Nada nuevo que los políticos digan una cosa en público y otra muy distinta en lo privado, así que nadie se sorprenda por lo que le sucedió a la ministra en retiro y secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
Tampoco es para desgarrarse las vestiduras como lo hizo un conductor de noticias que calificó de “gandalla” a quien se atrevió a grabar a la secretaria, como si lo central del episodio fuera la acción del que traía la cámara de video o teléfono. No, el punto medular está en la palabra “pervivir”. Término que utilizó doña Olga para destacar que la reforma que prolonga el mandato de Jaime Bonilla como gobernador de Baja California, de dos a cinco años, va a mantenerse contra viento y marea.
De acuerdo con la Real Academia Española, “pervivir” significa:
“Seguir viviendo a pesar del tiempo o de las dificultades”.
En otra palabras, esa reforma del Congreso Local de Baja California, va a conservarse a pesar de sus detractores y quizás a pesar de que se produzca una resolución en contra de la Suprema Corte de Justicia de Nación. Seguramente cuando los ministros decidan resolver este asunto, para entonces Bonilla ya habrá encontrado la forma de hacer soberana la decisión tomada por los diputados locales a su favor, con todas sus consecuencias.
Sabido es que a los juzgadores la justicia pronta y expedita los tiene sin cuidado, no les apura.
¿Se imaginan que la Corte hubiera actuado con la celeridad que ameritaba el caso y aclarado el punto antes de que Bonilla tomara posesión?
Ahora, a esperar.
Y en la espera, por lo pronto Bonilla va adelante y acompañado de la secretaria de Gobernación.
“Pervivir” es una palabra utilizada por alguien que conoce y domina las leyes, por una ministra, ahora en retiro. Ni duda cabe que conoce el alcance de lo dicho. No se puede echar para atrás, no puede salir con que no quiso decir lo que dijo y mucho menos alegar que la mal interpretaron o tergiversaron los medios.
Por eso ha optado por lamentar que la hayan grabado sin previo aviso. Sus corifeos le hacen segunda; se desviven por defenderla, nada más que lo dicho por doña Olga quedó grabado y mucha gente tiene la grabación.
¿Y ahora?
El tema se complica más porque doña Olga también es la secretaria de Gobernación, la jefa de la política interior, la que debe poner el ejemplo y anteponer la aplicación de la ley sobre cualquier interés.
Hizo bien el ministro Arturo Zaldívar en atajar lo descabellado del episodio y recordar que la Corte tiene la última palabra. Ojalá, no lo vaya a convencer el gobernador de Baja California de otra cosa.

Una tarea que no será nada fácil es la reforma del Poder Judicial, hay mucho que mejorar. En eso va a trabajar el senador Germán Martínez Cázares. Tendrá que hacerlo sin evadir el grado de dificultad que tiene el tema. Descartar la salida fácil de levantarse de la mesa cuando se tope con algún muro de intereses o alguna actitud reacia al cambio.
No cualquiera se atreve a cuestionar al Poder Judicial, aunque sus defectos puedan estar a la vista. Hasta medios de comunicación son cautelosos, porque saben que nadie está exento de pisar ese terreno, a veces con tramos pantanosos. Todos, por lo que he observado, prefieren guardar distancia.
La misma iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, de que nadie gane más que él, ahí se topó con pared. Ministros, magistrados y jueces mantienen ingresos superiores al titular del Ejecutivo. Más de un jurista se amparó para dejar intocados sus ingresos.
Incluso habría sido contratado un despacho internacional por si el asunto llega a instancias de ese nivel.
Es remoto que el senador Martínez Cázares insista o haga énfasis en este punto, porque en la contraparte no se ve que exista la menor intención de ceder a la propuesta de reducir el sueldo.
Sin embargo, hay otros aspectos, que tienen que ver con la impartición de justicia, que también son un reclamo sentido de la sociedad para que se mejoren. Hay mucha gente que no objetaría que los juristas sigan ganando lo que ganan, siempre y cuando su actuación sea ejemplar, apegada a Derecho.
Esta vez solo vamos a referirnos a la idea de que la Corte y el Consejo de la Judicatura Federal no sean presididos por la misma persona, como sucede en la actualidad. El “cordón umbilical” de estos dos órganos del Poder Judicial tiene que cortarse, porque es humanamente imposible que una sola cabeza cargue con la responsabilidad presidencial de ambos y cuente con tiempo suficiente par revisar a detalle y a fondo todos y cada uno de los asuntos que le competen.
Corre demasiados riesgos. No se pueden alargar ni los días, ni las semanas ni los meses ni los años para analizar todos, como debe ser.
Además, hay mandatos constitucionales que no deberían ser letra muerta y lo son. Eso de que la justicia sea pronta y expedita, es uno de ellos. Ojalá lo tome en cuenta el ahora senador morenista, antes panista.
Comprensible y admisible que Martínez Cázares se siente a dialogar con la representación del Poder Judicial y la Consejería Jurídica de la Presidencia para consensuar las propuestas, en bien de la justicia y los gobernados.
Enhorabuena la disposición del presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, de combatir la corrupción y garantizar la impartición de justicia.

Han sido 18 personas las que expresaron su interés por presidir la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), para el periodo 2019-2024. Habrá nuevo ombudsman toda vez que el actual Luis Raúl González anticipó públicamente su declinación, no buscará le reelección.
La etapa para inscribirse concluyó el pasado viernes. De acuerdo con la información recabada por este espacio digital, entregaron su documentación 18 aspirantes, pero todavía falta que las comisiones de Justicia y Derechos Humanos del Senado, que presiden Julio Menchaca y Kenia López Rabadán, verifiquen quiénes cumplieron con los requisitos de la convocatoria.
El jueves próximo se conocerá la lista definitiva, para posteriormente pasar a las comparecencias, a partir del 21 de octubre, ante senadores de las dos comisiones. Deberán seleccionar una terna que se pondrá a consideración del pleno de la Cámara Alta.
Antes de que concluya este mes, deberá haberse agotado el procedimiento y electo el nuevo ombudsman de México con el voto de las dos terceras partes de los senadores que asistan a la sesión correspondiente.Elizabeth Lara Rodriguez
En la lista están los siguientes nombres:
Elizabeth Lara Rodríguez (1), quien por 10 años ha sido representante de la CNDH en Oaxaca. Se ha significado por la defensa de los migrantes y de mujeres que sufren violencia intrafamiliar. Su candidatura cuenta con la simpatía del padre Alejandro Solalinde, quien meses atrás declinó la invitación para competir por ese cargo.
María del Rosario Piedra Ibarra (2), hija de Doña Rosario Ibarra de Piedra, quien en los próximos días, recibirá la medalla Belisario Domínguez. Al igual que su mamá, se ha significado como defensora de los derechos humanos.
Alfredo Rojas Díaz Durán (3), promotor de la Defensoría del Pueblo, nominado por agrupaciones sociales europeas al Premio Nobel de la Paz, hermano de Alejandro Rojas Díaz Durán, quien aspira a la presidencia del partido Morena.
Raúl Arturo Ramírez Ramírez (4), se ha desempeñado como comisionado de los derechos humanos en Sonora.
Nayeli Martínez Vázquez (5), médica de profesión, quien estuvo casada con Virgilio Andrade, ex contralor y ex director de Bansefi, al que acusó de no pagar la manutención de su hijo.
Luis García López Guerrero (6), brazo derecho y protegido de Raúl Plascencia, quien fuera presidente de la CNDH. Fue primer visitador de la comisión. Se ha desempeñado como responsable del Centro Nacional de Prevención del Delito.
Luis Modesto Ponce de León Armenta (7), Doctor en Derecho por la UNAM. Ha sido magistrado del Tribunal Unitario Agrario.
Miguel Nava Alvarado (8), abogado, especializado en la defensa de los derechos humanos.
Héctor Galindo Gochicoa (9), activista social, estuvo preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano, antes Almoloya, sentenciado a 67 años de prisión. Dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Se consideró preso político. Recobró la libertad a través de una resolución de la Suprema Corte.Alfredo Rojas díaz Durán
María López Urbina (10), ha sido fiscal especial y delegada de la Procuraduría General de la República en Quintana Roo.
Rosalinda Durán Salinas (11), se ha desempeñado como segunda visitadora de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
Francisco Javier Jasso Méndez (12), ha sido presidente del Consejo Ciudadano de Transparencia en Zapopan, Jalisco.
Daniel Balboa Verduzco (13), también ha competido para presidir la Comisión de Derechos Humanos del DF.
Manuel Alejandro Vázquez Flores (14) es egresado de la UNAM, maestro en Derecho Procesal Constitucional.
Adolfo López Badillo (15) se desempeñó durante ocho años como ombudsman en el estado de Puebla.
Ricardo Vázquez Contreras (16), Doctor en Derecho y estudios de Filosofía. Aspiró a ser fiscal especial en delitos electorales.
Jesús Víctor Cruz Cruz (17), maestro y Doctor en Derecho, egresado de la UNAM, especializado en derechos humanos.
Roberto Bonifacio Mazón García (18), ha sido empleado del Sistema de Administración Tributaria y aspiró a ser Fiscal General de la República.

El ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar, tiene el reto de devolverle al Poder Judicial la imagen de auténtico impartidor de justicia, limpiar la casa, eliminar vicios, desviaciones y acciones que lastiman a la sociedad.
Los defectos debe de conocerlos el propio ministro; es una persona respetada, estudiosa, analista, observador; convencido de que el juzgador tiene que actuar conforme a Derecho y aplicar la ley, sin distinciones, favoritismos y mucho menos modas o consignas.
Por eso el símbolo de la justicia tiene los ojos vendados, para actuar con rectitud, en base a las pruebas, a los hechos, sin caer en la tentación de inclinar la balanza hacia un lado por motivos ajenos al Derecho.
El ministro Zaldívar es egresado de la Escuela Libre de Derecho y ha dado clases en la misma escuela. Quienes han sido sus alumnos, desde antes de que llegara a la presidencia de la Corte, tienen buena opinión de su maestro. Se quedaron con la impresión y percepción de que es una persona honesta, que no tiene la ambición de amasar grandes fortunas como juzgador.
Seguramente sus alumnos están atentos a lo que ahora hace y deberá hacer para limpiar el Poder Judicial. Como en toda institución y gremio, hay manzanas podridas, que de no ser sacadas del canasto, pueden contaminar a las otras. La misión es complicada pero no imposible.
Nadie diría nada si México tuviera una institución de justicia impecable. Lo sabe el ministro Arturo Zaldívar y es el reto que tiene por delante, contribuir a vencer la corrupción que tanto daño hace y lastima a la sociedad.

La historia de 18 abogados aspirantes a magistrados anticorrupción llegó a su fin. Ante la burla y falta de respeto, 13 de ellos declinaron; los otros 5, siguieron el procedimiento de ley hasta que la mayoría en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión los rechazó.
Es una historia que empezó en abril de 2017 y que en este espacio le he dado seguimiento. Los propuso el entonces presidente Enrique Peña Nieto, pero la decisión final, por norma, la tomarían los senadores. Nunca lo hicieron quienes integraron la anterior legislatura.
La actual composición del Senado, con mayoría Morena, desde que empezó, evidenció su escaso o nulo interés por validar el ascenso de esos 18 juristas. La senadora Olga Sánchez Cordero, antes de que fuera nombrada secretaria de Gobernación, anticipó que no estaba en los planes del poder legislativo llevar a cabo su elección.
Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, propuso crear una sala especial en la Suprema Corte de Justicia. Los ministros y su presidente Arturo Zaldívar pronto hicieron sentir su inconformidad. La idea de Monreal no ha avanzado ni hay indicios de que vaya a concretarse.
Con el propósito de destrabar el caso de los 18 abogados, también se planteó que nada más se creara una sala especial de tres magistrados en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa.
Nada, ni una cosa ni otra.
Se reactivó la maquinaria legislativa sobre este tema porque en atención a una solicitud de amparo, Tribunal Colegiado ordenó al Senado cumplir la ley y desahogar el procedimiento de elección.
El Senado decidió dejarle la tarea a la Comisión Permanente del Congreso. Su primera comisión: de trabajo, gobernación y justicia, convocó el pasado 17 de julio a los aspirantes a magistrados para examinarlos.
Para entonces, 13 ya habían declinado, no tenían la menor duda de que esta vez no conseguirían ningún ascenso.
De los que acudieron a la cita con los legisladores, platiqué con Luis Eduardo Iturriaga Velazco. Abogado convencido de seguir hasta el último momento el procedimiento, consciente de sus capacidades y compromiso para contribuir a consolidar el sistema anticorrupción. Cumplió la parte que le correspondía como aspirante.
El miércoles 31 de julio la Comisión Permanente analizó y discutió el dictamen respectivo. Por mayoría fue desechado.
Ahora, a esperar a ver qué camino toma el grupo en el poder en su lucha contra la corrupción.
Por la burla y falta de respeto, ni una disculpa a los 18 juristas; en esta ocasión, los llevaron al baile, como al popular “Margarito”.

El tema de los salarios en la administración pública sigue sobre la mesa del debate, todavía no se agota porque hay quienes se han inconformado con la nueva disposición de que deben ganar por abajo de la cifra asignada al presidente. Es un asunto que tarde o temprano resolverá la autoridad judicial, porque es la instancia donde se han interpuesto recursos en contra de la medida.
Por supuesto que el tema es complicado. No hay más camino que actuar conforme a lo que establece la ley. Si hay puntos encontrados en la norma, como lo advierten expertos del Derecho, los juzgadores tendrán que encontrar el punto justo, analizar el punto fino.
¿Y cuál es ese punto fino?
Para empezar hay que valorar la referencias que tuvieron los poderes Ejecutivo y Legislativo para fijarlo en 108 mil pesos mensuales en el caso del presidente de la República. Revisar la argumentación. Evidentemente la cifra no puede quedar al criterio exclusivo de una persona.
Es cierto que en la nueva norma está considerado que hay actividades técnicas o muy especializadas que deben medirse de otra manera, pero no serían las únicas que merecerían trato diferente.
De acuerdo con los mismos términos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el ingreso de cada persona debe de corresponder al trabajo que lleve a cabo.
Sería insuficiente argumentar que a mi me alcanza con determinada cantidad y por lo tanto los demás deben de quedar bajo esa estimación. Las necesidades son distintas, no son iguales.
Lo que no debe perderse de vista es el principio de que lo justo es que se pague por lo que sabe y hace. Hay oficios, como puede ser el del plomero o electricista, que por un trabajo a domicilio de media hora o una hora, cobran 500 pesos o más. Pareciera excesivo. No lo es. Hay que considerar que no tienen trabajo todos los días, depende de la demanda. Son gente que domina su oficio. Ningún otro mortal lo haría es ese tiempo y bien hecho. Pueden fallar, no son perfectos, pero garantizan el regreso para corregir.
Un profesional que se “quemó las pestañas” para alcanzar su título o varios grados académicos, aspiraría a tener un ingreso que corresponda a sus conocimientos. Sobre todo a la actividad para la que haya sido contratado. Si se tratara de un Contador Público y lo único que haría sería contar manzanas y peras, no puede esperar ganar lo mismo que alguien que lleva la contabilidad de un empresa nacional o transnacional. Ese es el punto fino.
El ingreso debe corresponder a lo que se hace, revisar parámetros para encontrar el justo medio para los distintos empleos.

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, la gasolina es “mezcla de hidrocarburos volátilesinflamables, más ligeros que el gasóleo, obtenidos de la destilación del crudo del petróleo y su posterior tratamiento químico, que se usa como combustible en algunos tipos de motores”.

Volátil, según el mismo diccionario, tiene varios significados: 1. Que vuela o puede volar. 2. Dicho de una cosa: que se mueve ligeramente y anda por el aire. 3. Mudable, inconstante. 4. En los mercados financieros, inestable u oscilante. 5. Dicho de un líquido: que se transforma espontáneamente en vapor

E inflamable, solo un significado: quese enciende con facilidad y desprende llamas.

¿Cuándo se le perdió el miedo a la gasolina? No lo se y seguro nadie lo sabe, fue un proceso paulatino, en la medida que aumentaba el robo de combustible. Hay gente en México a la que no le ha importado el riesgo, por eso las múltiples conexiones hechizas o mal hechas en ductos.

Recuerdo que hubo una etapa del proceso de distribución de gasolinas que las pipas o camiones cisterna eran vistas como “bombas de tiempo” sobre las calles de ciudades y carreteras del país. Quizás fue una de las razones por las que se decidió desarrollar la distribución del combustible a través de ductos.

Ahora las camiones cisterna deben de estar mucho más equipados con medidas estrictas de seguridad y la obligación de que el operador o chofer sea una persona entrenada, especializada.

De cualquier manera, hay que guardarle respeto a la gasolina, es un líquido que se enciende con facilidad y desprende llamas. Por eso, ha faltado una campaña de prevención, con este y otros productos riesgosos, para hacer consciencia en las nuevas generaciones del peligro que representa manipular las gasolinas y las consecuencias de una explosión. La campaña en medios puede contribuir a desalentar el llamado huachicoleo.

Las nuevas generaciones prácticamente no le temen a nada y menos cuando nadie les habla de riesgos.

A raíz del insuficiente abasto, hay quienes han llenado y comprado bidones de gasolina para tener reserva en casa.

