro han triunfado fuera del país, porque seguro que cuando lo intentaron aquí, el objetivo era que no lo consiguieran. Si se hace la reforma energética, hay que hacer algo para que se trunque. Si se planea una mejor educación, hay que hacer algo para que no se logre. Si se equivoca un medio de comunicación, lo menos que hará es aceptar el error y mucho menos la rectificación. El político incapaz de reconocer que fallo y el periodista tampoco, hay comunicadores que se han vuelto infalibles y actúan como jueces implacables y parciales. La injusticia sigue, la impunidad también. La pobreza en los mismos y la riqueza igual. Si Cuauhtémoc Blanco es propuesto candidato para presidente municipal, hay que decir que no está preparado; omitimos a los que han estudiado en las mejores universidades del mundo y se han caracterizado por su ineficiencia. Si Carmen Salinas va para diputada, hay que burlarse en vez de respetar su deseo de participar. Se destruye y se hace daño.

Lo digo con respeto para las dos partes: los humanos todavía no aprenden a convivir como perros y gatos.

Esta vez, por la gravedad de la infamia, en un carta dirigida al ministro Luis María Aguilar Morales, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, relataré un episodio que no se le desea a nadie y que exhibe cómo he sido víctima de una patraña.

La carta dirigida al ministro presidente es la siguiente:

 

 

                                    México, D.F. a 9 de marzo de 2015

 

 

Ministro Luis María Aguilar Morales

Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Presente.

 

Soy periodista con más de 20 años de ejercer la profesión.

Le escribo esto desde las entrañas, con el dolor y coraje que despierta una injusticia que no termina, que sigue y sigue, que viene desde el 2011, cuando me desempeñaba como coordinador de comunicación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Una mentira ha llevado a una descomunal infamia que no tiene precedente, con daños inestimables en lo moral, física y patrimonial.

Ante una acusación infundada, nunca se me concedió el derecho constitucional de audiencia, cuando se me detuvo fui “paseado” todo el día en la ciudad de México, víctima del uso de la fuerza por los captores, depositado por la noche en un penal de máxima seguridad como si fuera el peor criminal, torturado por custodios por haber trabajado en la defensa de los derechos humanos, un juez que no cumplió con el término constitucional de las 72 horas y un proceso que rebasó el tiempo previsto por la ley para su desahogo. Todo documentado en un expediente.

A lo largo de mi vida, quienes me conocen, saben que he sido gente de trabajo, respetable, de honor, con familia, con esposa e hijos. Respetuoso de las leyes y las instituciones, decidí que ante el infundio, me defendería en el espacio establecido para ello, para acreditar mi inocencia.

Así lo hice, con  testigos, una docena de hombres y mujeres que acudieron a decir lo que les consta, a los que siempre les estaré agradecido; fotografías, videos, peritajes, careos procesales, demostración de graves contradicciones de la parte acusadora. Más de 45 pruebas.

¿Y qué pasó?

Una sentencia basada sólo en los dichos de la parte acusadora. ¡Cuánta falta hacen los juicios orales!  En un proceso abierto y con testigos, obligado el juez a estar presente, jamás hubiera podido resolver sin tomar en cuenta lo expuesto y presentado en el proceso.

¿Qué sucedería si ese mismo juez sufriera una situación desastrosa como la mía, que fuera acusado de supuestos delitos de realización oculta y que otro juez lo condenara basado solo en los dichos de la parte acusadora? Que lo condenaran a pesar de que durante dos años presentó una docena de testigos, hombres y mujeres, que defienden su conducta intachable, graves contradicciones de las supuestas víctimas, fotografías, videos, peritajes. Eso es lo que ha hecho el juez conmigo. Acredité mi inocencia y resolvió como si no hubiera presentado ninguna prueba. Es por eso que digo que en un juicio oral no hubiera resuelto de esa forma.

Por supuesto que he apelado la sentencia del juez Eduardo Torres Carrillo (titular del juzgado Primero de Distrito de Proceso Penales Federales del DF) e iré hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación que usted preside y de requerirse a las mismas instancias internacionales, que sepan como una mentira puede cuadrarse para lastimar y dañar a una persona, a una familia.

Lamento que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en la etapa de Raúl Plascencia Villanueva haya sido omisa y negligente, que haya dejado correr el infundio en mi contra, atribuido al mismo organismo, sin  atajarlo y hacer la aclaración correspondiente, por ese afán de proteger sus aspiraciones de reelección. Mi carta dirigida a Plascencia para hacerle ver esta situación, la dejó sin respuesta.

La CNDH nunca me encontró culpable de lo que me han imputado.

También lamento que quien fuera primer visitador de la citada comisión, Luis García López Guerrero, no aclarara con oportunidad que nunca confesé haber cometido los supuestos delitos.

Extrañamente el señor López Guerrero no fue citado por el órgano interno de la comisión, a pesar de que se convirtió en el dicho más repetido de la parte acusadora. Llegó al extremo de solicitar un amparo para no acudir al citatorio del juzgado cuando se suponía que era un defensor de los derechos humanos, pero finalmente fue y quedó asentado en el expediente que jamás me auto culpé o confesé los supuestos delitos penales.

He sido periodista crítico y defensor de los derechos humanos. En diversas ocasiones escuché la advertencia de que me la “cobrarían” por haber tenido un desempeño que afectó intereses.

Ministro Aguilar Morales:

Subrayo mi absoluto  respeto a su investidura y la confianza de que al final, la verdad y la justicia  prevalecerán.

En su calidad de presidente de la Judicatura, ruego a usted sea revisado el expediente 103/2012 y su sentencia, así como la actuación del juzgador, que en la Recomendación 27/2013 de la CNDH es señalado por el incumplimiento constitucional de las 72 horas para resolver la situación jurídica del inculpado y de lo que se dio vista a la misma Judicatura por la comisión.

Creo en usted ministro, en su trayectoria, en su calidad de jurista y en su compromiso con la justicia.

Confío en la institución.

Con absoluto respeto,

Arturo Zárate Vite

La implementación de los juicios orales para renovar el Sistema de Justicia Penal en el México sigue en el atraso y no hay ninguna garantía de que se vaya a cumplir con el plazo fijado por el poder legislativo.

Junio de 2016 es la fecha. Hay hasta un reloj con cuenta regresiva, en días, horas, minutos y segundos en Internet de la “Secretaría Técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal” (SETEC), organismo desconcentrado de a Secretaría de Gobernación, para saber el tiempo que les falta a los involucrados en esta tarea.

En www.setec.gob.mx puedes ver ese reloj. A estas alturas, a un año tres meses de que venza el plazo, apenas una entidad, Chihuahua, ha conseguido llegar a la meta. Más de 20 estados están por abajo del 60 % del cumplimiento. Y se supone que se empezó a trabajar con ese propósito desde 2008.

La responsable de operar y asegurarse de que esto funcione es la SETEC que está a cargo de su secretaria técnica María de los Ángeles Fromow Rangel, pero es obvio que una tarea es esta magnitud no puede ni debe verse como una misión exclusiva de una persona.

Hay que decirlo ahora para que el día de mañana, una vez que el reloj llegue a ceros, todos asuman su responsabilidad y no se vaya querer solo señalar a una persona del incumplimiento.

Lo fundamental es hacer funcionar ese nuevo sistema, para acabar con prácticas rancias, caducas y opacas, con tufo de corrupción e injustica. La justicia no ha sido pronta y expedita como lo enuncia la Constitución. Hay procesos que se vuelven interminables. Humanamente es imposible que un juzgador que no ha seguido el desarrollo de un juicio, en dos o tres meses, cuatro o cinco, se lea cinco mil, 10 mil, 20 mil o más fojas y resuelva con la imparcialidad que debe significar un acto de esta naturaleza.

Como cuando ibas o vas a la escuela y quieres estudiar para el examen de un día para otro, aprender en 24 horas lo que no hiciste en todo un año. Por supuesto que no es el mejor camino. Repruebas o haces un examen irregular. Es lo que sucede cuando se desatiende lo que exige atención permanente. Pasa en la “impartición” de “justicia”.

Por eso la importancia de los juicios orales, para que haya más actores involucrados y testigos de lo que ocurre en el desarrollo de un proceso, para que el veredicto no quede en manos y en la oscuridad de un juzgador, para que se obligue al juzgador a estar en todas las deliberaciones.

Me parece que el nombre que se le dio a la SETEC, además de kilométrico es indigerible para el ciudadano común. Hay escasa idea en la opinión pública de la trascendencia de la medida.

Por lo menos, se supone, la tienen clara los responsables en llevarla a cabo, es materia  del secretario de Gobernación, gobernadores, funcionarios, académicos, jueces, magistrados, conciliadores, policías, peritos, ministerios públicos, defensores, mediadores y personal penitenciario.

Definitivo, el peso de la renovación del Sistema de Justicia Penal no es carga para una sola persona.

A Silvano Aureoles lo vi actuar como senador, no estaba en la primera fila de su grupo ni era protagonista de la tribuna. Tampoco se caracterizaba por hacer declaraciones o dar entrevistas. Dejaba que su coordinador Carlos Navarrete hiciera el trabajo de luces y estuvo a su lado cuando el grupo parlamentario se fracturó por diferencias en estrategia.

Parecía uno más, de los que no aportan, de los que solo suben a la tribuna para la foto del recuerdo y cobran por una de las actividades más desacreditas en sociedades que todavía no ven la mejoría en su calidad de vida. Había otros como Pablo Gómez y Graco Ramírez con más experiencia. A Silvano lo miraba entre el montón, sin brillo ni futuro.

Por lo mismo nunca estuvo en mi lista de legisladores entrevistables, tampoco en la de otros colegas. Por curiosidad, en un espacio público me acerqué para escuchar lo que platicaba con uno de sus compañeros. Registré que era un tipo que tenía discurso, opiniones propias sobre problemas nacionales, nada más que los reflectores eran acaparados por gente con más trayectoria y nombre. Pero por algo Navarrete lo hizo vicecoordinador de su grupo.

En Michoacán tenía historia, había sido presidente municipal de Zitácuaro. Su trayectoria era local y eso lo llevó a convertirse en candidato a gobernador en una entidad que se significó por ser bastión cardenista, gobernada y controlada por la familia Cárdenas.

Cuando le tocó competir por la gubernatura, el cardenismo ya se había debilitado. El último beneficiario de dicha corriente fue Leonel Godoy. Silvano no pudo ligar un tercer gobierno perredista. El primero había sido Lázaro Cárdenas Batel, el hijo del ingeniero Cuauhtémoc y nieto del general Lázaro Cárdenas del Río.

Por supuesto que el general y su hijo el ingeniero también gobernaron Michoacán, aunque con las siglas del PRI. También con esa camiseta estuvo el hermano Dámaso Cárdenas del Río.

El PRI recuperó el gobierno de Michoacán con Fausto Vallejo y el PAN se convirtió en segunda fuerza con María Luisa Calderón, por el apoyo de su hermano Felipe desde la presidencia.

Silvano relegado al tercer lugar, regresó al Senado y después siguió su carrera parlamentaria como diputado. No se desanimó de sus aspiraciones locales. Se consolidó como legislador y negociador, aprendió a convivir con sus adversarios. Su tolerancia le permitió escalar a la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.

Su comportamiento, como se anticipó, ha sido institucional y ha acudido con esa vestidura a los actos del presidente Enrique Peña Nieto.

Ha sabido manejar sus tiempos, su imagen, su relación con perredistas, priístas, panistas, cardenistas y pejistas. Tiene más conocimiento de su estado y más aceptación de sus paisanos.

Va a volver a competir con “La Cocoa”, quien si no ganó con su hermano en la presidencia de la República, menos ahora. El PRI tiene como candidato a José Ascención Orihuela Bárcenas, con la desventaja de lo que hizo y no hizo su compañero y ex gobernador Fausto Vallejo.

El escenario, de acuerdo con esta valoración cualitativa, está hecho para Silvano, tiene el peso político que reclama Michoacán, pero todavía falta la valoración cuantitativa del próximo 7 de junio.

Cuando estudiaba en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García veía ocasionalmente su convoy circular por las calles de la colonia San Rafael en dirección a su oficina, sede de la Organización Editorial Mexicana (OEM). Sabía de su influencia en el deporte y en el política, empresario exitoso. Hábil para las relaciones públicas, le gustaba hacer amigos, sobre todo si estaban en la administración pública. La verdad, por muchos años, solo lo vi en declaraciones en televisión, en fotos y en sus entrevistas que publicaba en sus diarios. Ya no cuajó su aspiración de tener una cadena televisiva. El helicóptero y el avión privado se convirtieron en sus medios de transporte en su mejor etapa económica.

Le voy a contar un episodio del que fui testigo, pero que por años mantuve en reserva porque ese fue el acuerdo, de lo visto y escuchado no trascendería nada, mientras él viviera. Un pasaje que lo pinta como un hombre del medio periodístico con poder. Se los platico hoy para que se vea el peso de su palabra en la política nacional.

Esa vez Don Mario Vázquez Raña (QEPD) estaba de buen humor, cordial, afable, abría su refrigerador y sacaba una botella de tequila. Su comentario fue que era la novedad, tequila helado. El mismo, sonriente, sirvió las copas.

Paquita, su esposa, se asomó para saludar y despedirse de Don Mario. Ella se iba a comer con sus amigas.

Jimena Saldaña (hija de Jorge Saldaña, QEPD), su leal asistente, le avisó que ya estaba su llamada telefónica. Tomó el aparato inalámbrico y habló como si estuviera solo o acompañado de gente de su total confianza.

Captamos nada más lo que él decía.

-Senador,  ¿cómo estás?

-Ya está todo listo, nos vamos en el helicóptero.

-Te llamo para comentarte el caso de Marisela Morales.

-Ella es una gran amiga.

-Quiero que la apoyes, que sea ratificada por el Senado.

-Ella tiene toda mi confianza.

-Yo la avalo, yo respondo por ella, no te preocupes, cuenta con que tendrá una conducta institucional.

-Dalo por hecho, necesito que la apoyes, es una gran amiga.

-Vamos a reunirnos con Marisela.

-Estamos de acuerdo.

-Te mando un abrazo.

Don Mario colgó el teléfono.

Marisela Morales había sido propuesta por el presidente Felipe Calderón para ocupar el cargo de procuradora general de la República. No tenía las simpatías de todos los priístas.

Por ley, requería la ratificación del Senado. Don Mario hizo el cabildeo para ayudarle a limpiar el camino.

A la siguiente semana Marisela fue ratificada, sin sobresalto alguno.

Aurelio Nuño Mayer había mantenido hasta cierto punto una presencia discreta, pero a raíz del descubrimiento de la casa de Manilalco de Luis Videgaray, que todavía despierta suspicacias y dudas sobre la forma en que fue adquirida, pasó a la primera fila de los presidenciables.

Quien se desempeña como jefe de la oficina de la presidencia de al República, cumple este lunes 38 años de vida.

Su misión inicial era mantenerse a distancia de los reflectores. Como parte del equipo mexiquense, dejarle todo el campo mediático a Videgaray. Seguir de cerca los avances de su compañero y amigo, monitorear en medios el reflejo de las acciones de la Secretaría de Hacienda.

Decaía el ánimo en algunos cuando se observaba que la representación de los pastes (las famosas y deliciosas empanadas hidalguenses) lograba mejores y más espacios mediáticos.

A pesar de ello, la estrategia se mantenía invariable, cuidar a Videgaray, arroparlo, alentarlo para que no se despegara del puntero y, de ser posible, colocarse a la cabeza. La carrera por la sucesión arranca justo cuando empieza el nuevo sexenio, así que ya se corrió un poco más del primer tercio. Todo iba bien hasta que se descubrió la morada de Malinalco.

Hubo necesidad de llevar a la pista a otro de los personajes del primer círculo mexiquense, lo que de ninguna manera significa que se pretenda excluir o retirar de la competencia a Videgaray. Faltan todavía dos tercios y el titular de Hacienda pudiera recuperarse del golpe inmobiliario. También no hay que perder de vista que la cabeza del grupo Hidalgo entró en un terreno pantanoso a partir de los episodios de Michoacán, Ayotzinapa y Tlatlaya; se desdibujó el manejo político.

En caso de que Videgaray no pueda remontar el ruido que le ocasiona la adquisición de su casa, ahí estará Aurelio. Es lo que explica que haya sido el orador en diciembre pasado en la ceremonia conmemorativa de la muerte del general José María Morelos y que en la reunión privada con Barack Obama en Washington, solo él haya acompañado al presidente Enrique Peña Nieto.

Es cierto que el horno no está para bollos como decía mi abuela cuando la tranquilidad casera pendía de un hilo, pero tampoco es para encerrarse, deprimirse y ponerse a llorar. Además, no todos los días se cumple años. Y es el turno de Aurelio Nuño.

Es licenciado en ciencias políticas por la Universidad Iberoamericana y tiene la maestría de estudios latinoamericanos por la Universidad de Oxford. En la mayoría de los cargos públicos que ha ocupado su papel ha sido de estratega y asesor. No hay duda de su cercanía con el actual mandatario.

Seguro que no se hará una gran fiesta ni se lanzarán al aire juegos pirotécnicos por su cumpleaños; hay conciencia de la situación que vive el país, de los pendientes económicos, sociales y de justicia.

En ese contexto, de recato y moderación, el pastel con una vela en forma de pino no se le puede negar a Nuño.

Se aproximaba la navidad y mi amigo Jesús estaba encerrado en un espacio de tres por dos metros. Daba por hecho que ahí pasaría el festejo del 24 de diciembre. No tenía ninguna noticia de su familia, ningún aviso, ninguna llamada telefónica y ni una visita.

En su mente se repetía una y otra vez la película de su drama, de un encierro inesperado e injusto. Le tendieron una trampa y pisotearon sus derechos humanos. Se torció la ley.

Ahí estaba tras las rejas, en prisión, protagonista de una pesadilla. A tres días de la navidad. El supuesto delito del que era acusado no estaba clasificado como grave, tenía derecho a fianza. Inexplicablemente lo habían llevado a un centro de readaptación de máxima seguridad, como si fuera parte de la lista de los más buscados por la policía.

Jesús contaba los segundos, los minutos, las horas. Impactado por su situación y sin perder la esperanza de que pronto recobraría la libertad. Lo había torturado gente que se supone es responsable de que prevalezca el orden en esos lugares y que paradójicamente se les llama “custodios”. Su coraje, rabia e impotencia las contenía en su interior; hacia fuera procuraba mantener la calma, la cordialidad y reflexión, no dejaba de orar en silencio.

El dolor de los golpes ni lo sentía. “¿Con qué le pegaron?”, era la pregunta que le repetía su compañero de celda. No daba crédito al daño que observaba, sugería denunciar la tortura, porque de lo contrario, le advertía, a la siguiente lo van a matar y van a decir que se suicidó. A Jesús lo que más le dolía era la injusticia de la que era víctima y la incomunicación con su familia. Por los días festivos, su interlocutor daba por hecho que ahí pasaría la navidad. Le anticipaba que habría pavo para la cena y frijoles.

Les cuento esta historia porque describe el grado de corrupción, injusticia e impunidad a la que se ha llegado en México. A Jesús lo encerraron sin concederle su derecho constitucional de audiencia, sin darle oportunidad a la defensa previa cuando surge una acusación. El día que lo detuvieron lo pasearon prácticamente todo el día, antes de ponerlo a disposición de la autoridad, que se supone debe ser de inmediato. Una cadena de atropellos.

