En el Palacio Postal de la Ciudad de México hay un tesoro enterrado, con monedas de oro.
Antes de indicar exactamente donde está, para que vayas a localizarlo, hay que decir que el inmueble ubicado en la esquina de Eje Central Lázaro Cárdenas y la calle de Tacuba, en el Centro Histórico, deja con la boca abierta a cualquiera. Más si puedes mirarlo no solo por fuera, sino también por dentro y recorrer sus cuatro niveles, subir a sus elevadores.
¿Y sabes cuánto cuesta hacer un recorrido completo?
Es gratis.
Nada más tienes que ir el último miércoles de cada mes, a las seis de la tarde, formarte con oportunidad, con anticipación, para poder ingresar y recibir información del guía.
Majestuoso por su eclecticismo arquitectónico, una mezcla de diversos estilos, domina el español plateresco.
Lo inauguró Porfirio Díaz, a principios del siglo XIX.
El diseño fue del arquitecto italiano Adamo Boari. El constructor el ingeniero queretano Gonzalo Garita.
Del Palacio Postal se pueden escribir infinidad de páginas.
Suponía, equivocadamente, que estaba en decadencia y en riesgo de extinción el servicio postal, pero no, goza de cabal salud. Es cierto que cada vez son menos los que escriben cartas. Práctica que se ha ido perdiendo ante la rapidez del Internet para comunicarse.
Sin embargo, se ha multiplicado el servicio de paquetería, porque el paquete, lo que compras, es imposible que te lo manden por la carretera electrónica. Alguien tiene que llevarlo a tu casa.
Además, el servicio postal mexicano, distribuye publicaciones de todo tipo.
En promedio, más de un millón y medio de servicios postales al día.
¿Y dónde está el tesoro?piedra palacio postal
Seguramente mucha gente ha pasado al lado del tesoro sin saber que ahí está enterrado.
Hay una marca visible en el sitio, una fecha: 14 de septiembre de 1902. La fecha se puede ver en la entrada que tiene el Palacio Postal del lado de la calle de Tacuba, en la piedra que toca el piso.
Fue la primera piedra que se colocó en 1902 para empezar a construir el Palacio Postal.
Ahí está enterrada una caja de metal.
Era costumbre de la época enterrar en edificios emblemáticos lo que hoy podría llamarse “cápsula del tiempo”.
Se enterró con el propósito de sacarla y abrirla en cien años.
Imposible hacerlo porque el Palacio Postal fue declarado en 1987 monumento artístico de México, antes de llegar a los cien años en el 2002.
Por lo tanto, la piedra ya no se puede mover y mucho menos sacar la caja.
¿Qué contiene?
El acta o permiso de construcción, fotografías que reproducen el proyecto del edificio, periódicos de la época, monedas de oro de 20 pesos y centavos de cobre.
Es el tesoro enterrado del Palacio Postal.

Hay un ambiente crispado en la sociedad mexicana, en la política nacional, en la actividad cotidiana. Permea desde arriba hasta abajo, demasiados insultos y acusaciones, descalificaciones.
Así como millones de mexicanos se hartaron de gobiernos incumplidos y llevaron al poder a una nueva fuerza política, también puede suceder que se cansen de tanta violencia, desconfianza y mentiras.
Dan mal ejemplo los políticos, se han especializado en el toma y daca, no se dan descanso.
Quienes tienen el poder tratan de cobrarse cuentas pendientes con la bandera de limpiar la administración pública y acabar con la corrupción; investigan para recabar pruebas.
Los que perdieron ese poder por incumplimiento, ineficiencia y enriquecimiento, resisten persecución y cuestionan cuando pueden. Hay quienes prefieren agazaparse, no asomar la cabeza para que no se las vayan a cortar, aunque no dejan de lanzar piedras.
El país tiene demasiadas heridas. En vez de ocuparse en cicatrizar las que ya existen, aumentan su número, aparentemente sin importar el daño que se le hace a México y a sus habitantes.
Nadie quiere vivir en el pleito, provoca demasiados riesgos. Ambiente enrarecido. Se generan resentimientos que con mucha dificultad pueden superarse. Es el camino equivocado, al precipicio.
En esas condiciones, van en caída libre las dos partes, parecen no percatarse.
Cada lado cree que va a deshacerse del otro, sin advertir que van a la destrucción total, de ambos.
Es la lucha entre los que tienen el poder y los que lo añoran. Solo ven por sus intereses, la gente no están en sus prioridades. Pregonan preocuparse por la sociedad y la lastiman, la dañan.
La sociedad, al ver que los de arriba se desentienden de la estricta aplicación de la ley, impartición de justicia y no garantizan la seguridad, replica conductas incorrectas, como si fuera válido hacer lo que le pegue la gana, al fin que prevalece la impunidad.
Triste y peligroso panorama. Hay incertidumbre. La confianza está disminuida. Cada quien quiere salirse con la suya, de la marera que sea. Cada uno con su verdad y sus propios datos.
Por eso recordamos el episodio histórico de “El abrazo de Acatempan”, en 1821, el abrazo, la reconciliación entre Agustín de Iturbide, jefe del ejército del virreinato, y Vicente Guerrero al frente de las fuerzas que luchaban por la independencia. Llegaron a la conclusión de que México era primero.
Hoy hace falta un “abrazo de Acatempan”.

Cruz Azul es uno de los equipos grandes del futbol mexicano, al menos de nombre y fama. También por los recursos de que dispone para hacer contrataciones de jugadores y entrenadores, nacionales y extranjeros.
Sin embargo, a pesar de la historia que lo llevó a ser considerado uno de los grandes, está convertido en un equipo que da vergüenza, con jugadores que no sudan la camiseta.
El término “cruzazulear” se lo ha ganado a pulso. De seguir así, la Real Academia Española podría considerar incluir el término en su diccionario, para definir a quienes nunca logran su objetivo o que siempre se quedan cerca del triunfo o pierden en el último minuto, en los últimos momentos del juego.
No ha podido vencer ni a uno de los equipos que más derrotas ha sumado en el mundo de manera consecutiva, el Veracruz, que solo con dinero ha podido mantenerse en la principal liga del futbol. Es más, el Cruz Azul estuvo a punto de perder con los “Tiburones rojos”.
México, como país, también con vastos recursos naturales que ya quisieran potencias como Japón, Francia o Alemania, hasta ahora no ha podido llevar a la mayoría de sus habitantes a una mejor vida.
Ha pasado por expresiones optimistas de gobiernos que lo invitaban a prepararse para administrar la abundancia o para estar a la altura de las naciones de primer mundo.
Ha “cruzazuleado”.
El equipo de futbol Cruz Azul ha cambiado entrenadores y contratado nuevos jugadores, sin alcanzar el éxito. El único que sigue siendo el mismo es el dueño.
México, ha elegido presidentes que no han cumplido sus promesas, cambiado de partidos en el poder. Ojalá que a la cuarta, ya no fue a la tercera, sea la vencida.

Al nuevo dirigente del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, lo conocí cuando era senador por Campeche, pero ya sabía de sus historias juveniles que se tejían en su estado natal. Ya se hablaba de su impetuosidad, de sus ansias de escalar posiciones en la política nacional, de su gusto por los vehículos deportivos y la comodidad.
“Alito” deriva de su nombre de pila y así le gustó a sus paisanos llamarlo, quizás porque lo veían muy jovencito cuando quería codearse con los grandes de la política nacional, sentirse grande.
En su etapa como senador, no le recuerdo ninguna intervención en tribuna que haya conmovido a sus compañeros o que haya sido motivo para ocupar un espacio destacado en medios de comunicación.
Presumía de sus amistades, de su cercanía con la familia Slim, sobre todo.
En el Senado procuraba estar cerca del líder de su grupo Manlio Fabio Beltrones, del que seguro aprendió el arte de la negociación, la habilidad para hacer contactos y sumar, aunque después me dio la impresión que se distanció del sonorense. No vi a Manlio cerca del gobernador de Campeche ni de la campaña de “Alito” para dirigir su partido.
Su compañero de batalla en la política, el chiapaneco Manuel Velasco Coello. Los dos convivieron en el Senado. Iban en el mismo vehículo cuando fueron asaltados y les quitaron sus relojes en las Lomas de Chapultepec. Ambos se convirtieron en gobernadores e imaginaron que alguno de ellos podría llegar a competir por la presidencia de la República.
No, la candidatura presidencial no se les hizo. Velasco volvió al Senado, su segunda vez, y suspira por entrar al gabinete de Andrés Manuel López Obrador. Le achacan que tuvo que ver con el despliegue publicitario en revista de sociales sobre la boda de César Yáñez. Trata de encontrar el camino a las alturas de la Cuarta Transformación (4T).
Alejandro Moreno Cárdenas optó por disputar la presidencia priísta y su impetuosidad le permitió lograrla, nada más que su partido está en el peor momento. No tiene el perfil del salvador, tiene cuentas pendientes con sus propios compañeros. En su ambición, no le ha importado hacer a un lado o ignorar a quienes lo han ayudado a subir la escalera.
Es campechano, cordial, amigable. Tendrá que aprender a que no se puede conseguir todo y menos al precio que sea. Le cuestionan su identificación con el gobierno. En estos tiempos, no le queda de otra, tiene que adaptarse a la nueva realidad política, jugar con el marcador, sin ser suicida y sin perder de vista que su misión es rescatar al priísmo.

