Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su gobierno daría a conocer secretos del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), en diversos medios han aparecido lista de políticos, artistas, deportistas, empresarios e intelectuales que eran espiados.
Lo superficial y frívolo es lo que han difundido, nada de sustancia, aunque hay espacios informativos que hacen gran despliegue, como si lo “descubierto” realmente lo valiera, con la esperanza de mejorar su “rating”, atraer más lectores, televidentes, radioescuchas y cibernautas.
Sin embargo, hasta la misma Pati Chapoy que conduce el programa de espectáculos Ventanenando en TV Azteca, ha reconocido que la información, hasta ahora, no tiene “carnita” y raya en lo ligero, como lo que uno de sus reporteros reveló sobre la supuesta relación entre quien fuera jefe de policía en la ciudad de México, Arturo Durazo y la vedete Olga Breeskin, en el sexenio del entonces presidente José López Portillo.
La audacia y el olfato periodístico llevó a Pati a llamarle por teléfono a la misma Breeskin, para que la artista diera los pormenores de esa amistad. Falso que haya sido su amante, nada más su amigo y protector. La protegía por órdenes de un superior, con el que sí tenía romance. La conductora soltó el nombre del presidente José López Portillo y Olga no lo negó, por el contrario, ofreció ampliar el chisme cuando la visiten en Las Vegas.
Frivolidades. Además, el reporte de la Dirección Federal de Seguridad, anterior al CISEN, era inexacto, nunca hubo amorío entre Durazo y Olga. El policía solo se concretaba a cuidarla.
Por supuesto que el punto fino de los archivos secretos no está en la mera relatoría de encuentros o reuniones de personajes ni en pregonar la lista de espiados, como si eso fuera la principal tarea del órgano de investigación del gobierno. La morbosidad no es el objetivo.
Lo sustancial, lo que falta saber, es cómo se procesa la información recabada. Quizás la que tiene que ver con seguridad nacional, debe de mantenerse bajo reserva, pero no la que se utiliza para denigrar, armar trampas, desactivar adversarios e inventar historias.
Al actual presidente Andrés Manuel López Obrador no solo se le ha espiado para saber lo que hace o no hace, es obvio que se llevaron a cabo acciones para intentar descarrilar sus aspiraciones políticas. ¿Dónde está es información que revela las “debilidades” de AMLO? ¿Qué se hizo con ella? ¿Y cómo operó el titular del organismo investigador?.
Igual en el caso de Ricardo Anaya, al que, con una historia falaz magnificada, consiguieron restarle posibilidades de triunfo en la elección presidencial del año pasado.
Más atrás, ¿cuáles son los secretos guardados por el CISEN sobre el episodio trágico de Luis Donaldo Colosio? ¿Qué hay sobre el surgimiento del EZLN? ¿Y sobre lo sucedido en Ayotzinapa?.
Tienes razón Pati, falta la “carnita”.

Se avecina el 25 aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio y como cada año, aunque esta vez doy por hecho que en menor medida, porque su partido está disminuido como nunca antes en su historia, será recordado. Su discurso, su tragedia en Lomas Taurinas, Diana Laura y los dos hijos. En esta ocasión, la plataforma Netflix estrenará serie del magnicidio. Otra vez se reproducirán los mismos videos, los mismos testimonios, los mismos relatos y quizás algunas invenciones para llamar la atención o ganar rating.
En concreto, nada nuevo, los que están conformes con los resultados de las investigaciones, seguirán conformes; y los que tienen dudas, las conservarán por el resto de sus vidas. Para unos la versión válida es la del asesino solitario (Mario Aburto); para otros es indiscutible que fue víctima del complot. El último personaje que investigó lo sucedido, Luis Raúl González Pérez, cobra actualmente en la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Donaldo no se caracterizaba por enterar a su círculo cercano de todos sus actos y pensamientos. Procuraba la discreción. Por eso es que después de su muerte surgieron diferentes versiones sobre su vida y amistades, al fin que nadie podría aclararlas o desmentirlas. Los que se ubicaron dentro de ese círculo cercano, saben y se lo guardan, que no era tan cercano.
La propia familia no contó con información de primera mano. Una de dos, o Luis Donaldo no tenía tiempo, ocupado en su aspiración presidencial, o de plano carecía de interés por enterarla. Aunque también pudo ser que la familia vivía en Sonora, retirada de la ciudad de México. Todavía no se desarrollaban en nuestro país el internet, mucho menos twitter, Facebook o Whatsapp.
Diana Laura, su esposa, tampoco era conocida por ser amiguera o por aparecer en los medios de comunicación. Dedicada más a su casa y a sus hijos. Las declaraciones a la prensa no estaban en su lista de prioridades.
Tampoco se caracterizaba por ser comunicativa. ¿Cuántas conferencias de prensa dio después de la muerte de Colosio?. Por lo minado de su salud, ocupó su tiempo en procurar el patrimonio y futuro de sus hijos. Era obvio que estuviera inconforme con las investigaciones y que desconfiara de muchos. Falleció, seguramente, sin tener la certeza de lo que puso punto final a la vida de su esposo.
También fue a Roma, pare entrevistarse con el Papa Juan Pablo II. El encuentro duró muy pocos minutos. Falso que se haya sentado para platicar con el pontífice del caso Colosio. Tampoco fue recibida en privado. Formó parte de la decena de familias poderosas atendidas por el Papa en Castelgandolfo en julio de 1994. Intercambiaron breves palabras de cortesía y recibieron de regalo un rosario. Eso fue todo. Los hijos estaban muy pequeños.
Por eso, pretender, en una serie de televisión, atribuirle a Diana Laura actitudes o expresiones, estarían más próximas a la ficción que a la verdad. Su hijo Donaldo, quien en ese entonces era un niño, no podría ahora corroborar hechos de los que no fue testigo.