Un amigo hizo lo propio, reserva de 100 litros en su domicilio, cinco bidones de 20 litros cada uno. Aparentemente desvaneció su preocupación por la escasez del combustible, sin embargo, nunca se me olvidará su rostro de doble preocupación al hablar del riesgo de que a alguien se le ocurra fumar o encender un cerillo cerca del líquido inflamable.

Por eso la necesidad de la campaña de prevención, para recordar que solo gente especializada debe trabajar u operar el combustible, además de que su robo es un delito castigado por la ley.

Sentado en uno de los sillones de su casa, parecía mirar al infinito, sin punto fijo. Yo no dejaba de verlo.

90 años de edad con una lucidez envidiable. En silla de ruedas después de que en los últimos seis

[caption id="attachment_3561" align="alignright" width="266"] Saúl Uribe Ahuja[/caption]

años ha sufrido dos embolias y recientemente operado de la carótida. Hemipléjico, parálisis parcial. Progresa cada día para recuperar la fluidez en su expresión.
El drama del abogado civilista Saúl Uribe Ahuja. Enfrentado con sus hijos en un pleito legal por el patrimonio, una hacienda que fue de María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario, periodista, casada con el insurgente Andrés Quitana Roo, figuras ambas en la guerra de Independencia mexicana.
Historia que te cuento en el marco del Día del Padre, celebración que a mi suegro de 87 años lo tiene sin cuidado, siempre ha dicho en su estilo coloquial que “el padre vale madre”, porque ni siquiera tiene una fecha fija para esta festividad. Por supuesto que a todos nos consta la diferencia que existe con la veneración de la madre. Nada más hay que

[caption id="attachment_3563" align="alignright" width="300"] Roberto López Moreno, Teodoro Rentería y José Luis Uribe[/caption]

observar lo que sucede cada 10 de mayo, para quien todavía tenga dudas.
En mi caso, mi padre, maestro y amigo, hace varios años que se fue al cielo divino. Hombre de una pieza. Honesto, respetuoso. Con él aprendí valores que ahora están perdidos en la sociedad. El respeto por delante. Se hacía lo que ordenaba. No recuerdo alguna discusión y mucho menos haber cuestionado su autoridad. Eran otros tiempos.
Imborrable el día que mi padre reunió a todos sus hijos y anunció la determinación de que la única herencia que recibiríamos sería la educación, nada de bienes materiales. Les daría otro destino. Concluí que estaba en su derecho, porque él los

[caption id="attachment_3564" align="alignleft" width="171"] Saúl Uribe Ahuja y María Luisa[/caption]

había adquirido, con su trabajo, con el sudor de su frente, con incontables desveladas y naturales

preocupaciones laborales. Debo decir que estaba muy lejos de ser rico, era periodista, ético. Honrado y trabajador. En ese sentido, en cuanto a la abundancia,  nada que ver con la historia del afamado abogado Don Saúl Uribe.
Sin embargo, lo que le sucede a Don Saúl, me trajo a la memoria esta parte de la historia de mi padre, porque los bienes del civilista sí están en disputa, con los hijos, a pesar de que no ha fallecido. Y Don Saúl Uribe Ahuja, me consta, está lúcido en sus nueve décadas de vida. Está resuelto a no permitir que le arrebaten lo que le pertenece. Se defiende. Doloroso, dramático que el conflicto sea con quienes tienen su propia sangre.
Caballeroso, ilustre abogado, tez blanca, ojos claros, mirada

[caption id="attachment_3565" align="alignright" width="239"] María Luisa, Saúl y Teodoro[/caption]

escrutadora, inteligente, sabio, distinguido. Atento a sus invitados, a los comentarios, a la plática. Ahí estaban Teodoro, José Luis, Andrea, Roberto, Hugo, Toño, amigos. María Luisa, también

anfitriona.
Don Saúl en el sillón de su casa. Yo no dejaba de verlo. “Hay permanencia voluntaria”, dijo con la cortesía que le caracteriza, cuando alguien bromeó sobre lo que debe durar una comida.
Perceptivo, imagen que me hizo recordar la historia de mi padre. El respeto a la autoridad paterna. Respeto que está extraviado en nuestra sociedad. En muchos ámbitos, no se diga en la política.
Ocupé en la mesa el asiento al lado de Don Saúl. Intercambiamos impresiones. Lo vi levantar la copa de vino, con una seguridad, como la que tiene para saber que ahora vive incomprensión familiar. Valió madre el Día del Padre.

General brigadier, Diplomado de Estado Mayor (DEM) con dos licenciaturas, tres maestrías y en vías de doctorarse…ni Obama.

La historia que hoy te voy a contar empieza con la invitación para asistir a una ceremonia solemne, para ser testigo del ingreso del general Eduardo León Trauwitz a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

Desde el primer momento me llamó la atención. Por un momento supuse que se trataría de un militar retirado y que en su conferencia magistral hablaría de las batallas de la vida cotidiana.

La sede de dicha organización está en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a espaldas de la catedral metropolitana.

“Modelos de trascendencia, una propuesta de identidad social que fortalezca a la nación”, título de su exposición.

Despertó mi interés.

No dudé en ir.

Personal para recibir invitados. Llegaban hombres y mujeres con formalidad en el vestir. Contestaban cuestionario, sin saber que propósito tenía. Sencillo. Responder e identificar a los superhéroes de México en los últimos 25 años, los principales defectos de los mexicanos. No más de cinco preguntas.

En el salón de actos, cuatro pantallas de televisión colocadas estratégicamente. Hacían suponer que el conferencista se apoyaría en “PowerPoint”, imágenes y mensajes, datos estadísticos.

Con el uniforme verde el general, con sus insignias, la identificación de su grado militar. Prefirió, con micrófono inalámbrico, exponer en el pasillo central, en medio de las butacas, caminar, en lugar de utilizar la tribuna.

Exposición parte de su tesis doctoral.

Propuesta que en su oportunidad entregaría al próximo presidente de la República.

Más despertó mi interés.

Personaje de la milicia, estudioso. Quiere revivir y rescatar los valores de nuestra sociedad, el respeto, el honor, la dignidad. Transformar a México en un plazo de 25 años. Reforzar la educación de los niños. Levantar a nuestro país como lo han hecho naciones como Japón y Singapur.

En Japón, se les enseña a los niños que si ven algo que no es suyo, quiere decir que tiene dueño y por lo tanto no pueden tomarlo y mucho menos quedarse con el objeto. Por eso es que en Japón, en el transporte colectivo Metro, si alguien extravía u olvida su celular, es posible que lo busque y encuentre en el departamento de objetos perdidos. Singapur, era un país que estaba en una situación mucho peor que la de México. Logró abatir la delincuencia y elevar el nivel de vida de sus habitantes, es ahora una potencia.

Comentarios del general.

El cuestionario contestado en la entrada, procesado en rápida estadística, para confirmar que no tenemos verdaderos superhéroes pero sí identificamos plenamente nuestros males.

León Trauwitz, militar en activo, tiene 51 años de edad, con licenciaturas de administración militar y relaciones internacionales, con las maestrías en seguridad nacional, geo-estrategia, dirección de protocolo y organización. Títulos alcanzados en la UNAM y en universidades de España. El doctorado lo realiza en la Anáhuac de México, con una tesis enfocada al bienestar social.

El general quiere un México donde prevalezcan los valores. Quiere derrotar a la corrupción, inseguridad  e impunidad. Quiere un México mucho más justo.

Su propuesta doctoral la tendría lista para entregársela al próximo presidente.

Cuando salió de su pueblo, corazón de la mixteca, San Cristóbal Amoltepec no tenía ni mil habitantes. Hoy ronda los dos mil. Es todavía una población muy pequeña del estado de Oaxaca, modesta. Pobre, según la clasificación oficial. Entre los varones existe la aspiración de viajar a la Ciudad de México, en busca de ingreso y mejores condiciones de vida. Es costumbre construirse un cajón de bolear, como herramienta de trabajo.

Así llegó Jorge Feria Hernández, desde que era niño, a la CDMX, en compañía de su papá y para ayudarlo en la boleada. Es una historia que ya te he contado en una primera parte  ( http://arturozarate.com/?p=1266 ). Cultura del esfuerzo. Bolear y estudiar hasta convertirse en abogado, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Cierto, encontró en el camino a Emilio Rabasa (diplomático), al que le boleaba los zapatos. Lo animó y ayudó a retomar el estudio. Al principio hubo resistencia. Lo convenció de que debía seguir. Boleaba e iba a la escuela.bueno jorge feria hernández

Hoy retomo la historia porque Jorge ha subido otro escalón en el Poder Judicial, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Ascendió a secretario de estudio y cuenta en la sala del tribunal con sede en Xalapa, Veracruz. Ha sido persistente, disciplinado y dedicado. No se ha despegado de Amoltepec, donde vive su familia.

