¿Un paso adelante de Osorio?

Poder legislativo
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¿Se negocia en la mesa o con la masa? El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong decidió que lo haría con la masa, con los jóvenes del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Le pidieron la cabeza de la directora Yoloxóchitl  Bustamante. Él, como lo hizo Pilato ante el pueblo de Judea que aceptó crucificar a Jesús aun a sabiendas que era inocente, cedió ante el reclamo popular. Si fue justo o no, fue lo que menos pareció importar en ese momento.

Con las masas no se juega y tampoco se debe negociar, salvo que se quiera correr el riesgo de entregar a un inocente o ceder a una demanda que sale del marco justo, sin más fin que el lavarse las manos como lo hizo Pilato ante el pueblo de Judea para cuidar su cargo y trayectoria. En este caso, hasta para dar un paso adelante en la carrera por ser inquilino de la residencia oficial de Los Pinos. El efecto mediático fue favorable para el protagonista. Complació a la multitud.

¿Se imaginan lo que hubiera sucedido si en ese encuentro rechaza las pretensiones de la masa? Haría bien el secretario si le da una releída al texto del Premio Nobel de Literatura Elías Canetti, titulado Masa y Poder, para no perder de vista el alcance de las masas, identificar sus límites y el manipuleo a que están expuestas, por dentro y fuera.

La masa politécnica llegó con propuestas concretas, de carácter educativo. El secretario de Gobernación las atendió. Cierto que la sapiencia y la suerte estuvieron de su lado. Se adornó. Salió en mangas de camisa. Sorprendió a los jóvenes que no esperaban verlo. Exigían su presencia igual que otros grupos que han marchado hacia las puertas del edificio de Bucareli. Seguro que daban por hecho que verían a un funcionario de menor rango. Era la práctica y costumbre.

Osorio no solo los sorprendió, se ganó su simpatía, por lo menos de los que estaban abajo del templete, la masa. Eso explica los aplausos. Recibió de mano de los líderes las demandas y ofreció darles puntual respuesta. Les aceptó el día que le fijaron para un nuevo encuentro.

El pliego recibió respuestas favorables. Era lo que quería escuchar la masa, sobre todo la confirmación de la renuncia de Yoloxóchitl. Tarde se dieron cuenta los líderes de que su movimiento estaba prácticamente desactivado. Con lentitud pero alcanzaron a decir que revisarían el documento. La actuación del secretario había complacido de nuevo a la masa.

Sin embargo el problema no está resuelto. Ahora no hay directora ni secretario general del IPN. También renunció Fernando Arrellano. Está descabezada la cúpula politécnica. Sigue el paro. Los estudiantes quieren más (ojalá sea calidad en la educación) y para ello van a negociar con quien debieron hacerlo desde un principio, con Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública. La negociación en la mesa, como corresponde, no con la masa.

Por lo pronto, los jóvenes ya tienen a su favor un documento firmado por Miguel Ángel Osorio Chong. Es un hecho que Chuayffet no debe ni puede complacerlos de la misma manera.

La negociación debe darle al país un IPN que garantice un mejor nivel educativo, egresados con un conocimiento y mentalidad que los haga competitivos en cualquier parte del mundo.

Queda claro que lo más conveniente es negociar en la mesa y no con la masa, porque con la masa hasta los inocentes pueden ser crucificados.

Sin duda, Osorio supo ponerse un paso delante en una carrera que todavía ni siquiera ha llegado a la mitad. Es la percepción que dejó el episodio escolar.

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Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.