Hay quienes dicen que son demasiados los hilos sueltos en México. Otros se quejan de supuestos o reales desatinos. Algunos temen que suceda algo peor. La mayoría es paciente y espera los resultados ofrecidos. Imposible en 100 días arreglar lo que tiene décadas descompuesto.
Acabo de ver al jardinero del edificio donde vivo, en su afán de acabar con raíces de la hierba mala y conseguir que renazca el pasto verde, dar involuntario trincherazo al hormiguero que estaba oculto bajo tierra, que no tenía ese cono que les caracteriza y hacen estos insectos en la superficie.
Supongo que el trabajador ni cuenta se dio de que había arruinado el hormiguero. Echó la hierba mala en la basura, le pagó el administrador del inmueble y se fue, satisfecho de la tarea realizada. La tarde empezaba a caer.
Entonces, voces de vecinos empezaron a recorrer pasillos y escaleras. Alarma porque habían descubierto hormigas en su cocina, en el baño, en la recamara, por diferentes puntos de sus departamentos. Pronto se descubrió que venían del jardín. Había sido destruido su espacio y huían despavoridas sin saber su destino. Hormigas de color rojo, de esas que cuando son molestadas, dejan huella y dolor en la piel humana. Algunos vecinos las pisaron, otros las rociaron con insecticida casero, para eliminarlas.
La finalidad del jardinero es noble y ecológica, deshacerse de la mala hierba para rescatar el pasto verde. Analógicamente, en nuestra sociedad, es lo que busca la Cuarta Transformación, exterminar lo que es maligno para el país, la corrupción. Por supuesto que nadie creería que su objetivo es destruir a la nación. Lo que pasa es que en esta labor de limpieza, para deshacerse de la mala hierba, enraizada por todos lados, cuando la arranca, agarra parejo, hasta intereses benignos, partes sanas que deben protegerse.
Es una operación enérgica, rigurosa para acabar con lo podrido; por el sacudimiento que ocasiona, asusta y puede lastimar, terminar con el hogar de hormigas que toda su vida se han dedicado al trabajo, el pueblo bueno.
Por eso, ahora que vuelva el jardinero del edificio, le voy a decir que tenga más cuidado, para que no afecte a las hormigas que nada tienen que ver con el origen y crecimiento de la mala hierba.
Los condóminos o vecinos queremos recuperar el pasto verde. Entendemos que no será de un día para otro. El jardinero tendrá que ir con tiento y asegurarse que la hierba arrancada, no vuelva a crecer; sin afectar a seres inocentes y conservando lo sano.

Desde el primer momento, en la batalla contra los que hacen “negocio” al conectarse a los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), la mirada se enfocó a los llamados huachicoleros.
Sin embargo, como dice el dicho popular, tanto peca el que mata la vaca como el que le jala la pata. En innumerables ocasiones las autoridades también han pregonado que el mal de la corrupción tiene dos actores: el que pide y el que da.
La gasolina que se obtiene de manera ilícita, miles y miles de litros, alguien la tiene que comprar. A los únicos que puede interesarles comprarla a precios del clandestinaje son gasolineros. ¿Quién más? Ellos son los que adquieren el combustible para abastecer a millones de vehículos, públicos y privados, en toda la República.
¿Qué gasolineros? No se puede generalizar. Seguro que hay muchos que actúan con ética y apegados a la norma. El problema es con quienes han incrementado su riqueza indebidamente, a costa de un recurso que pertenece a la nación. ¿Dónde están esos gasolineros que traicionan al país?
La gasolina que huachicoleros sacan de los ductos en alguna parte se tiene que vender y no puede ser en otro sitio que las gasolineras. Obviedad que por años no se ha querido ver. ¿O hay gasolineras clandestinas? Puede resultar mucho menos caro mantener bajo vigilancia a las gasolineras que utilizar a soldados, marinos y policías federales recorriendo tuberías.
Además, existe el antecedente de gasolineras que se han significado por vender litros que no son litros. Y hasta a fecha se ignora si ya la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) acabó con el abuso.
Sin demanda del combustible, el negocio de huachicoleros sería un fracaso. Es evidente que persiste la demanda; entonces, hay que mirar o buscar de donde viene. Eliminada la demanda, se cae el “negocio”.
La Profeco tiene o debería tener una radiografía del funcionamiento de las gasolineras, para garantizar que los consumidores tengan un servicio alejado de abusos. Una mayor y mejor vigilancia por parte de la procuraduría, seguro que ayudaría a terminar con ese mercado negro.
Las acciones contra el huachicoleo deben de abarcar los diferentes flancos, sin excluir ninguno; la omisión o negligencia de alguna de las partes, pone en riesgo el objetivo de gobierno de acabar con este robo. Es tiempo de que empiece a destacar la actividad de la Profeco en este esfuerzo que cuenta con el respaldo de la sociedad. Es una tarea colectiva impostergable.