No se resignaba a pasar por primera vez en su vida un 24 de diciembre en esas condiciones. Cerraba los ojos por la noche, pero no dormía. Durante el día compartía las tareas de limpieza con su compañero de estancia e intercambiaban versiones sobre los motivos por los que estaban en ese sitio. Tuvo tiempo para construir su hipótesis de quiénes y porqué le tendieron esa “trampa navideña”, con “hechos” inventados.

Sufría ante la posibilidad de que no estuviera con su familia en la “nochebuena”, con su esposa, con sus hijos, con sus hermanos y hermanas, tías y tíos, con su padres y abuelos.

Justo un día antes del 24 de diciembre, el anuncio de que saldría libre. Su familia lo esperaba en la puerta, lloró como nunca lo había hecho antes. Sacó la rabia que había guardado, gritó y mentó madres, respiró. Se abrazó con los suyos y juntos marcharon a casa, a la cena de navidad.

Muy temprano me llamó por teléfono Alejandro Rojas Díaz Durán.

-Nos vemos en el restaurante de Insurgentes y Puente de Alvarado, a las nueve.

-¿De qué se trata -pregunté de inmediato.

-Allá se te informa, es importante que vayas –colgó sin dar más detalles.

Llegué puntual, minutos después aparecieron en la puerta Alejandro y Ramiro de la Rosa, con rostros que transmitían inquietud y nerviosismo. Dos jóvenes impetuosos y críticos de viejas prácticas priístas.

Su inconformidad los había llevado a planear tomar las instalaciones de su partido en Insurgentes norte, colonia Buenavista, como una acción más para tratar de hacerse escuchar.

Eran los tiempos de la corriente democratizadora. Ellos, como jóvenes, habían formado lo que llamaron Corriente Crítica, actuaban al unísono, tenían una permanente y afinada comunicación. Seguidos por otro grupo de muchachos, pocos, no numeroso. Con los dos, con su discurso y valor, era suficiente para incomodar a la dirigencia partidista e incluso más arriba.

Tomaron la sede del PRI nacional, no más de una veintena de jóvenes. El inmueble les resultó demasiado grande para cubrir todos los accesos. Su osadía se vino abajo muy pronto, ni tiempo les dio de convocar a una conferencia de prensa y explicar su proceder.

A mi tampoco me adelantaron lo que tenían planeado para después de la toma. Apenas terminaron de organizarse al interior de la sede partidista y que aparece por la entrada principal un contingente de trabajadores ferrocarrileros, de evidente fortaleza física, con overol y paliacates en el cuello, rostros ansiosos, rompieron en segundos la cadena colocada en la puerta. Blandían en sus manos palos, gritaban consignas contra los ocupantes del edificio.

Empezó la corretiza, rompieron macetas, algunos cristales, no lastimaron a nadie porque ante la superioridad numérica, los jóvenes salieron disparados, escaparon. En esa huida Alejandro Rojas perdió uno de sus zapatos. Una vez que se calmaron los ánimos, regresó a buscarlo, nunca lo encontró.

La lucha de Alejandro y Ramiro siguió dentro del partido. Todavía recuerdo a Ramiro de la Rosa cuando en un acto de campaña de Carlos Salinas se abrió paso entre la gente y lo encaró. Lo dejaron hablar, nadie lo interrumpió pero tampoco recibió respuesta de nadie, los medios de comunicación tampoco le dieron importancia a su atrevimiento.

Ramiro optó por irse del PRI. Alejandro se quedó un tiempo más; lo hicieron diputado. Fue en su etapa de legislador cuando se desprendió del tricolor al rechazar el aumento al IVA.

Alejandro y Ramiro siguieron su propio camino, cada uno por su lado. Alejandro se sumó al nuevo y fugaz partido Centro Democrático creado por los también ex priístas Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard. Estrechó su relación con el segundo. Cuando Ebrard ganó la jefatura de gobierno del Distrito Federal, se convirtió en secretario de turismo, aunque su sueño era ser secretario de gobierno. Estuvo cuatro años dedicado al turismo. Se distanció de Ebrard y hasta la fecha no ha vuelto a cruzar palabra con él. Alejandro tiene planes de regresar al legislativo y espera ser tomado en cuenta para una candidatura perredista.

Ramiro se fue a Quintana Roo, a Cancún, convertido en un activista ciudadano, hábil orador. Se quitó de los reflectores de los llamados medios de comunicación nacionales. Reapareció cuando se produjo la detención de Mario Villanueva, acusado de tener ligas con el narcotráfico. Ramiro acompañaba al ex gobernador y fue arraigado. No hizo ruido cuando lo dejaron ir, nada tenía que ver con la delincuencia organizada, ha sido un luchador social toda su vida. Hasta donde se, sigue en Cancún.

Les platicó la historia de estos dos personajes, que ya dejaron de ser jovencitos, porque en su tiempo fueron capacitadores políticos o maestros de Mauricio López Velázquez, actual presidente del PRI en el Distrito Federal, quien también fue integrante de la Corriente Crítica.

Mauricio llegó a ser coordinador de asesores de Miguel Osorio Chong y desde ahí dio el salto a la presidencia de su partido en la capital. Ahora tiene el reto de quitarle espacios al bastión perredista.

¿Le servirá de algo lo aprendido con Rojas y Ramiro?

El ambiente era conflictivo, real la confrontación; la cúpula priísta tenía en la mira al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Jorge de la Vega Domínguez, quien estaba al frente del partido, ya lo había llamado, sin citarlo por su nombre, “quinta columna”. La famosa Corriente Democrática había cobrado vida y fuerza.

Te cuento, el 22 de junio de 1987, todavía no había teléfonos celulares o por lo menos a mi El Universal no me había dado uno. Ese día recibí la instrucción de seguir al ingeniero a todos y cada uno de sus actos. El último en una casa de la delegación Azcapotzalco, a las 19:00 horas.

“No te le despegues a Cuauhtémoc y llama cada media hora a la redacción”, me recomendó Fidel Samaniego (QEPD).

Cuando llegué a la casa de Azcapotzalco, particular, reducido espacio, apenas para una docena de personas, amontonadas, donde se llevaría a cabo la reunión, lo primero que hice fue ubicar un teléfono y pedir permiso para utilizarlo. Para esa hora la instrucción era llamar cada quince minutos a la redacción, tenían informes de que en cualquier momento saldría del PRI una decisión en contra del ingeniero. Más que preocuparme por lo que le decía Cárdenas a los vecinos, estaba pegado al teléfono de la casa. Varías veces recibe el comentario telefónico: “todavía no hay nada, aguanta y no dejes de llamar”.

Por la hora, no había otro reportero, la mayoría se fue a sus redacciones a escribir la nota del día.

Tensa espera.

Por fin se produjo el comunicado: “¡Ya está, apúntale!…”, me pidió Samaniego por teléfono, quien era el reportero que cubría el PRI. Los puntos culminantes del comunicado de la Comisión Nacional de Coordinación Política. No era la Comisión de Honor y Justicia (que entonces se llamaba así la encargada de revisar y sancionar la indisciplina de la militancia), porque estrictamente, nadie había solicitado la expulsión del ingeniero, pero era evidente que la instrucción cupular era hacerlo a un lado, marginarlo.

El comunicado nunca utilizó la palabra “expulsión”, no podía hacerlo, por estatutos existe un procedimiento para prescindir de los servicios de un militante; en su lugar optaron por precisarle que sus actividades eran a título personal y ajenas al trabajo electoral del partido.

Para rematar, que quienes no respetaran las normas estatutarias, “tenían abiertas las puertas para actuar donde más conviniera a sus intereses”.

Como dice el refrán, a buen entendedor, pocas palabras bastan. Una forma de decirle adiós o correrlo.

El acto casero del ingeniero estaba por terminar, se había prolongado por las preguntas de los asistentes. Le avisé al leal asistente de Cuauhtémoc, Armando Machorro, mi interés de hablar con su jefe, porque requería su opinión sobre el anuncio priísta.

Armando reconoció la importancia del asunto; los dos nos aproximamos. Una vez que agradeció y se despidió de la asistencia, que le planteo el tema. Le leí los puntos medulares.

El ingeniero se quedó sin habla, estupefacto. Me dio la impresión que nunca imaginó que lo fueran a correr.

Tardó en reponerse, lo vi aturdido con la noticia.

Estaba descompuesto, con la cara abrillantada por el sudor; me quitó la mirada y la mandó a cualquier parte, sin fijarla en ningún punto.

-¿Cuál es su opinión?- le insistí.

Empezó titubeante la respuesta.

Recuerdo que fue corta y no arremetió contra la cúpula priísta, se concretó a subrayar el compromiso de su lucha democratizadora y a seguir trabajando en ese sentido. Eso fue todo.

Salió apresurado de la casa, alargó el paso, quizás ansioso de llegar a su domicilio y leer con detalle el comunicado.

Pasado el tiempo, volví a ver Machorro. Me platicó que días antes habían presentado un libro sobre la historia de la Corriente Democrática, que no encontró mi nombre ni este pasaje que te he platicado. La verdad, nunca tuve contacto con el autor de ese texto, pero al fiel escudero del ingeniero y al propio ingeniero, les consta que fui el primero en enterarlo de la decisión tomada por la Comisión Nacional de Coordinación Política del PRI.

Hay una idea que hasta ahora los partidos políticos no les gusta y es la de hacer pública la declaración patrimonial de quienes llegan a los cargos públicos; argumentan el riesgo que corren ante el problema de inseguridad en el país; temen ser víctimas de robo y secuestro.

En México no se han transparentado de esa manera ni quienes han presidido o presiden el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI);  alegan lo mismo, la posibilidad de que la delincuencia los ponga en la mira. La realidad es que la mayoría de los mexicanos está expuesto a sufrir un asalto, un robo, secuestro o hasta que le quiten la vida.

Sería ideal que antes de tomar posesión y después de terminar su gestión, la hagan pública, para tener la certeza de que no se han enriquecido en el cargo; para comparar su patrimonio con lo que entraron y salieron. Ganarían en imagen y seguro que la sociedad los apoyaría para ocupar otra responsabilidad en el servicio público si exhiben la pulcritud de su desempeño, en cualquiera de los tres poderes: ejecutivo, legislativo o judicial.

La declaración pública ni los representantes de la oposición la quieren hacer. ¿Recuerdas si un gobernador panista, perredista, o jefe de gobierno del Distrito Federal hizo pública su declaración? Igual sucede con legisladores, presidentes municipales, funcionarios de gabinete y titulares de organismos autónomos.

En España su ley de transparencia establece la obligación para los altos cargos, la publicación de su patrimonio y bienes tanto al asumir la responsabilidad como al concluirla. Hay que decir que es una legislación reciente, apenas entró en vigor en diciembre de 2013. Los políticos españoles se tardaron en aprobar la medida y todavía hay resistencias para cumplirla. Quizás en el fondo no quieren que se conozca el tamaño de su fortuna pero ser adinerado no es delito. Carlos Slim no oculta ni puede ocultar que está entre los más ricos del mundo ni vive escondido por ese motivo y su aparato de seguridad es discreto comparado con el que traen algunos funcionarios.

A la larga los políticos encontrarían ventajas de esta transparencia, desactivarían a quienes se han dedicado a sacarle provecho mediático al patrimonio de los servidores públicos. Quienes tienen una riqueza bien ganada, sin burlar ninguna ley, dormirían en paz.

El tema requiere trabajo legislativo, consenso de los partidos representados en el Congreso de la Unión para que en la ley de responsabilidades administrativas de los servidores públicos la obligación vaya más allá de entregar la declaración a los archivos de la Secretaría de la Función Pública.

Si el presidente Enrique Peña Nieto ya hizo pública su declaración, porqué los demás van a ser la excepción.

Por lo pronto se avecina una oportunidad única e inmejorable para ganar votos en las elecciones de 2015. Ojalá se den cuenta los partidos y alguno de ellos esté dispuesto y decidido a pasar la prueba. Se imaginan cómo vería la sociedad al partido que anuncie que voluntariamente todos sus candidatos van a transparentar o hacer público sus bienes y patrimonio.

¿Quién dice yo?

El tema amerita la mesa de análisis de los expertos, sobre quién debe tener la facultad constitucional de investigar violaciones graves de los derechos humanos. La tenía la Suprema Corte de Justicia de la Nación y se la pasaron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en junio de 2011; los resultados no han sido como se esperaban y es explicable cuando el poder para juzgar y ejecutar lo juzgado lo tienen tribunales y jueces, no Ombudsman ni visitadores generales.

Algo se tendrá que hacer al respecto para que en los hechos la investigación sea real y efectiva. Es muy fácil decir, como lo ha hecho el senador ecologista Pablo Escudero, que la primera acción del nuevo presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, sea actuar en Ayotzinapa, como si tuviera una varita mágica para resolver el reclamo de las víctimas.

Además, olvida el legislador que hay una Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas; nadie sabe de su trabajo en este lamentable episodio. También se ha pasado por alto o no se ha querido ahondar en el tema, pero la primera declaración de violación grave de los derechos humanos se hizo hace dos años, precisamente por un acto de violencia en Guerrero, en la que estuvieron involucrados estudiantes de la normal de Ayotzinapa. El entonces gobernador Ángel Aguirre Rivero fue llamado a comparecer ante el Ombudsman; también funcionaros de la Secretaría de Seguridad Pública federal.

Un informe fue entregado en esa ocasión a la Comisión de Derechos Humanos del Senado que preside la perredista Angélica de la Peña. Hasta la fecha no se sabe si hizo algo por atender el problema o gestionar su solución, lo que hubiera, quizás, evitado la desaparición de 43 normalistas. El asunto que fue calificado de grave por la CNDH se dejó morir con el paso del tiempo. ¿De qué sirvió la facultad de investigación de la CNDH? Sus conclusiones se echaron al olvido por no decir al cesto de basura, porque no obligaban a ninguna autoridad a sancionar a los responsables de lo sucedido.

Está a la vista que a la comisión no le corresponde el papel de Ministerio Público, no puede ejercer acción penal ni tiene atribuciones de los órganos jurisdiccionales; su función debe fortalecerse en la defensa de la víctima, en dejar a salvo sus derechos y garantizar la reparación del daño. En cambio, lo que resuelva la Corte, sí obliga a cualquier autoridad y tiene los instrumentos necesarios para profundizar en la investigación de las violaciones graves de los derechos humanos, como lo hizo en Aguas Blancas, Guerrero; San Salvador Atenco, estado de México y el caso del jardín de niños en Hermosillo, Sonora.

Es cierto que el desahogo de los procesos fue lento y que persisten expresiones de justicia porque no se ha castigado a nadie por la muerte de los menores. La Corte pudo sancionar en la tragedia de Hermosillo, la comisión, como está la ley y sus facultades, jamás podría hacerlo.

La facultad constitucional de investigar graves violaciones a los derechos humanos, como lo señala el artículo 102 de la Constitución, se queda solo en investigar, no hay nada que conduzca a ordenar castigo contra los responsables de sucesos que lamenta la sociedad.

Por eso la necesidad de revisar dicha facultad que tiene su espacio natural en la Suprema Corte de Justicia de la Nación como se los he expuesto. Hay más puntos que evaluar en derechos humanos. Este es toral e indispensable definirlo ante violaciones graves, porque hasta ahora la CNDH nada más emite recomendaciones, no sanciona.

En la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, aprendí que el periodista estaba obligado a responderse seis preguntas básicas para elaborar un texto o nota informativa que sería publicada en un periódico, en una estación de radio, en la televisión o en un portal de Internet.

¿Quién?, ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? y ¿Por qué? Ahora veo que en el caso de Ayotzinapa los medios de comunicación se han desentendido de la sexta pregunta. No se han esmerado en saber ¿por qué un grupo de criminales decidió quitarle la vida a 43 estudiantes? Por muy asesinos, narcos o delincuentes que sean, nadie mata por deporte a otra persona.

Debe existir una razón, un motivo, una causa, que todavía no se ha dilucidado. El ¿por qué? sigue pendiente.

Les cuento que de niño, cuando recibía un regaño de mis padres, era reprendido y hasta castigado, había una razón, un ¿por qué? La sanción no era gratuita ni era producto de un invento de mis progenitores. Seguro que algo había hecho incorrecto. Por no comer la sopa, no hacer la tarea, desatender una indicación paterna o materna, pegarle a mi hermano menor. El castigo era aplicado y tenía claro a qué se debía.

Tengo un amigo que cada vez que analizamos una situación que vive o sufre una persona, me advierte que a toda acción, corresponde una reacción. Todo lo que se hace a favor o en contra de otro, tiene una respuesta. No puedes creer que si tu afectas a un individuo, nada va a ocurrir, me dice. Igual cuando hablamos de acciones o decisiones tomadas por gobernantes. Hay una reacción.

Simple lógica. Entonces, está más que justificado suponer que los normalistas algo hicieron que llevó a los criminales a proceder de esa forma dantesca. Es un homicidio colectivo que debe ser castigado con todo el peso de la ley. Ninguno de los autores debe escaparse de la sanción.

Sin embargo, falta saber el ¿por qué? los jóvenes provocaron esa barbarie de sus asesinos. Es la pregunta que aún no he leído o escuchado se haya respondido en las informaciones que difunden los medios.

Y cuando se deja de contestar una de las preguntas básicas del periodismo, la información es incompleta y despierta dudas. También si se pretende responder con una falacia, con algo que no cuadre con lo ocurrido. Jamás se podría aceptar que los mataron porque no hicieron la tarea, reprobaron determinada materia o por tomar varios camiones.

La toma de camiones no es suficiente como para que alguien decida darle muerte a 43 muchachos, por muy loco que sea el criminal. Tampoco esa versión inicial de que trataban de echarle a perder la fiesta o el acto de campaña a la esposa del ahora ex alcalde de Iguala. Menos que fueron confundidos con integrantes de la banda de Los Rojos, enemigos de Guerreros Unidos, “dueños” de la región. ¿Confundirse con 43 jóvenes de una normal?

Los medios de comunicación también están a prueba ante sucesos sangrientos de esa magnitud. Obligados a realizar su trabajo con absoluta responsabilidad, no imaginar historias. La información que se difunda debe ser precisa, corroborada, verificada. No dejarse seducir por un mero dicho, venga de donde venga, solo porque tiene ingredientes sensacionalistas pero que carece de verdad.

Es un reclamo de los cánones del periodismo responder el ¿por qué? en el caso Ayotzinapa.

Recuerdo la discusión con mi tía Socorro cada vez que coincidíamos en la misma mesa. Para ella el pobre era pobre porque no quería trabajar y porque no estudia. Nunca conseguí que cambiara de opinión. Hoy la realidad la alcanzó, sufre por falta de empleo y se ha sumado a la economía informal, en un mercado sobre ruedas vende chocolates.

Tampoco he cambiado mi argumento. El escenario cada vez es más cruel y hace irrebatible la necesidad de sacudir las instituciones en México, públicas y privadas. No es sólo una o dos las que fallan. Es muy cómodo acusar nada más a la que se tiene cerca o enfrente e ignorar lo que sucede en otras, por conveniencia o intereses opacos. Les corresponde ser un buen ejemplo, porque hasta ahora han sido en muchos casos lo contrario. Esa es quizás la explicación, no la justificación, de que la sociedad contribuya a la descomposición que se vive.

