Ciudad de México
Tereso Medina Ramírez perdió la oportunidad de darle una nueva imagen a la dirigencia de la Confederación de Trabajadores de México (CTM); no pudo evitar incluir en el Comité Nacional al orgullo de su nepotismo, a su hijo Tereso Agustín Medina López, como titular de la secretaría del Deporte.
No fue el único caso de nepotismo, también avaló al poblano Leobardo Soto Martínez en la secretaría de Atención a Grupos Sociales e Inclusión y al hijo de éste, Leobardo Soto Enríquez, en la secretaría de Bienestar Social y Ecología.
Y de las 18 secretarías que nombró, sólo dos fueron para mujeres, Graciela Larios como secretaria de Relaciones y Gloria Carrillo Salinas como secretaria de Acción Femenil.
Una mujer más, Ana Georgina Zapata Lucero como presidenta de la Comisión Nacional de Contraloría y Justicia.
Desde el 24 de febrero pasado Tereso Medina Ramírez es el nuevo secretario general de la CTM, para el periodo 2026-2032, en relevo de Carlos Aceves del Olmo quien concluyó su ciclo en la central obrera antes de lo acostumbrado; por razones de salud ya no aspiró a reelegirse.
Si bien los estatutos cetemistas no prohíben el nepotismo en la dirigencia y mucho menos obligan a cumplir con la paridad de género, la composición del Comité Nacional contrasta con la nueva realidad política del país.
La Constitución exige en el servicio público, en el gobierno, la paridad de género, y a partir de 2030 el nepotismo está vedado para cargos de elección popular.
Incluso, Morena, partido en el poder, decidió adelantarse a la ley y, en sus estatutos vetó el nepotismo tres años antes de lo que marca la norma aprobada por el legislativo.
El caso de Tereso y la CTM es distinto, como todas las organizaciones obreras, la confederación es autónoma e independiente, nada más tiene que rendir cuentas a sus agremiados.
Tereso recurrió a las viejas prácticas para amarrar la secretaría general, logró conformar una candidatura de unidad, cediendo espacios a quienes pretendieron o fueron mencionados para competirle.
Para nada importó su cuestionada trayectoria que lo ha exhibido como un dirigente obrero que no se ha esmerado en la defensa de sus representados. Poco o nada hizo por evitar el despido de mil 900 trabajadores de la empresa General Motors en el estado de Coahuila, a finales del año pasado.
Fernando Salgado Delgado quien también buscó la secretaría general, se conformó con la secretaría de Enlace Institucional y Asuntos Multilaterales.
Gerardo Cortés García, líder de los panaderos y harineros, quien formalmente nunca levantó la mano para participar en el proceso interno, aceptó ser ratificado como uno de los 11 secretarios generales adjuntos de la CTM.
De esa manera la cúpula cetemista está feliz, como se vio en su asamblea nacional realizada en auditorio del Centro Banamex. Por primera vez fuera de su edificio de Vallarta 7 en la colonia Revolución de la Ciudad de México. Ningún sindicato protestó, nadie se inconformó.
Prácticamente Tereso Medina fue electo por unanimidad. Supo convencer a sus compañeros y recibir el visto bueno oficialista. Al acto asistió el secretario de Trabajo Marath Bolaños y también estuvo en el presídium el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador del grupo parlamentario de Morena.
De la CTM priista, no queda nada.
En vísperas del año nuevo, encontrar gesto humanitario y altruista entre políticos no es nada fácil. Es como buscar aguja en un pajar.
Si alguien lleva a cabo acción benefactora, lo más probable es que en estos tiempos genere sospechas sobre el origen de los recursos. Se dirá que no son propios, que seguramente salieron de las arcas públicas, que está lavando dinero, o peor, que es prestanombres de la delincuencia organizada.
Quizás, por eso, hay quienes prefieran, si de verdad quieren ayudar a gente, proceder con discreción.
Misión complicada para políticos, porque la percepción que se tiene en la sociedad es que la mayoría está a costumbrada a recibir, no a dar. Y si tiene que dar, que no sea de su bolsa, salvo excepciones.
La historia de hoy está relacionada con un personaje de la política que en ocasiones genera controversia y a veces parece que tiene enemigos permanentes, porque apenas da la cara, buscan de alguna manera desacreditar lo que haga o diga, aunque sea bueno.
Ningún humano es perfecto y Jorge Emilio González Martínez, “El Niño Verde”, con apenas 43 años de vida, por supuesto que no lo es. Incursionó muy joven en la política, por eso lo de “Niño Verde”, como militante del Partido Verde Ecologista de México.