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Acabo de ver la película “Campeones”. Es un testimonio, como muchos otros, de que los mexicanos podemos llegar a la cima, a los más alto. Así ocurrió en Perú en 2005, en el deporte, en el futbol. Esfuerzo, sacrificio, dedicación, disciplina, perseverancia, ansias de triunfo, equipo y madera de campeón.
Fue el año en la que por primera vez, la llamada selección sub-17, bajo la conducción del entrenador Jesús Ramírez hizo saborear y disfrutar a los mexicanos aficionados al futbol, las mieles de un campeonato mundial, con jugadores como Carlos Vela, Héctor Moreno, Ever Guzmán y Giovani Dos Santos.
Todos y cada uno de los que integraron esa selección, su entrenador, fijaron en su mente no solo la meta de ser campeones, sino de trabajar para lograrlo. No eran jóvenes improvisados cuando llegaron a Lima, Perú. Antes habían sido sometidos a una preparación rigurosa, sin complacencias. En el camino se quedaron quienes sufrieron una lesión o creyeron que podían combinar la fiesta con el deporte.
De acuerdo con el guión de la película, los muchachos tenían origen modesto, sencillo, no eran de familias adineradas. Había quienes no contaban en sus casas con recursos para comer tres veces al día o los tenis tenían que compartirlos con hermanos.
El entrenador fue clave, porque procuraba perfeccionar cualidades físicas de sus jugadores y alimentaba la mentalidad ganadora del equipo. Es lo que explica que en la final de ese mundial de futbol hayan vencido a Brasil 3-0.

Cuando se quiere, se puede, pero por supuesto que va pordelante la preparación, intensa, auténtica, en todos los sentidos. Hay que ver la película para recordar de lo que somos capaces los mexicanos, cuando hay voluntad, honestidad, aprendizaje y un buen director técnico. Sin inventar historias mediáticas ni pregonar rollos demagógicos. Tampoco campañas falsas ni plantear incongruencias, mucho menos ofrecer resultados mágicos.
Está próximo el campeonato mundial de futbol en Rusia. Lo que escucho en la comercialización mediática son expresiones que pretenden hacer creer que la selección mexicana tiene posibilidades de coronarse.  No se puede aspirar a campeón, cuando no se ha tallado la madera para lograrlo, cuando todos han visto el nivel del equipo en la etapa de preparación.
La simple ilusión no hace campeones de futbol ni tampoco la demagogia le puede dar a México el mejor presidente en la elección del 1 de julio. México requiere un gobernante preparado, no un candidato vendedor de sueños, solo para ganar votos.
La película “Campeones” se estrenará en 600 cines el 18 de mayo.

LUIS DONALDO COLOSIO

Sólo quienes estuvieron cerca percibieron el verdadero carácter de Luis Donaldo Colosio.

Exigente y de pocas pulgas. Un estilo que vivieron y sufrieron sus colaboradores.

Hay quien hasta miedo le tenía, por temor a ser desairado y correr el riesgo de quedar fuera del equipo de quien se perfilaba para ser el presidente de México.

 A los que tenía cerca no les ocultaba su estado de ánimo y cuidado si era de enojo porque evitaban cruzarse por su camino.

Para los extraños, los que no estaban en su primer círculo pero que le eran necesarios para su propósito, siempre les tenía una sonrisa, le cayeran bien o mal. Los saludaba como si fueran sus grandes cuates.

“Ahí viene ese hijo de su….”, una expresión que salía de sus labios y que únicamente quien iba a su lado la escuchaba aunque al mismo tiempo empezaba a dibujarse una sonrisa en su rostro. Una vez que llegaba a toparse con esa persona, su gesto se significaba por la cordialidad.

Seguro que más de uno de sus colaboradores recuerda que Colosio lo mandó a sacar de una reunión de trabajo o de campaña, por supuesto, con toda la discreción del caso. Había días en que no los quería ver ni en pintura.