El país paga las consecuencias, se le ha sobreexplotado, el saqueo no tiene límites. Hay que ver nada más como se pelean los políticos posiciones que a la vista parecen estar en bancarrota. Van por lo que resta en entidades endeudadas y conflictivas. En la iniciativa privada, empresas que han llevado a los dueños a las listas de los más ricos del mundo a cambio de un servicio concesionado por el poder, alejado de la calidad o destructor de la naturaleza.

Los medios de comunicación y periodistas tampoco están limpios, quien opine diferente que tire la primera piedra. La ética no es la prioridad. Se asume el papel de juez sin más sustento que el mero dicho, sin investigación de por medio, sin importar lastimar o difamar, sin más justificación que el derecho a opinar. El daño moral es lo de menos. Por eso la pérdida de credibilidad. No hay quien los enjuicie. Si alguien se atreve, avientan por delante las libertades de prensa y expresión.

Debe quedar claro que no se puede ni debe generalizar, hay excepciones numerosas en todos los ámbitos o segmentos de la sociedad, gente que se significa por su rectitud, no todo está echado a perder. Sin embargo, por lo que se ve, el mal es serio y preocupa. El deterioro se ha vuelto cotidiano y crónico. Es tiempo de sacudir y limpiar las instituciones.

Urge actuar en defensa del país. Ya no más “moches”, incumplimientos de ley, “horario” legislativo para no acatar plazos legales, ignorar quejas, desatender obligaciones, complicidades, ocultar irregularidades, minimizar atropellos, engaños, injusticias, corrupción, impunidades, derroche de recursos públicos y promesas incumplidas; impartición de justicia parcial, lenta y dosificada; economía favorable, ganancias y empleos altamente remunerados para los menos.

Eso es lo que ocurre en la parte de arriba de la pirámide social, con los que gobiernan y son dueños dinero, con los que ejercen el poder económico y político. El mal ejemplo. Por eso hay gobernados que en su entorno ignoran o no respetan las reglas de convivencia. Tiran la basura en la vía pública y desatienden el reglamento de tránsito. Hay inconformidad por la falta de empleos, bajos salarios e inseguridad. Se quiere resolver el problema de la delincuencia con más policía y fuerza militar en la calle, cuando la realidad sería distinta si prevaleciera el bienestar. (La Real Academia Española define bienestar como “conjunto de las cosas necesarias para vivir bien”).  Las protestas en aumento.

Así como está el país, resulta incompresible que un servidor se haga pato y prefiera no actuar para prevenir un conflicto ante el riesgo de exponer su empleo e ingreso; peor si esa omisión responde a un “arreglo” e intereses contrarios a la colectividad y la ley.

Ejemplos de ineficiencia e impunidad, abundan; citar a los involucrados por su nombre y apellidos, haría interminable este texto. Tampoco se trata de incurrir en lo mismo que se critica, de acusar sin pruebas. Los hechos están a la vista de todos y cada quien sabe la parte que le toca. Es muy lamentable que conociendo tu defecto, solo mires la paja que hay en el ojo ajeno.

Cuando hablamos de sacudir instituciones y limpiarlas, nadie queda fuera de la valoración, desde la institución presidencial para bajo, en los terrenos público y privado.

Hay que hacerlo para rescatar a la sociedad del escepticismo y desencanto; salvarla de ese futuro pintado de negro por quienes se llenan la boca al ofrecer un mundo mejor que seguimos sin ver.

Mi tía Socorro ya se convenció de que su alegato era raquítico, ahora más sensible y sabia añade que la clave para alcanzar una realidad justa es aplicar y hacer cumplir la ley, a todos. Tiene razón.

Cuando escribe en Facebook que iba a La última sesión de Freud y que después les platicaría, más de uno supuso un trastorno mental. “¿Qué pasó?”, preguntó Gerardo Mares. Aída Ramírez de plano me deseó “¡Suerte!”.

La última sesión de Freud es una obra de teatro que recrea el debate entre dos intelectuales sobre la existencia o no de Dios. Sergo Klainer en el papel del padre del psicoanálisis y Darío T. Pie (La Roña) como S.C. Lewis, egresado de la Universidad de Oxford.

El teatro Helénico estaba lleno. No me pareció que ninguno de los asistentes tuviera alguna alteración mental. Vi a todos educados, atentos, sin perder detalle del esgrima verbal y de los chistes que soltaban los protagonistas en el momento justo para bajarle tensión al tema y hacer reír al público.

Noche de lluvia, como casi todas en las últimas semanas en la ciudad de México. Por un momento supuse que la concurrencia sería mucho menor. Me tocó ver salir la gente de la primera función. Formada, sin empujones, tranquila, ordenada, en espera de que el valet parking trajera su respectivo auto. Yo no llevaba boleto. Había fila para comprar en la taquilla. Todavía alcance un buen lugar cerca del escenario.

¿Todas estas personas vendrán  a ver la obra?, me pregunté al llegar al vestíbulo (lobby). Adultos en su totalidad. Hombres y mujeres. Rostros apacibles. No vi impacientes. Tampoco ansiosos ni estresados.

Y es que por la mañana había leído en El Universal que siete de cada 10 que viven en la ciudad de México sufren estrés. Nadie dio señales de este estrés. Ni antes ni durante la obra ni después. Al salir del teatro, la lluvia seguía. Los previsores con su paraguas y lo demás resignados a la llovizna. Había perdido fuerza la caída del agua. Parecía de esa que sale de un rociador para ropa o cabello. Los comentarios eran sobre la obra y las actuaciones. Voces complacidas y altas calificaciones para los actores.

Eso sí, con el dilema sin ser resuelto: ¿existe o no existe Dios?

Por el comportamiento del público, llegué a la conclusión de que ninguno de los asistentes tenía signos para recomendarle visitar al psiquiatra o al psicólogo. Recordé el titular del periódico. Siete de cada 10 con estrés. Por lo menos ahí esa estadística no cuadraba.

Magistrales las actuaciones de Sergio y Darío.

Su conversación, sus gestos, sus desplazamientos, te atrapan desde el primer momento. Su encuentro sucede cuando Inglaterra decide ingresar a la Segunda Guerra Mundial y de las noticias de la BBC de Londres da cuenta el viejo radio que enciende y apaga Freud.

Es tan real su diálogo y personificación, que Freud (Sergio Klainer) da lástima y tristeza al verlo vomitar sangre por su enfermedad terminal (cáncer en el paladar).

Lewis (Darío T. Pie) hace sentir hasta su tic nervioso en la cara. Un intelectual converso, que había dejado su ateísmo para convertirse en cristiano. Observador con su comentario sobre las imágenes religiosas que en su casa tenía el ateo Freud, supuestamente como decoración. Mi mente que no para me trajo de inmediato la imagen del que tiene en su casa la imagen de la virgen de Guadalupe y se declara “antiguadalupano”.

Los dos personajes se quedan con sus creencias.

Estupendo trabajo de Sergio y Darío.

Tampoco ellos requieren ir al diván, lo que merecen es un largo aplauso, de pie, como el que recibieron del público esa noche.

¿Se negocia en la mesa o con la masa? El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong decidió que lo haría con la masa, con los jóvenes del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Le pidieron la cabeza de la directora Yoloxóchitl  Bustamante. Él, como lo hizo Pilato ante el pueblo de Judea que aceptó crucificar a Jesús aun a sabiendas que era inocente, cedió ante el reclamo popular. Si fue justo o no, fue lo que menos pareció importar en ese momento.

Con las masas no se juega y tampoco se debe negociar, salvo que se quiera correr el riesgo de entregar a un inocente o ceder a una demanda que sale del marco justo, sin más fin que el lavarse las manos como lo hizo Pilato ante el pueblo de Judea para cuidar su cargo y trayectoria. En este caso, hasta para dar un paso adelante en la carrera por ser inquilino de la residencia oficial de Los Pinos. El efecto mediático fue favorable para el protagonista. Complació a la multitud.

¿Se imaginan lo que hubiera sucedido si en ese encuentro rechaza las pretensiones de la masa? Haría bien el secretario si le da una releída al texto del Premio Nobel de Literatura Elías Canetti, titulado Masa y Poder, para no perder de vista el alcance de las masas, identificar sus límites y el manipuleo a que están expuestas, por dentro y fuera.

La masa politécnica llegó con propuestas concretas, de carácter educativo. El secretario de Gobernación las atendió. Cierto que la sapiencia y la suerte estuvieron de su lado. Se adornó. Salió en mangas de camisa. Sorprendió a los jóvenes que no esperaban verlo. Exigían su presencia igual que otros grupos que han marchado hacia las puertas del edificio de Bucareli. Seguro que daban por hecho que verían a un funcionario de menor rango. Era la práctica y costumbre.

Osorio no solo los sorprendió, se ganó su simpatía, por lo menos de los que estaban abajo del templete, la masa. Eso explica los aplausos. Recibió de mano de los líderes las demandas y ofreció darles puntual respuesta. Les aceptó el día que le fijaron para un nuevo encuentro.

El pliego recibió respuestas favorables. Era lo que quería escuchar la masa, sobre todo la confirmación de la renuncia de Yoloxóchitl. Tarde se dieron cuenta los líderes de que su movimiento estaba prácticamente desactivado. Con lentitud pero alcanzaron a decir que revisarían el documento. La actuación del secretario había complacido de nuevo a la masa.

Sin embargo el problema no está resuelto. Ahora no hay directora ni secretario general del IPN. También renunció Fernando Arrellano. Está descabezada la cúpula politécnica. Sigue el paro. Los estudiantes quieren más (ojalá sea calidad en la educación) y para ello van a negociar con quien debieron hacerlo desde un principio, con Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública. La negociación en la mesa, como corresponde, no con la masa.

Por lo pronto, los jóvenes ya tienen a su favor un documento firmado por Miguel Ángel Osorio Chong. Es un hecho que Chuayffet no debe ni puede complacerlos de la misma manera.

La negociación debe darle al país un IPN que garantice un mejor nivel educativo, egresados con un conocimiento y mentalidad que los haga competitivos en cualquier parte del mundo.

Queda claro que lo más conveniente es negociar en la mesa y no con la masa, porque con la masa hasta los inocentes pueden ser crucificados.

Sin duda, Osorio supo ponerse un paso delante en una carrera que todavía ni siquiera ha llegado a la mitad. Es la percepción que dejó el episodio escolar.

Con la viveza, inocencia y brillo natural en ojos infantiles, a la distancia, mientras jugaba con los soldaditos de plástico color verde y reproducía de manera elemental las batallas de la serie de televisión “Combate” protagonizada por el actor Vic Morrow quien representaba a los norteamericanos y siempre vencía a los alemanes, miraba el grupo de soldados que con machete en mano cortaban el zacate de metro y medio de altura.

Era una tarea periódica que realizaban en colonias periféricas de escasa población en Poza Rica, Veracruz.

Significaba no solo limpiar de maleza esos espacios que hoy están pavimentados y habitados, sino también la eliminación de víboras y alacranes, que nunca supe con certeza si eran venenosos, pero que me provocaban miedo al verlos arrastrarse por mis zonas de juego.

Cada vez que llegaban en un camión y empezaban a bajar con un machete los militares, respiraba tranquilo. Para mis adentros agradecía esa labor y a quien ordenara que se llevará a cabo.

Mi padre me enseñó a tenerles admiración.

Siempre mantuvo una relación cordial con ellos. A mi me hizo apreciar su disciplina, orden, puntualidad, actividad deportiva y acciones para ayudar a la sociedad cuando hay un desastre, el llamado plan DNIII.

El principal enlace de mi progenitor con la milicia era porque escribía para el diario La Opinión, el mejor diario de la zona norte veracruzana, en la sección deportiva. Los soldados practicaban futbol, atletismo, voleibol y basquetbol. Competían en las ligas locales. Actuación sobresaliente. Por eso eran noticia. El comandante del 7º batallón de infantería, a veces general y en otras coronel, procurara que el personal bajo su mando tuviera esa participación.

Respetuosos de las normas deportivas. Nunca les vi excesos de fuerza o prepotencia en el juego. Seguro tenían la instrucción u orden de su jefe de acatar al pie de la letra las reglas. Su deber es obedecer órdenes.

Era tal la afinidad de mi padre con los militares que de manera reiterada platicaba de ellos e incluso me hizo aprender e identificar por sus barras y estrellas metálicas los diferentes grados.

Quizás por mi corta edad era mínimo mi interés por las noticias que difundían los medios de comunicación. Apenas si supe que algo malo había pasado en 1968 en Tlatelolco. Fue hasta la universidad cuando leí el libro La Noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska  y consulté periódicos en la Hemeroteca Nacional, que conocí el atropello y la tragedia estudiantil.

Después, con mi casaca de periodista, aunque no me tocó esa cobertura, la irrupción de los zapatistas que con Marcos a la cabeza le declararon la guerra al gobierno en 1994. Los militares respondieron con la fuerza que les caracteriza y obedeciendo órdenes, hasta que se decretó el alto al fuego y empezó el lento proceso de pacificación. ¿Se acuerdan que el ocurrente y candidato presidencial Vicente Fox decía que en cuestión de minutos arreglaba el conflicto?

Por supuesto, como estudiante, me enteré de las acciones militares en el mundo. La Primera y Segunda Guerra Mundial. Los pleitos en Medio Oriente. Las dictaduras militares, en particular las de América Latina. La Independencia de México y su Revolución. La fortaleza bélica se hacía sentir. Para fortuna de sus habitantes, en la mayoría de las naciones prevalece la paz.

En nuestro país, después de la Revolución, recuerdo la participación del escuadrón 201 en la Segunda Guerra Mundial, el 68 y el episodio zapatista. La acción de las fuerzas armadas, del Ejército y la Marina, se enfocó hacia la tarea social, al auxilio de la sociedad en desastres. Se ganaron el reconocimiento colectivo.

En los términos de la Constitución, también habían venido apoyando a las autoridades civiles cuando eran requeridos, en particular para reforzar la acción en contra del narcotráfico y delincuencia organizada. Intervenciones programadas. A los militares se les veía más seguido en la aplicación del plan DNIII, en los desfiles de septiembre y en sus cuarteles.

Sin embargo, a partir del sexenio de Felipe Calderón, por órdenes del jefe supremo de las fuerzas armadas, que no es otro que el presidente, la tropa salió a las calles, a la “guerra”, porque así la llamaron en un principio desde Los Pinos, para combatir la delincuencia.

El resultado es que la delincuencia no se ha abatido como quisiera la sociedad y hay militares que han incurrido en faltas graves. Ahí está el episodio de los estudiantes del Tecnológico de Monterrey o de la familia humilde que en Tamaulipas sufrió las consecuencias de pasarse, por miedo, un retén. Evidencias de que los militares están entrenados para la guerra.

Los gobiernos panistas, antes deficiencias y corrupción policiaca, optaron por emplear a los militares. Y hasta ahora, como en cualquier parte del mundo, lo que hacen es obedecer órdenes, esencia de su disciplina.

Se combate la violencia con violencia, cuando la inteligencia es la que debería ir por delante. Encontrar los puntos débiles de la delincuencia, como es su financiamiento, para de verdad doblegarla. Además, generar empleos y mejores ingresos para la mayoría de los mexicanos que  viven en la pobreza, porque luego, por su condición económica y necesidades básicas, son tentados a formar parte de los grupos dedicados a delinquir.

Ante lo sucedido en Tlatlaya, donde se presumen excesos, según lo relatado por los medios, aunque resulta extraño que no se ocupen en averiguar con detalle quiénes eran y a qué se dedicaban quienes ahora son vistos como víctimas, es tiempo de evaluar la conveniencia de que las fuerzas armadas regresen a los cuarteles.

No hay que olvidar que el artículo 129 de la Constitución señala que “en tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.

La “guerra” de Calderón se acabó con Calderón.

Hay que recobrar la seguridad y tranquilidad, pero con inteligencia, con estrategia, en el marco de la ley.

Begoña Narváez y Rodrigo Cachero o Rodrigo Cachero y Begoña Narváez hacen un protagónico que ni tiempo te dan de respirar cuando los ves actuar. Están de excelencia. Por eso repito sus nombres. Cualquiera de los dos puede ir por delante. Tienen el mismo nivel en la obra Hard Candy que se presenta en el Foro Shakespeare de la colonia Condesa de la ciudad de México.

Celebro que estos dos artistas tengan esa calidad en su trabajo. Con cualidades para plantarse en los mejores escenarios. Cumplen al pie de la letra con esta historia que busca ser una advertencia para quienes acostumbran a conseguir pareja por Internet y Facebook.

Es un mensaje especialmente para los jóvenes. Trata el caso de una escolar de 16 años que cobra venganza contra un adulto sospechoso de haber desaparecido a una menor.

La historia es del escritor americano Brian Nelson. En el 2005 fue llevada al cine por el director británico David Slade.

Adaptada al teatro por Luis Mario Moncada y bajo la conducción de Anilú Pardo y Mario Mandujano.

Te atrapa desde el primer momento, con un intercambio de chats entre los protagonistas ágil, puntual, con una cuidada escritura. La dicción limpia. No hay necesidad de adivinar las palabras. Los diálogos y gesticulación de Rodrigo y Begoña dan vida a los personajes, a la jovencita Hayley y al famoso fotógrafo Jeff, de 35 años de edad.

Estaba con mi esposa en segunda fila. Ella lo primero que observó fue que el telón está desgastado. Al final fue lo que menos le importó. Salió satisfecha y con elogios para los actores.

Yo lo que pensé a propósito del mensaje de la obra, es que ni por error se metería a verla un pederasta y mucho menos si usa alzacuello. Begoña había hecho bien el papel de castradora y Rodrigo se vio real en su martirio en la improvisada plancha quirúrgica.

El escenario es pequeño pero se percibe gigante con las actuaciones de Narváez y Cachero.

Bueno, hasta el detalle técnico de la “cafetera” es de aplaudirles a los productores de Hard Candy.

Toda su vida ciudadana, que no es muy larga, ha votado por la oferta de la izquierda, así es que cuando le pregunté sobre la expresión presidencial que liga la corrupción a nuestra cultura supuse que vendría la inmediata reprobación. No fue así.

Margarita, solo por darle el nombre más repetido en la política del sexenio anterior y garantizar la privacidad de sus datos personales, dedicada a la academia, sostiene de entrada que la corrupción es una práctica universal de diferentes medidas para cada país.

Me dejó sin habla su comentario de que todos roban, pero que lo importante es que roben poquito y hagan bien su trabajo, la obra pública; como diría, en broma o en serio, el alcalde nayarita Hilario Ramírez Villanueva. Una expresión que ahora escuchó con frecuencia, de gente que no milita ni tiene planes de afiliarse a ningún partido.

El anonimato de la interlocutora responde a su petición, respetable, por temor a ser lapidada con calificativos de los mismos grupos con que simpatiza y que se indigestan ante la autocrítica, defecto que contradice su aparente apertura a la diversidad y al disentimiento.

Con la alternancia en el poder en el 2000, muchos soñaron e imaginaron una nueva vida. El fin de los famosos “moches”, el adiós a la corrupción, el cumplimiento a todas y cada una de las leyes por parte de los servidores públicos. Un nuevo México. Había llegado el “cambio”.

Recuerdo a quienes estaban felices con ese “cambio”. Participaron en la caravana del triunfo del candidato con raíces comerciales refresqueras. No había quien los callara cuando estaban en uso de la voz y daban por hecho que venía un mundo distinto, justo. Renegaban de los gobiernos revolucionarios y tricolores.

