Desentonó Ricardo Monreal

Política
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En contraste con la sucedido en el 2006, en la ceremonia de toma de posesión del 1 de diciembre de 2012 se logró preservar el orden en el salón plenario del recinto legislativo de San Lázaro.

La ejecución de la logística fue milimétrica. Cuidaron los detalles. Cerraron los caminos a cualquier intento de radicales por entorpecer el desarrollo de la sesión de Congreso.

Imposible tomar la tribuna, porque para eso estaban en bloque legisladores y legisladoras priístas. Tampoco era viable acercarse al pasillo central en el momento en que era transitado por el presidente Enrique Peña Nieto. En el caso del mandatario saliente, los panistas se aseguraron de que se desplazara sin contratiempo, al ingresar y retirarse del recinto.

También estuvieron prevenidos para opacar con sus propias manifestaciones de apoyo a los gritos de protesta.

Por eso el enojo de izquierdistas desde el primer momento, al ver que por ninguna parte iban a poder obstruir o cerrarle el paso al titular del poder Ejecutivo.

El presidente de la mesa directiva, Jesús Murillo Karam, cumplió con su responsabilidad parlamentaria al aplicar el reglamento y dejar en claro que la tolerancia era para las dos partes. Por más que intentaron hacer que perdiera la serenidad y la firmeza, no lo consiguieron.

Tampoco en ningún momento asomó nerviosismo.

Hubo pancartas y mantas de inconformes, lanzamiento de billetes con los que acostumbran a jugar los niños, discursos y levantamiento de voz que no trastornaron el acto.

La estrategia funcionó y en mucho tuvieron que ver con ese resultado coordinadores parlamentarios y el presidente de la mesa directiva, así como personal del Estado Mayor Presidencial.

Nada parecido a lo que sucedió en el 2006 en la ceremonia de toma de posesión de Felipe Calderón.

Esta vez el único que desentonó fue el diputado Ricardo Monreal Ávila quien llegó al extremo de afirmar que habían matado a una persona en las protestas afuera del palacio legislativo.

Palabras incendiarias que no son dignas de un legislador y que mínimamente deben llevarlo a ofrecer una disculpa desde la misma tribuna.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.