El medallón de Sor Juana Inés de la Cruz está en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en la casa de los diputados. Los legisladores no son los dueños del pectoral, pero un grupo de ellos, en 1995, encabezados por Humberto Roque Villanueva, consiguió que fuera depositado en su museo llamado Sentimientos de la Nación. Ahí está como una de las piezas principales del museo.medallón 1
¿Por qué el medallón atribuido a la emblemática monja del siglo XVII, admirada por hombres y mujeres por su sabiduría, lo tienen los diputados?
Descubierto en 1978 en lo que fue el convento de San Jerónimo, por diversos motivos, que solo podrían explicarse en su época, fue a dar a manos de Margarita López Portillo, hermana de José López Portillo, quien fuera presidente de México de 1976 a 1982. Había ganado las elecciones sin competencia alguna, entonces no había oposición.
Margarita conservó varios años el medallón. Era público su fascinación por todo lo relacionado con Sor Juana. Tuve la oportunidad de entrevistarla en su casa de las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, para el periódico El Universal. Me mostró con mucho orgullo el medallón, en un estuche algodonado.
Pieza ovalada hecha de carey, antigüedad de más de 300 años, deteriorada por el paso del tiempo, con la imagen desaparecida. Se supone que era la imagen religiosa de la Asunción.
maru rojas en fórmula arturo zarateCon el argumento de que es patrimonio de la nación, los diputados lograron que la misma Margarita entregara al museo del Palacio Legislativo el medallón de Sor Juana Inés de la Cruz.
Ahí está desde 1995, al lado del famoso tintero (símbolo del poder legislativo que hace leyes), campanilla (la primera usada para llamar la atención en sesiones) y facsímiles de las Constituciones de 1824, 1836, 1857 y 1917, así como otros documentos relacionados con la historia de nuestro país.
Del medallón de Sor Juana, ya te he platicado en otras ocasiones. Esta vez lo hago porque he iniciado con este tema una sección en el programa de noticias dominical de Maru Rojas, en Radio Fórmula, a la que agradezco la oportunidad e invitación. Maru ha bautizado el segmento “Historias de Palacio”, con la idea de hablar de los distintos palacios con que cuenta la Ciudad de México. No olvidar que la ahora CDMX es llamada la ciudad de los palacios. El Palacio de Bellas Artes, el Palacio Nacional, el Palacio Postal, el Palacio de Justicia, y otros.
Empecé con el legislativo y su medallón de Sor Juana, porque hace algunas semanas se llevó a cabo un conversatorio de poetas en la sala de conferencias del museo Sentimientos de la Nación. A la hora de la sesión fotográfica, la poeta Aura María Vidales solicitó que las fotos se las tomaran al lado de la vitrina que contiene el medallón de Sor Juana. Es el encanto de lo que concierne a la sabia monja nacida en Nepantla, estado de México.
Además, el medallón está bajo estudio, porque ya le llegó la hora del mantenimiento y en el diagnóstico trabajan especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Es indiscutible que Sor Juana tiene muchos seguidores, en diferentes países. El medallón se puede ver en el Palacio Legislativo. El acceso al museo, que abre de lunes a viernes con horario de las 10:00 a las 18:00 horas, es gratuito.

El financiamiento a los partidos políticos es tema que está de nuevo en el debate y pareciera irreversible la decisión de reducir el monto que se destinaría para el próximo año.
De acuerdo con el anteproyecto del Instituto Nacional Electoral (INE), la cifra estimada para el gasto de los siete partidos ascendería a 5 mil 239 millones mil 651 pesos. Incluye actividades ordinarias, actividades específicas, franquicias postales y franquicias telegráficas.
Ha sido el propio presidente Andrés Manuel López Obrador quien ha sugerido que la bolsa se reduzca 50 por ciento.
Yeidckol Polevnsky, dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ha dicho que el descuento puede ser hasta del 75 por ciento.
El monto de la reducción no se debe de hacer al gusto de nadie, porque no vaya a resultar que lo barato salga más caro. Primero, recordar porqué los partidos disponen de dinero público.
Los recursos para el financiamiento tienen como finalidad desalentar la tentación de recurrir a dinero indebido o de origen dudoso. Evitar que cualquier persona o grupo, lícito o ilícito, controle o se adueñe de los partidos. Es la razón de origen.
Sin embargo, también es cierto, que el gasto, hasta ahora, ha sido excesivo, sobre todo al ver los resultados de la política. Lo que se ha pagado con dinero de los impuestos, no corresponde a los beneficios. Las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos no se han visto favorecidas como se quisiera, cada vez hay más pobres en México.
Es decir, lo que han hecho quienes militan en partidos y han llegado al poder, a gobernar el país, los estados y municipios, está muy lejos de tener satisfecha a la sociedad.
Por eso, seguro que si le preguntan a la gente cuánto se le debe dar del erario a los partidos políticos, la respuesta probablemente unánime sería que cero pesos y cero centavos, nada.
Es obligado revisar el tema y hasta considerar terminar con el financiamiento público, encontrar formas para que los partidos se hagan de recursos, sin violar la ley ni entregarse a la delincuencia.
De ser necesario, ajustar los candados legales para que se castigue con la eliminación de candidatos y la pérdida del registro, para siempre, al partido, que se atreva a recibir dinero mal habido o que tenga fines contrarios a la equidad que debe caracterizar la competencia política.
Para empezar, cuidar que lo que se haga, no sea a capricho de nadie.

Curioso, hasta ahora nadie ha utilizado el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) como trampolín para ascender a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), pero acaba de surgir la propuesta de señalar en la ley la prohibición de aspirar a dicho cargo mientras se desempeñe como magistrado de la institución electoral.
El activo magistrado Felipe de la Mata Pizaña (21 de junio en Aguascalientes, según comunicado del tribunal), tocó el tema en ese sentido.
“Lo digo con claridad, puede haber conflicto de intereses. Me parece que esa prohibición, que debe de estar en la Constitución, debe sopesarse; no debemos poder aspirar durante el tiempo que estemos en el cargo, a ese honroso cargo como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; si es así, probablemente ganemos una justicia electoral más autónoma e independiente”.
Seguro que el magistrado Felipe de la Mata sabe que nadie ha salido del tribunal directo a la Corte. No hay antecedente. Es cierto que Fernando Franco y Margarita Luna Ramos actuaron como magistrados electorales y llegaron a la SCJN, solo que después de 10 años de ocupar otras posiciones.
Por ejemplo, Franco fue presidente del tribunal electoral de 1990 a 1996. Pasó una década para que en diciembre de 2006 se convirtiera en ministro. Antes laboró como subsecretario de Desarrollo Político de la Secretaría de Gobernación, profesor del ITAM, secretario general de la Cámara de Diputados, subsecretario del Trabajo y profesor de tiempo completo del Tecnológico Autónomo de México.
Caso similar el de Margarita Luna Ramos. En 1994 fue magistrada del Tribunal Federal Electoral (entonces Trife), luego magistrada del Tercer Tribunal Colegiado en materia administrativa y consejera de la Judicatura Federal. Hasta febrero de 2004 ingresa a la Corte.
Por lo tanto, el magistrado Felipe de la Mata no podría argumentar que el TEPJF se ha utilizado como trampolín para llegar a máximo tribunal o que por este motivo en el pasado se ha puesto en duda la independencia y autonomía del organismo. Su propuesta deja entrever que tendría información sobre la aspiración de sus actuales compañeros en el tribunal. Tiene dedicatoria. ¿Qué magistrados aspiran a ser parte de la Corte?
Se desprende de su argumentación que ese tipo de aspiración pudiera influir en la elaboración de resoluciones, de ceder a pretensiones incorrectas a cambio del ascenso.
Aspirar a ministro o ministra, me parece legítimo, incluso siendo magistrado electoral. El magistrado también puede estar en un tribunal colegiado o unitario o en un tribunal administrativo. En cualquier caso tiene derecho a buscar ser integrante de la SCJN. Claro, por ningún motivo, utilizar sus resoluciones para escalar posiciones. El juzgador está obligado a proceder conforme a Derecho, en todos los casos, sin excepciones, sin parcialidades.
Si alguien en el tribunal electoral sabe que un colega pretende canjear aspiración por el sentido que da a su voto o proyectos de resoluciones, que lo diga, porque de otra manera sería cómplice de insana conducta.

El gobernador de Baja California Jaime Bonilla parece que no se ha dado cuenta, pero ampliar su mandato de dos a cinco años, por consigna, puede convertirse en gran tropiezo para su partido y el propio presidente.
Ofende la inteligencia de la sociedad. Se equivoca si cree que su ambición desmedida cuenta con el apoyo mayoritario de los ciudadanos de su estado y del país. Es evidente que se pasó de la raya.
Tampoco se salvan del descrédito los diputados locales y alcaldes que validaron la decisión del gobernante estatal. Legisladores y presidentes municipales que actúan de acuerdo a sus intereses. No les importan los valores democráticos y el respeto a la voluntad popular.
Lo eligieron por dos años y por dos años tiene que gobernar, no por cinco. Es increíble que la misma Yeidckol Polevnsky trate de justificar a su compañero con el argumento de que no puede haber elecciones cada dos años, porque resulta costoso para la sociedad.
Sin embargo, aquí la gente de Baja California fue la que votó y votó para un periodo de dos años.
Yeidckol, con su posición, está empezando a perder la elección de la dirigencia nacional de Morena. El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador y Porfirio Muñoz Ledo, convertido en la consciencia de Morena, no están de acuerdo con lo que hizo Bonilla.
Por supuesto que esa validación no fue gratis. ¿Hay quién crea que diputados y alcaldes regalaron su voto? Evidentemente tuvo un precio. ¿Cuál? ¿Cuánto? Grave error. No es tema que borre el tiempo o que se olvide porque medios de comunicación decidan ignorarlo.
La directiva del PAN está resuelta a expulsar a sus diputados. ¿Y el PRI? ¿Y el PRD?
Es una falta de respeto al voto ciudadano.
Corresponderá al poder judicial, que se ha convertido en contrapeso real en los nuevos tiempos políticos, corregir la aberración. Poner por delante la aplicación de la ley. Actuar conforme a derecho, nada más.
Hasta ahora, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, no ha dicho nada. Seguro esperará a que alguno de los afectados interponga el recurso que ataque esa ampliación. Hay criterios constitucionales que deben imponerse en este caso.
Ni Jaime Bonilla, ni los diputados locales ni alcaldes de Baja California han calculado con precisión las consecuencias de su atrevimiento. En otros tiempos, cuando no existían el Internet ni las redes sociales, quizás hubiera sido posible ocultarlo. La lejanía de dicho estado del centro del país, sería factor para restarle interés.
Hoy, no. Lo hecho por Bonilla y compañía, no se va a olvidar nunca.
Impacta compromisos y planes del presidente. Es una ampliación que contrasta con las palabras de López Obrador en el sentido de que nada injusto puede prosperar.
Lo que ha hecho el gobernador de Baja California es imperdonable.

