¿Funcionan los OPLEs?

Poder legislativo
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He escuchado a consejeros electorales de distintos estados, integrantes de los llamados Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs) y llegó a la conclusión de que sería un error eliminar o desaparecer estos instrumentos destinados a organizar elecciones.
Están conscientes los consejeros en que deben ser más austeros y perfeccionar su operación; así se lo dijeron al morenista Sergio Gutiérrez Luna, quien en la Cámara de Diputados encabeza la operación legislativa para llevar a cabo una nueva reforma electoral.
Con esa misma claridad también el diputado Gutiérrez les habló de excesos en el gasto, en particular con las cuatro empresas proveedoras del material electoral, porque son las mismas que se ponen de acuerdo para ganar licitaciones y fijar precios ventajosos.
Hay consenso en que el presupuesto no puede ni debe ser igual para los 32 OPLEs, porque las entidades no son iguales, unas están más comunicadas que otras y varían en su tamaño. No es lo mismo Chihuahua o Durango que Tlaxcala, Puebla, Veracruz o Chiapas.
Cada entidad tiene una geografía distinta; lo que se debe tomar en cuenta a la hora de calcular el gasto. Bien lo decía la consejera de Durango, hay sitios en el estado a los que solo se puede llegar en avioneta. Inaccesibles hasta para animales de carga, porque no hay caminos.
Y si lo que preocupa es que gobernadores controlen el presupuesto de organismos electorales, entonces que los legisladores etiqueten los recursos, para que nadie les de uso partidista con fines manipuladores.
La representación de Guanajuato plantearía variar el número de consejeros, también dependiendo del estado y su tamaño; propuesta que los diputados miraron con acierto.
Coincidieron diputados y consejeros en cuidar los procesos electorales y no ponerlos en riesgo por ahorrarse uno pesos.
La idea del diputado Gutiérrez Luna de escuchar a todos los actores ha sido afortunada, para que se actúe con conocimiento, sin atentar contra lo que funciona o puede ser perfeccionado.
También es correcto aprovechar la experiencia del personal, gente que se ha especializado y merece seguir en la tarea electoral. Sería un desatino correr trabajadores con el argumento de la austeridad y sin hacer el diagnóstico obligado para estos casos.
Seguro que hay áreas que pueden ser comprimidas, como la que tiene que ver con los residentes en el extranjero y aquellas que duplican acciones que realiza el Instituto Nacional Electoral (INE) y que pueden aprovechar o simpificar, por ejemplo, las que tienen que ver con sistemas y tecnología.
No lo expresaron los consejeros, pero existen voces que hablan hasta de eliminar el presupuesto a los partidos locales y que dependan en lo económico únicamente de sus directivas nacionales; complicado en el caso de que el partido local no tenga alcance nacional.
En síntesis, sí hay forma de ser más austeros, sin que se eche a la basura lo que funciona y, los OPLEs han demostrado que funcionan.

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Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.