Eso es lo que les había ofrecido el candidato ganador y se lo creyeron. El desencanto vino pronto. La corrupción no se acabó. Por el contrario, creció. Su “pescador” que había prometido atrapar peces “gordos”, se conformó con charales.

Sobrevivieron las alimañas, tepocatas y víboras prietas. El gobierno del cambio se encariñó con el sistema revolucionario y decidió hacerlo suyo. Le alcanzó para impulsar un segundo y controvertido triunfo de su partido en la presidencia. Sumaron doce años con saldo desfavorable.

La corrupción, como el remate de viejo anuncio, como si nada. La Secretaría de la Función Pública sin conseguir el objetivo deseado por la sociedad. También hay que decir que ningún estado o entidad, independientemente del partido gobernante, ha conseguido erradicarla o reducirla a su mínima expresión.

De acuerdo con Transparencia Internacional y su “Percepción de Corrupción 2013” México ocupa el lugar 106 de 177 países. Uruguay es la nación mejor colocada de América Latina en el lugar 19, seguida de Chile en el 22. La diferencia es significativa y ruboriza.

El Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno (cifras del 2010) tiene peor ubicados al Distrito Federal, estado de México, Guerrero, Oaxaca e Hidalgo. En contraste, con menos problemas de ese tipo, Baja California Sur, Durango, Nayarit, Aguascalientes y Yucatán.

Resulta demasiado decir que la corrupción es parte de nuestra cultura, porque no domina o prevalece en todos los grupos de la sociedad, pero sin duda tiene las características de una subcultura enraizada. Por eso es entendible el criterio de Margarita y mucho mexicanos más que aceptan que “roben poquito” pero que hagan bien su trabajo.

Para Margarita lo peor es que “roben poquito y hagan mal la obra pública”

Lo deseable es que no haya cultura ni subcultura de la corrupción.

El Polyforum Siqueiros todavía no está a salvo y esa es la razón por la que el Senado de la República ha solicitado al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) realizar las gestiones que conduzcan a que sea reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Con el reconocimiento del organismo internacional, nada ni nadie podrá tocar la magna obra del maestro David Alfaro Siqueiros, enclavada en la colonia Nápoles de la ciudad de México.

Hasta ahora se ha hecho mucho ruido pero todavía no existe una medida concreta para impedir que los dueños del Word Trade Center resuelvan cambiar de lugar el Polyforum.

El decreto federal del 18 de julio de 1980, firmado por José López Portillo, que declaró monumento artístico toda la obra de Siqueiros, tiene una rendija por donde se pueden colar los patrones para convertir en realidad su sueño de construir un edificio de 48 niveles en dicho lugar.

De acuerdo con el artículo tercero del decreto, con un simple aviso al INBA, los dueños pueden llevar a otro lugar el monumento. Es ahí donde está el riesgo. Eso explica la acción promovida por las senadoras María Beristain Navarrete y Marcela Guerra Castillo.

Las legisladoras quieren que de verdad se vuelva intocable el Polyforum, por dentro y por fuera. En su interior está el mural más grande del mundo La Marcha de la Humanidad y en el exterior las gigantescas placas que le dan forma y embellecen con arte al Polyforum, también creación del maestro Siqueiros.

Sociedad y medios de comunicación se encargaron de descubrir las ocultas intenciones de los patronos. Construir un edificio de 48 pisos para departamentos, hotel, oficinas y comercios. Estaba en proceso una solicitud de estudio de impacto ambiental en la Secretaría del Medio Ambiente.

La obra de Siqueiros está descuidada. Los propietarios se han olvidado del mantenimiento y la restauración. Que conste que el artículo sexto de la Ley Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, los obliga a realizar esas tareas.

Además, la misma norma en su artículo 11 les otorga la exención de impuestos prediales de cumplir con la preservación de esa obra majestuosa. Podría ser que estuvieran disfrutando de esa exención y no hacer nada por conservarla, porque se han quejado de que no tienen dinero y de ahí su empeño por comercializar la zona, sin importar el daño a la cultura y el arte.

Sin embargo, harían bien en leer el artículo 52 de la citada ley. Por si no se han enterado, dice: “al que por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrán prisión de tres a diez años y multa hasta por el valor del daño causado”.

La comercialización implica mucho dinero, millones de dólares. Es lo que tienen los inversionistas y el capital a veces consigue tentar a los políticos. Ojalá que no vaya a seducir a los funcionarios del Instituto Nacional de Bellas Artes y se crucen de brazos ante la petición senatorial.

El pronunciamiento del Senado es apenas del 17 de septiembre pasado. Ha sido acierto de las legisladoras Beristain y Guerra advertir a sus compañeros que prevalece la amenaza contra el Polyforum.

La pelota está ahora en la cancha del INBA. No hay que perder de vista que el decreto de López Portillo que declaró monumento artístico al Polyforum es de 1980. Han pasado más de 30 años y nadie se había tomado la molestia de gestionar que la UNESCO lo clasifique como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esperemos que esta vez se atienda el clamor popular, se proteja el arte y parte de la identidad e historia de México.

Esta vez no se subió a los andamios para trabajar en la elaboración de un mural, sino a la tribuna de la Comisión Permanente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Lo hizo por iniciativa propia y sabedor de que es un espacio del pueblo o de los representantes del pueblo. Carece de fuero, no es diputado sino un artista que retrata la historia con sentido social en muros de la ciudad de México y en países de América Latina.

Por unanimidad, con el voto de los legisladores de los partidos representados en este órgano legislativo, se aprobó el acuerdo en el que la ALDF solicita se conserve como patrimonio de la capital la obra del maestro Ariosto Otero. El documento deberá recorrer instancias del gobierno de la ciudad y del gobierno federal. Por lo menos ya se dio el primer paso para evitar que el día de mañana se quiera destruir sus murales con  el pretexto de construir un centro comercial o un rascacielos, como se ha intentado en el caso del Polyforum Siqueiros.

Los murales de Ariosto están en estaciones del metro, en el salón Revolución de la Secretaría de Gobernación, en el mercado de San Ángel y en otros puntos de la zona metropolitana.

El perredista Manuel Granados, líder de la asamblea legislativa, hizo la propuesta y fue aceptada por todos.

Hubo aplausos una vez consumado el acto. Ariosto Otero se veía satisfecho, feliz. Habían intervenido varios diputados en tribuna para expresar su complacencia con el punto de acuerdo.

El presidente de la mesa directiva, el priísta Jaime Ochoa, hacía notar la presencia del artista en el reducido salón legislativo. Estaba de pie, pegado a la pared. Agradecía con una reverencia la ovación y la decisión tomada.

La sesión seguiría su curso. Una vez llevada a cabo la votación, procedía pasar al siguiente punto del orden del día.

Sin embargo, antes de que sucediera, Ariosto Otero se dirigió a la tribuna y en cinco pasos ya estaba ante el micrófono.

Los diputados Jaime Ochoa, en el presídium, y Manuel Granados, sentado en una de las curules, no dejaban de mirarse. Estaban sorprendidos. Agrandaban los ojos ante lo que sucedía. ¿Y ahora que hacemos?, parecía que se preguntaban. Ni uno ni otro supieron qué hacer. Nadie le había cedido la palabra al artista porque solo se trataba de aprobar el punto de acuerdo.

Granados se había levantado pero terminó por arrellanarse en su curul. Ochoa quitó la cara de sorpresa y se relajó. Ambos optaron porque la escena siguiera su curso. El maestro Ariosto pronunció su mensaje de agradecimiento, con una elocuencia para la envidia de cualquier legislador. Preciso y breve, sin caer en la palabrería que es lo común en estos sitios parlamentarios.

Es cierto, no estaba prevista su participación en tribuna y tampoco nadie le cedió la palabra, porque en esta clase de sesiones ordinarias, por reglamento, únicamente pueden hablar los diputados.

Sin embargo, más que disculpada la acción del muralista, un personaje íntegro, digno y honorable, con la gracia para expresar el sentimiento del pueblo en los muros y en el lienzo.

Con Silvano Aureoles y Miguel Barbosa en la silla que corresponde a la presidencia del Congreso de la Unión, el primero en la Cámara de Diputados y el segundo en el Senado, confirman que el PRD dejó de ser el partido del “no”.

¿Les quedará chica o grande la silla? ¿Justa o a su medida? ¿Competirán los dos por ver quién es más institucional? ¿Sabrán tocar la campanilla? ¿Conseguirán meter en orden a los legisladores más impetuosos que regularmente son de su propio partido? ¿Atenderán todas las peticiones de uso de la tribuna?

Lo significativo en este caso es la jubilación del “no”. Era el sello de la izquierda, rechazar las propuestas que partieran del gobierno en turno o del partido en el poder. Desde su participación en el llamado “Pacto por México” dio un giro a su participación política, se involucró en la toma de acuerdos.

Actuó con madurez, como una organización con la que se puede pactar y sabe honrar su palabra. Sin renunciar a su esencia, cedió en todo aquello que juzgó benéfico para el país.

La militancia recalcitrante reprobó lo que supuso una entrega o rendición de ancestrales luchas. Hay voces que descalifican a sus líderes por ese cambio. Andrés Manuel López Obrador optó por abandonar al partido que lo hizo dos veces candidato a la presidencia de la República. Fundó su propio instituto político. Se ocupó más en obtener el registro para Morena que en impugnar las reformas estructurales. Una manera de aceptar la transformación política en las leyes. No cerró el Paseo de la Reforma como lo hizo en 2006.

Sin duda fue un comportamiento moderado, medido y quizás negociado. Le bajó a su radicalismo, a su pleito con todo lo oficial e institucional. Dejó de mandar al diablo a las instituciones. Repliegue estratégico.

El PRD con Jesús Zambrano entendió que la sociedad ya se había hartado de ese partido de cierre de calles, de toma de tribunas, de bloqueos, de rechazar las propuestas que no fueran las suyas.

Ahora comparte la responsabilidad del cambio político y es lo que lo lleva a presidir el poder legislativo. De otra manera el PRI nunca hubiera admitido que Silvano Aureoles y  Miguel  Barbosa asumieran la presidencia de la mesa directiva de sus respectivas cámaras.

Es un hecho que los conducirá a la foto con el presidente de la República Enrique Peña Nieto. Lo que nunca se había visto, un presidente de extracción priísta flanqueado por dos perredistas, en un acto institucional o de Estado, justo en el mes patrio.

De ninguna manera implica que se hayan vendido o renunciado a su izquierda. Se subieron al tren que lleva las herramientas que hicieron en conjunto con sus adversarios con la finalidad de rescatar a México de la desigualdad social lacerante.

Ese es el punto, ahí es donde está el deterioro de la democracia. Se construyeron nuevas leyes e instituciones, pero la pobreza sigue en la mayoría de los mexicanos.

Todavía no se logra la distribución equitativa de la riqueza.

Hacia allá pretende ir el tren en el que ya no solo viajan priístas, también van panistas y perredistas.

Silvano Aureoles y Miguel Barbosa tienen motivos profesionales y partidistas para sonreír en la silla presidencial del poder legislativo. Señal de civilidad y acuerdo. Lo que falta es que ese trabajo plural se traduzca en reales beneficios para la sociedad.

La mala imagen que hasta fecha tienen los políticos no se va a borrar mientras persista la pobreza en la mayoría de los mexicanos.

-¡Chinga tu madre!.

-¡Chinga la tuya!.

Felipe Calderón era diputado federal, coordinador de la bancada panista. No le había gustado una nota sobre sus declaraciones en el diario La Jornada. Su tez morena había subido de color, ennegrecido por lo enchilado que estaba por el encabezado del periódico en primera plana.

Lo vi caminar a toda prisa en medio de las curules o asientos del palacio legislativo de San Lázaro.

Iba directo a encontrarse con el periodista Oscar Camacho, quien llegaba al salón plenario que estaba prácticamente vacío. Faltaba más de una hora para que empezara la sesión.

Calderón parecía que lo estaba esperando.

Por lo decidido que avanzaba, supuse que algo sucedería y me aproximé a ese choque de trenes.

Oscar había entrado por una de las puertas laterales, iba tranquilo, relajado, sin imaginar lo que le esperaba.

Apenas lo tuvo enfrente, se soltó el reclamo de Calderón con voz nada amigable y mucho menos educada.

“Face to face”.

-Está mal la nota, está equivocada, no es lo que dije –agitaba sus manos al mismo tiempo para enfatizar sus palabras.

-Déjame explicarte –reaccionó en tono suave Camacho.

-¡Chinga tu madre!

La cara de Oscar fue de sorpresa, pero no se tardó en responder.

-¡Chinga la tuya!

Yo estaba a metro y medio. Ninguno de los dos se percató de mi presencia en ese momento.

Los vi enardecidos.

Creí que llegarían a los golpes.

-La cabeza o el título no la hago yo. Si lees el texto completo, es lo que tu dijiste.

Calderón asintió, admitió que la redacción o desarrollo de la nota era correcta. Con lo que no estaba de acuerdo era con el titular.

Vinieron las explicaciones del periodista.

Calderón entendió que los encabezados no los hacen los reporteros sino los jefes de la mesa editorial que valoran contenidos.

Se calmaron los ánimos.

Ambos pueden confirmar lo que aquí les cuento.

Un incidente que ponía en evidencia la piel delgada del político y su actitud arrebatada, sin tomarse tiempo para investigar primero antes de sacar conclusiones y lanzar improperios.

Uno de los promotores de que México tenga una nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha sido Porfirio Muñoz Ledo, político sin igual, único que ha dirigido nacionalmente dos partidos, secretario de estado, diplomático, diputado, senador. El nivel que le ha faltado ocupar ha sido el presidencial, pero de éste hace varios sexenios que se despidió.

Tampoco verá cristalizado su proyecto de contar con una nueva ley suprema. Lo conozco, ha sido muy habilidoso en la política y en el servicio público. Influyente. Inteligente. Recuerdo que en su etapa senatorial, su capacidad como tribuno llegó a poner en jaque en varias ocasiones a la mayoría de los legisladores. Perdía en la votación porque sus razones no bastaban ante la desventaja numérica. Estamos a tres años de que se cumpla el centenario de la Constitución y no hay indicios de que surja otro constituyente como el de 1917.

Se esfumó la idea de una nueva Constitución. Quedó rebasada por las reformas emprendidas por el actual gobierno y los partidos, en telecomunicaciones, energía, petróleo, gas, electricidad, educación, electoral, hacendaria, competencia económica y financiera. Además, de prosperar los temas  propuestos para consulta, siempre y cuando autorice la Suprema Corte de Justicia de la Nación, solo se renovarían o ajustarían definiciones que hay sobre energía, salarios mínimos y legisladores plurinominales.

Definitivo, para celebrar los cien años de la Constitución, no habrá una nueva ley de esa altura, sino un documento actualizado, revisado, depurado y ordenado. Por ejemplo, es lo que requiere el artículo 41. Los legisladores lo convirtieron en una especie de ley secundaria. Se pasó del enunciado a los pormenores.

Lo más importante es que se cumpla, por todos, porque hasta ahora en la Constitución abundan más las buenas intenciones, sobre todo cuando se trata de beneficios que deben darle calidad de vida a la sociedad.

El artículo cuarto dice que toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. A la protección de la salud. A un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. Al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente. A disfrutar de una vivienda digna y decorosa. A la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado. A la cultura física y práctica del deporte. Suena muy bien.

¿Se cumple o no la Constitución?

Muchos ni la conocen.

Jurídicamente, como dice el jurista Francisco Burgoa, tenemos la misma Constitución que se creó hace casi 100 años con 136 artículos. Sin embargo, estamos ante dos textos distintos, porque la de 1917 nació con 22 mil 500 palabras y ahora tiene más de 62 mil.

Por eso, porque es diferente en su contenido y no ha dejado de actualizarse, no se ve venir una nueva, a lo más que se llegará será a corregir incongruencias y anacronismos.

Ojalá que para celebrar su centenario, en vez de construirle una estela de luz en su honor, como sucedió con el bicentenario de la Independencia y los cien años de la Revolución, se encuentre la forma de que la población la conozca y la tenga como libro de cabecera.

Lo fundamental, que se respete. Seguro que Porfirio Muñoz Ledo se dará por bien servido con ver que la Constitución es cumplida por gobernantes y gobernados, sin excepciones.

Su proyecto de una nueva Constitución que ha promovido por pasillos legislativos, académicos y partidistas, ya recibió el tiro de gracia.

Todavía la sociedad recuerda cuando se dijo que México tendría que prepararse para administrar la abundancia; el precio del petróleo había repuntado y se descubrían nuevos yacimientos. La abundancia nunca llegó y después, en 1982, ni un gesto perruno salvó al peso de la devaluación.

La siguiente ilusión fue ofrecer llegar al primer mundo. Se había firmado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Volvimos a la realidad con la aparición de los zapatistas en Chiapas en 1994 y el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Sin embargo, hay que admitir que a la larga el TLC ha reportado beneficios al país, aunque no en la equidad para distribuir la riqueza.

El PAN arribó al poder presidencial en el 2000. La gente otra vez a soñar. Por un momento creyó en Vicente Fox. Supuso que la alternancia nos daría una nueva realidad. Solo cambió la vida del ocurrente guanajuatense y de su esposa Marta. Entraron al círculo de los ricos. Le siguió su compañero de partido Felipe Calderón para más de lo mismo. Los panistas desaprovecharon la oportunidad de la anhelada transformación.

Cada vez hay más pobres y en contraste el número de ricos es mínimo. La abundancia de unos se volvió hereditaria y la carencia de otros se perpetuó. Ahora terminas una carrera profesional y resulta que no hay trabajo garantizado. Los hijos prefieren vivir en casa de sus padres, en muchos casos no por gusto sino porque no tienen mejor alternativa. Es un escenario que no es exclusivo de los mexicanos, se presenta en diversas partes del mundo.

Recuerdo que mi amigo Bob, vive en Texas, en  los Estados Unidos, en el primer mundo, con la tradicional cultura de los vecinos norteños, daba por hecho que sus dos hijas, una vez cumplidos los 18 años, tomarían su propia camino, harían su equipaje para dejar el nido. Una lo consiguió, no ha resuelto su problema económico, pero vive por su cuenta. La otra tuvo que regresar a casa y desde ahí intentar la solvencia personal.

En el caso de los tres hijos de mi amigo Ezequiel, varones, habitantes del tercer mundo, para nada tienen planes de emigrar o abandonar la casa paterna. Estudiar y trabajar sin renunciar al techo que los vio nacer. La independencia económica, por el momento, no es para ellos un requisito indispensable. Menos cuando ven que sus compañeros viven experiencias similares, entorno en donde las oportunidades laborales se reducen y cada vez hay más competidores.

Se ha vuelto imprescindible el auxilio de los padres, como una pista para despegar sin riesgos financieros.

Hay jóvenes que se sienten atraídos por alcanzar la independencia total, liberarse de solicitar permisos y dar explicaciones. Pronto descubren que comprar un espacio propio para vivir se vuelve imposible, su salario no les asegura un crédito en lo inmediato. Les queda la opción de la renta y la mayor parte de su ingreso para pagarla. El resto para mal comer, vestido y transporte. Hasta la fecha nadie ha descubierto de donde sacó Ernesto Cordero, cuando era secretario de Hacienda en la administración calderonista, que con seis mil pesos mensuales se podía pagar hasta escuela privada a los hijos.

Los gobernantes han fallado aquí y en muchas partes del mundo. No se ha frenado el aumento en número de pobres. La mayoría de los mexicanos vive en la pobreza. El 53.3 %, según cifras del 2012 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social.