Enhorabuena la voluntad de magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para perfeccionar las leyes que les atañen y mejorar la impartición de justicia.
Su actitud está abierta a revisar lo que se tenga que revisar y actualizar lo que se tenga que actualizar. Incluso, no se opondrían a valorar la existencia de tribunales locales, porque pareciera que están convertidos en ventanilla para recibir quejas que finalmente llegan al terreno federal.
Apoyan la idea de contar con una nueva ley de medios de impugnación que podría llamarse “ley de enjuiciamiento”, como sugiere el magistrado Felipe Barrera Fuentes, presidente de la sala superior del TEPJF, porque la vigente data de 1996, hace más de 20 años. Esta envejecida, con mecanismos muy rezagados ante las nuevas herramientas de comunicación.
Incluso, los magistrados, quieren llegar a los juicios en línea, para que todo el que tenga Internet, pueda seguir los procedimientos y recursos que corresponde desahogar al tribunal.
Bien por ellos. Seguro que los legisladores, diputados y senadores, van a tomar muy en cuenta su disposición y observaciones para mejorar la aplicación de las normas, en beneficio de la democracia.
Sin embargo, tratándose del tribunal electoral federal, hay un punto que no deben perder de vista los magistrados, medular para la impartición de justicia. Tema permanente para su reflexión, para garantizar la imparcialidad e independencia sin el menor asomo de duda: sus resoluciones.
Es público que han emitido resoluciones controvertidas, al extremo de lastimar la imagen de la institución y, por supuesto, el desempeño de los mismos juzgadores. No es la intención volver a poner el dedo en la herida, sino compartir experiencias que pueden ayudar a la elaboración de veredictos impecables, a resistir presiones de las dos partes en conflicto u ofrecimientos de poderosos.
Recuerdo que alguna vez un servidor público de alto nivel tenía en sus manos o sobre su mesa un asunto muy espinoso. Presiones de las dos partes, cada una quería que resolviera a su favor. Presiones de peso, de personajes con poder. Quedar bien con uno, era afectar al otro.
¿Qué hacer?, se preguntaba.
Me pidió como analista una opinión y no dudé en responderle pronto: resolver conforme a Derecho.
Hizo lo correcto, actuó en estricto apego a la ley, desoyó consignas y las dos partes reconocieron y aceptaron el fallo.
En el caso de los magistrados electorales, lo fundamental depende del sentido de sus resoluciones, con imparcialidad e independencia.

Jimena, jovencita de 19 años, encontró una cartera y se la regresó a su dueña.
Hecho positivo, ejemplar, muy lejos de convertirse en viral. Los valores no parecen importar, aun cuando deban caracterizar a cualquier sociedad, para tener mejor convivencia.
En cambio, cuando se trata de un suceso negativo, singular, violento, denigrante o burlón, se convierte en viral en las redes sociales, genera memes y comentarios de todo tipo. Es lo que entretiene, divierte.
Admirable es la cultura japonesa. En el país asiático nadie toca lo que no es suyo. Puedes dejar u olvidar un objeto, libro, bolsa, paraguas en el transporte público y, seguro lo vas a recuperar en el departamento de artículos perdidos o extraviados. Lo normal, allá.
En el caso de México, a pesar de los defectos en educación escolar y familiar, no todo está perdido.
Al ver la descomposición que hay en conductas, en la facilidad para mentir e injuriar a otros, para satisfacer intereses al precio que sea, porque el que no transa no avanza, supones que revertir esa lamentable tendencia es imposible y que estamos condenados a tolerarla, que tenemos que resignarnos a que el escenario social sea cada vez peor, a cuidarnos y desconfiar a todos. Triste, doloroso, lamentable; es lo que sobresale. A los mismos medios de comunicación, tradicionales, lo que interesa sobremanera, es lo negativo, lo frívolo, con la creencia de que garantizan “rating”, más lectores, radioescuchas o televidentes. Historias positivas, salvo excepciones, van al archivo, al bote de basura.
Lo que hacen adultos, sin duda, son lecciones de vida para las nuevas generaciones. Es más fácil seguir lo malo que lo bueno, la máxima para muchos.
Enhorabuena que no es tan simple ni en automático, todavía hay comportamientos que reconfortan, que dan señales de que las sociedades generan y conservan acciones elogiables, admirables y dignas de seguir, imitar.
Así es la historia de Jimena, jovencita de 19 años, empleada de un expendio especializado en café y donas en México.
Sentado, mientras leía un libro y esperaba a mi esposa salir de la tienda de comestibles, oía algo acerca de una cartera encontrada, era la conversación de dos empleados, Jimena y su compañero.
En eso estaba cuando escucho la exclamación sonora de una señora que había llegado al lugar y recibía una cartera, sonriente, agradecida. Revisa su pertenencia, sus tarjetas, su dinero: “¡No falta ni un peso!...¡Me reconcilio con la humanidad, no todo está perdido!”.
Jimena no quería pero finalmente aceptó, gratificación de cien pesos.
Ambas autorizaron que se grabara en video la escena. La señora se retiró feliz. Jimena recibiría felicitaciones de sus compañeros y jefes.
Cuando al día siguiente regresé y le pregunté si la empresa le había dado una compensación, por su acción honesta, por su honradez, por devolver la cartera, respondió:
“¿Por qué?...honestos debemos ser todos”.

Hay un punto en el mecanismo de protección a periodistas que hasta ahora ha sido desatendido y puede ser resuelto por expertos, peritos que valoren supuestas imputaciones.
Cuando un compañero es víctima de agresión, regularmente surgen voces que de inmediato tratan de ligarlo a situaciones delictivas, en muchos casos con el evidente propósito de lastimar su imagen para evitar que el daño sufrido sea relacionado con el ejercicio periodístico.
Para empezar, hay que decir que el periodista nunca deja de ser periodista. Se preparó para ello y lo será hasta el último día de su existencia. Por eso, el argumento de que su actividad personal lo llevó a sufrir un ataque y no su trabajo, es débil cuando la descalificación se hace desde el primer momento, sin averiguar a fondo o con más detalle.
Los diputados tienen en la mesa el mecanismo de protección a periodistas y harán bien en no descuidar ningún aspecto. Perfeccionarlo. Encontrar la forma de hacerlo preventivo, de ayudar a crear las condiciones para que ninguno más sea agredido o asesinado.
El colmo es que ese mecanismo, en algunos casos, no ha sido suficiente para proteger a compañeros, porque a pesar de la “protección” y “vigilancia”, les han quitado la vida.
En vez de que un colega ande con su “botón de pánico”, que tiene que activar para que vayan en su ayuda en el momento en que se sienta amenazado o en peligro, lo preferible es que esos riesgos se eliminen a la brevedad, identificarlos y anularlos, para que el periodista pueda vivir tranquilo.
No puede ser justificación decir que le quitaron la vida porque no activó ese botón ni alertó a la escolta. La clave es que la autoridad actúe con eficacia para dar con el origen de la amenaza.
Sobre el punto específico de las desacreditaciones e imputaciones infundadas, la idea en que dentro del mecanismo, haya expertos que puedan hacer la investigación o revisión correspondiente de expedientes, para impedir que injustamente se lastime la imagen del periodista.
Quienes han sido amenazados, no puede ni debe ser posible que el resto de su existencia, vivan con la zozobra de que en cualquier instante el daño puede ser mayor.
Además, la afectación, por lo que se ha visto, no solo es para el periodista, sino también para su familia.
Urge devolverle la “normalidad” al periodista, para que pueda seguir haciendo su trabajo, sin tener que esconderse; emprender una campaña que dignifique la profesión, no que la difame.

Cuando trascendió una supuesta irregularidad en los bienes de quien en 2018 competía como candidato a la presidencia de la República, los medios en general replicaron la información. Se convirtió en escándalo mediático. Repercutió en la imagen y actividad del aspirante. Tuvo que ocuparse de la acusación y restarle tiempo a su campaña.
Fue una acción con la fuerza del aparato oficial que cumplió su objetivo al debilitar el proyecto político de Ricardo Anaya, quien ya no pudo remontar el ataque manipulado. Muy probablemente, de no haber sufrido esa embestida, tampoco habría ganado la elección, porque la ola de popularidad y aceptación que tenía Andrés Manuel López Obrador era gigantesca; sin embargo, la diferencia de votos entre uno y otro se hubiera acortado.
Es evidente que se actuó por consigna y seguro que no debe ser el único caso donde se procede de esa manera. A veces sucede desde instancias oficiales que deben procurar la justicia y en otras como resultado del poderoso dinero o la influencia de quien o quienes sienten que están por encima de la ley y creen que tienen juzgadores que están a su servicio.
Nunca más debe repetirse lo sucedido, en ningún caso. La autoridad judicial no puede ni debe actuar de esa manera. Daña instituciones, daña al país, no nada más a quien resulta afectado de manera directa.
En la elección del 2006, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se atrevió a decir que desde el Ejecutivo, hubo tal intromisión que puso en riesgo el desarrollo del proceso. En el 2018, al calificar la elección presidencial, el TEPJF no hizo ningún señalamiento parecido. Impensable ante las cifras y arrolladora ventaja del triunfador.
Para desgracia de la democracia, imparcialidad e injusticia, no se actúa con eficacia en el momento que ocurre el atropello, el abuso de poder y la violación de los derechos humanos. Es un punto que se debe revisar y actuar con la celeridad que requiere el tema.
¿Qué no dice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que la impartición de justicia debe ser pronta y expedita?
Una vez subsanado el error, tarde, aunque se ofrezcan disculpas, el daño ya está hecho y es irreparable. Lo ocurrido en 2006, a pesar de la observación que consta en la resolución del tribunal, no evitó que en el 2018 volviera a utilizarse el aparato oficial para impactar en la competencia, en particular en las aspiraciones de uno de los candidatos.
Las autoridades electorales y legislativas tendrán que tomar medidas para que estos episodios no se repitan. Encontrar la forma de atarle las manos al aparato oficial o a quienes actúan por venganza, capricho, dinero o por consigna para satisfacer intereses personales. Las elecciones solo tienen que dirimirse con votos, sin intromisiones indebidas.