Ya ha sido diputado y senador. Muy joven, por decisión de su padre Jorge Emilio González Torres, se hizo cargo de la dirección del partido. En la actualidad no aparece en el organigrama como dirigente. No es necesario para que se reconozca que tiene el bastón de mando. Su papá, fundador del ente político, le dejó toda la responsabilidad. El patriarca está dedicado a escribir de ecología y practicar el altruismo. En la presentación de sus libros ha evitado los reflectores mediáticos.
Al “Niño Verde”, desde que nació, nada material le ha faltado. Es del dominio público que la familia González Torres posee importante patrimonio en el mercado farmacéutico y en otros negocios. Además, su abuelo Emilio Martínez Manautou (QEPD), fue secretario de la Presidencia, secretario de Salubridad y gobernador de Tamaulipas.
La familia González Torres ha sabido multiplicar su capital. Víctor González Torres, tío del “Niño”, mejor conocido como “Doctor Simi”, está convertido no sólo en próspero empresario sino en célebre filántropo, al grado de que diversas organizaciones lo han propuesto como candidato al Premio Nobel, premio que hasta ahora no ha conseguido. Los precios de los medicamentos que vende son de los más bajos en el mercado y el costo de las consultas médicas también son accesibles para muchos y muchas mexicanas.
Así que Jorge Emilio González Martínez tiene de donde tomar ejemplos para ayudar a la gente. Una de sus primeras acciones fue patrocinar viajes a diferentes partes del mundo a hijos de empleados de su familia. Es actividad que ha mantenido hasta la fecha.
Por motivos de salud tuvo que atenderse en los Estados Unidos y hacer vida en el vecino país, sin desconectarse de México, mucho menos del partido ecologista. A pesar de su enfermedad, viajó especialmente a la CDMX para expresarle su apoyo a la doctora Claudia Sheinbaum, cuando pretendía la candidatura presidencial.
Por su edad y manejo de recursos, llamó la atención de autoridades norteamericanas, que pronto encontraron respuesta al origen de su fortuna. Todo en orden, nada que cuestionarle en ese sentido.
Ahora el proyecto que prepara Jorge Emilio, “El Niño Verde”, es empezar a construir a partir de 2026 en la CDMX un hospital para niños de escasos recursos.
El senador Gerardo Fernández Noroña es personaje controvertido como pocos en la política nacional, lo mismo hay quienes lo odian como quienes lo aman y lo ven compitiendo por la presidencia en 2030.
Lo sigue mucha gente, de eso no hay duda, lo ha demostrado. De otra manera no se explicaría que hubiera obtenido el tercer lugar en el proceso interno de Morena para definir quién sería candidato o candidata presidencial. Su porcentaje fue superior al de Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal.
No hay que olvidar que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador se tardó en mencionarlo en las conferencias mañaneras en su lista de aspirantes. Lo hizo hasta después que Noroña se quejó de la exclusión.
Noroña ha sido sorpresa para algunos de la élite morenista, no para quienes, los de abajo, sobre todo, el pueblo como le gusta decir al legislador, siempre han estado convencidos de sus capacidades, de su activismo, experiencia, estudios y convocatoria.
Está convertido en “animal político”, experto polemista, capaz de enfrentar cara a cara a sus detractores. Tiene ganado el respeto de la oposición. Ha sabido mantener a raya a lo que llama PRIAN. Para nada fue casual su elección, prácticamente por unanimidad, como presidente de la mesa directiva del Senado. La única que voto en su contra fue la panista Lilly Téllez.
En entrevista para este espacio, el senador Fernández Noroña habló de su relación con los poderes Ejecutivo y Judicial, con la presidenta Claudia Sheinbaum y la ministra Norma Piña. También de su actuación en la presidencia de la mesa directiva del Senado.
Aquí vamos a reproducir puntos relevantes y de manera textual algunas preguntas y respuestas:
1. “Sería un gran honor vivir en Palacio Nacional”.
2. “A una presidenta no se le puede decir que no. Claro que aceptaría si me invita al gabinete”.
3. “La ministra Norma Piña no es seria. La relación está rota”.
- ¿Si en algún momento la presidenta lo invitara a ser parte del gabinete, aceptaría?
-Sí, Claro. Cómo no voy a aceptar si me invita al gabinete. Además, a una presidenta no se le dice que no, a algo que te planteé.