Te cuento de su avance laboral porque es ejemplo valioso. Confirma que en México hay historias que deberían propagarse, ser virales, convertirse en lo que llaman “trending topic”, tendencia en las redes sociales. Dudo que suceda en este caso, porque para desgracia de las sociedades en el mundo, lo prioritario es lo negativo, lo escandaloso. Para muchos medios de comunicación, este tipo de notas tienen escaso interés, poco atractivo. ¿Será?. Prefieren hasta inventar informaciones, difundir noticias falsas, acusaciones infundadas, con tal de ganar “rating”. No se han dado cuenta o no quieren admitirlo, el costo ha sido pérdida de credibilidad. Descrédito. Publicar noticias falsas no es hacer periodismo.

Por eso doy por hecho que el caso de Jorge Feria no se hará viral, pero son de los sucesos, como dice un amigo, que te reconcilia con la vida, que hace ver que no todo está perdido, como a veces lo quieren generalizar críticos radicales, aquellos que nunca se atreven a reconocer sus errores y nada más observan las fallas en los de enfrente.

Conozco críticos que creen que solo ellos están en lo correcto. Lo que escriben o dicen siempre va con una carga negativa. Por más que los leo y escucho, no encuentro el comentario positivo. Les resulta difícil y complejo reconocer lo que se hace bien. Todo lo ven negro. El equilibrio informativo no es lo suyo.

Jorge Feria no niega su origen, no desconoce a su gente, no olvida a su pueblo. Sencillo, humano, imperfecto.

Empezó con una caja de bolear, hoy es secretario de estudio y cuenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Un mixteco con mucho vuelo por delante.

La historia que te voy a contar tiene drama, tragedia, amor, desengaño, demandas contra instituciones públicas, actuación del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) y resolución de la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Se trata del caso del francés Paul Henri Giménez, de 42 años de edad, de 33 cuando ocurrió el avionazo en el que perdió la vida el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, porque el Lear Jet 45 en el que viajaba se desplomó al perder el equilibrio a consecuencia de la corriente de aire que dejaba una nave comercial que iba por delante.

Hay varias versiones sobre el accidente, además de la oficial. No es la intención agregar una más sobre lo que provocó la caída del avión, sino hablar del caso de Paul.  Entonces tenía tres meses de haber llegado a la Ciudad de México, especialista en informática.

Paul no iba en el avión, transitaba en automóvil en la zona de las Lomas de Chapultepec y Reforma donde ocurrió el accidente. Una bola de fuego, parte de la máquina, impactó contra su transporte. Sufrió graves quemaduras, en el 70 por ciento del cuerpo.

Sus sueños de joven de 33 años de edad se truncaron en cuestión de segundos. Fue trasladado de inmediato al hospital. Pasaron meses para su recuperación. Demandó a las secretaría de Gobernación y de Comunicaciones y Transportes. A través de un juicio en el Tribunal Fiscal de Justicia Administrativa, le dieron 30 millones de pesos por indemnización.

Partió hacia los Estados Unidos, donde vive, para seguir su tratamiento. En ese tiempo una de las enfermeras se “enamoró” de Paul. Incluso, estaban puestos para la boda.

El matrimonio no se consumó porque el francés puso la condición de que se casarían por bienes separados. Ella no aceptó.

Por lo altos costos de la atención médica, el dinero prácticamente se le acabó. Asesores legales le sugirieron que volviera a presentar nueva demanda contra las citadas secretarías. Ahora con un reclamo superior a los 100 millones de pesos. Asesorado por un despacho mexicano con oficinas precisamente en las Lomas de Chapultepec, llevó el caso a la Corte, al ver que se le otorgaría una cantidad mucho menor.

La segunda sala de la Corte ya resolvió y determinó criterios para que el Tribunal  Federal de Justicia Administrativa fije el monto de la nueva indemnización, sin considerar el tope constitucional.

Es obvio que Paúl nunca volverá a ser el mismo por muchos millones que le den, pero al menos dispondrá de recursos para comer, vestirse y pagar su rehabilitación el resto de vida.

El fastidio social se percibe prácticamente en todos los ámbitos de la sociedad mexicana y la historia que te voy a contar es una muestra de un caso concreto pero que sin duda refleja lo que sucede en el país. La descomposición, el desgaste de los valores, el hartazgo.

“¡Cállense, dejen dormir!”, gritó una señora octogenaria al asomarse por la ventana de su casa, en pijama, con la mirada puesta en la construcción vecina, edificio habitacional de cinco niveles. Las siete de la mañana y en domingo. Seguro que no está permitido. Por lo menos ya no han vuelto a trabajar el séptimo día. La desmañanada ya es costumbre, desde las 5:00 horas cuando empiezan a llegar los trabajadores. Una hora después, puntual, día a día, el silbato del vendedor de café y pan.

Debo aclarar que para nada busca esta historia criticar a los trabajadores de la construcción ni mucho menos al panadero, porque es la forma que tienen para ganarse raquítico sustento. El no respetar la normatividad y el desorden no es responsabilidad de ellos.

Medidas de protección civil en la obra no se ven. No hay nada que resguarde a los peatones que utilizan la banqueta, cuando se puede, porque con frecuencia está ocupada por tabique o arena o por la mesa que utilizan los vendedores de la inmobiliaria. Hay ocasiones en que la mesa y la sombrilla, que protege del sol a sus ocupantes, está en el arroyo, en la calle.

La manta publicitaria que anuncia la venta del inmueble y que atraviesa la calle, ha permanecido. Cada vez que la quita personal de la delegación, porque no está permitida, en el mismo día la vuelven a poner empleados de la empresa. El juego de quitar y poner.

Hay días en que el volumen del radio con música popular alcanza niveles que parecen salir de una fiesta o antro. “¿Dónde estás?”, me preguntó un amigo cuando hablaba con él por teléfono. “Escucho mucho ruido. ¿Tienes fiesta?”, fue su comentario y pregunta. Apenas era mediodía.  La canción “Escándalo” con la Sonora Dinamita. Tuve que salir de la casa a solicitar que le bajaran al volumen.

La patrulla de esas de color azul marino y las siglas SSP veo que visita la construcción periódicamente. Baja el copiloto, entra a la obra, sale a los pocos minutos. Arranca la unidad. Se va como llegó, sin hacer ruido.

Antes, en ese sitio, había una casa de tres niveles en un terreno de aproximadamente 500 metros. La vendieron y fue demolida, para construir ahora el edificio de doce departamentos. Previamente, personal delegacional, en un camión de redilas, llegó para talar dos árboles que estaban en la banqueta.

El ajetreo de la maquinaria pesada afectó barda, plafón de la sala y fracturó cuarto de lavado de casa aledaña. La propietaria se conformó con el ofrecimiento de que serían reparados los daños.

La luminaria pública tiene meses encendida, mañana, tarde y noche.

De todo esto que te cuento, hasta ahora, nadie ha presentado queja alguna ante la autoridad. Supongo que obedece a que el ciudadano sabe de antemano que de poco o nada va a servir. Y que conste, esta historia sucede en una simple obra en la delegación Benito Juárez de la Ciudad de México, administrada por militantes de Acción Nacional.

Muestra de una descomposición lamentable.

Tirar la basura en la calle, dejar las heces de la mascota en la banqueta, ignorar la luz roja del semáforo, estacionarse sobre la banqueta, obstaculizar los accesos para las personas con discapacidad, dar vuelta prohibida, exceder la velocidad y tirar la colilla de cigarro en calle  son minucias de la conducta humana que se han vuelto cotidianas.

No son exclusivas de la Ciudad de México, ocurren en otros sitios urbanos, en nuestro país y en el mundo. Hay excepciones. Actos que por su práctica han alcanzado la normalidad, lo que de ninguna manera las justifica ni las hace saludables para la convivencia, mucho menos un ejemplo.

Pareciera que no hay forma de sancionarlas, que hay que vivir con ellas, te gusten o no te gusten. Sus autores ni se inmutan ni se incomodan, ni se esconden para llevarlas a cabo.

Respeto, limpieza, educación, orden, es terminología desgastada, en proceso de extinción.

Dar gracias por un servicio o pedir permiso para que alguien se haga un lado y continuar el camino, entraron en desuso. Se escucha raro cuando alguien lo hace. Es visto como un rancio comportamiento, inoportuno y descompuesto. Anticuado y hasta molesto.

Esas faltas contra la buena conducta, que cada vez menos quieren ver como faltas, ya llegaron al punto de que ahora pareciera que el interés del individuo está por encima del interés de la mayoría, por eso se dice que se pueden violar derechos humanos si son evidenciadas o exhibidas.