Parece una burla. Lo es. Al menos para los 18 juristas y aspirantes a magistrados anticorrupción.
Su caso data desde abril de 2017. Los propuso el entonces presidente Enrique Peña Nieto, previa valoración y revisión de cualidades de Humberto Castillejos, quien fuera consejero jurídico.
Los días y meses pasaron sin que el Senado culminara el procedimiento de elección. Nada resolvió la legislatura con mayoría priísta. No hubo consenso. Se pospuso el tema.
La historia sigue igual. Si a los anteriores senadores no les apremió resolver el tema, menos a la actual mayoría morenista. Y para que no hubiera dudas, la ahora secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dejó en claro que no interesaban dichos nombramientos.
Sin embargo, el proceso se ha mantenido vivo por un amparo de tribunal colegiado en materia administrativa, promovido por organización ciudadana, que ordenó el desahogo del procedimiento. Concluyó el segundo periodo ordinario de la actual legislatura, y nada.
El caso se remitió a la Comisión Permanente del Congreso, para que valore y dictamine la propuesta de 18 aspirantes a magistrados anticorrupción. Tampoco tiene prisa.
Además, el senador de la mayoría morenista, Ricardo Monreal, soltó el anuncio de que habría iniciativa para ajustar la composición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Una nueva sala, anticorrupción. Se entendió como estrategia para cambiar la correlación de fuerzas en la Corte.
El presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, conversó con el presidente Andrés Manuel López Obrador y el senador Monreal. Es evidente que no hay consenso sobre crear otra sala en la SCJN.
Ahora la versión que corre por pasillos legislativos es que de esos 18 juristas aspirantes a magistrados, solo quedarían tres, para integrar la tercera sección de la sala superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Los nombres de los otros 15, al archivo.
La exhibida ha sido para los 18 abogados. No se la merecen. Son los menos responsables de lo que parece un juego, una falta del respeto Es una burla. No se puede ni debe jugar así con quienes desean ascender laboralmente, aspiración legítima.
Todo indica que en caso de ser examinados por la Permanente, los 18 van a ser rechazados, para que entonces la mayoría morenista decida lo que mejor conviene al combate de la corrupción.

Todos contra todos. Para donde quiera que se mire en México, hay expresiones de un ambiente adverso. Resabios, amarguras, resentimientos, crispación, envidias y venganzas.
Escenario ampliado, que avanza como la humedad en la pared y va contaminando diversos ámbitos de la sociedad, el entorno. Observable hasta en situaciones menores, que en apariencia no tienen mayor trascendencia, pero con un gran significado y motivo para reflexionar.
Hace más de 25 años, cuando empezó a demolerse una vieja casona para después construirse edificio de condominios, en una de las tantas colonias de la Ciudad de México (CDMX), los albañiles no sabían qué hacer con una planta de Sábila, a la que se le atribuyen múltiples beneficios medicinales y cosméticos.
La maceta con la Sábila iba de un rincón a otro, empolvada, su existencia amenazada por el maltrato y abandono. Nadie se ocupaba de echarle agua. Cero cuidados. Convertida en estorbo. Depositada en la basura.1Sábila
Sin embargo, sobrevivió. No falto el vecino ecologista que la rescatara y la pusiera en su balcón. Volvió a florecer, recuperó su fuerza. Desempolvada y lucidora de sus hojas verdes.
Aparecieron las hormigas rojas y casi acaban con su raíz. El dueño decidió cambiar a la Sábila de lugar. Se le ocurrió sembrarla en el diminuto jardín rectangular de la banqueta, en la calle. Para acompañarla también sembró a metro y medio de distancia un Ficus.
La Sábila y el Ficus aceptaron esa morada, en la selva de cemento en que está transformada la CDMX, como la mayoría de las grandes ciudades en el planeta, en particular las del tercer mundo donde la ecología, las zonas verdes, sufren para sobrevivir.
Así, varios años. El Ficus enano, sin mucha altura, robusto y porte recto, altivo, con leve torcedura. La Sábila enfrentó y superó otra agresión; rata de cuatro patas, quizás por la escasez de alimentos en los caños de la metrópoli, hizo un agujero, devoró el 90 por ciento de la raíz y obligó a la planta a recostarse. El jardinero se encargó se levantarla y rescatarla.
Con lo que no contaban el Ficus y la Sábila era con la mano destructora del “ser humano”, movida tal vez por ese resentimiento, enojo, malestar, que no acepta a nadie, que campea en la sociedad.
Al Ficus lo bañaron con un líquido para secarlo y a la Sábila la cortaron a ras de tierra. Si alguien quería obtener los beneficios de la Sábila, con cortarle una o varias hojas era suficiente, y dejar la opción de volverlo a hacer cuando lo requiriera.
¿Será el fin del Ficus y la Sábila?
No lo se. El jardinero confía que con echarles frecuentemente agua, volverán a reverdecer.
¿Y si le echamos agua a México para que crezca su economía, en vez de secarlo o cortarle sus tallos productivos?

Hasta ahora ha sido misión imposible elevar el índice de audiencia del Canal de Televisión del Congreso. En sus dos décadas de vida prácticamente no ha existido para la sociedad.
Ningun@ de los que ha dirigido el canal ha encontrado la fórmula para atraer audiencia, seguidores, televidentes.
El viernes 26 de abril de 2019, la Comisión Bicamaral del Canal de Televisión del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos examinó a quienes aspiran a dirigirlo.
Ahí estaban los senadores Cruz Pérez Cuellar (presidente/Morena) y Miguel Ángel Mancera (PRD), así como los diputados Rafael Hernández Villalpando (Morena) y Nayeli Salvatori Bojalil (Encuentro Social).
Las preguntas más repetidas: ¿qué hará para aumentar la audiencia? y ¿alcanza con el presupuesto que tiene el canal?
Cada uno de los aspirantes a la dirección general planteó diversidad de estrategias para incrementar el “rating”. Todos con el ofrecimiento de lograrlo. Lo mismo decían quienes ya han laborado en medios del Estado, en oficinas de prensa o en el mismo canal del Congreso.
Seguro que así sucedió con quienes les han antecedido. Igual respondieron a dichas preguntas y muchas otras, pero ninguno, logró el objetivo de elevar el número de televidentes, como quieren senadores y diputados. El “rating” sigue por los suelos. Y lo dijo bien la diputada Salvatori cuando uno de los competidores se enredó con las cifras y dio a entender que un 40 % de jóvenes miraba el canal legislativo: “Lo ven para dormirse”.
Fuera de los especializados en el tema, a los telespectadores en general les aburre el canal legislativo, no dirigieren la política ni a políticos. En esto tienen mucho que ver legisladores que con sus actitudes, expresiones, errores e ineficiencia, dañan el índice de audiencia.
No ayuda que alguien suba a la tribuna sin saber leer o a mostrar carteles o mantas que tampoco resuelven nada. Tampoco ayuda que alguien se disfrace o que utilice a menores en un escenario político. Así no se conquista al público. Lo que hacen algunos, afecta a todos.
Ese es el punto. Por supuesto que ni los de antes ni los aspirantes de ahora a la dirección del canal, van a echarle la culpa al comportamiento de legisladores, porque creen que de esa manera se anularía su aspiración. Los senadores y diputados son los protagonistas, los patrones del canal legislativo. Y al jefe, por esa mala costumbre, no se le puede decir que se equivoca.
El problema no es de todos los senadores y diputados, sino de aquellos que ignoran las consecuencias de exhibirse en televisión. Ahí es donde hace falta mejorar para ganar más público.

Lo que esta vez te voy a contar es la inquietud de amigos pilotos de distintas líneas áreas. El tema es prácticamente imposible omitirlo a la hora de platicar o intercambiar impresiones con ellos sobre México.
No escuché que tengan acordado hacer plantón o marcha para protestar contra los planes del nuevo gobierno. Están dedicados al trabajo y su prioridad es volar con la garantía de darle todas las seguridades a los pasajeros, sin exponerlos a nada.
En la actualidad, en muchas ocasiones, aviones comerciales sobrevuelan la zona de Santa Lucía, donde se le va a dar vida al nuevo aeropuerto. Lo hacen cuando desde la torre de control los mandan por esa ruta porque no fue posible que pudieran aterrizar en un primer intento en el llamado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
La variación y fuerza de los vientos es un factor, entre otros, que hace a los controladores aéreos tomar esa decisión. Son movimientos normales. Es información que no llega a los pasajeros. Si el avión en el que viajamos da una o dos vueltas extras al valle de México antes de aterrizar, deducimos que obedece a que hay mucho tráfico aéreo; no siempre es el motivo.
Entonces, nuestro amigos pilotos preguntan y les inquieta lo que se hará cuando ya funcione el aeropuerto de Santa Lucía. ¿Qué harán los que aborten un aterrizaje en el AICM y tengan que sobrevolar esa zona. A mi se me ocurrió decirles, por sentido común, nada más, que volarían en dirección opuesta. De inmediato uno ellos, hizo la observación de que para allá están las montañas.
Me queda claro que en el momento en que adviertan riegos por alguna situación o lugar, tendrán que buscar una alternativa. La seguridad de los pasajeros es primero y no está a discusión.
Les conté que como periodista tuve oportunidad de asistir a una reunión con el actual secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú. Antes de que se incorporara al gabinete. Les hice ver el respeto y reconocimiento que se le tiene entre los compañeros por su trayectoria, por su honestidad. Él ya estaba convencido de que Texcoco no era la mejor opción, desde mucho antes de que se revelaran los nuevos planes.
Para conocimiento de los amigos pilotos, comenté que Don Javier no avalará nada que signifique riesgo para los usuarios. Es gente honorable. No lo sabe todo en la materia, pero está y estará rodeado de especialistas a la hora de hacer la obra, por expertos en aviación.
Además, los amigos pilotos lo dijeron, ninguna autoridad internacional ni las mismas líneas aéreas, van a permitir que se vuele hacia un lugar inseguro. En este sentido, están tranquilos.