Después de muerto, todos resultaron ser sus grandes amigos.

La  mejor evidencia de que tener un partido es visto como un negocio son las 50 solicitudes de organizaciones ciudadanas que recibió el IFE.

Medio centenar suspira por vivir del subsidio con el pretexto de convertirse en una auténtica opción política para la sociedad.

No existe otro tiempo en el que se hayan registrado tal número de solicitudes. La principal explicación, sin duda, es la obtención de recursos millonarios. Una actividad rentable y lucrativa.

Para alcanzar el registro como partido se requieren 223 mil 88 afiliados, no menos, según el artículo 24 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

Además de celebrar 20 asambleas estatales  con por lo menos tres mil asistentes en cada una o 200 asambleas distritales con 300 participantes en cada una de las reuniones, todas bajo la vigilancia de un representante del organismo electoral federal.

El IFE tendrá que asegurarse de que se cumpla puntualmente con lo que establece el código.

 Centrar la atención en el origen y destino de los recursos que utilicen las organizaciones para tratar de lograr su propósito. Más vale que los funcionarios del instituto abran los ojos para que nos les vayan a meter un gol y el día de mañana se descubra la existencia de un partido financiado con dinero de procedencia oscura o ilícita.

“La organización interesada deberá informar mensualmente al propio instituto del origen y destino de los recursos que obtenga para el desarrollo de sus actividades tendentes a la obtención del registro legal…”, señala el artículo 28 de Cofipe.

Por el bien de México y la competencia política es recomendable que las autoridades no se conformen con sólo recibir ese informe.

La realidad nacional, el incremento de la delincuencia, obliga a tomar medidas preventivas y de supervisión minuciosa.

Lo habían mandado a competir a un estado donde hasta la fecha el PRD no es una opción.

Sin embargo, el semblante de Jesús Zambrano era apacible, tranquilo, sin bajar la guardia ni asomar desánimo a pesar de saber de la escasa presencia perredista a nivel estatal.

De los 72 municipios de Sonora su partido solo gobierna uno y el nombre del municipio gobernado pareciera describir su realidad política: San Ignacio Río Muerto, de aproximadamente 15 mil habitantes.

Candidato a gobernador en 1997.

Lo encontré en Hermosillo, la capital y la ciudad más importante del estado. Caía la tarde. La verdad, no sabía que era el candidato a gobernador y por eso la primera pregunta, después de saludarlo, qué hacía en el parque. Estaba solo.

Hablaba en su calidad de candidato, sin perturbarse ni incomodarse por la falta de seguidores: “en un rato más vamos a tener un acto de campaña”. Pasó una hora y nadie llegó.

Zambrano es un político que ha demostrado que no lo arredran los desafíos por muy adversos o riesgosos que se vean. Ahí estaba compitiendo en Sonora donde siempre ha predominado el  bipartidismo del PAN y PRI.

Se ha jugado la vida siendo guerrillero. Perteneció a la Liga Comunista 23 de septiembre. Le costó un balazo en la cabeza que cerca estuvo de acabar con su existencia. También fue encarcelado.

Después de retirarse del camino bélico, como militante perredista logró ser diputado federal plurinominal. Ha trabajado en los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador en el Distritito Federal. Ha sido procurador social, delegado y asesor.

Hoy es el dirigente nacional del PRD y como tal firmó el Pacto por México, junto con el PRI y el PAN y ante el presidente Enrique Peña Nieto. Seguro que lo hizo consciente de que su partido no puede ni debe seguir al margen de los acuerdos y acciones que demanda el país.

Dolores Padierna y René Bejarano, sobre todo, lo reprobaron. Le reprochan que no esperara las deliberaciones y conclusiones de los órganos internos de su partido. Bueno, llegaron a decir que esa firma fue a título personal.

El tiempo demostrará de qué lado está la razón.

Zambrano, ya se vio en su pasado, no es de los que se arrugan o se echan para atrás.

Lo que la sociedad quiere son acuerdos, soluciones, no personajes complicados y enmarañados en su ortodoxia.

En contraste con la sucedido en el 2006, en la ceremonia de toma de posesión del 1 de diciembre de 2012 se logró preservar el orden en el salón plenario del recinto legislativo de San Lázaro.

La ejecución de la logística fue milimétrica. Cuidaron los detalles. Cerraron los caminos a cualquier intento de radicales por entorpecer el desarrollo de la sesión de Congreso.

Imposible tomar la tribuna, porque para eso estaban en bloque legisladores y legisladoras priístas. Tampoco era viable acercarse al pasillo central en el momento en que era transitado por el presidente Enrique Peña Nieto. En el caso del mandatario saliente, los panistas se aseguraron de que se desplazara sin contratiempo, al ingresar y retirarse del recinto.

También estuvieron prevenidos para opacar con sus propias manifestaciones de apoyo a los gritos de protesta.