- ¿Sería un gran honor para Gerardo Fernández Noroña llegar a vivir en Palacio Nacional?
-Para cualquier mexicano o mexicana que se dedique a la política no solo es un gran honor, es una gran responsabilidad. Pero yo te reitero que ahorita es muy temprano. Lleva seis meses la compañera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Literal, nadie sabemos si vamos a estar vivos mañana, no se diga en 2030. Entonces, no vale especular, hay que hacer la tarea, hay que apoyar el trabajo que viene haciendo de manera, de veras, sin exagerar, brillante la presidenta. Decir cualquier cosa menor es mezquindad.
La entrevista completa se puede ver y escuchar en:
https://www.youtube.com/watch?v=fY9g12c4eSY&t=552s
Noroña, por primera vez, dice qué senador de oposición se ha ganado su total respeto.
También responde si finalmente estaría dispuesto a sentarse a tomar un café con Lilly Téllez, como lo sugirió una morenista.
Hace un balance de lo que ha sido su relación con la ministra Norma Piña, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Y deja en claro si aspira a buscar la reelección como presidente de la mesa directiva del Senado.
Valga la analogía y sea dicha con todo respeto para trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad que recorren el país construyendo infraestructura para dar servicio de Internet.
Como hormiguitas que van de un punto a otro en equipo, que pasan desapercibidas, sin llamar la atención ni molestar a nadie, que no pararan hasta conseguir el beneficio colectivo.
Así par de electricistas, conscientes de lo que hacen, de lo que significará para la población una vez que concluya la obra. No nada más se dedican a tender la red, a colocar cables, como se les ha ordenado. Tienen claro el alcance de lo que hacen, del servicio de Internet, las redes sociales, la modernidad en la comunicación, la apertura a nuevas tecnologías.
Tarea que avanza sin hacer ruido y que pareciera no es noticia, porque no es negativa, Lo negativo, lo amarillista es lo que interesa a los que viven preocupados por tener el mejor rating mediático. Si no es malo entonces no vende en los espacios informativos.
Tampoco la empresa del Estado parece preocuparse por cacarear el huevo y quizás haga bien, porque todavía falta infraestructura para asegurar que el servicio de Internet llegue a todas las ciudades y rincones del país.
Los trabajadores no solo cargan cables y la herramienta que se requiere para el tendido, las escaleras para subirse a los postes, para hacer las conexiones en medio de la maraña de hebras de plástico creada por empresas privadas que se dedican al negocio del Internet. Especie de queso Oaxaca, tan enredado, que solo personal especializado identifica que cable es suyo. Desorden del cableado en cada esquina, por todas partes.
Para nada suenan a merolicos, que repiten lo que alguien les dijo que pregonen por donde vayan y cuando sean interrogados por curiosos o por personas que desean saber lo que hacen.
Seguro que la descripción que hacemos se queda corta sobre la dimensión de lo que realmente ocurre. Alguien diría que corrimos con suerte y que nos topamos con personal calificado de la CFE.
Por un momento supusimos que después de la pregunta ¿qué hacen?, vendría el desaire o la expresión cortante de que no es su trabajo dar información, porque para esto hay otros encargados.
Su actitud, amigable. Con la misma naturalidad y sinceridad que hablaban de su trabajo, igual para referirse a sus condiciones remunerativas. Para nada se quejaron de que ya no tienen las extraordinarias prestaciones que durante muchos años fueron motivo de enviada de otros trabajadores.
Nuevas generaciones que entienden y conocen la realidad de su país. Para ellos, no hay duda de que lo que hacen contribuirá a beneficiar a millones de mexicanos.
Estos empleados de los que hablamos estaban en la Ciudad de México, ocupados en el tendido de cables.
Según ellos, la empresa productiva del Estado primero llevará el Internet al Metro. ¿Se imaginan el beneficio para los millones de viajeros del transporte colectivo en la CDMX? Después, a terminar de enlazar al territorio nacional.
Y lo mejor es que el servicio de Internet o los paquetes para conectarse a la red, están seguros, tendrán costo menor a cotizaciones privadas.
El par trabajadores dio por descontado que las empresas que han hecho jugoso negocio con estos servicios van a pegar el grito en el cielo cuando esté lista la nueva infraestructura de su competencia.
Se preocupan por los toros y nadie dice nada en defensa de los toreros que se juegan la vida en el ruedo.
El maltrato animal no es exclusivo de los toros. En estricto rigor, con apego a la definición que existe en el diccionario de la Real Academia Española, sería víctima no solo el toro de lidia, sino los animales en general que pierden la vida para consumo humano o por otras razones.
