El Plus de la "Tía Tatis"

Política
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Tatiana Clouthier Carrillo ha exhibido faltas de ortografía en sus textos en redes sociales, atribuidos a errores involuntarios de sus dedos al tocar la tecla equivocada; una pronunciación hispanizada en inglés; y no se ha escapado de ser cuestionada por su vestimenta en reuniones diplomáticas.
Nada que tenga que ver con la esencia de su trabajo. Su capacidad como servidora pública no está a discusión. Tiene claro donde está y que quiere. Convencida de que hizo lo correcto al saltar den trampolín de la derecha al movimiento que ahora gobierna a México.
Fue en 2018 la coordinadora de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador; encontró la forma de acercarle el voto joven, a tal punto que por afecto y empatía empezaron a llamarle la “Tía Tatis”. Sabe de medios y tiene gente que la asesora en la materia desde hace rato.
Cuando le preguntas a los millennials si saben quién es la “Tía Tatis”, la respuesta inmediata es afirmativa. Su popularidad es un hecho, aunque la imagen sembrada no recoge sus virtudes académicas. Tampoco creen sus cibernautas seguidores que haya sido la mejor diputada ni que sea la más capaz del gabinete (secretaria de Economía). De cualquier manera, sus desatinos voluntarios o involuntarios, la han mantenido en los medios. No pasa desapercibida.
Hay que escucharla en corto para confirmar que no es improvisada ni rollera. Pragmática, no lo piensa dos veces para tomar decisiones ni le quita el tiempo a la gente con la que no va a llegar a un acuerdo o compartir proyecto político. Herencia de su padre Manuel “El Maquío” Clouthier, le gusta el lenguaje directo, ir al grano.
La mira de Tatiana es larga. Acostumbrada a ver el bosque, seguro tiene en mente el destino de su carrera política. Cuenta con experiencia legislativa, ha buscado sin éxito, como candidata independiente, ser alcalde en su estado, en el municipio San Pedro Garza García, donde viven los más ricos del país.
Por supuesto que la conocen los empresarios, sus alcances y planes. Es hiperactiva. Su nombre sonó para ser candidata en Sinaloa (nació en Culiacán) y también en Nuevo León (donde creció familiar y profesionalmente). Al final se conservó como legisladora, quizás ya sabía o tenía indicios que se incorporaría al gabinete, idea sembrada desde el arranque del sexenio.
No llegó a cualquier secretaría. Economía la vuelve a poner cerca del sector empresarial y de las relaciones comerciales de México con el mundo, en particular con Estados Unidos.
Con la salida del empresario Alfonso Romo del equipo presidencial, ahora Tatiana Clouthier tiene el contacto del gobierno con los barones del dinero. Le ayudan su astucia e inteligencia.
Para seguir haciendo dinero y negocios, en un escenario de tranquilidad y de leyes, de estabilidad económica, a los empresarios seguramente lo que menos les interesa es la ortografía o si la Tía Tatis tiene excelente pronunciación de inglés o incumple protocolos de vestimenta.
Si consigue su objetivo, si los resultados económicos son favorables o van por buen camino antes de que llegue el 2024, Tatiana Clouthier estará en la competencia por la candidatura presidencial.
La conexión con los empresarios es su plus.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.