María del Rosario Robles Berlanga y Ramón Sosamontes Herreramoro han sido y son parte de la clase gobernante. Cuando eran diputados, en la LVI legislatura, ella vivía en un departamento de la colonia Los Reyes Coyoacán en la ciudad de México. El tenía su domicilio en la colonia Niños Héroes. Seguro que por su carrera política, primero en la izquierda y después en la corriente tricolor, ya no viven ahí. Enhorabuena que ella como secretaria de Desarrollo Social y el otro como jefe de la oficina de la señora secretaria, tengan una situación boyante.

Similar fortuna la de cada uno de los personajes de la política, del signo o color que sean, el que digan, sin omitir al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, a nadie. Los demás, si bien difícilmente vivirán igual, es de justicia que por lo menos tengan calidad de vida.

“Lo que se ha producido desde los años ochenta en el mundo occidental ha sido el crecimiento exponencial de las desigualdades. Los más ricos cada vez son menos y acumulan más riqueza y el resto cada vez se empobrece más”, afirma Victoria Camps, filosofa española (diario El País, 10 de agosto 2014).

Para Victoria lo que se requiere es “ir a un capitalismo que priorice el bien común”.

“Según la firma WealthInsight, México es el segundo país de Latinoamérica con más millonarios, después de Brasil. En total la agencia de investigación precisa que en 2013, 164 mil mexicanos tuvieron un patrimonio líquido (sin deudas o pasivos), superior  a un millón de dólares, mientras que Brasil cuenta con 191 mil 700 millonarios (El Universal de México, 11 de agosto de 2014).

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el segundo trimestre de este año, la tasa por desocupación fue del 4.9 %. El mayor nivel de los últimos nueve meses.

En ese contexto, el partido en el poder cumplió el compromiso de concretar la reforma estructural en las leyes; la más importante y bien vista por el mundo exterior, la reforma enérgica.

Se ha dicho que los cimientos están puestos y que entre todos debemos seguir construyendo un nuevo México.

La sociedad espera que por fin su sueño de un país más justo se haga realidad.

Para el año siguiente hay en disputa nueve gubernaturas, 500 diputaciones federales, 639 diputaciones locales, 887 presidencias municipales y 16 jefaturas delegacionales. Empezó la revisión de perfiles, cabildeos y suma de voluntades.

Al  secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal pareciera que le espera la candidatura para Nuevo León, pero hasta ahora no hay ninguna señal de que vaya a dejar el gabinete.

Es real su cercanía  con el habitante de la residencia oficial de Los Pinos, pero para la definición de la candidatura no es determinante porque en los nuevos tiempos es indispensable tomarle el pulso a la población

Además, no es el único que tendría aspiraciones para Nuevo León. En la lista también están Cristina Díaz, Ivonne Álvarez, Marcela Guerra, Héctor Gutiérrez, Pedro Pablo Treviño y Federico Vargas, entre otros.

Les cuento el caso de Ildefonso para significar que no es suficiente con ser parte integrante de gabinete para dar por hecho que se tiene en la bolsa la candidatura.

En estos tiempos y en un estado como Nuevo León, más le vale al partido en el poder enterarse de lo que piensan y opinan los regios sobre quien debe ser el próximo gobernador.

En el poder legislativo, guste o no, es un hecho que la oposición dialoga, negocia y acuerda. Práctica de cualquier parlamento. Es una forma de cogobernar. Va a Los Pinos y habla con el presidente. Hacerlo no demerita a nadie ni lo hará renunciar a sus ideas. Tampoco manchará su camiseta. Sin embargo, no falta quien crea que pierde pureza opositora si se sienta en la misma mesa con el titular del poder Ejecutivo.

Hubo un tiempo, en la etapa de Carlos Salinas, que hasta se juzgaba como una traición, una ofensa para izquierda, que alguien de esta corriente se entrevistara con el presidente. Los izquierdistas estaban dolidos y resentidos porque consideraban que le habían robado la elección a su líder moral y candidato Cuauhtémoc Cárdenas en el proceso electoral de 1988. La verdad, tenían demasiados elementos para suponerlo. La memorable “caída” del sistema cuando los primeros números empezaron a favorecer al ingeniero, sobre todo.

No querían ver ni en pintura a Salinas. Los panistas, entonces al mando de Don Luis Héctor Álvarez, les horrorizaba la idea de que Cuauhtémoc pudiera sentarse en la silla presidencial. Por eso optaron por lo que se llamó la legitimación en el ejercicio de gobierno, con lo que justificaron su apoyo al priísta. No se avergonzaron ni se escondieron para ir a Los Pinos.

En una de esas visitas, salía Diego Fernández de Cevallos y sus compañeros de la residencia presidencial cuando se toparon con el mismo Porfirio Muñoz Ledo. Los dos con caras de asombro y sorpresa. El Jefe Diego, con su acostumbrada agudeza e ironía, no se aguantó y se la soltó a los recién llegados: “¿y ustedes que hacen por acá?

Porfirio, descubierto, ocurrente, para justificar lo injustificable, expresó: “bueno, nosotros vinimos con discreción, ustedes lo hacen de manera oculta”. Diego se aguantó la carcajada.

Muñoz Ledo sabe muy bien que con la oposición se dialoga y acuerda. Cuando dirigió al PRI negoció la gubernatura de Nayarit, le dio al Partido Popular Socialista una senaduría para evitar que tomara posesión de un gobierno estatal que el PPS había ganado en las urnas. ¿Te acuerdas Porfirio?

Sin embargo, Muñoz Ledo no fue el único que habló con Salinas. También lo hizo el ingeniero Cárdenas. Con discreción. Sin dejar huella fotográfica para evitar reproches de sus seguidores. El hecho era que dialogaban con el presidente de la República, con quien representaba en ese momento el poder. Hacerlo con la camiseta de la oposición, no es para suicidarse. Hacerlo es parte de la política. Todavía hay quienes no lo entienden.

¿Se acuerdan de los que han gobernado el Distrito Federal y se han resistido a verse en público con el presidente? Marcelo Ebrard evitó en la mayor parte de su mandato toparse con el jefe de la nación. Fue hasta el final cuando cedió para inaugurar su famosa línea dorada del Metro. Andrés Manuel López Obrador procuraba significarse por sus diferencias con los panistas en el poder, pero la relación institucional existía, por ley. Mancera es otra historia.

En el sexenio anterior, Manlio Fabio Beltrones, de los opositores, era quien más hablaba con Felipe Calderón. No recuerdo que se haya arrepentido de ello o pretendido ocultarlo.

Aunque no lo quieran aceptar o reconocer personajes de la derecha e izquierda, es indiscutible que hay cogobierno con el poder en turno. Entre todas las partes se legisla. Se revisan y perfeccionan iniciativas del poder Ejecutivo. Entonces que nadie se espante. El cogobierno es una realidad. No hay necesidad de que un perredista o un panista sean parte del gabinete. Desde el Congreso federal y los congresos locales, camisetas de todos los colores tienen la misión y objetivo de trabajar en beneficio de México. ¿A poco Javier Corral, Ernesto Cordero, Ernesto Gil Zuarth, Miguel Barbosa, Manuel Camacho, Dolores Padierna, Layda Sansores, Alejandra Barrales, Manuel Barltett, Silvano Aureoles, Jesús Zambrano y Ricardo Monreal van a decir que todo lo bueno y malo que ha salido del poder legislativo es obra de los priístas? Ellos también tienen su mérito, con su voto a favor o en contra.

La defensa que hacía mi tía abuela del general Porfirio Díaz era a ultranza, no cedía ni un milímetro. Cuando el tema llegaba a la mesa, a la hora de la comida, era manifiesto su enojo al recordarle que había estado en el poder más de tres décadas y con la etiqueta de dictador.

Para ella había sido el mejor presidente. Argumentaba la paz que prevaleció en el país, “hasta que se soltó la fiera (la Revolución). Presumía del oro que había dejado en las arcas. Le dolía que lo hubieran desterrado y peor que estuviera sepultado fuera de México, en el cementerio de Montparnasse en París, por un rechazo que persiste a que sus restos vuelvan a su patria. Todavía sobrevive una corriente que se espanta cuando se habla de esa posibilidad.

También Juárez gobernó varios periodos, refunfuñaba mi tía abuela. Quería fulminarme con su mirada.

Ahora que los aficionados al futbol están ocupados de lo que sucede con la selección de Miguel Herrera y que la reforma energética que se discute en el Congreso de la Unión parece solo importarle a los políticos, diputados , senadores y dirigencias partidistas, les contaré que se estudia la conveniencia de que los restos del general Díaz regresen a nuestro país.

El próximo 2 de julio se cumplen 99 años de su fallecimiento. En el centenario, en el 2015, podría ser ocasión propicia para repatriar sus restos.

México no puede ni debe seguir viviendo con el rencor y odio entre sus nacionales. Es mal ejemplo para los jóvenes. La animadversión, la envidia, el celo por el triunfo del prójimo, en mucho han contribuido a frenar el crecimiento y desarrollo. Hay culpa de los partidos que en la oposición se han encargado de bloquear o dificultar acuerdos que benefician a la nación.

¿Por qué?

Por sus intereses particulares, por creer que si un plan o programa a favor de la sociedad le resulta exitoso a  un gobierno, entonces quienes están en la oposición se condenan a la oposición.

Los opositores le apuestan o trabajan para que falle el gobernante. Ha sido lo mismo si en el poder está el PRI o cualquier otro partido. El primero también hizo lo suyo cuando le tocó ser oposición. Es un mal de educación, de formación, de cultura. Por más que se repite que si le va mal a México le va mal a los mexicanos, los políticos por sus actos se empeñan en que así sea. Ha faltado el carácter de otras naciones para recobrarse de las guerras, hacer a un lado los odios y levantarse para situarse entre las primeras economías del mundo.

En la oposición, del color que sea la camiseta, por lo que hemos visto, la misión es desbancar a quien ocupa el poder, cueste lo que cueste, sin importar el daño al país y al bienestar de sus habitantes.

Por eso la necesidad de retomar el camino de la reconciliación, del perdón, de entender en los hechos que México y los mexicanos van por delante. Se supone que eso es lo que buscan los políticos, una mejor vida para todos. Ya es tiempo de que lo hagan.

La historia de Don Porfirio es un tema pendiente que debe ser resuelto para dejar atrás el odio y exaltar la reconciliación, el perdón. Entrar a una etapa donde los mexicanos, los que están en la política, actúen a favor del acuerdo, sin temor a ser tratados como traidores por los suyos.

Aquí no se trata de traiciones sino de México. Ese es el mensaje de quienes cabildean a favor del general Díaz. No va a suceder mañana la repatriación de sus restos pero el año siguiente puede ser.

Durante la primera feria del libro y revistas “Expo Pública 2014” que se realizó en el World Trade Center (WTC), del 25 de abril al 4 de mayo, se presentó el libro “Historia de los Ejércitos Mexicanos”.

En ese foro, al relatar el contenido del texto, el general Jorge Vázquez Benítez, director del Archivo Histórico Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), exaltó la figura de Don Porfirio:

“Sin duda alguna el militar más importante de este período militar tan álgido de nuestra historia fue el general Porfirio Díaz, quien abandona todo para defender a su amenazada patria, sobresaliendo en la batalla del 5 de mayo de 1862, en el sitio de Puebla de 1863, en la toma de Oaxaca de 1866, en las batallas de la Carbonera y Miahuatlán, y en particular en la toma de Puebla y de la ciudad de México en 1867, con lo que dio el golpe de gracia al efímero imperio de Maximiliano y sentó las bases para que las potencias europeas reconocieran que México contaba con un ejército fuerte, capaz de defender a las instituciones legalmente constituidas y ser el artífice de una nación fuerte y democrática”.

 

La historia que me contaron en la primaria y en la secundaria, la oficial, se quedó corta y no pasó de ver a Porfirio como un dictador. Sin embargo, hay mucho más sobre su trayectoria. Hacía bien mi tía abuela en defenderlo, había vivido bajo su mandato presidencial y sabía de lo que hablaba.

Tiene ganado el reconocimiento de los militares de hoy. Sólo hace falta que la clase política sepa aquilatar los saldos positivos y traiga a México sus restos con un ánimo de concordia, unidad. Es un mexicano que gobernó su país, con  aciertos y desaciertos, como lo han hecho quienes le sucedieron. Nadie ha sido perfecto.

Olegario Vázquez Raña y su hijo Olegario Vázquez Aldir, así como Anuar Maccise Dib y sus hijos Luis y Anuar Maccise Uribe se encaminan a convertirse en los dueños de las dos nuevas cadenas de televisión digital abierta. Próximos competidores de Televisa y TV Azteca.

Apostadores por las nuevas cadenas hay más y se van a inscribir en el proceso de licitación, pero son estas dos familias de empresarios las que tienen el perfil, estructura, dinero y relaciones políticas para dar el salto a las grandes ligas de la televisión comercial.

Hay que ver la trayectoria de cada una. Los Vázquez empezaron con la venta de muebles. Ahora están en los hospitales, tienen el banco Multiva, adquirieron el diario Excélsior. En la televisión se ejercitan con dos canales.

Cadenatres se ha posicionado aunque no con el rating deseado. Su figura en la conducción de noticias es Francisco Zea. También sobresalen los programas de espectáculos de Gustavo Adolfo Infante y Martha Figueroa.

Excélsior TV todavía no logra ser competencia de Foro TV ni de Milenio TV. Cuenta  con el periodista Pascal Beltrán del Río para su noticiario principal. Además es director editorial del periódico del mismo nombre. En sus estaciones de radio destaca la voz de Martín Espinosa, quien también hace carrera en la pantalla de Cadenatres.

Otro de los negocios de los Vázquez son los hoteles Camino Real.

Sin duda, emprendedores probados.

Los Maccise crecieron como empresarios desde el estado de México. Tienen periódicos en Toluca, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Morelos, Veracruz, Distrito Federal y Oaxaca. La revista Cambio. En televisión, señal restringida, presumen un canal ecológico. También difunden por Radio Capital y su voz de noticias es Vladimir Galeana. Los medios electrónicos no son su fuerte. Sin embargo, su grupo multimedia “MAC” firmó el año pasado alianza con el Grupo Prisa, líderes en radio, televisión e impresos en España.

Esa alianza MAC-Prisa no fue casual. Sorprendió a más de uno y empezaron a criticarla porque no entendían que convinieran intercambio de contenidos en sus medios. ¿Textos de escritores prestigiados del diario español El País por información cotidiana y enfoque nacional? Ese no era el punto. Lo que estaba y está en el fondo era y es el tema de la televisión. Grupo Prisa no solo es muy respetado por la calidad de su periódico sino también por lo que hace en la televisión satelital. Son expertos. Ahí la razón de que Juan Luis Cibrián, presidente del grupo español, se sentara a firmar el convenio con Luis y Anuar Maccise.

Además, para reforzar lo que hoy le contamos, no olvide que Carlos Slim tiene una “pequeña” (3.2 %) participación accionaria en el grupo español y Ernesto Zedillo es uno de los consejeros.

Para entrarle al negocio de las nuevas cadenas de televisión se requiere mucho dinero. Los Olegario y los Maccise lo tienen. Capacidad técnica, jurídica, administrativa y financiera. Sus relaciones con el poder están calificadas con una palomita.

Claro que no van a desplazar a Televisa y TV Azteca de la televisión abierta. Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas se han prevenido para la competencia y para mantener su hegemonía. Con el sistema digitalizado, sus actuales canales se multiplicarían. Televisa por lo menos tendría 25 más y 15 TV Azteca. Seguirían dominando dicho mercado. Falta que los legisladores definan la ley de telecomunicaciones.

¿Entonces qué ganarían los Olegario y los Maccise?

Poder fáctico y un mordisco al pastel comercial.

Salvo Carlos Slim, por su emporio, ningún otro de los interesados tendría posibilidades reales de lograr la concesión. Nada más que Slim está acostumbrado a ganar y no se metería a un negocio donde estaría en desventaja. Poder, ya lo tiene. También ha demostrado que no necesita de la televisión abierta para que sean vistos los juegos de sus equipos de futbol.

De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones cada nueva cadena de televisión tiene un valor mínimo de 830 millones de pesos. Para entrarle al proceso de licitación hay que hacer un depósito, fianza, de 415 millones de pesos, cantidad que el postor puede perder si decidiera retirarse una vez inscrito.

En septiembre próximo se conocerá quienes le entran al proceso y a más tardar en marzo del 2015 el Instituto dará los nombres de los ganadores. Por lo pronto, por lo expuesto, los Olegario y los Maccise van a la punta y con el reto de ofrecer contenidos de calidad para ganar auditorio. Complicado el rating con tanto canal digital.

Su varita mágica ha perdido poder. Ya no tiene el mismo efecto como cuando la utilizaba desde la residencia oficial de los Pinos para atender necesidades sociales o impulsar campañas. Todo mundo la miraba encantadora, sencilla, discreta, amigable, inteligente. Con cualidades hasta para colocarla en la antesala de una candidatura presidencial. Halagada y admirada por los grupos de poder, el político, económico y social.

La historia de Margarita Zavala, la esposa de Felipe Calderón, la que ocupó cargos directivos en su partido y fue legisladora, antes de convertirse en la primera dama de México.

Recuerdo cuando llegó a la asamblea legislativa del Distrito Federal. Pasó desapercibida casi para todos. Felipe todavía no era declarado presidente electo por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Si llevaba seguridad o escolta, era muy discreta.

Al recinto de Donceles entró sola, como cualquier otro visitante. Seria, con zapato bajo y ropa holgada. Esbozó una sonrisa al saludar a este periodista. Le hice ver que quizás era la última vez que caminaba sin cerco de seguridad y con franco acceso para platicar.

-Una vez que vivas en Los Pinos, todo va a ser diferente, no volveremos a conversar como en esta ocasión –comenté.

Ella descartó ese escenario. Nos despedimos y siguió su camino dentro del recinto legislativo. Iba al encuentro de compañeras de su partido. Avanzó como llegó, sin que nadie la identificara.

Después, durante su estancia en la residencia presidencial, dos o tres veces la volví a saludar, con la fugacidad que obliga el protocolo y la agenda de una primera dama. Era ya parte del escenario previsto, el de la varita mágica, el del poder y la política, el de tomar decisiones propias de la pareja del mandatario y participar en reuniones de los círculos de influencia.

Con esa aire e impulso que da el actuar como primera dama, cuando sobran los amigos y amigas ocasionales, los aplaudidores, que a veces se llega a creer que se conservan al dejar Los Pinos, Margarita se atrevió a grabar un video y difundirlo por YouTube, en apoyo de Ernesto Cordero.

Sin embargo, su varita mágica no surtió efecto, comprobó que ha perdido la fuerza que da el ejercicio del poder.

Margarita ahora es únicamente la esposa de un ex presidente. Ya no es la misma que encontré en el recinto de Donceles pero tampoco la primera dama que vivió seis años en Los Pinos.

Si el proceso electoral interno del Partido Acción Nacional se decidiera por el resultado de las encuestas, el ganador indiscutible sería el senador con licencia Ernesto Cordero.

El detalle es que las encuestas generalmente se hacen al gusto y para satisfacer al cliente pero no garantizan el triunfo.

Sus resultados terminan por distanciarse de las cifras reales, de los números que arrojan las boletas emitidas en urnas.

El episodio Madero-Cordero no sería la excepción.