Por eso el enojo de izquierdistas desde el primer momento, al ver que por ninguna parte iban a poder obstruir o cerrarle el paso al titular del poder Ejecutivo.

El presidente de la mesa directiva, Jesús Murillo Karam, cumplió con su responsabilidad parlamentaria al aplicar el reglamento y dejar en claro que la tolerancia era para las dos partes. Por más que intentaron hacer que perdiera la serenidad y la firmeza, no lo consiguieron.

Tampoco en ningún momento asomó nerviosismo.

Hubo pancartas y mantas de inconformes, lanzamiento de billetes con los que acostumbran a jugar los niños, discursos y levantamiento de voz que no trastornaron el acto.

La estrategia funcionó y en mucho tuvieron que ver con ese resultado coordinadores parlamentarios y el presidente de la mesa directiva, así como personal del Estado Mayor Presidencial.

Nada parecido a lo que sucedió en el 2006 en la ceremonia de toma de posesión de Felipe Calderón.

Esta vez el único que desentonó fue el diputado Ricardo Monreal Ávila quien llegó al extremo de afirmar que habían matado a una persona en las protestas afuera del palacio legislativo.

Palabras incendiarias que no son dignas de un legislador y que mínimamente deben llevarlo a ofrecer una disculpa desde la misma tribuna.

Jorge Hank Rhon es un personaje controvertido, polémico. Le gusta ser diferente, con todas sus consecuencias. No cualquiera en estos tiempos tiene 19 hijos. Aficionado a los animales exóticos.

Cuando llegó a la boda de etiqueta del ahora diputado Arturo Escobar, iba de Chamarra. Nadie le dijo nada en uno de los lujosos salones de fiesta del municipio mexiquense de Huixquilucan y mucho menos  lo marginaron. Por el contrario, era el centro de atención de los personajes de la política.

En su primer año en la liga mayor de futbol, su equipo Xoloitzcuintles, aunque en el papel aparece su hijo Jorge Alberto como propietario, logró el campeonato, con la emoción y felicidad que esto representa para los tijuanenses y bajacalifornianos. Baja California, una entidad más beisbolera que futbolera.

La popularidad alcanzada por los Xolos puede influir para que Hank nuevamente sea considerado como aspirante al gobierno estatal.

Después de los sobresaltos policiacos y la muerte de su esposa, ha procurado y conseguido ser discreto. Ha dejado que su hijo Alberto de la cara en lo relacionado con el futbol.

Heredero del profesor Carlos Hank González, quien fuera gobernador en el estado de México y regente en el Distrito Federal, además de secretario de Turismo y de Agricultura y autor de la frase “un político pobre es un pobre político”, que distaba de ser su caso.

Jorge tampoco es un pobre político, pero no es el único apuntado para la gubernatura ni la corona de los Xolos le garantiza la candidatura.

Estará en la jugada y si mediáticamente consigue blindar su imagen, aumentarán sus posibilidades de anotar el gol.

Hasta ahora es un misterio y sólo la misma izquierda, que se mueve en la sombra, sabe lo que hará el 1 de diciembre en la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de México.

Los legisladores radicales han anticipado que no será un día de campo y por supuesto sólo ellos saben con certeza lo que esto significa.

Sin embargo, la Constitución precisa lo que le corresponde hacer a los diputados y senadores.

La Constitución en su artículo 61 señala la inviolabilidad de sus opiniones y el respeto al fuero constitucional, pero también alguien tiene que garantizar el respeto a los demás y a la sociedad en general.

No se les paga para hacer escándalos y mucho menos para amparar con el fuero acciones que se aparten de la norma.

Son consideraciones que por supuesto no van a tomar en cuenta. Ese es el estilo de una parte de la izquierda mexicana, que no respeta acuerdos entre pares ni lo que diga la ley.

Por eso, a continuación, 10 acciones que esa izquierda puede tomar en cuenta para realizar el 1 de diciembre en el recinto legislativo de San Lázaro:

1.- Tomar la tribuna

2.-Gritarle ilegítimo al nuevo presidente.

3.-Aclamar a su líder López Obrador y agitar en lo alto el puño izquierdo.

4.-Mostrar una pancarta que repruebe la toma de posesión.

5.-Golpear la mesa de su asiento como expresión de protesta.

6.-Llevar silbatos para ensordecer a la asamblea.

7.-Colocar a las legisladoras en bloque y por delante para impedirle el paso al nuevo presidente de México.

8.-Legisladores tirados en el suelo y al paso del nuevo presidente y cercar con simpatizantes el recinto de San Lázaro.

9.-Ponerse la máscara de puercos como alguna vez lo hizo un legislador de izquierda.

10.-Recordar el  10 de mayo con chiflidos o gritos.

Hagan lo que hagan, el hecho incontrovertible es que a partir del próximo sábado Enrique Peña Nieto es el presidente de México, porque ese es el mandato popular, con una diferencia de más de tres millones de votos entre el ganador y el perdedor en las pasadas elecciones,  calificado y avalado por las autoridades.