En varias ocasiones los priístas han analizado la posibilidad de cambiar de nombre a su partido, con el argumento de que la siglas están desgastadas y son rechazadas por las nuevas generaciones.
Lo han mantenido, convencidos de que el problema no es el nombre sino las desatinadas acciones, desaciertos a la hora de elegir candidatos y abusos de gobernantes.
Y efectivamente, por lo que se ha visto, por lo que revelan los hechos, las siglas son lo de menos. Prueba de ello es que el PRI, en 12 años, después de perder la presidencia en el 2000, regresó al poder, mucho antes de lo previsto. En una nueva oportunidad que desperdició. No aprendió la lección que le dieron a principios de siglo.
A la sociedad que vota, lo que le importa son los resultados. Si alguien entrega malas cuentas, le van a quitar el poder. Lo puede salvar la selección de un buen candidato a la presidencia, pero si se equivoca, adiós. En el 2018 llegó al extremo de nominar a quien no traía puesta la camiseta. ¿A poco no había en sus filas nadie que tuviera un perfil parecido o superior al del que finalmente fue nominado? La decisión lastimó a sus fieles seguidores. Desde antes de la postulación, escuchaba voces priístas que aseguraban que no votarían por ningún personaje externo.
Por la imagen misma del gobierno, tenía complicado ganar la elección. Muy complicado. Así lo revelaban sus evaluaciones, los escenarios viables para la competencia. Quienes tenían el mando, sabían quién podía darles la victoria, raquítica, con una mínima diferencia, pero victoria. Prevalecieron los intereses de grupo y ya sabemos lo que pasó.
Uno de esos analistas internos del priísmo, desde que supo el nombre del nominado, dio por hecho la derrota. Nunca cambió su opinión. Siempre que lo escuchaba, era la misma. Conocía al dedillo las fortalezas y debilidades de su partido, las cifras, las estimaciones. Al PRI no le alcanzaba para ganar con su voto duro, porque esta vez, muchos iban a preferir no votar.
Además, advertía que la campaña estaba plagada de errores. Recuerdo muy bien que me decía: “por lo que se ve, la estrategia de campaña es desatinada, salvo que tengan un plan oculto”. No, no había nada oculto, solo más errores que obligaron a cambiar dirigente en plena campaña.
Evidentemente, el problema no es el nombre del partido.
Hasta ahora, no se ve que el PRI haya empezado a dar pasos para recuperarse de la derrota del 2018. Todavía no termina de asimilar lo sucedido, el desplome al tercer sitio de las preferencias electorales.
Tiene en puerta la elección de su nuevo dirigente. Más le vale realizar un tiro de precisión; de lo contrario, seguirá de picada.

Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su gobierno daría a conocer secretos del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), en diversos medios han aparecido lista de políticos, artistas, deportistas, empresarios e intelectuales que eran espiados.
Lo superficial y frívolo es lo que han difundido, nada de sustancia, aunque hay espacios informativos que hacen gran despliegue, como si lo “descubierto” realmente lo valiera, con la esperanza de mejorar su “rating”, atraer más lectores, televidentes, radioescuchas y cibernautas.
Sin embargo, hasta la misma Pati Chapoy que conduce el programa de espectáculos Ventanenando en TV Azteca, ha reconocido que la información, hasta ahora, no tiene “carnita” y raya en lo ligero, como lo que uno de sus reporteros reveló sobre la supuesta relación entre quien fuera jefe de policía en la ciudad de México, Arturo Durazo y la vedete Olga Breeskin, en el sexenio del entonces presidente José López Portillo.
La audacia y el olfato periodístico llevó a Pati a llamarle por teléfono a la misma Breeskin, para que la artista diera los pormenores de esa amistad. Falso que haya sido su amante, nada más su amigo y protector. La protegía por órdenes de un superior, con el que sí tenía romance. La conductora soltó el nombre del presidente José López Portillo y Olga no lo negó, por el contrario, ofreció ampliar el chisme cuando la visiten en Las Vegas.
Frivolidades. Además, el reporte de la Dirección Federal de Seguridad, anterior al CISEN, era inexacto, nunca hubo amorío entre Durazo y Olga. El policía solo se concretaba a cuidarla.
Por supuesto que el punto fino de los archivos secretos no está en la mera relatoría de encuentros o reuniones de personajes ni en pregonar la lista de espiados, como si eso fuera la principal tarea del órgano de investigación del gobierno. La morbosidad no es el objetivo.
Lo sustancial, lo que falta saber, es cómo se procesa la información recabada. Quizás la que tiene que ver con seguridad nacional, debe de mantenerse bajo reserva, pero no la que se utiliza para denigrar, armar trampas, desactivar adversarios e inventar historias.
Al actual presidente Andrés Manuel López Obrador no solo se le ha espiado para saber lo que hace o no hace, es obvio que se llevaron a cabo acciones para intentar descarrilar sus aspiraciones políticas. ¿Dónde está es información que revela las “debilidades” de AMLO? ¿Qué se hizo con ella? ¿Y cómo operó el titular del organismo investigador?.
Igual en el caso de Ricardo Anaya, al que, con una historia falaz magnificada, consiguieron restarle posibilidades de triunfo en la elección presidencial del año pasado.
Más atrás, ¿cuáles son los secretos guardados por el CISEN sobre el episodio trágico de Luis Donaldo Colosio? ¿Qué hay sobre el surgimiento del EZLN? ¿Y sobre lo sucedido en Ayotzinapa?.
Tienes razón Pati, falta la “carnita”.

Se avecina el 25 aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio y como cada año, aunque esta vez doy por hecho que en menor medida, porque su partido está disminuido como nunca antes en su historia, será recordado. Su discurso, su tragedia en Lomas Taurinas, Diana Laura y los dos hijos. En esta ocasión, la plataforma Netflix estrenará serie del magnicidio. Otra vez se reproducirán los mismos videos, los mismos testimonios, los mismos relatos y quizás algunas invenciones para llamar la atención o ganar rating.
En concreto, nada nuevo, los que están conformes con los resultados de las investigaciones, seguirán conformes; y los que tienen dudas, las conservarán por el resto de sus vidas. Para unos la versión válida es la del asesino solitario (Mario Aburto); para otros es indiscutible que fue víctima del complot. El último personaje que investigó lo sucedido, Luis Raúl González Pérez, cobra actualmente en la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Donaldo no se caracterizaba por enterar a su círculo cercano de todos sus actos y pensamientos. Procuraba la discreción. Por eso es que después de su muerte surgieron diferentes versiones sobre su vida y amistades, al fin que nadie podría aclararlas o desmentirlas. Los que se ubicaron dentro de ese círculo cercano, saben y se lo guardan, que no era tan cercano.
La propia familia no contó con información de primera mano. Una de dos, o Luis Donaldo no tenía tiempo, ocupado en su aspiración presidencial, o de plano carecía de interés por enterarla. Aunque también pudo ser que la familia vivía en Sonora, retirada de la ciudad de México. Todavía no se desarrollaban en nuestro país el internet, mucho menos twitter, Facebook o Whatsapp.
Diana Laura, su esposa, tampoco era conocida por ser amiguera o por aparecer en los medios de comunicación. Dedicada más a su casa y a sus hijos. Las declaraciones a la prensa no estaban en su lista de prioridades.
Tampoco se caracterizaba por ser comunicativa. ¿Cuántas conferencias de prensa dio después de la muerte de Colosio?. Por lo minado de su salud, ocupó su tiempo en procurar el patrimonio y futuro de sus hijos. Era obvio que estuviera inconforme con las investigaciones y que desconfiara de muchos. Falleció, seguramente, sin tener la certeza de lo que puso punto final a la vida de su esposo.
También fue a Roma, pare entrevistarse con el Papa Juan Pablo II. El encuentro duró muy pocos minutos. Falso que se haya sentado para platicar con el pontífice del caso Colosio. Tampoco fue recibida en privado. Formó parte de la decena de familias poderosas atendidas por el Papa en Castelgandolfo en julio de 1994. Intercambiaron breves palabras de cortesía y recibieron de regalo un rosario. Eso fue todo. Los hijos estaban muy pequeños.
Por eso, pretender, en una serie de televisión, atribuirle a Diana Laura actitudes o expresiones, estarían más próximas a la ficción que a la verdad. Su hijo Donaldo, quien en ese entonces era un niño, no podría ahora corroborar hechos de los que no fue testigo.

Hay quienes dicen que son demasiados los hilos sueltos en México. Otros se quejan de supuestos o reales desatinos. Algunos temen que suceda algo peor. La mayoría es paciente y espera los resultados ofrecidos. Imposible en 100 días arreglar lo que tiene décadas descompuesto.
Acabo de ver al jardinero del edificio donde vivo, en su afán de acabar con raíces de la hierba mala y conseguir que renazca el pasto verde, dar involuntario trincherazo al hormiguero que estaba oculto bajo tierra, que no tenía ese cono que les caracteriza y hacen estos insectos en la superficie.
Supongo que el trabajador ni cuenta se dio de que había arruinado el hormiguero. Echó la hierba mala en la basura, le pagó el administrador del inmueble y se fue, satisfecho de la tarea realizada. La tarde empezaba a caer.
Entonces, voces de vecinos empezaron a recorrer pasillos y escaleras. Alarma porque habían descubierto hormigas en su cocina, en el baño, en la recamara, por diferentes puntos de sus departamentos. Pronto se descubrió que venían del jardín. Había sido destruido su espacio y huían despavoridas sin saber su destino. Hormigas de color rojo, de esas que cuando son molestadas, dejan huella y dolor en la piel humana. Algunos vecinos las pisaron, otros las rociaron con insecticida casero, para eliminarlas.
La finalidad del jardinero es noble y ecológica, deshacerse de la mala hierba para rescatar el pasto verde. Analógicamente, en nuestra sociedad, es lo que busca la Cuarta Transformación, exterminar lo que es maligno para el país, la corrupción. Por supuesto que nadie creería que su objetivo es destruir a la nación. Lo que pasa es que en esta labor de limpieza, para deshacerse de la mala hierba, enraizada por todos lados, cuando la arranca, agarra parejo, hasta intereses benignos, partes sanas que deben protegerse.
Es una operación enérgica, rigurosa para acabar con lo podrido; por el sacudimiento que ocasiona, asusta y puede lastimar, terminar con el hogar de hormigas que toda su vida se han dedicado al trabajo, el pueblo bueno.
Por eso, ahora que vuelva el jardinero del edificio, le voy a decir que tenga más cuidado, para que no afecte a las hormigas que nada tienen que ver con el origen y crecimiento de la mala hierba.
Los condóminos o vecinos queremos recuperar el pasto verde. Entendemos que no será de un día para otro. El jardinero tendrá que ir con tiento y asegurarse que la hierba arrancada, no vuelva a crecer; sin afectar a seres inocentes y conservando lo sano.