Una vez que se conozca el resultado del 18 de mayo, las empresas “especializadas” levantarán su tienda, se marcharán en silencio y con los bolsillos abultados o asomando los billetes.

Argumentarán, como de costumbre, para justificarse, que su estudio solo fue una fotografía del momento, lo que hubiera sucedido de realizarse la elección en ese día o en esas semanas que se contestaron cuestionarios.

Cómoda y pragmática excusa.

El precio de cada una de las encuestas va de los 200 mil a 600 mil pesos, dependiendo del método, cobertura, domiciliaria o por teléfono, número de encuestados, una ciudad, regional o nacional. Según lo que esté dispuesto a pagar el candidato o su equipo de campaña.

Si Ernesto Cordero se la quiere creer, de que va adelante por amplio margen, puede dormir tranquilo, pregonar en sus reuniones que es la historia de una victoria anunciada. Las cuentas alegres de las encuestas le dan una ventaja de diez y hasta 20 puntos.

Curioso, la empresa Parametría fue Cordero con el 67 % por 33 % del otro.

 la transmisiridad tiene la metodologotas le dan una amplia ventaja. Diez y hast  trabajó para los dos bandos, primero con Cordero quien obtuvo una opinión positiva del 88 % de los encuestados por 55 % de su adversario. Después el cliente fue Madero y ganó Madero, aunque apenas por tres puntos. Repunte aparatoso y complejo de explicar por el corto tiempo en que fue alcanzado.

La magia de las encuestas.

MAS Consulting Group evaluó el debate entre los candidatos, a pesar de que hubo deficiencias en la transmisión. Lo hizo a petición de Cordero. El “ganador” fue el senador con el 67 % por 33 % del otro.

En Aguascalientes la empresa Varela y asociados hizo su encuesta con el mismo patrocinio. Resultó Ernesto con el 62 % de las preferencias y el contrario apenas 38 %.

Las encuestadoras  Arcop, Giménez y Covarrubias y asociados también le dieron la ventaja a Cordero. La primera 56% por 44 %. La  segunda 56 % por 44 %. Y la tercera  53 % por 40 %.

En ese contexto, Madero está noqueado, porque nada más en tres encuestas ha salido con ventaja. La que ya mencionamos con reducido margen de tres puntos,  una realizada en la ciudad de México que lo ubicó en primer lugar con 61 % por 39 %  y la del grupo Reforma (periódico) 48 % por 37 %.

Sin embargo, la última palabra de esta competencia no está dicha, falta el voto de los militantes. Por primera vez, a diferencia de anteriores procesos internos en que decidían alrededor de 360 delegados, ahora el veredicto corresponde a más de 217 mil panistas.

Quienes ya ganaron son las empresas encuestadoras. Si el precio más bajo de una encuesta es de 200 mil pesos, el total de cinco sería un millón de pesos, aunque en este caso, por tratarse de un estudio sobre la disputa por la presidencia nacional del PAN, todo indica que la tarifa fue mayor.

Ya veremos el tamaño del error o acierto de las encuestadoras mexicanas. Ojalá que Cordero haya pedido garantía, para que le devuelvan parte de lo pagado si el resultado le es adverso.

El tiempo para implementar el nuevo Sistema de Justicia Penal vence en dos años, en junio de 2016, tal como lo dispuso el constituyente, el poder legislativo. Así está en el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación con fecha 18 de junio de 2008. Se dio un plazo de ocho años para contar con un sistema acusatorio y oral, dejar atrás el inquisitorial. Una iniciativa que nació con el objetivo de vencer prácticas de corrupción e inequidad.

Hasta ahora, de acuerdo con información oficial, sólo tres de las 32 entidades están operando al 100 % el nuevo sistema. Han cumplido estado de México, Chihuahua y Morelos.

La situación preocupa y explica el salto en el presupuesto, de 2013 a 2014 se duplicó el subsidio destinado a las entidades para ese propósito. El presupuesto pasó, en números redondos, de 458 millones de pesos a 917 millones, bolsa para distribuir entre los estados y el Distrito Federal.

Además el Congreso de la Unión dispuso para este año un gasto de 5 mil millones de pesos, para infraestructura.

Es una responsabilidad de los tres órdenes de gobierno. Sus representantes participan en lo que se denomina Consejo de Coordinación para la Implementación  del Sistema de Justicia Penal. Lo preside Miguel Ángel Osorio Chong, como secretario de Gobernación.

Sin embargo, para operar y ejecutar los acuerdos y determinaciones de ese consejo se creó una Secretaría Técnica, con el nivel de subsecretaría, a cargo, desde que empezó la actual administración, de María de los Ángeles Fromow Rangel.

La SETEC, así se le conoce y de esa manera se puede localizar su portal en Internet, es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, con autonomía administrativa, que también tiene la misión de “coadyuvar y brindar apoyo” a las autoridades locales y federales, cuando se lo requieran, en la implementación del nuevo sistema.

El proceso va con retraso. El libro blanco de la SETEC, que da cuenta de lo que se hizo de 2009 a 2012, la segunda mitad del gobierno calderonista, ya informaba de que eran Chihuahua y Estado de México las entidades cumplidoras, el 100 % de la meta fijada.

A dos años de concluir el plazo, sólo una entidad más se ha agregado, en un tema que para el actual gobierno tiene la mayor importancia, por lo que implica para la procuración e impartición de justicia.

No es casual que haya sido el mexiquense y presidente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, en su etapa como diputado, impulsor de la trascendente iniciativa. Tampoco es casual que el estado de México haya sido una de las primeras entidades en implementar los juicios orales.

En diciembre pasado, en reunión de Consejo (http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2013/impreso/ordena-sg-acelerar-el-nuevo-sistema-penal-211508.html) la instrucción fue acelerar el proceso, la capacitación de jueces, magistrados, agentes del ministerio público, defensores, mediadores, conciliadores, policías, peritos y personal penitenciario. Quizás por eso el anuncio el rojo en el portal http://www.setec.gob.mx para encontrar capacitadores. La convocatoria para aspirar a docente certificado. La abrieron el pasado 15 de abril y vence el próximo15 de mayo. Hay urgencia de maestros para impartir cursos de capacitación.

El mandato del constituyente es obligatorio, por lo que no se entiende que la titular de la SETEC, en la entrevista (Foro Jurídico, 17 de abril de 2013)) que aparece en el portal de la secretaría técnica declare que “confía en que la voluntad política y los esfuerzos de las autoridades estatales permitirán cumplir” con lo dispuesto por el legislativo.

Las acciones contra la injusticia no se deben dejar a la confianza cuando la demanda de la sociedad es que se lleven a cabo y es el mandato constitucional.

El Kramer vs. Kramer mexicano, una analogía del libro del estadounidense Avery Corman. No es exactamente una pareja de casados que se divorcian y luego se disputan la potestad del hijo. En nuestro caso se trata de Javier Corral Jurado y Javier Lozano Alarcón que militan en el mismo partido y los dos aseguran servir y proteger a la sociedad.

Tienen el mismo nombre de pila, abogados, senadores, articulistas de El Universal, expertos en telecomunicaciones y fundadores de organismos especializados en este tema; ambos acusados de servir a intereses de personajes preponderantes de la comunicación, ellos lo niegan.

Se supone que por traer la camiseta azul, ser del mismo equipo, tendrían que ir de la mano, sobre todo si su objetivo es darle la mejor atención a los gobernados, que serían como sus hijos, haciendo referencia a la historia del escritor norteamericano, que se hizo película.

Por supuesto, como en la novela, el hijo (la sociedad) no sabe exactamente porque se pelean sus “padres”. Y los dos Javier juran que luchan por darle una mejor vida a su dependiente político, por democratizar la función de los medios y garantizar la libertad de expresión.

La manzana de la discordia es la reforma secundaria en telecomunicaciones.

Cada uno, a su manera, echa mano de sus recursos y estrategia para sacar adelante su posición. Tienen un pasado que ha dejado huella, en diferentes tonos y profundidades.

Lozano empezó a crecer bajo la sombra de la administración priísta, en los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Con el segundo se convirtió en presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones. Después se cambió de camiseta y Felipe Calderón lo hizo secretario del Trabajo, en donde exhibió aspereza para las relaciones y rudeza  en sus expresiones. Nunca lo admitió pero todavía existe un chino llamado Zhenli Ye Gon quien se quejó de que el político poblano lo presionó con un “copelas o cuello”.

También dejó la marca al participar en los casos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y Mexicana de Aviación. Las dos empresas ya no existen. Los electricistas que siguieron al dirigente sindical Martín Esparza lograron una tajada del erario, pensión mensual de alrededor de 30 mil pesos para cada uno. Los trabajadores de Mexicana, con menor suerte, engrosaron las filas del desempleo.

Con ese mismo estilo impositivo, en su calidad de presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado, sin cuidar las formas con su propia bancada y partido, pretendió sacar el dictamen de la reforma de telecomunicaciones en el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Se pospuso el debate para un extraordinario.

Javier Corral, con origen panista en su militancia de partido, carrera legislativa, también ha sido diputado, conoce de medios desde la infancia. Ejerció el periodismo y llegó a ser subdirector de un diario de su estado natal Chihuahua. Como legislador no hay iniciativa suya para mejorar la situación laboral de periodistas, en ingresos y prestaciones.

Ha sabido acercarse y aliarse con perredistas. Compitió sin éxito con las siglas del PAN, PRD y Convergencia por la gubernatura. Desde entonces, por la contratación de publicidad para su campaña, de la que todavía le reclaman el pago, trae diferencias con la empresa Televisa.

En su nueva batalla, formó un frente con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Javier Sicilia, Daniel Giménez Cacho, Alfredo Figueroa y Francisco Hernández Juárez. Corral presumió la participación “espontánea” de la sociedad en la cadena humana que se hizo el domingo 26 de abril de Los Pinos a Televisa. Lo que no dijo es que en esa cadena la mayoría de las manos fueron de trabajadores del sindicato de telefonistas y de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), comandados por el veterano líder Hernández Juárez.

Por si algo faltara a esta disputa, Javier Lozano quiere a Ernesto Cordero en la presidencia del PAN y Javier Corral la reelección de Gustavo Madero. Se define el 18 de mayo. Otro elemento más que contará a la hora de que el panismo fije su posición final.

A la vista el pleito es por las leyes secundarias. Las reglas con que funcionarán las actuales y nuevas empresas de la televisión. Ya se hizo el anuncio de que nacerán dos cadenas más de televisión. Como expertos, Lozano y Corral saben lo que esto significa.

En el Kramer contra Kramer mexicano, en los dimes y diretes, por ahora Corral ha demostrado más labia y operación política. El pleito no ha terminado. Lozano rechaza que su proyecto de dictamen pretenda limitar la libertad de expresión. El otro opina lo contrario.

Alguno de los dos ganará y le dirá a la sociedad que también ha ganado, que la libertad de expresión quedó a salvo.

La sociedad, como el hijo en la novela de Corman, con el tiempo se adaptará a las condiciones del vencedor.

Contrario a lo que se ha venido diciendo, la economía informal sí está controlada y paga su cuota. Es obvio que no lo hace a la Secretaría de Hacienda pero también es un hecho que alguien le cobra por derecho de piso.

Resulta fácil acusar a los informales de que no cumplen con las obligaciones fiscales y cargarles parte de la culpa de que la autoridad hacendaria exija más a los causantes cautivos y deje en paz a quienes nunca se han preocupado por inscribirse en el registro impositivo.

De acuerdo con un estudio de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (ver: http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2012_184.html) en el 2012 había 28 millones de personas en la informalidad. El número sigue creciendo por los que se quedan sin empleo o salen de las escuelas y no logran ocuparse de inmediato.

Pareciera que es muy sencillo incorporarse a la economía informal. Decidirlo hoy y mañana mismo instalarse en un mercado de los llamados “sobre-ruedas” o en cualquier sitio de la vía pública. Se abastece uno de naranjas, manzanas, protectores de teléfonos celulares, ropa u otro producto y a vender al menudeo. También se puede sacar una mesa e instalarse en la puerta de la casa o edificio. Otra opción es escoger una calle, comprarse una franela o utilizar cualquier trapo, afinar la garganta y entonar el “viene..viene” para reservarle lugar al automovilista que busca estacionamiento y ofrecerle hasta servicio de lavado.

Intente hacer esto por su cuenta y pronto va a descubrir que los espacios ya tienen dueño, que se alquilan, se paga una cuota o el llamado derecho de piso. Nada es gratis.

Todos los que están y no están en la informalidad, lo saben. Hay que pagar una tarifa por laborar en la calle. Lo mismo sucede en la ciudad de México que en cualquier estado de la República. El monto depende del lugar y el tamaño del sitio que se quiera utilizar.

Por eso la afirmación inicial de que la informalidad sí paga por trabajar en la vía pública. La informalidad está controlada. En el supuesto de que todos pagaran al mes un peso por derecho de piso, la colecta total sería de 28 millones de pesos. Por supuesto que en la realidad la cantidad es muy superior porque ni por vender chicles se paga un peso.

¿Dónde o quién se queda con el dinero?

Los que se enriquecen no son los que trabajan en la informalidad sino quienes la controlan. Y no únicamente se les cobra una cantidad en efectivo, también se les manipula como cuota partidista. Es una práctica de partidos políticos. Cuando llega la temporada de elecciones, dependiendo del color de la camiseta de la autoridad, los ”convencen” de votar por una organización determinada.

Por lo tanto, ser informal tiene un precio y hay que pagarlo.

Quienes tendrían que rendirle cuentas al fisco son los controladores o líderes de la informalidad.

Hasta ahora y desde hace muchos años no se ha encontrado la forma de hacer que ese sector de la población pague impuestos. Las autoridades deberían enfocar la mirada hacia otro punto, donde están los que tienen el control, en una primera instancia. Después elevar la mira, porque seguro que los controladores son apenas un eslabón de la cadena.

Ahí puede estar la solución para regular la informalidad, si es que de verdad se quiere regularla.

La culpa de que los informales no paguen impuestos, no es toda de ellos. Además, están en la informalidad porque el Estado no les ha dejado otra opción.

Reynaldo Castro Melgarejo es uno de los 158 candidatos a comisionado del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos (IFAI). Originario del municipio de Papantla, Veracruz, en donde fue tesorero.

Lo único que lo respalda es su trayectoria y vocación por la transparencia, pero no tiene atrás padrino, organización de la sociedad civil ni partido político; tampoco el gobernador de su estado sabe de su existencia.

Recursos para promover sus aspiraciones, menos. El día que lo invitaron a Londres para participar en la reunión anual Open Goverment Partnership, sufrió para asegurar su viaje. Tuvo que pedir prestado a los amigos y familia.

Esa reunión fue en octubre-noviembre del 2013 y contó con la asistencia del primer ministro David Cameron.

Por México acudieron Gerardo Laveaga, del IFAI, Julián Olivas, de la Secretaría de la Función Pública, así como representantes de organizaciones de la sociedad civil (OSC).

Reynaldo no desaprovechó su viaje ni la presencia de Cameron. Ante el primer ministro británico solicitó la palabra y se la concedieron. Al anfitrión le gustó la expresión “transparencia, vacuna contra la corrupción” que prometió utilizarla en discursos sobre el tema.

Sin embargo, lo de Reynaldo no es únicamente esa expresión. Tiene una propuesta para llevar la transparencia a los municipios, para garantizar la participación de la sociedad en la vigilancia de uso de recursos y su aplicación en la obra pública. Independientemente de su aspiración, valdría que los legisladores la conocieran y valoraran.

Las posibilidades de que se convierta en comisionado del IFAI son remotas, porque ya lo dijimos, no tiene padrino ni partido que lo apoye. En esas condiciones sólo un milagro haría que se colara al instituto.

2 Ramón y AbelEsta es la historia de un empleado de la Cámara de Diputados y un vendedor de masa. Abel Reyes Mantilla tiene más de 20 años de laborar en el poder legislativo. Ramón Olvera Cortés también tiene más de 20 años de trabajar pero en un molino de maíz.

Abel trae camiseta con el logo del cocodrilo del lado del corazón; todavía conserva su color obispo. Ramón luce camiseta con la marca Southpole en letras grandes, desgastada por el tiempo y las lavadas. Ninguno de los dos dudó en tomarse la foto. El primero con los labios apretados y el segundo mostrando su alineada dentadura y un bigote que deja descubierto algunos puntos de su piel.

Se conocen desde hace dos décadas.

El primero vive en la colonia Nápoles y el segundo trabaja en la misma colonia.

Abel, en sábado, salió de su casa por la masa y las tortillas. Hizo una escala porque se topó en el camino con el autor de este texto.

Estaba apurado, era la hora de la comida en su casa. Para no perder el encuentro ni la plática, sugirió le acompañara por la masa y las tortillas.

Accedí, aunque no entendía porqué las dos cosas, me parecía que era suficiente con una. Pronto aclaró que la masa era un gusto personal, “para el atolito y hacer tortillas en casa, sacarlas del comal y comerlas con un quesito de Zacatecas”.

Además, no era cualquier masa, sino del molino El Rojito, en diminutivo para que nadie vaya a creer que copió el nombre del parisino Le Moulin Rouge. La verdad, nada tiene que ver el viejo cabaré con la masa.

Ramón no descansa ni domingos ni días festivos. 20 años ininterrumpidos. Vende la masa a vecinos y restaurantes. Empieza desde las seis de la mañana; presume de su maíz bien lavado, de la calidad del producto.

Con el ruido del molino ni el saludo de Abel escuchó, sólo volteó y sonrió. Amasaba con sus dos manos, como si fuera una plastilina. Cortó un trozo y la llevó al mostrador para envolverla.

Su cachucha de color rojo por lo de “Rojito”.

Abel tuvo como primer jefe a Blas Chumacero (qepd), líder y legislador obrero, de la generación de Don Fidel Velázquez. Fue su asistente, lo recuerda con afecto y reconocimiento.

Hasta la fecha sigue trabajando en la Cámara de Diputados, en la bancada del sector obrero.

Así como se esmeró en presentarnos al molinero, también nos llevó al parque Esparza Oteo. Se quejó de que hace un año le cortaron el agua, a pesar de que era reciclada. Y que por eso se acabó el pasto, dejó de regarse. Nunca entendió esa decisión de la autoridad delegacional.

Se da cuenta que se ha tardado con el mandado, corta la plática, se despide y se va a paso veloz con su masa y sus tortillas.

-¿Aquí donde dice profesión qué pongo?- preguntó Marie Jo a Octavio Paz.

El premio Nobel de Literatura no pudo haber tenido mejor e inmediata respuesta para su esposa que no encontraba qué poner en ese renglón de la forma migratoria, en uno de sus viajes:

-Musa.

Marie Jo se conmovió con el halago, reconocida como inspiración de una pródiga vida literaria, poética.

La confidencia de ese pasaje amoroso la había hecho la senadora Blanca Alcalá Ruiz, presidenta de la Comisión de Cultura. El secreto se lo reveló la misma Marie y la legisladora lo hizo público para cerrar la presentación del libro Octavio Paz, itinerario crítico, antología de textos políticos. La expresión del escritor fue ovacionada por quienes llenaron el auditorio Octavio Paz del Senado.

Marie esbozaría una sonrisa, conforme con el descubrimiento de este episodio de su vida.

Un homenaje más con motivo del centenario del natalicio de Paz que se cumple el 31 de marzo.