Aquí es donde entra el famoso Pericospe, la transmisión al instante o la difusión de un acto en el momento que sucede vía video-teléfono. Es una herramienta que la delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México ha decidido utilizar (ojalá su uso sea sin distingo) con el fin de recuperar el civismo.

Se han convencido de que las normas o reglas se volvieron obsoletas, letra muerta, por su dificultad o burocracia para aplicarlas.

 ¿Cómo se va a castigar a quien deja en la banqueta las heces de su mascota o tira la colilla de su cigarro en la calle?

¿A quién le importa que esas heces se sequen, se hagan polvo y terminen siendo respiradas por niños o ancianos o cualquier otra persona? ¿A quien le importa que las colillas de cigarros, si alguien decidiera apilarlas, alcancen la altura de una montaña? ¿A quién le importa que se multipliquen o se alimenten las ratas de cuatro patas con la basura tirada en las esquinas? ¿A quién le importa que las personas con discapacidad transiten con su silla de ruedas por la calle, porque en las banquetas están estacionados los autos?

Xóchitl Gálvez, la jefa delegacional descubrió el Periscope como una herramienta útil para combatir las faltas cívicas, nada más que pronto se topó con las comisiones de los derechos humanos y la advertencia de que se pueden violar derechos de los exhibidos.

¿Y los derechos humanos de los que respiran el estiércol? ¿Y los derechos de las personas con discapacidad? ¿Y los derechos de los que quieren vivir en una ciudad limpia? ¿Y la salud de las mayorías?

Bien harían Perla Gómez Gallardo y Luis Raúl González Pérez, presidentes de las comisiones de derechos humanos local y nacional, en revisar sus criterios, antes de que la defensa a rajatabla de los derechos humanos termine por exterminar el civismo de la sociedad.

A 20 metros de la esquina, donde el semáforo tenía la luz roja, me percaté de que había una persona con discapacidad que pedía dinero, se ayudaba con muletas para caminar. Desde ese momento empecé a observar al gobernador, quería ver lo que haría cuando se le acercara a la ventana de su camioneta.

Un gobernador que estaba a una semana de terminar su periodo, por lo mismo con un aparato de seguridad mucho más flexible, comparado con el que utilizó el día que tomó posesión de su cargo.

Manejaba, yo iba de su copiloto.

El mendigo tocó la ventanilla y al mismo tiempo le lanzó una mirada lastimosa. Alcancé a escuchar la petición de una moneda, “para un taco, para comer”. El conductor movió la cabeza de un lado a otro, de izquierda a derecha y viceversa, solo unos segundos y, continuó la conversación sobre la pobreza en México. No le dio ni un quinto, ni una sonrisa. Un rostro de engrudo endurecido que disolvió al voltear hacia su acompañante, otra vez cordial, dibujó una leve sonrisa para subrayar su gesto amigable.

Luz verde del semáforo y aceleró, atrás quedó el pedigüeño, quien ante la negativa, agachó la cabeza, cabizbajo y triste, en silencio, regresó a sentarse en la banqueta, sin saber que estuvo cerca del jefe estatal. No me dio la impresión de que lo hubiera reconocido. Seguro lo sumó a su lista mental de tacaños.

¿Tenía que haberle dado una limosna?

Cada quien tendrá su propia respuesta. Es obvio que no es el antídoto para superar la miseria.

El nombre del gobernador ni viene al caso, porque lo que te quiero mostrar es el cambio en la actitud de gente que se dedica a ejercer la mendicidad. Ya no hay sumisión ni resignación. La mirada tímida se ha vuelto desafiante; cada vez son más los que exigen: “dame, dame, dame”.

Hasta fijan un monto: “dame 10 pesos, dame 20 pesos”. O de plano advierten: “dame, para que no tenga que robar”. Hay rencor en sus palabras y en el modo en que las dicen. Lo mismo una mujer o un hombre con vestimenta desaliñada, que rondan los 30 o 40 años de edad.

También sobreviven los que relatan su historia, cierta o falsa, de que han sido asaltados y necesitan dinero para comprar el boleto que les permita regresar a su pueblo o que exhiben una receta, juran que su hijo está muy enfermo y no tienen para  comprarle medicinas.

Se vuelve el tema complejo porque no faltan los vivales que manipulan y adiestran a menores para pedir dinero.

Ahí está el problema en la vida cotidiana, lo que subyace después de quitar a  explotadores y timadores, es un expresión cruda de la miseria que en estos tiempos deambula con cara de enojo y sentimiento de odio. Una situación que se debe tomar en cuenta, ser atendida a fin de que el encono no se convierta a la larga en una amenaza para la tranquilidad social.

¿Se puede vivir sin el teatro?- es en esencia lo que había preguntado quien representaba a Segismundo.

La interrogante enmudeció a la asistencia, unos a otros se miraban, sin que nadie levantara la mano.

Cada segundo que pasaba acentuaba la congoja del protagonista, el silencio parecía fulminarlo, contenía la respiración.

Por fin, uno que dice ser contador de profesión, que pinta canas, pide la palabra, revela su historia, sucinta.

A los 19 años vio su primera obra de teatro y afirma que cambió su vida, aunque no entra en detalles pero que desde entonces le ha dedicado tiempo a disfrutar de este arte.

El actor suelta el aire y un “¡graaaaacias!”, sentido, que le devuelve el color a su rostro y la sonrisa.

“El insomnio de Segismundo (y el fin de la ensoñación)”, es el nombre de la obra del escritor y director Martín López Brie, una mezcla maestra de poesía, rap, protesta, sarcasmo, fantasía y realidad social, interpretada por Eduardo Castañeda y Sofía Beatriz López.

Lectura dramatizada, uno frente al otro, con su respectivo atril y propia luz, porque la del lugar no es suficiente para iluminar sus guiones. Por momentos pasean entre el público y lo hacen participar, le dan el papel de “Clarín”, la plebe, el sufrido pueblo, víctima del tirano.

La Pulquería de los Insurgentes, en su espacio adaptado para la expresión artística, es el escenario. En esta ocasión, para facilitar la interacción, se modificó la colocación de la sillería.

Al centro una larga mesa, las sillas a su alrededor, las periqueras pegadas a la pared. Una hilera de globos rojos colgados de una esquina a otra, porque también eran parte de la obra.

El público, en su mayoría, joven, mujeres y hombres, también gente adulta. Todos joviales, dispuestos a disfrutar, a reír, a reflexionar y aplaudir el trabajo de Sofía Beatriz y Eduardo.

Se podía comer y beber durante la obra, hasta contestar llamadas al celular. Lo último nadie lo hizo.

La obra empieza y subraya la falta de un teatro para quienes no comulgan con el oficialismo.

Después, la historia del reinado de Segismundo (Eduardo), el insomnio por el poder, las ilusiones de Rosaura (Sofía). Dicción impecable. La combinación de emociones y gesticulaciones, dramatizan. Hilvanan un mundo de ficción con la realidad, con una fineza que por momentos provoca risas. Rapean, Rosaura se pone la clásica gorra para cantar con ese estilo, algunos jóvenes mueven piernas o manos para seguir el ritmo.

Rosaura se encarga de tronar los globos en los que antes había escrito las ilusiones, los sueños de ella y la asistencia: un futuro mejor, un teatro…

Segismundo se embriaga con jugo de uva, sin perder los aires del poderoso.

En el fondo, en el núcleo de la obra, en sus tres actos, el reclamo de quienes exigen una realidad justa.

Esto que te voy a contar nunca antes lo has leído. Es la historia del periodista que estuvo en la prisión de máxima seguridad “El Altiplano”, en el municipio de Almoloya, estado de México, pero no de visita sino dentro, entre los grandes de los grandes del crimen organizado.

Todavía es hora que nadie ha dado una explicación satisfactoria de porqué lo llevaron a ese lugar cuando fue acusado de un infundio y de un supuesto delito que ni siquiera tiene calificación de grave. Por si fuera poco, fue torturado en ese sitio y hasta hoy hay resistencias para indemnizarlo.

Permaneció en el Altiplano cinco días.

O sea que le consta lo que pasa en ese lugar. No se le contaron, lo vivió en carne propia.

Ahí se escucha hasta el zumbido de una mosca, el aleteo de una mariposa. No hay conversaciones secretas. Recuerda el periodista que en el mismo pasillo estuvieron los generales, cada uno en lo que llaman estancia. En alguna ocasión uno de los internos les preguntó si sabían quien era responsable de que los hubieran encarcelado solo por los dichos de un testigo protegido. Todos los que estaban en esa zona se enteraron de la respuesta de los militares.

Es realmente un penal de máxima seguridad, funciona, nada se mueve sin que sea observado. Las luces nunca se apagan y las cámaras de video tienen una función permanente. La normatividad interna es rigurosa. Hay pase de lista dos veces al día, mañana y tarde. Quienes lo hacen se cercioran de que la foto que traen en su álbum corresponda a la persona que está tras las rejas.