Desde el primer momento, en la batalla contra los que hacen “negocio” al conectarse a los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), la mirada se enfocó a los llamados huachicoleros.
Sin embargo, como dice el dicho popular, tanto peca el que mata la vaca como el que le jala la pata. En innumerables ocasiones las autoridades también han pregonado que el mal de la corrupción tiene dos actores: el que pide y el que da.
La gasolina que se obtiene de manera ilícita, miles y miles de litros, alguien la tiene que comprar. A los únicos que puede interesarles comprarla a precios del clandestinaje son gasolineros. ¿Quién más? Ellos son los que adquieren el combustible para abastecer a millones de vehículos, públicos y privados, en toda la República.
¿Qué gasolineros? No se puede generalizar. Seguro que hay muchos que actúan con ética y apegados a la norma. El problema es con quienes han incrementado su riqueza indebidamente, a costa de un recurso que pertenece a la nación. ¿Dónde están esos gasolineros que traicionan al país?
La gasolina que huachicoleros sacan de los ductos en alguna parte se tiene que vender y no puede ser en otro sitio que las gasolineras. Obviedad que por años no se ha querido ver. ¿O hay gasolineras clandestinas? Puede resultar mucho menos caro mantener bajo vigilancia a las gasolineras que utilizar a soldados, marinos y policías federales recorriendo tuberías.
Además, existe el antecedente de gasolineras que se han significado por vender litros que no son litros. Y hasta a fecha se ignora si ya la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) acabó con el abuso.
Sin demanda del combustible, el negocio de huachicoleros sería un fracaso. Es evidente que persiste la demanda; entonces, hay que mirar o buscar de donde viene. Eliminada la demanda, se cae el “negocio”.
La Profeco tiene o debería tener una radiografía del funcionamiento de las gasolineras, para garantizar que los consumidores tengan un servicio alejado de abusos. Una mayor y mejor vigilancia por parte de la procuraduría, seguro que ayudaría a terminar con ese mercado negro.
Las acciones contra el huachicoleo deben de abarcar los diferentes flancos, sin excluir ninguno; la omisión o negligencia de alguna de las partes, pone en riesgo el objetivo de gobierno de acabar con este robo. Es tiempo de que empiece a destacar la actividad de la Profeco en este esfuerzo que cuenta con el respaldo de la sociedad. Es una tarea colectiva impostergable.

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Acabo de ver la película “Campeones”. Es un testimonio, como muchos otros, de que los mexicanos podemos llegar a la cima, a los más alto. Así ocurrió en Perú en 2005, en el deporte, en el futbol. Esfuerzo, sacrificio, dedicación, disciplina, perseverancia, ansias de triunfo, equipo y madera de campeón.
Fue el año en la que por primera vez, la llamada selección sub-17, bajo la conducción del entrenador Jesús Ramírez hizo saborear y disfrutar a los mexicanos aficionados al futbol, las mieles de un campeonato mundial, con jugadores como Carlos Vela, Héctor Moreno, Ever Guzmán y Giovani Dos Santos.
Todos y cada uno de los que integraron esa selección, su entrenador, fijaron en su mente no solo la meta de ser campeones, sino de trabajar para lograrlo. No eran jóvenes improvisados cuando llegaron a Lima, Perú. Antes habían sido sometidos a una preparación rigurosa, sin complacencias. En el camino se quedaron quienes sufrieron una lesión o creyeron que podían combinar la fiesta con el deporte.
De acuerdo con el guión de la película, los muchachos tenían origen modesto, sencillo, no eran de familias adineradas. Había quienes no contaban en sus casas con recursos para comer tres veces al día o los tenis tenían que compartirlos con hermanos.
El entrenador fue clave, porque procuraba perfeccionar cualidades físicas de sus jugadores y alimentaba la mentalidad ganadora del equipo. Es lo que explica que en la final de ese mundial de futbol hayan vencido a Brasil 3-0.

Cuando se quiere, se puede, pero por supuesto que va pordelante la preparación, intensa, auténtica, en todos los sentidos. Hay que ver la película para recordar de lo que somos capaces los mexicanos, cuando hay voluntad, honestidad, aprendizaje y un buen director técnico. Sin inventar historias mediáticas ni pregonar rollos demagógicos. Tampoco campañas falsas ni plantear incongruencias, mucho menos ofrecer resultados mágicos.
Está próximo el campeonato mundial de futbol en Rusia. Lo que escucho en la comercialización mediática son expresiones que pretenden hacer creer que la selección mexicana tiene posibilidades de coronarse.  No se puede aspirar a campeón, cuando no se ha tallado la madera para lograrlo, cuando todos han visto el nivel del equipo en la etapa de preparación.
La simple ilusión no hace campeones de futbol ni tampoco la demagogia le puede dar a México el mejor presidente en la elección del 1 de julio. México requiere un gobernante preparado, no un candidato vendedor de sueños, solo para ganar votos.
La película “Campeones” se estrenará en 600 cines el 18 de mayo.

LUIS DONALDO COLOSIO

Sólo quienes estuvieron cerca percibieron el verdadero carácter de Luis Donaldo Colosio.

Exigente y de pocas pulgas. Un estilo que vivieron y sufrieron sus colaboradores.

Hay quien hasta miedo le tenía, por temor a ser desairado y correr el riesgo de quedar fuera del equipo de quien se perfilaba para ser el presidente de México.

 A los que tenía cerca no les ocultaba su estado de ánimo y cuidado si era de enojo porque evitaban cruzarse por su camino.

Para los extraños, los que no estaban en su primer círculo pero que le eran necesarios para su propósito, siempre les tenía una sonrisa, le cayeran bien o mal. Los saludaba como si fueran sus grandes cuates.

“Ahí viene ese hijo de su….”, una expresión que salía de sus labios y que únicamente quien iba a su lado la escuchaba aunque al mismo tiempo empezaba a dibujarse una sonrisa en su rostro. Una vez que llegaba a toparse con esa persona, su gesto se significaba por la cordialidad.

Seguro que más de uno de sus colaboradores recuerda que Colosio lo mandó a sacar de una reunión de trabajo o de campaña, por supuesto, con toda la discreción del caso. Había días en que no los quería ver ni en pintura.

Después de muerto, todos resultaron ser sus grandes amigos.

La  mejor evidencia de que tener un partido es visto como un negocio son las 50 solicitudes de organizaciones ciudadanas que recibió el IFE.

Medio centenar suspira por vivir del subsidio con el pretexto de convertirse en una auténtica opción política para la sociedad.

No existe otro tiempo en el que se hayan registrado tal número de solicitudes. La principal explicación, sin duda, es la obtención de recursos millonarios. Una actividad rentable y lucrativa.

Para alcanzar el registro como partido se requieren 223 mil 88 afiliados, no menos, según el artículo 24 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

Además de celebrar 20 asambleas estatales  con por lo menos tres mil asistentes en cada una o 200 asambleas distritales con 300 participantes en cada una de las reuniones, todas bajo la vigilancia de un representante del organismo electoral federal.

El IFE tendrá que asegurarse de que se cumpla puntualmente con lo que establece el código.

 Centrar la atención en el origen y destino de los recursos que utilicen las organizaciones para tratar de lograr su propósito. Más vale que los funcionarios del instituto abran los ojos para que nos les vayan a meter un gol y el día de mañana se descubra la existencia de un partido financiado con dinero de procedencia oscura o ilícita.

“La organización interesada deberá informar mensualmente al propio instituto del origen y destino de los recursos que obtenga para el desarrollo de sus actividades tendentes a la obtención del registro legal…”, señala el artículo 28 de Cofipe.

Por el bien de México y la competencia política es recomendable que las autoridades no se conformen con sólo recibir ese informe.

La realidad nacional, el incremento de la delincuencia, obliga a tomar medidas preventivas y de supervisión minuciosa.

Lo habían mandado a competir a un estado donde hasta la fecha el PRD no es una opción.

Sin embargo, el semblante de Jesús Zambrano era apacible, tranquilo, sin bajar la guardia ni asomar desánimo a pesar de saber de la escasa presencia perredista a nivel estatal.

De los 72 municipios de Sonora su partido solo gobierna uno y el nombre del municipio gobernado pareciera describir su realidad política: San Ignacio Río Muerto, de aproximadamente 15 mil habitantes.

Candidato a gobernador en 1997.

Lo encontré en Hermosillo, la capital y la ciudad más importante del estado. Caía la tarde. La verdad, no sabía que era el candidato a gobernador y por eso la primera pregunta, después de saludarlo, qué hacía en el parque. Estaba solo.

Hablaba en su calidad de candidato, sin perturbarse ni incomodarse por la falta de seguidores: “en un rato más vamos a tener un acto de campaña”. Pasó una hora y nadie llegó.

Zambrano es un político que ha demostrado que no lo arredran los desafíos por muy adversos o riesgosos que se vean. Ahí estaba compitiendo en Sonora donde siempre ha predominado el  bipartidismo del PAN y PRI.

Se ha jugado la vida siendo guerrillero. Perteneció a la Liga Comunista 23 de septiembre. Le costó un balazo en la cabeza que cerca estuvo de acabar con su existencia. También fue encarcelado.

Después de retirarse del camino bélico, como militante perredista logró ser diputado federal plurinominal. Ha trabajado en los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador en el Distritito Federal. Ha sido procurador social, delegado y asesor.

Hoy es el dirigente nacional del PRD y como tal firmó el Pacto por México, junto con el PRI y el PAN y ante el presidente Enrique Peña Nieto. Seguro que lo hizo consciente de que su partido no puede ni debe seguir al margen de los acuerdos y acciones que demanda el país.

Dolores Padierna y René Bejarano, sobre todo, lo reprobaron. Le reprochan que no esperara las deliberaciones y conclusiones de los órganos internos de su partido. Bueno, llegaron a decir que esa firma fue a título personal.