 

El proceso electoral ya quedó atrás para los estadounidenses. No hay nadie que esté pensando en impugnarlo o en quejarse de que le ganaron la contienda de manera irregular.

Ahora los ocupa y preocupa lo que se hará para reforzar su economía y mantener a su país como una potencia en todos los sentidos. También cómo mejorar su relación con sus vecinos del sur.

No es casual que entre sus primeras acciones Barack Obama haya convenido en reunirse con Enrique Peña Nieto, presidente electo de México, el próximo martes 27 de noviembre. Es un gesto que reconoce la importancia de la vecindad, una frontera compartida de más de tres mil kilómetros.

Lo que menos se desea es estar peleado con el vecino. La buena relación beneficia a las dos partes. La cooperación, el trabajo coordinado es lo que se espera para atender problemas que están en su misma agenda.

Tienen que ayudarse, comprenderse, aunque uno sea más grande que el otro, porque al final se necesitan. No pueden ni deben estar distanciados cuando hay temas que reclaman colaboración.

Obama lo sabe. Por eso su mirada y atención hacia su vecino después de conseguir un segundo período de gobierno.

Es cierto que para él y sus connacionales la seguridad es fundamental, pero también le queda claro que está pendiente la reforma migratoria, que respete y reconozca la aportación de quienes van a trabajar al suelo estadounidense. Otro tema es el combate al narcotráfico, que en México ha cobrado miles de vidas.

Hay a la vista interés por avanzar en la cooperación bilateral, demostrar que este tipo de encuentros no son únicamente de cortesía. De otra manera Obama dejaría para fecha indeterminada la reunión.

Además, el interés no únicamente es de los Estados Unidos. El primer ministro de Canadá, Stephen Harper recibirá al día siguiente, el miércoles 28, a Enrique Peña Nieto.

Se muere el teléfono rojo. Ya no puede llamar a ningún secretario y mucho menos recibir llamada de alguno de ellos. Tampoco viajar en el TP01 ni en el TP02 ni en el helicóptero de la Fuerza Aérea.

Invade la nostalgia por todo lo que se tenía y lo que desaparece a partir de diciembre.

Adiós a la residencia oficial de Los Pinos con todas las comodidades y personal de servicio a la mano. Ya no más caminar o correr por los amplios jardines. Tampoco disfrutar de las cabañas ni del estanque de peces multicolores. Nunca más reuniones informales en la hondonada.

Vuelta a la realidad, aunque se conservan privilegios como la seguridad y el sueldo para el resto de los días.

Sin embargo, ya no se tiene el poder, la varita mágica a la que todos atienden y obedecen. Esa varita que a veces su poseedor cree infalible, pero cuando se equivoca hasta sangre derrama.

No más fiestas multitudinarias y frecuentes con invitados especiales, nacionales o extranjeros. Tampoco honores ni discursos cotidianos. Ya no habrá tribuna ni “teleprompter” que permite al orador pronunciar su mensaje como si de verdad improvisara.

Desaparecen las vallas metálicas y militares. Quedan en el pasado los encuentros con jefes de Estado y de gobierno. Se acaba el acceso a los palcos y suites presidenciales. Ya no será necesario ponerse la banda presidencial para las grandes ocasiones.

Se esfuman de la lista de amigos los hombres del dinero, dirigentes políticos y líderes sindicales, intelectuales, artistas, legisladores. Los mismos compañeros de partido se apartan, sobre todo si se perdió la elección.

A buscar nueva casa, un sitio donde vivir y no le molesten, porque cuando el saldo no es favorable, lo mejor es evitar el espacio público. Impensable caminar por la calle por el riesgo de ser agredido o vituperado.

Felipe Calderón entró en la cuenta regresiva. Le espera un mundo distinto al que ha vivido. Desde diciembre, nunca más como presidente ni tampoco como ese mexicano que antes del 2006 pasaba desapercibido y se daba tiempo para llevar a sus hijos al Sport City.

Por las deudas pendientes y la reprobación popular, como le sucedió a Carlos Salinas, deberá considerar su salida temporal  del país.

Hace seis años había tensión e incertidumbre. La oposición  de “izquierda” amenazaba con no dejar entrar al recinto de San Lázaro a Felipe Calderón.

Bloqueos por casi todos los accesos, menos en esa puerta oculta del salón plenario. Por ahí llegó para colocarse la bandera presidencial y rendir protesta ante senadores y diputados.

Por supuestos que hubo jaloneos, gritos, insultos, pancartas, temores, nervios.

En medio de la maraña incivilizada se le abrió paso y Calderón pudo cumplir con el protocolo constitucional.

Ahora el toca a Enrique Peña Nieto. Esta vez los vientos le favorecen al próximo mandatario. Quizás no sea tersa y amorosa la toma de posesión pero están dadas las condiciones para que prevalezca el respeto, la civilidad.