Ocasión especial, con presentadores que relataban las lecciones que dejó al mundo el poeta y ensayista. Descripciones a la medida en voz de Jorge Javier Romero y Jesús Silva-Herzog Márquez. También el compilador de los textos políticos, Armando González Torres, había preparado su escrito para la ocasión con puntuales remembranzas.

Cada palabra en su lugar, con su peso exacto en un escenario que resultó insuficiente para homenajear a Paz.

Había tanta gente adentro como afuera. Se instaló una pantalla en la explanada para quienes ya no lograron entrar, todo en orden, nada de tumultos.

Evento de gala literaria, sin retórica hueca. El presidente de la mesa directiva del Senado, el priísta Raúl Cervantes, ofreció una discreta disculpa cuando sintió que corría el riesgo del discurso gastado. Se comprometió a pulirse con un mensaje para la memoria que haga del acto su compañera senadora.

Paz en su paso por el Senado para recordar el centenario de su natalicio, en el auditorio que lleva su nombre, para exaltar su trayectoria y su obra.

El rompimiento con su “prosovietismo”, la renuncia como embajador de México en la India por los acontecimientos de 1968, la crítica al golpe militar en Chile, el papel del PRI en nuestro Estado, su empeño en limpiar el lenguaje, la batalla contra la demagogia, el valor de la crítica frente a lo político y la  defensa de la democracia.

Un legado admirado y vigente, un baño de inteligencia.

Según los presentadores del libro, poeta y ensayista que no perdonó errores de ninguna corriente política.

Un mayor desgaste del PAN está previsto debido a la batalla por la presidencia partidista. Ya hemos visto de lo que son capaces para ganar o mantener el control de la organización azul. No hay medida para lanzar acusaciones y enlodar a sus propios compañeros, sobre todo de quienes están desesperados y creen que puede resurgir el calderonismo. La contraparte no se ha quedado atrás y no vaciló en desplazar de la coordinación de los panistas en el Senado al mismo Ernesto Cordero, quien todavía no supera su enojo.

Aquellos tiempos de Acción Nacional en que sus directivos procuraban que los problemas internos no se volvieran externos, quedaron en el pasado. Todavía hay en sus filas figuras que aplicaban ese criterio. Ahí está Gonzalo Altamirano Dimas en el equipo de Gustavo Madero. Luis H. Alvarez en el bando de Cordero. La misma Cecilia Romero, actual dirigente. Los tres como otros, prácticamente se “cosían” los labios para no denigrarse.

Incluso en la escisión que protagonizaron Bernardo Bátiz, Jesús González Schmal, Pablo Emilio Madero y José González Torres en 1992, no se llegaron  a extremos como los de ahora, con acusaciones directas de corrupción, sin exhibir pruebas ni acudir ante las instancias que corresponden para presentar las denuncias. Salpicadero de lodo entre los propios panistas.

Sin límite alguno; el fuego amigo o la guerra sucia, lo que haya a la mano para darle al adversario.

Hay tal encono que es real el riesgo de hacer pedacitos al PAN y condenarlo a la derrota en las elecciones del 2015 ; los dos competidores van con todo para tratar de sumar el mayor número de votos el próximo 18 de mayo.

El ex presidente Felipe Calderón todavía trae muchas espinas clavadas y vuelve a intentar reponerse con su candidato Ernesto Cordero, sin embargo, el historial de ambos no da para marcar como favorito al senador con licencia.

En las elecciones del 2006 Calderón conquistó la presidencia de la República por un reducido margen y en esa diferencia a su favor contó el apoyo de la profesora Elba Esther Gordillo,  quien fuera dirigente del magisterio nacional. La maestra ya no está disponible.

Siendo titular del poder Ejecutivo federal no logró hacer que su hermana Luisa María Calderón “Cocoa” se convirtiera en gobernadora de Michoacán. Tampoco, como jefe de las fuerzas armadas del país, consiguió pacificar y ordenar su estado natal.

En el 2010 pretendió sin éxito que Roberto Gil llegará al liderazgo de su partido y en febrero del 2012 Ernesto Cordero perdió ante Josefina Vázquez Mota la candidatura presidencial.

Su actuación como gobernante también contribuyó a que el PAN devolviera la presidencia de la República al PRI.

Rosario de fracasos que han confirmado su falta de habilidad política para hacer ganar a los suyos.

Perdió el control del PAN viviendo en la residencia oficial de Los Pinos y ahora lo quiere recuperar desde fuera a través de Cordero y con Max Cortazar coordinando la campaña.

En contraste Gustavo Madero ha conseguido que su grupo sea preponderante dentro de la organización azul.

Cuando se pretendió desplazarlo de la dirección panista por la derrota de Josefina en el 2012, se afianzó con el triunfo de Acción Nacional con Francisco Kiko Vega en el gobierno de Baja California en el 2013.

Baja California fue la primera gubernatura que ganó el PAN en 1989 y desde este año la ha mantenido; por eso la importancia de que Madero la haya conservado y vencido a Fernando Castro Trenti, quien compitió con el respaldo de su jefe político,  ahora diputado Manlio Fabio Beltrones. A Castro se le consoló con la embajada de México en Argentina.

En medio de protestas e inconformidad que no han terminado, Madero logró relevar a Cordero de la coordinación de los panistas en el Senado. En su lugar nombró a Jorge Luis Preciado.

Además, Madero ha sabido posicionarse como negociador y distinguido mediáticamente por su participación en el Pacto por México.

También suma a su favor tener de compañero de fórmula al diputado con licencia Ricardo Anaya, quien tiene una alta aceptación dentro y fuera del partido, después de su actuación como presidente de la Cámara.

Con todo este contexto, a diferencia de anteriores procesos que eran resueltos por una cúpula, por los integrantes del Consejo Nacional, esta vez decidirán los militantes con su voto.

Hay quien ha pagado encuestas y festina de antemano que las preferencias están de su lado. No puede ser de otra manera cuando la empresa que las hace busca halagar al cliente con los resultados. En el proceso del 2012 las encuestadoras hicieron el ridículo con sus cifras.

No son confiables, por lo menos las que tienen que ver con la competencia política.

Lo que cuenta es el voto de los militantes. Hay 218 mil afiliados en el padrón azul.

En su mayoría gente de nivel medio y con una escolaridad que descartaría la compra de votos; conocen a sus candidatos; saben de sus dichos y hechos; de su pasado y presente.

Por eso, que nadie se queje después que le robaron la elección; habrá voto razonado ante personajes como Madero y Cordero que son libro abierto.

Había ganado el premio nacional denominado Transparencia e Integridad en México y lo primero que me preguntó mi amigo Germán fue: ¿Cuánto te dieron, de cuánto fue el premio?

Le mostré el diploma y una flor que todavía no identificó por su verdadero nombre pero decidí llamarla “Transparencia”.

Estaba feliz de ese reconocimiento, su valor no tiene precio. Otorgado en el 2005 por cinco instituciones: Secretaría de la Función Pública, el Consejo Ciudadano por la Transparencia, el Consejo de la Comunicación, el Instituto Federal Electoral y el Instituto Mexicano de la Radio.

Sólo una vez se entregó ese reconocimiento y es que las cinco instituciones no lograron volverse a poner de acuerdo para organizarlo. Les faltó la armonía que le sobra a mi flor.

Incluso, esa única vez, hubo diferencias para resolver quien era el ganador. Sin duda, pesó más el criterio de que la decisión tenía que ser transparente, sin favoritismo.

Germán bromeó: levantó las manos e hizo con sus dedos un recuadro, simulando un cheque: “así es de transparente tu cheque”.

Lo importante era el reconocimiento, resultado de una investigación periodística para obtener información sobre el sueldo de los dirigentes nacionales de los partidos; historia que retomó la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Desde ese 2005, cada año, en la primavera florece la planta.

Era una flor por año, este 2014 me ha regalado cinco botones.

Todas las mañanas lo primero que hago es observarla, admirarla, ver como se va desarrollando. Su tallo es delgado y en ocasiones vencido por el peso de la misma flor; un improvisado soporte ha impedido su quiebre. La flor vale todos los cuidados. Es alegría y luz, esplendor.

Su rallado naranja combinado con blanco le dan una distinción especial a sus pétalos;  las frágiles anteras se asoman como cabecitas discretas de los filamentos. Total transparencia, se muestra tal como es, en todos sus detalles, belleza perfecta de la naturaleza.

Ojalá algún día así se muestre el servicio público, en total transparencia.

 ¿Quién o quiénes eran los grandes amigos de Luis Donaldo Colosio? ¿Con quién o quiénes se olvidaba del rigor de las formas? ¿Con quién o quienes se divertía? ¿Con quién o quiénes compartía estrategias?

Desde su muerte en 1994 surgió un grupo que se identificó como los colosistas o quienes se supone actuaron como amigos del entonces candidato del PRI a la presidencia de la República.

Sin embargo, muchos de los que se dicen amigos del sonorense y que supieron capitalizar esa real o supuesta cercanía, saben que Luis Donaldo, por su carácter, los mantenía a distancia en la amistad y sólo cercanos en el trabajo. Temían cometer un error y que los dejara fuera del equipo.

Se cuidaban de no hacerlo enojar y sufrían para encontrarlo con el mejor ánimo y plantearle una situación complicada o un nuevo programa. Era temperamental pero precavido de no exhibirse ante gente extraña.

El general Domiro García, responsable de la seguridad del candidato, sufrió los desaires y desplantes de su jefe. No lo incluyeron para la preparación del arranque de la campaña en Huejutla, Hidalgo.

Los colaboradores se reunían con el candidato en una casa de la calle Aniceto Ortega en la colonia del Valle. El general tuvo que conformarse con instalar una pequeña oficina en la nevería de la esquina.

Domiro nunca encontró el modo de ganarse la simpatía de Luis Donaldo y se quejaba del trato que le daban con todo y su jerarquía de general.

Por el nombre de la calle donde se reunían, se identificaba a los asistentes como el “Grupo Aniceto”, más que colosista.

Ernesto Zedillo tampoco era bien visto, a pesar de ser el coordinador de la campaña. Lo toleraban porque había sido designación de Carlos Salinas, entonces presidente de la República.  Curioso o extraño: después de que terminó su sexenio, ningún general aceptó hacerse cargo de la seguridad de Zedillo como ex presidente. Tuvieron que asignar a un mando de menor grado.

Liébano Saénz, aun cuando era el secretario de información y propaganda en la etapa de campaña, en una reunión con empresarios de la radio en Sinaloa, Colosio lo mandó a sacar, lo que no pasó desapercibido para los asistentes.

¿Quiénes era los verdaderos amigos de Colosio?

Uno de ellos se llama Rafael Reséndiz Contreras, quien fuera secretario de información y propaganda en el PRI, cuando Luis Donaldo encabezó la dirigencia del partido.

“Rafa” le decía Colosio.

Y con Reséndiz el malogrado candidato conoció el mundo. Con él hizo viajes de descanso fuera del país. En la sede del tricolor bajaba de su oficina del tercer piso al sótano, al área de comunicación, para platicar con su amigo. Reséndiz es un personaje educado, que distingue lo fino de lo corriente, la ropa y zapatos de marca, los buenos vinos y los buenos lugares. Amante de Nueva York, su ciudad favorita. Una estrella para las relaciones públicas, carismático. Como vicepresidente de Televisa, fue el enlace de Colosio con Emilio Azcárraga, “El Tigre”. Actuaron y se dejaron ver como dos grandes amigos. Todavía lo acompañó a la Secretaría de Desarrollo Social pero ya no a la campaña presidencial.

Con Guillermo Hopkins, su paisano, se iba a comer tacos y juntos acudían a eventos sociales. Lo hizo responsable de logística en la campaña. Con él se divertía y le toleraba descuidos, que nunca tuvieron consecuencias. Era quien le llamaba por teléfono para ponerse de acuerdo sobre los esparcimientos. Los cuates sonorenses. Colosio no invitaba a nadie más a sus actividades particulares o privadas, nadie de los que presumen su colosismo.

Federico Arreola, periodista, quien dirigió el diario Milenio y luego se convirtió en coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, actuó como el confidente favorito en la campaña.

Sí con alguien comía con frecuencia era con Federico. Se disponían dos lugares para la hora de la comida y el periodista sabía que tenía que estar cerca para cuando le avisaran de que acompañara al candidato.

Colosio acabó con la costumbre de los candidatos presidenciales de comer con los invitados especiales a las giras. Luis Donaldo prefería comer en privado con Arreola, para comentar ambos el desarrollo de la campaña y los temas nacionales del día.

Hopkins, Reséndiz y Arreola fueron los tres grandes amigos, los demás, estuvieron cerca únicamente como parte del equipo de trabajo, hasta que el 23 de marzo de 1994 Mario Aburto le quitó la vida.

La cercanía de Ernesto Zedillo con Luis Donaldo Colosio solo era en el papel, por su cargo de coordinador de la campaña, posición a la que llegó por decisión de Carlos Salinas de Gortari.

Incluso el propio Salinas, en la entrevista que concedió al periodista Rogelio Cárdenas, publicada en El Universal el pasado 10 de febrero, cita la cercanía en esos términos, “como responsable de la conducción de la campaña”, pero en ningún momento habla de una amistad y mucho menos había elementos para definir a Zedillo como colosista.

No había una relación estrecha entre ellos; al candidato nunca le gustó esa designación de Salinas pero tampoco la objetó, porque venía del presidente de la República, al que le debía la candidatura. Además, tenía claro quien en los hechos era el jefe nacional de su partido.

Por eso es inexacto suponer que Colosio tenía alguna preferencia por Zedillo y que esto contribuyó a que se convirtiera en el sucesor en la candidatura presidencial una vez asesinado el sonorense.

Zedillo llegó porque así lo quiso Salinas.

Casi 20 años después del magnicidio, se cumplen el próximo 23 de marzo, persisten versiones encontradas y diversas sobre lo ocurrido en Lomas Taurinas, dudas de si hubo uno o dos tiradores, uno o dos Mario Aburto, crimen de Estado o asesino solitario.

Suspicacias sobre las reales o supuestas diferencias entre Carlos Salinas y Luis Donaldo Colosio; el hecho es el que el primero hizo candidato presidencial al segundo.

Y para quienes fueron testigos de primera fila de esta historia, saben que era tal el respeto y lealtad de Colosio hacia Salinas, que si desde Los Pinos le hubieran solicitado su renuncia, sin vacilar el de Magdalena de Kino se la firmaba y entregaba de inmediato a quien lo impulsó para competir por la primera magistratura de nuestro país.

Entonces Salinas tenía el poder, no ahora.

Colosio encargó a sus verdaderos cercanos para fastidiar a Zedillo y lo hacían en reuniones de equipo; cuestionaban su trabajo y era el negro favorito de los colosistas, al que nada le salía bien y se llevaba la mayor parte de culpa por la falta de repunte de la campaña, aunque las causas eran otras.

 “¿Tu crees que lo hago por mi cuenta?”  fue la respuesta que dio César Augusto Santiago cuando uno de sus compañeros le hizo ver en privado que se estaba excediendo en sus comentarios y que no perdiera de vista que Zedillo estaba ahí por voluntad de Salinas.

Llegaban al extremo de ridiculizarlo, como cuando acudió vestido con sus pantalones cortos de ciclista a un parque del sur  de la ciudad de México para correr con el candidato. Claro que las bromas y risas eran a sus espaldas.

Por lo dicho y muchas cosas más fue evidente que Ernesto Zedillo nunca estuvo en el ánimo de Colosio.

A propósito del mes de la amistad y el amor hay que recordar que las afinidades entre el PRI y el PAN no son ninguna novedad, aunque a veces parezca sorprender a militantes de reciente ingreso y se les haga fácil reprobar a su dirigencia por esa cercanía.

Los senadores Javier Lozano (panista desde 2007) y Ernesto Cordero (panista desde 2010) deberían revisar la historia de su partido y comprobar la relación que ha mantenido con el tricolor, en diferentes episodios y magnitudes.

Cuando el PRI más necesitó del PAN, cuando se puso en duda el triunfo presidencial de Carlos Salinas, cuando la calificación de la elección presidencial se hizo entre jaloneos y empujones en la Cámara de Diputados entonces erigida en Colegio Electoral, prevaleció su alianza por encima de la inconformidad virulenta de la izquierda.

En este tiempo los paquetes electorales se depositaron en el estacionamiento del recinto de San Lázaro, bajo la custodia de elementos del Ejército. En más de una ocasión los opositores pretendieron que se abrieran y ahí estuvieron priístas y panistas para impedirlo.

No deben olvidar Cordero y Lozano que Manuel J. Clouthier, Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Ibarra acudieron en 1988 a la Secretaría de Gobernación para cuestionar el resultado del proceso.

El sistema se cayó y calló esa vez y muchas voces repitieron que la mayoría de los votos fueron para el ingeniero Cárdenas.

La dirigencia panista encabezada por Don Luis Héctor Álvarez analizó la situación, valoró los escenarios posibles y optó por aceptar un documento que abría la puerta a lo que se llamó legitimación en el ejercicio del poder.

Don Luis y sus compañeros se convencieron de que entre Cárdenas y Salinas, lo menos malo para el país era el segundo.

Y así lo hicieron.

También el PRI ha sabido corresponder en momentos críticos;  en el proceso electoral del 2006 se complicó el ingresó de Felipe Calderón al recinto legislativo de San Lázaro para que rindiera protesta como presidente de México. Entró por la puerta de atrás con la ayuda de los priìstas  coordinados por Manlio Fabio Beltrones y, la ceremonia, entre empujones, duró lo suficiente para cumplir con el protocolo y la Constitución.

Pero no son únicos episodios, los consensos se han alcanzado sobre todo en la actividad legislativa; hay que dar por hecho que ocurrirá lo mismo en la aprobación de las leyes secundarias que le darán forma a las reformas constitucionales en telecomunicaciones, energía, justicia y política en el actual periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión.

Por eso Cordero y Lozano no se deben de sorprender que PRI y el PAN caminen de la mano y menos en el mes del amor y la amistad.

Saúl Juan Martínez Ramírez tiene más de 30 años de limpiar zapatos en la Cámara de Diputados.

Su cajón que él llama “portafolio” lo ha acompañado siempre y para estrenarlo lo barnizó de color caoba, pero desde que en 1994 asesinaron al entonces candidato presidencial priísta, en su homenaje y por respeto, lo pintó de negro.

El próximo marzo se cumplirán dos décadas del magnicidio del sonorense Luis Donaldo Colosio.

Le lustraba regularmente sus zapatos.

Platicaban mientras lo hacía, aunque nunca temas políticos, sino de las aficiones deportivas del legislador.

Cuando llegaba de mal humor, se quitaba el calzado para que el bolero hiciera su trabajo fuera de oficina.

“Todos tenemos nuestro carácter”, comenta Saúl para justificar a uno de sus clientes preferidos; le pagaba lo justo; el plus era la conversación amigable con quien sería presidente del PRI, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y candidato a la presidencia de la República.

Se enteró del crimen a través de la televisión; desde ese fatídico año decidió que el color de su “portafolio” sería negro y el luto de su herramienta de trabajo se ha mantenido hasta la fecha.

“Aquí subía su pie” –recuerda señalando la parte superior de su cajón.

A Saúl también le ha tocado limpiar los zapatos de Fernando Ortiz Arana, Humberto Lugo Gil, Mariano Piña Olaya y Sócrates Rizzo, entre otros.

Tiene muy presente el nombre de Piña Olaya, quien fuera gobernador de Puebla, porque como legislador le daba por boleada 15 pesos cuando la tarifa era apenas de 80 centavos.