Son tan cuidadosos que cuando en el caso del periodista se percataron de que en la foto aparecía con un rasguño en el rostro, como consecuencia de la tortura, pronto ordenaron que volviera a ser fotografiado.

Voces y sonidos recorren con facilidad los pasillos. Se escucha hasta cuando llega un nuevo interno, cuando se abre la primera puerta metálica. Se escucha el sonido de cada puerta que se abre y se cierra. Hay una hora en la que sin excepción, todos deben estar en su litera para dormir, a las 21:00 horas. Nada de movimientos extraños porque es sabido que de inmediato pueden ser investigados y reprendido el que los hace.

Por su complexión, delgada, al periodista le resultaba grande el ancho de la litera que en ese espacio era posible quedar fuera del foco de la cámara. La primera vez que lo hizo sin intención alguna, no faltó quien le advirtiera que siempre tenía que estar a la vista.

La regadera se visita para bañarse, como sucede en cualquier casa. Nadie se mete con ropa. Tampoco el baño se usa para lavarla, para eso está el lavabo y, en esas mismas estancias tiene que secarse.

Como regla para el uso del escusado o tasa de baño, se tiene que jalar la palanca apenas se produzca el primer desecho, porque de lo contrario el olor se va a recorrer pasillos y estancias.

Se escucha todo y se perciben todos los olores.

Hasta el zumbido de una mosca o el aleteo de una mariposa, que no hay en “El Altiplano”, pueden ser escuchados.

Te despierta muy temprano la respiración agitada de los que “corren” y hacen ejercicio en espacios de dos por tres metros.

Parte de la “vida” en el penal de máxima seguridad.

El periodista, que soy yo, ya acreditó su inocencia, nada más falta que se le reconozca.

-Bety ya está libre -dijo Diana Garay Viñas en la enésima presentación de su premiado documental Mi amiga Bety.

La noticia golpeó como un rayo y destensó rostros después de ver el drama de la película que describe y relata la historia de una mujer que pasó 10 años un mes en prisión.

-Fue absuelta, ganó el amparo.

-¿Platicaste con ella?

-Me habló por teléfono.

-¿Qué te comentó?

-Está adaptándose, vive en Iztapalapa con una señora que vende café y conoció en la cárcel. Me habló por su celular.

Diana no dio más detalles de esa conversación con la que ha sido su amiga desde la escuela primaria. Está convencida que su documental contribuyó a que se revisara su caso y fuera liberada.

Bety, una mujer de clase media, que estudió en instituciones privadas, única hija, fue acusada de dar muerte a su madre. Sentenciada a 30 años de cárcel, víctima de un proceso que evidenció irregularidades, basado en supuestas contradicciones en sus declaraciones y dichos de testigos de oídas.

De hija consentida y mimada, con todas sus necesidades elementales satisfechas, pasó a vivir la pesadilla como reclusa en el penal de Santa Martha Acatitla de la ciudad de México, abandonada por su familia, por su novio que desapareció el mismo día que la detuvieron. Los investigadores armaron la historia de que ella asfixió con una cuerda a su progenitora.

El drama, como está contado en el documental, te deja sin saliva la boca.

Decidí verlo porque se programó para ser exhibido en un bar, en un expendio de licores en la colonia Roma.

¿En un bar?

Sí, ahí.

Conocía la historia y no imaginaba como alguien podía beber una cerveza, un pulque u otro etílico y ver esa película.

Había por lo menos un veintena de jóvenes, en un espacio del inmueble acondicionado para ese propósito, para actividades culturales, porque también realizan presentación de libros y muestras pictóricas. Raro pero en estos tiempos todo puede ser y pasar, nada es sorpresivo.

Fueron no más de cinco muchachos los que se tomaron una cerveza durante la película. No más. La historia te atrapa desde el primer momento que no te suelta ni para ir al baño.

La boca termina seca y más por el vaso con palomitas que distribuyeron al principio del filme.

Definitivamente no era una película “palomera” como les dicen ahora a las que tienen como único fin el entretenimiento.

Mi amiga Bety, dirigida por Diana Garay, deja huella.

Carlos Martínez Rentería, coordinador de este tipo de eventos, no superó la depresión ni con la noticia de que Bety ya está libre.

-Estoy deprimido- me confesó.

Los demás cinéfilos los vi tranquilos. Respiraban y dejaban atrás la tensión. Relajaban rostros, sin llegar a la sonrisa. Tampoco los entusiasmó mucho el anuncio de que seguiría música para bailar. La verdad, salir de ese trance no es sencillo.

¿Qué estará haciendo Bety?- me pregunté.

Tal vez, por la hora, ya haya conciliado el sueño- supuse.

-Si estuviera aquí, le invitaría una cerveza –alcancé a escuchar a una mujer.

Lo seguro es que a Bety nadie le va a reponer los 10 años 1 mes que pasó tras las rejas.

María Aura con un lenguaje punzante para ridiculizar la actuación de los políticos en el mundo y Juan Velázquez con una mímica de movimientos finos para subrayar los vicios del poder que azotan a la sociedad, hacen que la obra El año de Ricardo  sea impecable sobre el escenario del Foro Shakespeare en la colonia Condesa de la ciudad de México.

Ninguna equivocación, ni de ella con su ráfaga de palabras que pronuncia con limpieza, ni de él al acomodar o quitar el mobiliario escenográfico o expresar su marcialidad.

¿Monólogo?

Aura en el papel de Ricardo es la única que habla. Velázquez quien interpreta a Catesby, el fiel asistente, carece de lengua pero es tal el acoplamiento, el discurso de uno y el silencio del otro, que te imaginas su diálogo. Su entendimiento escénico alcanza el brillo de los famosos cristales Swarovski.

Le dan vida a la historia de un empresario que se convierte en dictador, cínico y criminal, capaz de matar a su hermano y retratarse al lado de figuras mundiales del momento, políticas y religiosas.

Muestra la crudeza de la política, de lo que se hace y se omite para mantenerse en el poder.

Es obra de la española Angélica Liddell y en México está dirigida por Alonso Barrera.

Para su presentación no pudieron haber escogido mejor fecha, justo cuando la nación se percibe agitada.

Su contenido invita a la reflexión.

Cuando ha caído el telón y el director toma la palabra ante un teatro lleno, en el reestreno de El año de Ricardo, no desperdicia la oportunidad de una reflexión breve sobre la situación que se vive en el país y la necesidad de hacer algo para recomponerla.

Nada más que no dijo cómo, se quedó en invitar a reflexionar. Lo mismo que el contenido de la obra, llama a la reflexión.

María Aura, desde que abre la boca para protagonizar a Ricardo, atrapa al público y ya no lo suelta, lo lleva de la mano para mirar el ascenso del dictador, su despotismo y sus tropiezos, los abusos desmedidos y la perversidad. Se viste con la pulcritud que caracteriza a los poderosos que tienen manchadas las manos de sangre.

Juan Velázquez Blanco en los zapatos de Catesby, con una cara maquillada de blanco y guantes blancos para cubrir sus manos, con un traje que delinea su fornida figura, actúa como el asistente ideal del dictador, servil y leal. Incapaz de decir una palabra en contra de su jefe, porque no tiene lengua.

El trabajo de Aura y Velázquez es de primera, el público sale complacido del resultado de su desempeño. Ella apoyada en su experiencia en cine, teatro y televisión. ¿Quién no la recuerda en la película Y tu mamá también de Alfonso Cuarón.  Él con más de 15 años de experiencia en la actuación, egresado de la facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Binomio de éxito con El año de Ricardo.

Así como está México, donde a veces parece que todos están unidos para desbaratarlo, se agradece un remanso de humor y risas. Y no es que se quiera esconder la cabeza como el avestruz, pero la vida también requiere un poco de paz, armonía, alegría, aunque sea pasajera, para no ahogarse en las desgracias y malas noticias.

En cascada acontecimientos desalentadores, homicidios sin castigo, desapariciones, ejecuciones, secuestros, corrupción, impunidad, caída del precio del petróleo, devaluación del peso, inquietud en bolsas de valores, mezquindades, manifestaciones, imposiciones, mentiras, medias verdades, campañas en redes, videos ácidos. Todo con carga negativa.

Si te pido que en este momento me digas una cosa positiva del país, seguro vas a tomar tu tiempo, no es fácil ante lo que ocurre. Sin embargo, haz tu propio balance, sin dejarte influenciar de nada ni nadie, seguro que vas a concluir que hay más cosas positivas que negativas.

Para empezar, aprecia que tienes vida, es lo que se olvida valorar cada mañana y agradecerla. De otra manera, sin ella, no hay forma de protestar, reclamar y exigir justicia. Es la oportunidad de cada uno, gobernantes y gobernados, para cumplir con su responsabilidad.