El tiempo demostrará de qué lado está la razón.

Zambrano, ya se vio en su pasado, no es de los que se arrugan o se echan para atrás.

Lo que la sociedad quiere son acuerdos, soluciones, no personajes complicados y enmarañados en su ortodoxia.

En contraste con la sucedido en el 2006, en la ceremonia de toma de posesión del 1 de diciembre de 2012 se logró preservar el orden en el salón plenario del recinto legislativo de San Lázaro.

La ejecución de la logística fue milimétrica. Cuidaron los detalles. Cerraron los caminos a cualquier intento de radicales por entorpecer el desarrollo de la sesión de Congreso.

Imposible tomar la tribuna, porque para eso estaban en bloque legisladores y legisladoras priístas. Tampoco era viable acercarse al pasillo central en el momento en que era transitado por el presidente Enrique Peña Nieto. En el caso del mandatario saliente, los panistas se aseguraron de que se desplazara sin contratiempo, al ingresar y retirarse del recinto.

También estuvieron prevenidos para opacar con sus propias manifestaciones de apoyo a los gritos de protesta.

Por eso el enojo de izquierdistas desde el primer momento, al ver que por ninguna parte iban a poder obstruir o cerrarle el paso al titular del poder Ejecutivo.

El presidente de la mesa directiva, Jesús Murillo Karam, cumplió con su responsabilidad parlamentaria al aplicar el reglamento y dejar en claro que la tolerancia era para las dos partes. Por más que intentaron hacer que perdiera la serenidad y la firmeza, no lo consiguieron.

Tampoco en ningún momento asomó nerviosismo.

Hubo pancartas y mantas de inconformes, lanzamiento de billetes con los que acostumbran a jugar los niños, discursos y levantamiento de voz que no trastornaron el acto.

La estrategia funcionó y en mucho tuvieron que ver con ese resultado coordinadores parlamentarios y el presidente de la mesa directiva, así como personal del Estado Mayor Presidencial.

Nada parecido a lo que sucedió en el 2006 en la ceremonia de toma de posesión de Felipe Calderón.

Esta vez el único que desentonó fue el diputado Ricardo Monreal Ávila quien llegó al extremo de afirmar que habían matado a una persona en las protestas afuera del palacio legislativo.

Palabras incendiarias que no son dignas de un legislador y que mínimamente deben llevarlo a ofrecer una disculpa desde la misma tribuna.

Jorge Hank Rhon es un personaje controvertido, polémico. Le gusta ser diferente, con todas sus consecuencias. No cualquiera en estos tiempos tiene 19 hijos. Aficionado a los animales exóticos.

Cuando llegó a la boda de etiqueta del ahora diputado Arturo Escobar, iba de Chamarra. Nadie le dijo nada en uno de los lujosos salones de fiesta del municipio mexiquense de Huixquilucan y mucho menos  lo marginaron. Por el contrario, era el centro de atención de los personajes de la política.

En su primer año en la liga mayor de futbol, su equipo Xoloitzcuintles, aunque en el papel aparece su hijo Jorge Alberto como propietario, logró el campeonato, con la emoción y felicidad que esto representa para los tijuanenses y bajacalifornianos. Baja California, una entidad más beisbolera que futbolera.

La popularidad alcanzada por los Xolos puede influir para que Hank nuevamente sea considerado como aspirante al gobierno estatal.

Después de los sobresaltos policiacos y la muerte de su esposa, ha procurado y conseguido ser discreto. Ha dejado que su hijo Alberto de la cara en lo relacionado con el futbol.

Heredero del profesor Carlos Hank González, quien fuera gobernador en el estado de México y regente en el Distrito Federal, además de secretario de Turismo y de Agricultura y autor de la frase “un político pobre es un pobre político”, que distaba de ser su caso.

Jorge tampoco es un pobre político, pero no es el único apuntado para la gubernatura ni la corona de los Xolos le garantiza la candidatura.

Estará en la jugada y si mediáticamente consigue blindar su imagen, aumentarán sus posibilidades de anotar el gol.

Hasta ahora es un misterio y sólo la misma izquierda, que se mueve en la sombra, sabe lo que hará el 1 de diciembre en la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de México.

Los legisladores radicales han anticipado que no será un día de campo y por supuesto sólo ellos saben con certeza lo que esto significa.

Sin embargo, la Constitución precisa lo que le corresponde hacer a los diputados y senadores.

La Constitución en su artículo 61 señala la inviolabilidad de sus opiniones y el respeto al fuero constitucional, pero también alguien tiene que garantizar el respeto a los demás y a la sociedad en general.

No se les paga para hacer escándalos y mucho menos para amparar con el fuero acciones que se aparten de la norma.

Son consideraciones que por supuesto no van a tomar en cuenta. Ese es el estilo de una parte de la izquierda mexicana, que no respeta acuerdos entre pares ni lo que diga la ley.

Por eso, a continuación, 10 acciones que esa izquierda puede tomar en cuenta para realizar el 1 de diciembre en el recinto legislativo de San Lázaro:

1.- Tomar la tribuna

2.-Gritarle ilegítimo al nuevo presidente.

3.-Aclamar a su líder López Obrador y agitar en lo alto el puño izquierdo.

4.-Mostrar una pancarta que repruebe la toma de posesión.

5.-Golpear la mesa de su asiento como expresión de protesta.

6.-Llevar silbatos para ensordecer a la asamblea.

7.-Colocar a las legisladoras en bloque y por delante para impedirle el paso al nuevo presidente de México.

8.-Legisladores tirados en el suelo y al paso del nuevo presidente y cercar con simpatizantes el recinto de San Lázaro.

9.-Ponerse la máscara de puercos como alguna vez lo hizo un legislador de izquierda.

10.-Recordar el  10 de mayo con chiflidos o gritos.

Hagan lo que hagan, el hecho incontrovertible es que a partir del próximo sábado Enrique Peña Nieto es el presidente de México, porque ese es el mandato popular, con una diferencia de más de tres millones de votos entre el ganador y el perdedor en las pasadas elecciones,  calificado y avalado por las autoridades.

 

El proceso electoral ya quedó atrás para los estadounidenses. No hay nadie que esté pensando en impugnarlo o en quejarse de que le ganaron la contienda de manera irregular.

Ahora los ocupa y preocupa lo que se hará para reforzar su economía y mantener a su país como una potencia en todos los sentidos. También cómo mejorar su relación con sus vecinos del sur.

No es casual que entre sus primeras acciones Barack Obama haya convenido en reunirse con Enrique Peña Nieto, presidente electo de México, el próximo martes 27 de noviembre. Es un gesto que reconoce la importancia de la vecindad, una frontera compartida de más de tres mil kilómetros.

Lo que menos se desea es estar peleado con el vecino. La buena relación beneficia a las dos partes. La cooperación, el trabajo coordinado es lo que se espera para atender problemas que están en su misma agenda.

Tienen que ayudarse, comprenderse, aunque uno sea más grande que el otro, porque al final se necesitan. No pueden ni deben estar distanciados cuando hay temas que reclaman colaboración.

Obama lo sabe. Por eso su mirada y atención hacia su vecino después de conseguir un segundo período de gobierno.

Es cierto que para él y sus connacionales la seguridad es fundamental, pero también le queda claro que está pendiente la reforma migratoria, que respete y reconozca la aportación de quienes van a trabajar al suelo estadounidense. Otro tema es el combate al narcotráfico, que en México ha cobrado miles de vidas.

Hay a la vista interés por avanzar en la cooperación bilateral, demostrar que este tipo de encuentros no son únicamente de cortesía. De otra manera Obama dejaría para fecha indeterminada la reunión.

Además, el interés no únicamente es de los Estados Unidos. El primer ministro de Canadá, Stephen Harper recibirá al día siguiente, el miércoles 28, a Enrique Peña Nieto.

Se muere el teléfono rojo. Ya no puede llamar a ningún secretario y mucho menos recibir llamada de alguno de ellos. Tampoco viajar en el TP01 ni en el TP02 ni en el helicóptero de la Fuerza Aérea.

Invade la nostalgia por todo lo que se tenía y lo que desaparece a partir de diciembre.

Adiós a la residencia oficial de Los Pinos con todas las comodidades y personal de servicio a la mano. Ya no más caminar o correr por los amplios jardines. Tampoco disfrutar de las cabañas ni del estanque de peces multicolores. Nunca más reuniones informales en la hondonada.

Vuelta a la realidad, aunque se conservan privilegios como la seguridad y el sueldo para el resto de los días.

Sin embargo, ya no se tiene el poder, la varita mágica a la que todos atienden y obedecen. Esa varita que a veces su poseedor cree infalible, pero cuando se equivoca hasta sangre derrama.

No más fiestas multitudinarias y frecuentes con invitados especiales, nacionales o extranjeros. Tampoco honores ni discursos cotidianos. Ya no habrá tribuna ni “teleprompter” que permite al orador pronunciar su mensaje como si de verdad improvisara.

Desaparecen las vallas metálicas y militares. Quedan en el pasado los encuentros con jefes de Estado y de gobierno. Se acaba el acceso a los palcos y suites presidenciales. Ya no será necesario ponerse la banda presidencial para las grandes ocasiones.

Se esfuman de la lista de amigos los hombres del dinero, dirigentes políticos y líderes sindicales, intelectuales, artistas, legisladores. Los mismos compañeros de partido se apartan, sobre todo si se perdió la elección.

A buscar nueva casa, un sitio donde vivir y no le molesten, porque cuando el saldo no es favorable, lo mejor es evitar el espacio público. Impensable caminar por la calle por el riesgo de ser agredido o vituperado.

Felipe Calderón entró en la cuenta regresiva. Le espera un mundo distinto al que ha vivido. Desde diciembre, nunca más como presidente ni tampoco como ese mexicano que antes del 2006 pasaba desapercibido y se daba tiempo para llevar a sus hijos al Sport City.

Por las deudas pendientes y la reprobación popular, como le sucedió a Carlos Salinas, deberá considerar su salida temporal  del país.

Hace seis años había tensión e incertidumbre. La oposición  de “izquierda” amenazaba con no dejar entrar al recinto de San Lázaro a Felipe Calderón.