Por lo pronto los gobernadores y el jefe de gobierno del Distrito Federal que arribaron al poder por la vía del PRD ya anticiparon, al propio mexiquense, que asistirán a la ceremonia.

Marcelo Ebrard dobló las manos y le rindió honores al presidente Calderón en la inauguración de la nueva línea del metro.

El Soy 132 se redujo a 131.

Andrés Manuel anda ocupado en la construcción de su nuevo partido.

Los legisladores perredistas, senadores y diputados, marcaron su raya con los Lopezobradoristas (PT-Movimiento Ciudadano).

Además, la sociedad ya está harta de los escándalos de una izquierda entrenada para embaucar incautos.

Lo que resta es que el nuevo gobierno cumpla lo ofrecido y que la oposición haga mejores méritos para buscar la presidencia en seis años.

2012 ya es historia.

Las boletas electorales del  2006 se han convertido en las más caras del mundo. Independientemente del costo de la impresión, el gasto por su custodia llegó a los 550 millones de pesos.

Fue un gasto que no condujo a nada, porque se mantuvo inalterable el resultado de la competencia política y ahora los protagonistas están a punto de cerrar el episodio, una vez que termine el sexenio de Felipe Calderón.

Si bien es cierto que la diferencia fue cerrada entre el primero y segundo lugar, una ventaja de apenas .56 % para el ganador, el hecho es que era más que suficiente para levantarle la mano al panista. Un voto hubiera bastado porque así funcionan las democracias.

El IFE, por no decir que todos aquellos que pagan impuestos, destinaron 262.4 millones de pesos (cifra de la Dirección Ejecutiva de Administración del instituto) para documentación y materiales electorales. Y por cuidar esa papelería se gastó 550 millones de pesos, dinero que también salió del bolsillo de los contribuyentes físicos y morales.

Más del doble para cuidar la paquetería y sólo por atender la necedad de quienes pusieron en duda la capacidad de contar de los mexicanos que se desempeñaron como funcionarios en las casillas.

Por eso son las boletas más caras del mundo. Debido a su custodia sexenal su valor se incrementó en más de 200 %.

Enhorabuena que ya se haya decidido llevar a cabo su destrucción como lo establece el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

Y en enhorabuena que se haga lo mismo con la paquetería del 2012, donde la diferencia entre el primero y segundo lugar superó los tres millones de votos, muchos más que los del 2006.

No se vale que todavía haya quienes se atrevan a pedir que se guarden las boletas del 2012. Se tienen que destruir como lo establece el artículo 302 del Cofipe, una vez concluido el proceso.

Lo conocí cuando era consejero del Instituto Federal Electoral. De verdad se quería comer al mundo. Hiperactivo, dedicado a su trabajo.

Alto, con su cabello abrillantado,  peinado hacia atrás. Pulcro, invariablemente de traje, amable, cordial, serio.

Con el tiempo medido para las entrevistas. No le gustaba hacer ronda con los reporteros. Había que insistirle para conseguir platicar con él en su oficina. Le tocó trabajar en los casos “Amigos de Fox” y “Pemexgate”. Investigó estos dos episodios derivados del proceso electoral del 2000. Extremadamente cuidadoso, nunca filtró nada.

Profesional, confiable. Entregado a  lo suyo.

Avanzaba rápido, con prisa para alcanzar objetivos y cumplir con los plazos. Horas y horas revisando expedientes. No recuerdo haberlo visto relajado. Estresado, en muchas ocasiones.

Quizás por la cercanía de sus oficinas, parecía mantener y tener mejor comunicación con Jacqueline Peschard. Actuaron juntos como asesores electorales en Irak. Después, una vez que concluyeron su etapa en el IFE, Alonso Lujambio se convirtió en  el presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI). Ella le siguió en ese cargo.

Lujambio se convirtió en secretario de Educación Pública. Suspiró por alcanzar la candidatura del PAN a la presidencia de la República. Se imaginó con la banda tricolor sobre el pecho.

Con lo que no contaba en su carrera política meteórica era que el cáncer se le iba a cruzar en el camino. Por su enfermedad tuvo que dejar la SEP pero lo hicieron candidato plurinominal a senador.

Ahora, cambiaría todo por su salud. Admite http://201.148.81.110/lopez-doriga/29082012_jld2.mp3 que vivió demasiado aprisa y que le faltó parsimonia, tranquilidad.

Descubrió que lo importante no es ir aprisa en busca de los reflectores, sino vivir, disfrutar a su familia.

Una vez que se agote el proceso de revisión en el Tribunal Electoral del Poder Judicial, Andrés Manuel López Obrador podrá enfilar su estrategia hacia organismos internacionales para exponer su caso.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es una de sus opciones y ahí esperaría contar con la solidaridad de Emilio Álvarez Icaza, quien se desempeña desde este agosto como secretario ejecutivo.