En la comedia La Familia de Diez, dirigida y protagonizada por Jorge Ortiz de Pinedo lo que sobra es el humor, la historia de una familia numerosa que se adapta a vivir en un espacio de 60 metros cuadros cuadrados, con situaciones chuscas para entretener y hacer reír.

Temporada de una obra que también tiene el propósito de rendirle homenaje a Eduardo Manzano, “El Polivoz” (quien fuera pareja de Enrique Cuenca en “Los Polivoces”, fórmula de éxito en la televisión), merecido, porque a lo largo de su vida en lo que más se ha esmerado es en hacer reír, con un humor familiar, fino, sin caer en el insulto.

Jorge y Eduardo son maestros de la comedia, dominan el escenario, la experiencia les permite improvisar e inyectarle un gesto o una palabra a cada escena que la hace más divertida.

La verdad, los dos están de diez.

Y los demás, los que integran el elenco, no se quedan atrás. Bien por Zully Keith, Andrea Torre, Ricardo Margaleff, Daniela Luján, Mariana Botas, Moisés Iván Mora, Jéssica Segura y María Fernanda García.

La Familia de Diez es una versión de Oscar Sebastián Ortiz de Pinedo, inspirada en la obra de Alfonso Paso El casado casa quiere. En la televisión, estuvo en el canal de las estrellas con el mismo nombre.

Ahora la comedia está en el Teatro Ignacio López Tarso, en San Ángel, en el sur de la ciudad de México.

Es una opción para quien busca un remanso de alegría en un mar de fatalidades.

Fueron horas de tensión. Había un intruso detrás de la puerta, cerca de la medianoche. Era la puerta que dividía la planta baja del primer piso, como una medida de seguridad. La planta baja estaba en mantenimiento de albañilería.

Mi esposa y yo escuchamos el ruido. Nos levantamos con sigilo y temerosos. Nuestra respiración se aceleraba. Los dos hijos varones, de cinco y siete años, dormían con la inocencia que se duerme a esa edad.

 Abrir la puerta era enfrentarse a lo desconocido. Varias veces gritamos “¿Quién?...¿Quién?”. Nadie respondía. Persistía el ruido de un bulto que se recargaba.

No parecía que pretendiera forzar o derribar la puerta.

¿Qué hacer?

Trataba de conservar la calma. No contábamos con ninguna arma, de ningún tipo, para defendernos en caso de una agresión.

Teníamos la certeza de que había alguien del otro lado pero que no parecía realizar acción alguna para meterse.

Mi esposa fue por un “bat” (palo de beisbol) de nuestros hijos.

Reforzamos con improvisados puntales la puerta.

Concluimos que llamar a la patrulla no era lo más conveniente, porque en la oscuridad, suponíamos que los policías dispararían al primer movimiento y habría un hecho de sangre en casa.

Entonces, decidimos quedarnos a velar, estar de guardia toda la noche, esperar a que amaneciera y entonces llamar a la policía.

Así lo hicimos.

Apenas clareó, la llamada al número de emergencia de la policía y el aviso de que un extraño estaba en nuestro domicilio.

En minutos llegó la patrulla. Por fin abrimos la puerta cuando uno de los policía gritó que podíamos hacerlo, que no había ningún peligro.

Respiración profunda y alivio.

El intruso ya estaba en la parte trasera de la patrulla.

Nos explicó el policía que se trataba de un albañil que en la noche, borracho, al ver que la casa estaba en obra, decidió internarse es busca de un espacio para dormir.  Pedimos que lo dejaran ir, no haríamos ningún cargo en su contra. Lo importante era que todos estábamos bien.

Les platico esta historia por el caso del atleta Oscar Pistorius, quien le disparó a un supuesto delincuente encerrado en el baño y resultó que era su novia Reeva Steenkamp. Ha sido sentenciado a cinco años por homicidio culposo, aunque el fiscal están pidiendo una pena mayor porque no cree que haya sido un accidente.

-Debió hacer lo que nosotros –le comenté a mi esposa.

Ella con buen tino hizo la siguiente observación:

-Nada más que él no tiene dos piernas.

Le apuntaron con un revolver en la cabeza y le quitaron el automóvil.

En cuestión de minutos la policía logró recuperar la unidad pero nada de los delincuentes.

Sucedió en la ciudad de México, a dos cuadras del Centro Cultural Helénico, en San Ángel.

Casi media noche cuando sonó el teléfono de la casa, el pasado viernes 21 de febrero.

Crucé los dedos y respiré profundo, porque en ese horario las llamadas telefónicas no son usuales.

Era la voz de uno de mis hijos, el mayor.

-Me asaltaron, a mano armada, me robaron el auto.

-¿Estás bien?

-Sí bien, no te preocupes, ya están aquí varias patrullas.

-¿Dónde estás?

-Por la avenida Revolución

-¿Ibas sólo?.

-Con una amiga.

-¿Está ella bien?

-Sí, bien, no te preocupes. Vamos a levantar el acta, fueron dos delincuentes, nos apuntaron a la cabeza. También llamé a la aseguradora.

-Procuré mantener la calma. Te alarmas pero no te sorprendes, son los riesgos de la inseguridad en una zona metropolitana como la nuestra.

-Conversamos lo necesario para saber donde se encontraba y acudir en su auxilio.

Lo fundamental era que estaban sanos y salvos, él y su amiga.

A los 20 minutos una segunda llamada telefónica de mi hijo.

-Ya encontraron el auto, está en la calle Felipe Ángeles esquina Canarios, colonia Tolteca. Vamos para allá en una patrulla. Trae el duplicado de la llave.

Me parecía increíble, en cuestión de minutos lo habían localizado.

Los delincuentes lo dejaron en un a calle oscura y de cero tránsito nocturno. Se llevaron una computadora, un teléfono, una bufanda y cargadores de teléfonos celulares.

Según uno de los policías, mi hijo se jugó la vida, porque durante el asalto tuvo la osadía de esconder su celular; de haberlo visto uno de los delincuentes, lo más probable es que le hubieran dado un balazo.

Como conservó el teléfono, pronto habló al 060 y dio los pormenores de lo sucedido; es lo que permitió a la policía de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal boletinar las características de la unidad y en minutos ubicarla.

-La abandonaron aquí para que “se enfriara”, así operan, al día siguiente vienen y se la llevan para desvalijarla –comentó otro de los uniformados.

Participaron las patrullas P4331, P4306 y P4377, entre otras, de la delegación Álvaro Obregón.

El policía segundo Gabriel López Ramírez, placa 827923, de la patrulla 4331 tuvo la atención de darnos las explicaciones del caso y custodiarnos hasta la casa.

Pasó el susto, gracias a Dios mi hijo puede platicar esta indeseable experiencia.

Los delincuentes deben de estar preparando el siguiente asalto.

 

 

 

-¿A qué te dedicas? –preguntó uno de los reporteros.

-Soy agricultor.

-¿Qué siembras?

-Maíz y frijol.

Era el año de 1993 y la primera vez que Joaquín “El Chapo” Guzmán había sido detenido.

Como ahora, la noticia corrió velozmente por las redacciones de los medios de comunicación.

Entonces quien esto escribe era reportero de Imevisión (canal 13); por la premura de la información y por estar a la mano, recibí la instrucción de trasladarme con un camarógrafo al penal de Almoloya, ahora del Altiplano.

La verdad, especializado en información política, escaso conocimiento tenía del historial del delincuente. Sabía que era muy peligroso y que por ello lo habían trasladado al penal de máxima seguridad en el estado de México.

Más de veinte reporteros llegaron al lugar y todos, sin excepción, pasaron las medidas de seguridad, que incluyeron quitarse la ropa, uno por uno, revisión minuciosa. Después, a caminar por los pasillos, no se abría una puerta si la de atrás no había sido cerrada desde un centro de control con vidrios blindados y cámaras de video. Entramos a un pequeño patio y ya estaban en el centro, vestidos con ropa del reclusorio, color caqui, “El Chapo” y su novia.

Los reporteros, fotógrafos y camarógrafos formaban una “L”, sin quitarle la mirada al capo.

Acostumbrado a las conferencias de prensa en el mundo político, esperaba que alguien empezara a dar la palabra.

No tenía planeado preguntar, sabía poco de los antecedentes del delincuente.

Los demás compañeros eran de la fuente de policía y con dominio de lo que había que hacer en estos casos.

Empezaron a soltar preguntas.

Se veía tranquilo el detenido, sin perturbarse ante el interrogatorio, con respuestas propias de quien se dedica al campo, no a sembrar droga sino alimentos básicos, granos.

La novia con los labios apretados, sin proferir palabra.