Actualmente Saúl combina su trabajo de bolero con el de empleado de la misma cámara.

Hace 26 años empezó en el área de intendencia y ahora apoya tareas de logística.

En la lucha por el relevo en la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero se perfila para seguir en la presidencia.

Tiene más puntos a su favor que cualquiera de los otros contendientes, resultado de su gestión al frente del panismo.

Ha sabido recuperarse del tropiezo de 2012 y cargarle la derrota a Felipe Calderón, quien no pudo imponer a Ernesto Cordero en la candidatura de su partido ni lograr el triunfo de su hermana Luis María Calderón en Michoacán.

Ya sin la sombra calderonista, Madero consiguió que el PAN conservara la gubernatura de Baja California.

Además, a pesar de la inconformidad de Cordero, lo hizo a un lado de la coordinación de los senadores panistas y colocó a Jorge Luis Preciado. En la Cámara de Diputados tiene a Luis Alberto Villarreal coordinando la bancada azul.

Su periodo de tres años venció el 4 de diciembre pasado, pero debido al proceso de modificación estatutaria y la nueva forma para elegir al presidente del partido, se ha mantenido a la cabeza.

Esto le ha permitido seguirse promocionando desde la presidencia. Es el protagonista en los spots de Acción Nacional en televisión y radio. Es el que más se ve de los panistas.

También hay que añadirle su participación en el Pacto por México, estuvo en la mesa de negociaciones y acuerdos.

En cambio sus principales contendientes, Ernesto Cordero y Josefina Vázquez Mota, se han rezagado. Al primero, por su novatez como político, no se le hizo ser candidato presidencial y cuando creyó que ya lo sabía todo, perdió la coordinación en el Senado de la República. Josefina, después de su fracaso en la competencia del 2012, prefirió irse de vacaciones y ahora supone que su solo nombre basta para que la sigan los militantes.

De acuerdo con las nuevas reglas, ya no será un consejo de 360 sabios el que elija al dirigente sino más de 400 mil militantes activos, que por supuesto, tienen más en la mente y en su corazón a Gustavo que a Ernesto y Josefina.

El atractivo económico de esta competencia es que el presidente del PAN tiene un ingreso mensual superior a los 190 mil pesos y el financiamiento público para su partido en el 2014 ronda los 900 millones de pesos.

La última noche del año, como de costumbre, de risas, buen humor, carcajadas, abrazos, buenos deseos, momentos de felicidad, alegría, con la familia, con los amigos y no tan amigos, con los que están cerca y que nunca has visto porque la celebración la tienes en un restaurante, en un centro de espectáculos, en la casa de un vecino o en un lugar de tránsito.

Choque de copas, beber el líquido espumoso y comerse las doce uvas en el menor tiempo posible; entre más rápido, más viable, según vox pópuli, cumplimiento de los deseos.

Noche para reír, para escuchar música, para bailar, para cenar como pocas veces en el año, para bridar con champán francés, aquellos que pueden; con vino espumoso nacional, los moderados; con sidra, porque resulta económico, o con lo que sea, para los que todavía no ven la suya o quizás nunca la vean, satisfacer sus necesidades básicas.

Infaltable el llanto por los que se han ido, por los gratos o ingratos recuerdos, por las derrotas y triunfos, por los fracasos y los éxitos. Lágrimas por emoción o tristeza.

Horas y minutos nocturnos que solo se viven una vez al año, para despedir al que se va y darle la bienvenida al que viene.

Globos por los aires, luces de bengala, velas en las mesas. Niños y adultos, personas de la tercera edad, hay que decir mujeres y hombres, para que nadie se sienta discriminado. Unidos en el festejo del viejo y año nuevo, el que agoniza y el que nace, rostros sonrientes y felices, auténticos y fingidos, de ricos, poderosos, pobres y no tan pobres, de los dueños de la verdad, de los que deciden y de los que siguen esperando justicia.

Todos caben en la noche del último día del año, el México de la fiesta, del jolgorio, el reventón para los que pueden y otros como puedan.

Es la noche del disfrute, a sacarle hasta la última gota de felicidad ahora que hay vida, porque la felicidad no cuesta, es gratis, es actitud, disposición y emoción, no es exclusiva de nadie.

Chocar las copas y brindar por el México que viene.

El país que nos han anticipado y dibujado diputados y senadores, los hombres y mujeres del poder, bajarán las tarifas eléctricas y del gas, habrá más empleos, se podrá explotar el petróleo que se encuentra en aguas profundas, mejorará la educación, será más fácil pagar los impuestos, pagarán más los que más tienen, habrá menos pobres, elecciones equitativas, consejeros electorales imparciales, fiscalía autónoma justa, por fin justicia pronta y expedita, menos comida chatarra y más salud, más transparencia, rendición de cuentas, respeto a los derechos humanos, marchas y plantones regulados, competencia en la televisión abierta, más seguridad y abatimiento de la delincuencia e impunidad.

El México esperado y prometido.

¡Feliz año nuevo!

Es tal el gasto en la promoción de su imagen que sus seguidores y padrinos no deben desperdiciarlo,  es conveniente que lo vayan considerando para la competencia del 2018.

A Manuel, desde su etapa como senador, la que le conozco, lo he visto como joven cordial, inteligente y encaminado para la gubernatura de Chiapas. Nada más tuvo que esperar el tiempo electoral de su terruño para lograr el ascenso político con el apoyo de su partido Verde Ecologista de México y del PRI, que incluía la bendición de Manlio Fabio Beltrones.

Por supuesto que es listo, no tiene pelo de tonto y seguro que sabe lo que ha hecho y lo que significa el despliegue publicitario con el pretexto de su informe de gobierno. Su cara hasta en la sopa, en el cine, en el transporte público, en los espectaculares, en la radio, en la televisión, en los periódicos, en Internet, en las redes sociales, en la revista Hola. En donde se imagine.

Debe conocer el costo de esa promoción cualitativa y cuantitativamente. Claro que no la iba a llevar a cabo si supiera que la guillotina de la ley es una amenaza para sus aspiraciones. La planeó y calculó la reacción. Ha conseguido posicionarse a nivel nacional. Bien o mal, la gente habla de él.

Los que ahora lo critican, que tienen motivos para hacerlo, lo único que van a conseguir es promoverlo más. Descartado que vayan a empujarlo hacia un juicio político. Le darán fuerza a sus alas para que llegue al 2018 y sea tomado en cuenta como prospecto para la candidatura presidencial.

Es el México que vivimos.

Manuel, en su paso por el Senado, se hizo de un gran amigo, del campechano Alejandro Moreno Cárdenas, actual diputado federal, mejor conocido como “Alito”. Y éste también va en camino de convertirse en candidato a gobernador, por el estado de Campeche. Ninguno de los dos es un ángel de la caridad. Saben y hacen política. Se comportan como políticos mexicanos, conocedores de la escalera que los puede llevar a la cima.

Como senadores, comían y se divertían juntos. Iban juntos en la camioneta de Alito el día que les robaron su reloj en las Lomas de Chapultepec. Manuel tiene 33 años. Alejandro 38. Los dos nacieron en el mes de abril. El primero milita en el PVEM y el segundo en el PRI, partidos aliados.

Se dirá que ofende la promoción, sobre todo tratándose del gobernador del estado más pobre. Sin embargo, el marco normativo se lo permite; de lo contrario, jamás se hubiera atrevido a ese despliegue publicitario. Además, hay que dar por hecho que encontró un mecanismo dentro de la ley para no arruinar las arcas de su estado.

Manuel Velasco ya empezó a volar para el 2018, al lado de la cantante Anahí, su novia.

En Instituto Federal Electoral (IFE) ha entrado en su fase de agonía y en unos meses más, en el 2014, nacerá el Instituto Nacional Electoral (INE). Todavía falta que la reforma constitucional en esta materia sea aprobada por la mayoría de los congresos locales.

Los diputados federales dejaron pendiente la elección de cuatro consejeros electorales y un consejero presidente, para llenar las vacantes de lo que todavía se conoce como IFE y que en este momento está funcionando nada más con cuatro consejeros.

Sin embargo, para no duplicar la actividad legislativa y pasarse el 2014 eligiendo consejeros, los diputados quizá opten por centrarse en el nuevo INE, que tendrá 10 consejeros electorales y un consejero presidente. Todo deberá de quedar listo a la mitad del año que viene, salvo que los legisladores, que tienen su reloj particular, digan otra cosa

Con la reforma se han tomado medidas para evitar que se atore en las negociaciones la elección de consejeros. De ser necesario, habría insaculación y hasta los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación podrían intervenir para culminar el proceso.

Independientemente de lo que se resuelva, ya hay 64 candidatos para incorporarse al IFE o INE, entre politólogos, administradores, abogados, articulistas de diarios, académicos, ex funcionarios de organismos electorales federal y estatales, expertos electorales.

Citaremos algunos de ellos, con presencia en las redes sociales.

Si fuera determinante el número de seguidores que en twitter, Ciro Murayama  Rendón tendría en la bolsa el puesto de consejero. Su dirección @ciromurayama cuenta 12 mil 434 seguidores. Explicable porque escribe como articulista para El Universal, periódico de los más leídos en México. Lo que le resta puntos en esta competencia es su crítica al nuevo organismo, lo considera oneroso y lejos de darle certeza a los procesos locales.

César Astudillo Reyes @astudillocesar tiene dos mil 344 seguidores en twitter. Es  discípulo de Jorge Carpizo (QEPD), quien fuera fundador de la CNDH, procurador general de la República y secretario de Gobernación. En homenaje póstumo llamó “estadista” a su maestro. El pasado 9 de diciembre envió a la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Diputados su declinación para participar en este proceso, entre otras cosas, porque el INE plantea más preguntas y dudas que respuestas.

Arturo Bolio Cerdán cuenta con mil 613 seguidores. Trae la etiqueta del estado de México. Entre sus “followers” se encuentran la secretaría de salud mexiquense, el abogado de Televisa Javier Tejado y el ex consejero Francisco Guerrero. Ha sido consejero electoral en Edomex. También escribe en un periódico de Toluca. Cien por ciento mexiquense.

Néstor Vargas Solano @nvs tiene 366 seguidores en twitter. Más de una década dedicado exclusivamente al estudio del derecho electoral. Fue presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal. Abogado por la UNAM, becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y grado de maestro por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en “Gobierno y asuntos públicos”.  Autor de un sistema informático para facilitar la fiscalización de los gastos de los partidos políticos. Entre sus “followers” tiene a priístas, panistas y perredistas.

Mauricio Farah Gebara, secretario general de la Cámara de Diputados. Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y maestro por la Universidad de Essex, Inglaterra. Agradeció el encarte pero de inmediato se descartó porque en su futuro aparece la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

María Marcela González Salas y Petricioli es otro cuadro mexiquense. En la actualidad se desempeña como directora de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación. Ha sido candidata para cargos de representación popular por el PRD. Era directora general del sistema de Radio y Televisión con el gobernador Eruviel Ávila.

Es más un cara dura que un político sonriente.

A diferencia del clásico político que al primer flashazo asoma la sonrisa, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano la tiene perdida y no se puede quejar de que la fortuna le es adversa.

Vivió en casa presidencial, al lado de su padre Lázaro Cárdenas y su madre doña Amalia Solórzano.

Lo tuvo todo desde su infancia y como hijo de político ha sido senador, subsecretario, gobernador, jefe de gobierno del Distrito Federal, dirigente nacional del PRD y tres veces candidato a la presidencia de la República.

Con las siglas del perredismo consiguió que su hijo Lázaro Cárdenas Batel también fuera gobernador de Michoacán.

La vida le ha sonreído pero su rostro no se caracteriza por la sonrisa, tiene un gesto casi siempre amargo.

En su primera campaña como candidato a la presidencia de la República, en 1987  por el llamado Frente Democrático Nacional, nunca le vi una sonrisa. Sus dos escuderos en esa etapa, César Yáñez, quien después se convertiría en el fiel comunicador de Andrés Manuel López Obrador, y Armando Machorro quien terminó trabajando en el gobierno de Michoacán con Lázaro Cárdenas Batel, hijo del ingeniero, le aguantaron el estilo seco y áspero. Cuando los juntaba era generalmente para llamarles la atención o darles alguna indicación. El buen humor y las risas no estaban en la agenda del candidato.

A pesar de ese gesto nada amigable ni cordial, sumó tal número de votos en la elección de 1988 que el sistema se cayó.

O sea que la sonrisa no le hizo falta para darles un susto a sus ex compañeros priístas.

Después, al competir por la jefatura del gobierno del Distrito Federal en 1997, se dijo que la sonrisa que le sacó su asesor de imagen, para los posters y la televisión,  contribuyó a que ganara el proceso electoral.

Sin embargo, la sonrisa no es lo suyo, por lo menos para la actividad pública, aunque por lo visto tampoco le ha hecho falta, quizás por la aureola que lo sigue a todas partes y que es la de su padre el general Lázaro Cárdenas, autor de la expropiación petrolera.

Hizo su arribo en una caravana vehicular más larga que la utilizada por el presidente de la República.

La comitiva se adueño de la calle de Donceles, con los flamantes autos negros del líder y su equipo. Más de una docena de guardaespaldas y otro tanto de colaboradores y ayudantes.

Había terminado la sesión del Senado en la vieja casona de Xicoténcatl, en el Centro Histórico de la ciudad de México. El líder del grupo priísta y presidente de la Gran Comisión, don Antonio Riva Palacio, como siempre, en su amplia oficina, atendiendo asuntos de último momento antes de irse a comer.

No se hizo ningún anuncio o por lo menos no se informó a los periodistas que llegaría el dirigente petrolero.

Se descubrió el secreto hasta que apareció la caravana de automóviles. Se hizo la logística para que entrara por la puerta lateral, con el único fin de que no fuera molestado por los reporteros.

Impecable su traje, cortado a la medida, zapatos relucientes, sonriente y saludador con los suyos.

Personaje del poder. Guiado de inmediato y directo a la oficina de Riva Palacio. Nada trascendió de lo platicado entre ellos. Era conocida la discreción del senador y “La Quina” tampoco reveló nada.

Para que no fueran molestados y nadie parara oreja o la acercara a la puerta, se apostaron dos guardaespaldas, cada uno con una bolsa de trapo, como si cargaran los regalos de la ocasión. Utilizaban los dos brazos para ello. Era evidente que ocultaban sus herramientas, armas, quizás metralletas, no las exhibieron. Ahí estuvieron hasta que concluyó el encuentro, con el rostro endurecido y mirada escudriñadora.

No se quedó a comer. Únicamente platicaron. Se fue como llegó, sin que nadie lo molestara, con su aureola de poder petrolero, sonriente.

Apenas se marchó, la calle volvió a las normalidad, no era la comitiva del presidente sino de Joaquín Hernández Galicia.

Jamás trascendió lo que conversó con don Antonio.

Al primer ministro británico David Cameron le encantó la expresión “vacuna contra la corrupción” y la hizo suya, anunció que la incluirá en sus próximos discursos relacionados con el tema.

El mexicano y economista Reynaldo Castro Melgarejo es el autor de esa frase que cautivó al inglés en la reunión anual “gobiernos abiertos” (Open Goverment Partnership) que se llevó a cabo del 31 de octubre al 1 de noviembre pasado en la capital del Reino Unido.

Seguro que Cameron ni se imagina lo que tuvo que hacer Reynaldo para llegar a esa cumbre, invitado a participar por su propuesta en materia de transparencia en gobiernos municipales.

Como investigador independiente, con el antecedente de haber sido tesorero de Papantla, Veracruz, autor del libro “Transparencia” y persistente en su propuesta de reformar el artículo 115 constitucional, sin más recursos que los personales, sin apoyo de ninguna institución, acudió a ese encuentro.

Que conste que no era el único mexicano en el lugar, también estaban Gerardo Laveaga Rendón, presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos (IFAI) y Julián Olivas Ugalde, subsecretario de la Función Pública.

Cuando el primer ministro británico solicitó la participación de los asistentes, Reynaldo levantó la mano, le dieron la palabra y soltó su mensaje, su preocupación por la transparencia de los gobiernos y la necesitad de utilizar la transparencia como una vacuna contra la corrupción.

David Cameron quedó encantado con la intervención del mexicano, que por falta de recursos estuvo a punto de no viajar a Londres.

Lo que quiere Reynaldo para los municipios de nuestro país es que cuenten con Consejos Ciudadanos de Concertación, que los ciudadanos con representación en los cabildos, vigilen el uso de los recursos y su aplicación en toda obra pública.

Reynaldo quiere que la transparencia sea preventiva, que actúe antes de que se ejerza el gasto, no ya después de ser ejercido.

Hasta ahora su propuesta no ha tenido eco en México, no le interesó al gobierno de Felipe Calderón pero no pierde la esperanza de que sea tomada en cuenta en la actual administración.

Por lo pronto, el primer ministro británico David Cameron ya le dio oxígeno a la idea al considerar que efectivamente la transparencia puede ser la mejor vacuna contra la corrupción.

En el siguiente link  https://www.dropbox.com/s/9ge2ej2g9cj5ar7/DavidCameron-ReynaldoCastro.mp4 puedes ver el video donde hablan el primer ministro británico y el mexicano Reynaldo Castro.

Cuando el PAN o el PRD creen que tienen en jaque al PRI, la siguiente jugada los exhibe y los hace perder lo que suponían ganado.

En el escenario legislativo los movimientos están calculados, medidos y estudiados. Quienes tienen la mayoría siempre van un paso adelante y conocen el final de la jugada.

No es casual ni suerte sino producto de la experiencia, el conocimiento y la inteligencia.

Ver nada más lo que está a la vista, el lugar que ocupan las piezas, es caer en el engaño.

Hay dos tableros, uno está en la Cámara de Diputados y otro en el Senado, con reyes conectados o comunicados, que dejan jugar a los panistas y perredistas desplazando peones, torres y caballos.

Una táctica que ha llevado al PRD por un camino, apoyando la reforma fiscal, y al PAN por otro, respaldando la reforma energética.

Es tal la identificación entre el senador Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones que seguramente hay ocasiones en que no tienen que avisarse del paso que dará cada uno porque el tablero lo conocen de memoria.

Por eso en el juego de la reforma fiscal los perredistas se aliaron con el PRI y los panistas harán lo propio en el debate de la reforma energética.

¿Y se acuerdan de la reforma educativa?

Esa la sacaron los priìstas con los votos de panistas y perredistas.

Juego de ajedrez que por ahora hace creer que al PRI le espera el peor escenario electoral en el 2015, porque hay malestar de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación; enojo de quienes viven en la frontera y en el 2014 pagarán 16 % de IVA, igual que los demás mexicanos; protestas de refresqueros y empresarios ante más impuestos, aunque saben que la carga se la dejarán al consumidor.

La partida no ha terminado, sigue el movimiento de piezas que confunde al adversario; el PRD, por lo publicado en medios extranjeros, cree que el PAN ya se arregló en lo oscurito con el gobierno de Enrique Peña Nieto y en una primera reacción se ha levantado de la mesa política, pero volverá al tablero una vez que se convenza de que dicha información carece de sustento.

En el momento en que el PAN y PRD descifren el juego, el PRI ya les habrá hecho jaque mate.

Para el 2015, contrario al pronóstico de quienes no ven más allá de sus narices, el Revolucionario Institucional logrará la votación que le hará mantener la mayoría en el Congreso de la Unión.

Así es el juego de ajedrez.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.