Emilio es visto como simpatizante de la izquierda. En algunas fases de su actividad han coincidido en desestimar el trabajo de instituciones nacionales como lo ha hecho Andrés Manuel.

Sin embargo, ni la CIDH ni ningún otro organismo de esa naturaleza cambiará lo que resuelva el TEPJF.

El propio López Obrador sabe muy bien que las decisiones del tribunal son definitivas e inatacables.

Además, ha afirmado en reiteradas ocasiones que su acción seguirá dentro del marco legal.

También tiene claro que sus pruebas, incluidos los animales de granja, jurídicamente son insuficientes como para que los magistrados determinen invalidar la elección presidencial del 1 de julio.

La imputación de que se gastó por encima de los topes establecidos para la competencia política, tiene sus tiempos en la ley. El resultado de la investigación se conocerá hasta el siguiente año y cualquier irregularidad que se compruebe será sancionada con una multa.

Andrés Manuel también podrá ocuparse en la construcción de un nuevo partido que aglutine a las bases de la izquierda y seguramente mantendrá su influencia en legisladores que llegaron al Congreso con su apoyo.

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ha sido tres veces candidato a la presidencia de la República. Andrés Manuel lleva dos candidaturas presidenciales. El 2018 puede ser la tercera.

Estamos ante un nuevo fenómeno político. El uso de la mentira antes, durante y después de las elecciones. Se ha vuelto una práctica de partidos y dirigentes.

Ahora también se compite por ver quien dice la mejor mentira con tal de salirse con la suya o tratar de imponer  su “verdad” en la opinión pública y en la sociedad.

Pareciera que aplican las frases “una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”, más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil” o “difama que algo queda”. lo hacen inspirados en la filosofía de Joseph Goebbels, quien como ministro de propaganda de Adolf Hitler hizo de la mentira una estrategia de gobierno.

¿Hasta dónde se quiere llegar?

Los ánimos se han ido calentando, el tono de las agresiones verbales pasa de ofensivo maternal, cruza por intimidatorio y llega hasta la amenaza de exterminio.

Obviamente los líderes cuidan su lenguaje y presumen una conducta dentro del marco legal, pero sus seguidores no tienen medida en el uso de calificativos e inundan las redes sociales con expresiones que distan de reflejar una cultura universitar

ia.

Llevan a cabo marchas, bloquean accesos a instituciones públicas y empresas privadas, que en su opinión, no encajan en sus planes de impedir el arribo a Los Pinos de quien obtuvo el mayor número de votos el 1 de julio.

La diferencia de votos entre el primero y segundo lugar rebasa los tres millones de votos. Las pruebas que se han presentando sobre presuntas irregularidades serían insuficientes para invalidar la elección y lo saben los impugnadores. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación va a declarar presidente electo al ganador.

En ese escenario se asoma un intento de quienes no aceptan su derrota de imponer una voluntad al precio que sea, porque creen que sus mentiras ya surtieron el efecto Goebbels.

Sin embargo, no deben olvidar que en 1994 hubo un encapuchado que supuso que todo el pueblo lo iba a seguir y se estrelló con una sociedad pacifista, que efectivamente quiere justicia, acabar con la corrupción y un mejor reparto de la riqueza pero no a través de acciones que rebasan la línea de la ley.

El cambio encabezado por el que haya obtenido más votos no por el que diga más mentiras.

Jaime Cárdenas Gracia es un abogado experto en materia electoral que despuntó en la política como integrante del Consejo General del Instituto Federal Electoral cuando este órgano ciudadano era encabezado por José Woldenberg.

Se caracterizó por ser un consejero electoral crítico, que regularmente disentía de los acuerdos de la mayoría de sus compañeros. Fue la piedra en el zapato de quien entonces presidía el instituto, pero nunca llegó a poner en jaque a la institución.

Un abogado que no se apartó de la letra de la ley y desde la trinchera legal defendió sus puntos de vista.

Terminada su función en el IFE, empezó a buscar un espacio en el poder legislativo.

Platicó con Emilio González (papá) con la finalidad de que le diera la oportunidad de convertirse en candidato por el Partido Verde Ecologista de México. No tuvo éxito y siguió su peregrinar por las oficinas partidistas. Los perredistas lo nominaron.

Ahora es el principal abogado del Movimiento Progresista. Se trata de un profesional serio, conocedor, experto. Domina los instrumentos jurídicos. Hará una buena defensa de su caso. Lo que no puede hacer es inventar pruebas.

Como abogado ha perdido y ganado. No recuerdo haberlo visto alardear cuando la razón ha estado de su lado. Tampoco lo he visto desbarrar cuando el fallo ha sido desfavorable.

Es una gente sensata y seguramente estará a la altura del momento político que vive el país. No entra en sus planes acabar con las instituciones. Es respetuoso y maduro.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.