Bloqueos por casi todos los accesos, menos en esa puerta oculta del salón plenario. Por ahí llegó para colocarse la bandera presidencial y rendir protesta ante senadores y diputados.

Por supuestos que hubo jaloneos, gritos, insultos, pancartas, temores, nervios.

En medio de la maraña incivilizada se le abrió paso y Calderón pudo cumplir con el protocolo constitucional.

Ahora el toca a Enrique Peña Nieto. Esta vez los vientos le favorecen al próximo mandatario. Quizás no sea tersa y amorosa la toma de posesión pero están dadas las condiciones para que prevalezca el respeto, la civilidad.

Por lo pronto los gobernadores y el jefe de gobierno del Distrito Federal que arribaron al poder por la vía del PRD ya anticiparon, al propio mexiquense, que asistirán a la ceremonia.

Marcelo Ebrard dobló las manos y le rindió honores al presidente Calderón en la inauguración de la nueva línea del metro.

El Soy 132 se redujo a 131.

Andrés Manuel anda ocupado en la construcción de su nuevo partido.

Los legisladores perredistas, senadores y diputados, marcaron su raya con los Lopezobradoristas (PT-Movimiento Ciudadano).

Además, la sociedad ya está harta de los escándalos de una izquierda entrenada para embaucar incautos.

Lo que resta es que el nuevo gobierno cumpla lo ofrecido y que la oposición haga mejores méritos para buscar la presidencia en seis años.

2012 ya es historia.

Las boletas electorales del  2006 se han convertido en las más caras del mundo. Independientemente del costo de la impresión, el gasto por su custodia llegó a los 550 millones de pesos.

Fue un gasto que no condujo a nada, porque se mantuvo inalterable el resultado de la competencia política y ahora los protagonistas están a punto de cerrar el episodio, una vez que termine el sexenio de Felipe Calderón.

Si bien es cierto que la diferencia fue cerrada entre el primero y segundo lugar, una ventaja de apenas .56 % para el ganador, el hecho es que era más que suficiente para levantarle la mano al panista. Un voto hubiera bastado porque así funcionan las democracias.

El IFE, por no decir que todos aquellos que pagan impuestos, destinaron 262.4 millones de pesos (cifra de la Dirección Ejecutiva de Administración del instituto) para documentación y materiales electorales. Y por cuidar esa papelería se gastó 550 millones de pesos, dinero que también salió del bolsillo de los contribuyentes físicos y morales.

Más del doble para cuidar la paquetería y sólo por atender la necedad de quienes pusieron en duda la capacidad de contar de los mexicanos que se desempeñaron como funcionarios en las casillas.

Por eso son las boletas más caras del mundo. Debido a su custodia sexenal su valor se incrementó en más de 200 %.

Enhorabuena que ya se haya decidido llevar a cabo su destrucción como lo establece el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

Y en enhorabuena que se haga lo mismo con la paquetería del 2012, donde la diferencia entre el primero y segundo lugar superó los tres millones de votos, muchos más que los del 2006.

No se vale que todavía haya quienes se atrevan a pedir que se guarden las boletas del 2012. Se tienen que destruir como lo establece el artículo 302 del Cofipe, una vez concluido el proceso.

Lo conocí cuando era consejero del Instituto Federal Electoral. De verdad se quería comer al mundo. Hiperactivo, dedicado a su trabajo.

Alto, con su cabello abrillantado,  peinado hacia atrás. Pulcro, invariablemente de traje, amable, cordial, serio.

Con el tiempo medido para las entrevistas. No le gustaba hacer ronda con los reporteros. Había que insistirle para conseguir platicar con él en su oficina. Le tocó trabajar en los casos “Amigos de Fox” y “Pemexgate”. Investigó estos dos episodios derivados del proceso electoral del 2000. Extremadamente cuidadoso, nunca filtró nada.

Profesional, confiable. Entregado a  lo suyo.

Avanzaba rápido, con prisa para alcanzar objetivos y cumplir con los plazos. Horas y horas revisando expedientes. No recuerdo haberlo visto relajado. Estresado, en muchas ocasiones.

Quizás por la cercanía de sus oficinas, parecía mantener y tener mejor comunicación con Jacqueline Peschard. Actuaron juntos como asesores electorales en Irak. Después, una vez que concluyeron su etapa en el IFE, Alonso Lujambio se convirtió en  el presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI). Ella le siguió en ese cargo.

Lujambio se convirtió en secretario de Educación Pública. Suspiró por alcanzar la candidatura del PAN a la presidencia de la República. Se imaginó con la banda tricolor sobre el pecho.

Con lo que no contaba en su carrera política meteórica era que el cáncer se le iba a cruzar en el camino. Por su enfermedad tuvo que dejar la SEP pero lo hicieron candidato plurinominal a senador.

Ahora, cambiaría todo por su salud. Admite http://201.148.81.110/lopez-doriga/29082012_jld2.mp3 que vivió demasiado aprisa y que le faltó parsimonia, tranquilidad.

Descubrió que lo importante no es ir aprisa en busca de los reflectores, sino vivir, disfrutar a su familia.

Una vez que se agote el proceso de revisión en el Tribunal Electoral del Poder Judicial, Andrés Manuel López Obrador podrá enfilar su estrategia hacia organismos internacionales para exponer su caso.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es una de sus opciones y ahí esperaría contar con la solidaridad de Emilio Álvarez Icaza, quien se desempeña desde este agosto como secretario ejecutivo.

Emilio es visto como simpatizante de la izquierda. En algunas fases de su actividad han coincidido en desestimar el trabajo de instituciones nacionales como lo ha hecho Andrés Manuel.

Sin embargo, ni la CIDH ni ningún otro organismo de esa naturaleza cambiará lo que resuelva el TEPJF.

El propio López Obrador sabe muy bien que las decisiones del tribunal son definitivas e inatacables.

Además, ha afirmado en reiteradas ocasiones que su acción seguirá dentro del marco legal.

También tiene claro que sus pruebas, incluidos los animales de granja, jurídicamente son insuficientes como para que los magistrados determinen invalidar la elección presidencial del 1 de julio.

La imputación de que se gastó por encima de los topes establecidos para la competencia política, tiene sus tiempos en la ley. El resultado de la investigación se conocerá hasta el siguiente año y cualquier irregularidad que se compruebe será sancionada con una multa.

Andrés Manuel también podrá ocuparse en la construcción de un nuevo partido que aglutine a las bases de la izquierda y seguramente mantendrá su influencia en legisladores que llegaron al Congreso con su apoyo.

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ha sido tres veces candidato a la presidencia de la República. Andrés Manuel lleva dos candidaturas presidenciales. El 2018 puede ser la tercera.

Estamos ante un nuevo fenómeno político. El uso de la mentira antes, durante y después de las elecciones. Se ha vuelto una práctica de partidos y dirigentes.

Ahora también se compite por ver quien dice la mejor mentira con tal de salirse con la suya o tratar de imponer  su “verdad” en la opinión pública y en la sociedad.

Pareciera que aplican las frases “una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”, más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil” o “difama que algo queda”. lo hacen inspirados en la filosofía de Joseph Goebbels, quien como ministro de propaganda de Adolf Hitler hizo de la mentira una estrategia de gobierno.

¿Hasta dónde se quiere llegar?

Los ánimos se han ido calentando, el tono de las agresiones verbales pasa de ofensivo maternal, cruza por intimidatorio y llega hasta la amenaza de exterminio.

Obviamente los líderes cuidan su lenguaje y presumen una conducta dentro del marco legal, pero sus seguidores no tienen medida en el uso de calificativos e inundan las redes sociales con expresiones que distan de reflejar una cultura universitar

ia.

Llevan a cabo marchas, bloquean accesos a instituciones públicas y empresas privadas, que en su opinión, no encajan en sus planes de impedir el arribo a Los Pinos de quien obtuvo el mayor número de votos el 1 de julio.

La diferencia de votos entre el primero y segundo lugar rebasa los tres millones de votos. Las pruebas que se han presentando sobre presuntas irregularidades serían insuficientes para invalidar la elección y lo saben los impugnadores. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación va a declarar presidente electo al ganador.

En ese escenario se asoma un intento de quienes no aceptan su derrota de imponer una voluntad al precio que sea, porque creen que sus mentiras ya surtieron el efecto Goebbels.

Sin embargo, no deben olvidar que en 1994 hubo un encapuchado que supuso que todo el pueblo lo iba a seguir y se estrelló con una sociedad pacifista, que efectivamente quiere justicia, acabar con la corrupción y un mejor reparto de la riqueza pero no a través de acciones que rebasan la línea de la ley.

El cambio encabezado por el que haya obtenido más votos no por el que diga más mentiras.

Jaime Cárdenas Gracia es un abogado experto en materia electoral que despuntó en la política como integrante del Consejo General del Instituto Federal Electoral cuando este órgano ciudadano era encabezado por José Woldenberg.

Se caracterizó por ser un consejero electoral crítico, que regularmente disentía de los acuerdos de la mayoría de sus compañeros. Fue la piedra en el zapato de quien entonces presidía el instituto, pero nunca llegó a poner en jaque a la institución.

Un abogado que no se apartó de la letra de la ley y desde la trinchera legal defendió sus puntos de vista.

Terminada su función en el IFE, empezó a buscar un espacio en el poder legislativo.

Platicó con Emilio González (papá) con la finalidad de que le diera la oportunidad de convertirse en candidato por el Partido Verde Ecologista de México. No tuvo éxito y siguió su peregrinar por las oficinas partidistas. Los perredistas lo nominaron.

Ahora es el principal abogado del Movimiento Progresista. Se trata de un profesional serio, conocedor, experto. Domina los instrumentos jurídicos. Hará una buena defensa de su caso. Lo que no puede hacer es inventar pruebas.

Como abogado ha perdido y ganado. No recuerdo haberlo visto alardear cuando la razón ha estado de su lado. Tampoco lo he visto desbarrar cuando el fallo ha sido desfavorable.

Es una gente sensata y seguramente estará a la altura del momento político que vive el país. No entra en sus planes acabar con las instituciones. Es respetuoso y maduro.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.