Había que hablar fuerte para que se escuchara la pregunta.

-¿A qué te dedicas?

-Soy agricultor – contestó con un tono de frialdad y seguridad.

La mirada de El Chapo” sin fijarla en nadie.

Cinco preguntas directas con respuestas cortas y se acabó la conferencia de prensa.

La nota, como se dice en el medio periodístico, era la detención de Joaquín Guzmán.

Camino hacia el canal del Ajusco, pensé que de ese sitio, después de ver las medidas de seguridad, ni una mosca es posible que se escape.

“El Chapo” fue trasladado al penal de Puente Grande en Jalisco, con medidas de seguridad similares al de Almoloya o Altiplano, el 22 de noviembre de 1995.

El 19 de enero de 2001, en el gobierno del panista Vicente Fox,  “se escapó” de Puente Grande, supuestamente en un carro de ropa sucia, al que se subió en la zona de lavandería, después de pasar lista. Una historia fantasiosa y de película.

Hoy está de nuevo en Almoloya y fue reaprehendido en un gobierno encabezado por un priísta.

El texto del ministro José Ramón Cossío Díaz estaba escrito de los dos lados de las hojas que llevó para participar en la presentación del libro “Reformar sin Mayorías” de  María Amparo Casar e Ignacio Marván.

Las hojas no descansaban sobre la mesa, las levantaba con sus dos manos para leerlas.

Flanqueado por testigos de lujo como la propia María Amparo y el doctor Sergio López Ayllón, director general del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Ambos lo observaban de cerca, constataban que el ministro escribió de los dos lados de cada una de las hojas.

En un momento Cossío pareció perder la línea, buscó en las dos caras de la hoja y pronto encontró donde se había quedado, siguió su intervención.

La última hoja sólo la leyó de un lado, porque ahí terminaba su reflexión sobre el libro de los académicos, sin embargo, se veía que esa hoja ya había sido utilizada en la parte de atrás y para no confundirse estaba marcada con una raya roja.

Por supuesto, hablar de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, tema del libro de Amparo e Ignacio, tiene la mayor relevancia, pero también de una acción que revela cultura ecológica y austeridad de un jurista como el ministro Cossío Díaz.

Sin desperdiciar papel.

Hay que recordar que el 85 % de los papeles que utilizamos proviene de bosques que no se vuelven a regenerar, que mueren y desaparecen.

Además, según estadísticas de organismos defensores de la naturaleza, en los últimos cincuenta años se ha perdido en el mundo una superficie de bosques equivalente a China y la India juntas.

Un árbol produce poco más de 300 hojas blancas de papel, por lo que no faltara quien considere que es una acción menor la del ministro, pero si cada uno de nosotros la hiciera, los bosques estarían más que agradecidos. Son los que ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad.

Bien por la cultura ecológica del ministro Cossío que, en este caso, también representa ahorro de pesos públicos.

En los más de 20 años que he ejercido el periodismo, nunca imaginé enfrentar una situación como en la que me ocupo para acreditar mi inocencia en las instancias legales. Más de 40 pruebas he ofrecido, entre ellas diversos testimonios, peritajes y la declaración de mujeres y hombres, una docena de testigos, a fin de que flote la verdad y evitar se cometa una injusticia.

Hago público mi reconocimiento y la confianza que tengo en el poder judicial, en su imparcialidad para desahogar el proceso y hacer valer mi derecho de presunción de inocencia.

Este episodio que para mi ha sido una pesadilla sólo lo puedo entender como consecuencia de una inercia de administraciones anteriores que no cuidaron la pulcritud en el ejercicio de la impartición de justicia y que lamentablemente me llevaron a permanecer cinco días en diciembre pasado en un penal de máxima seguridad, a ser víctima de tortura como se puede observar en las fotografías que acompañan este escrito y sufrir incomunicación.

Fui torturado, brutalmente agredido por personal de seguridad del Centro Federal de Readaptación Social Número 1 “Altiplano”. El Juez Cuarto de Distrito en Materia de Procesos Penales  Federales en el Estado de México, con sede en Toluca, certificó la existencia de golpes y de inmediato dio vista al Ministerio Público para que se investigara el caso.

Cada vez que me golpeaban los agresores, recordaban y me reprochaban que hubiera trabajado en derechos humanos, en la CNDH, en donde mi familia presentó una queja.

Además, hay constancia de que fui puesto a disposición de un juez un día después de ser detenido.

La injusticia que se está cometiendo en mi contra también ha llegado al extremo de pretender cancelar mi derecho al trabajo y proveer a mi familia del sustento que nos permita alcanzar la realización humana.

Se que la voz de la autoridad es la que cuenta en estos procesos judiciales, por lo que lamento que haya quienes se hagan eco de opiniones mediáticas que no corresponden a las instancias legales, que atentan contra la presunción de inocencia e incurren en la difamación.

Está a la vista que el país ha entrado a una etapa de renovación y es lo que me hace, respetuosamente, llamar la atención del licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; del ministro Jesús Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; del senador Ernesto Cordero Arroyo, Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República; del diputado Francisco Arroyo Vieyra, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; del licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; del licenciado Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República, de los medios de comunicación y organismos defensores de los derechos humanos, con la certeza de que la  mentira y la invención de presuntos delitos son inadmisibles en un Estado que pregona y busca la justicia en todos los sentidos.

La defensa, con pruebas, la seguiré haciendo, como lo he dicho, en las instancias correspondientes en las que tengo plena confianza.

Mi reconocimiento a los amigos que creen en mi porque saben de mi vida y trayectoria profesional, apegadas a Derecho.

A mi esposa y a mis hijos les digo que los amo.

Respetuosamente,

Arturo Zárate Vite

Periodista

Hasta ahora son 52 mujeres las que han recibido reconocimiento por su desempeño profesional dentro y fuera de nuestro país.

Año con año se ha venido eligiendo a quien se ha distinguido por su actividad en los ámbitos de la cultura, la ciencia, el arte y la política.

Rosario Castellanos, Dolores del Río, María Elena Medina Mora, Fela Fábregas, Julieta Fierro Gossman, Ana María Cetto, Marinela Servitje, Olga Sánchez Cordero y Yoloxóchitl Bustamante, entre otras, han sido premiadas por el Patronato Nacional de la Mujer del Año.

Ahora correspondió a la magistrada María del Carmen Alanis Figueroa, la primera mujer en ocupar la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y tiene una maestría del London School of Economics.

Fundadora del Grupo de Trabajo de Jurisprudencia Electoral de América.

Su carrera como servidora pública se ha significado en las instituciones electorales y en el poder judicial.

Disciplinada, estudiosa, persistente y plural. La estridencia no es lo suyo. Se concreta a la aplicación de la ley.

El ascenso profesional  la puede llevar en los próximos años a convertirse en integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Por lo pronto, ya tiene otro premio que recibió en un acto que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto.

El  doctor Emilio Rabasa Gamboa era el protagonista de la película académica. Se había convocado a ministros y magistrados para que fueran testigos de la develación de una placa con su nombre.

Se le concedió el uso de la palabra. Agradeció las muestras de afecto y el reconocimiento que le hacía el Tecnológico de Monterrey campus ciudad de México.

A su lado estaba el ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, quien está a punto de terminar su periodo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el último día del mes de noviembre.

Sus palabras dieron un giro de 360 grados. Elogió la trayectoria del ministro y consiguió que los asistentes aplaudieran de pie. El jurista conmovido por el momento inesperado, complacido. Su semblante duro se transformó. Lo iluminó una sonrisa. Estaba contento.

Rabasa compartió el pastel de los reflectores y recordó que fue el propio Ortiz Mayagoitia quien hace seis años inauguró la Sala de Prácticas Judiciales, que el primero fundó para la enseñanza de los juicios orales y en beneficio de los estudiantes de Derecho.

Se develó una placa con el nombre de Emilio Rabasa Gamboa, porque tuvo el tino de crear esa sala, la primera en una institución de educación superior en nuestro país.

Testificaron el acto los ministros Guillermo Ortiz Mayagoitia y Margarita Luna Ramos. La magistrada María del Carmen Alanis, así como los académicos Mario Álvarez Ledesma y Arnoldo Ruiz García.

Los juicios orales en materia penal son diferentes al sistema norteamericano porque en México el juez determina la inocencia o culpabilidad del procesado, no un jurado de ciudadanos, explicó Rabasa.

Ahí mismo el homenajeado presentó su libro La reforma penal de los juicios orales.

Lo que quiere Rabasa es que cada vez haya un mayor conocimiento de estos juicios, que por mandato constitucional tendrán que aplicarse en todo el país, tarde o temprano. Lo que falta es la legislación secundaria. Hasta ahora los únicos que ya terminaron de adaptar sus leyes son Estado de México, Morelos y Chihuahua.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.