¿Qué no han visto como se retuercen o brincan los peces cuando son sacados del mar y depositados sobre la cubierta de la embarcación o cuando su boca es enganchada por un anzuelo?
Hasta una mosca, insecto o cucaracha serían víctimas de mal trato cuando se les quita la vida. Igual las aves, los pollos, las gallinas, las vacas, los corderos, los borregos, los cerdos, los patos, los gansos, osos, cocodrilos, tortugas, visones, etcétera.
Toda agresión contra cualquier animal es maltrato.
Miren la definición que da el diccionario de la Real Academia Española al término “maltratar”:
1.Tratar con crueldad, dureza y desconsideración a una persona o a un animal, o no darle los cuidados que necesita.
2. Tratar algo en forma brusca, descuidada o desconsiderada. Maltratar un coche, un libro, un pantalón.
En consecuencia, matar animales, de la especie que sean, va más allá del maltrato.
No se trata de poner en entredicho la lucha de las sociedades protectoras de animales en el mundo.
Lo que no se vale es el manejo político que en ocasiones partidos o grupos le dan a esta bandera.
En el caso de las corridas de toros, salta a la vista el interés político, la ambición de quienes buscan su cancelación como un trofeo para tratar de ganar seguidores y votos ante las próximas elecciones.
Les importa un comino si la cancelación de esta actividad deja sin trabajo a miles de personas.
Tampoco les preocupa el riesgo que corren los toreros en el ruedo y que a más de uno le ha costado la vida.
En nuestro país es indiscutible que la tauromaquia está enraizada. Los aficionados entienden que no es un deporte, sino un arte, admirado por artistas, escritores, pintores, escultores, cantantes, académicos, intelectuales, científicos y población en general.
No es matar por matar al toro, hay todo un ritual, una costumbre que nació en España en el siglo XII.
Los toros son bien alimentados y entrenados para las faenas en la plaza, con una fortaleza capaz de deshacerse del torero. No es un animal que entre al ruedo indefenso.
Si su bravura lo encumbra por la forma de embestir y seguir la muleta del torero, es indultado y destinado a la procreación.
Volvemos al diccionario de la Real Academia para ver el significado que le da a la “tauromaquia”:
1.Arte de lidiar toros.
2.Obra o libro que trata de la tauromaquia.
¿Y qué es lidiar un toro?
1.-Burlar al toro esquivando sus acometidas según las reglas de la tauromaquia hasta darle muerte.
Hubo lleno en la reapertura de la Plaza de Toros México, 50 mil personas con boleto pagado. Ningún acarreado. Gente de todas las clases económicas. Boletos desde 60 pesos. Aficionados que acudieron a la cita a sabiendas de los obstáculos jurídicos, legislativos y protestas (un centenar aproximadamente) de quienes dicen estar en contra del maltrato de animales.
50 mil personas que no van a renunciar a su afición y que no van a dudar en votar en contra de quien contribuya a poner fin a las corridas de toros.
Ricardo Monreal no es personaje omnipresente porque este atributo de “estar presente a la vez en todas partes solo lo tiene Dios” (diccionario de la Real Academia Española), pero no hay duda de que su equipo sigue intacto en el Senado.
Dejó la presidencia de la Junta de Coordinación Política para competir por la candidatura de Morena, sin desprenderse del control político de la mayoría parlamentaria.
Se fue con licencia indefinida, por lo que podría regresar al Senado, si quisiera. Todo está prácticamente como lo dejó. A nadie corrieron, ni hubo sobresaltos, tampoco pleitos. Todos en santa paz, cada uno en sus respectivas posiciones, dentro del organigrama.
La licencia la solicitó porque lo estableció su partido como requisito para competir por la candidatura presidencial, aunque en términos de ley no era necesario. Además, en los lineamientos que estableció el Instituto Nacional Electoral (INE) sobre los procesos internos partidistas, no se fijó como obligación para quienes se desempeñan como legisladores y quieren participar en la elección presidencial del próximo año.
De cualquier manera, Monreal no tiene planes de retornar a la actividad senatorial, está en el juego de la candidatura presidencial. Las posibilidades de conseguirla son mínimas. Tendría que ocurrir un milagro para remontar en las encuestas a Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard.
Su segunda opción es convertirse en candidato a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. En 2018 buscó la nominación y no se la concedieron. Ahora se la han ofrecido, nada más que también hay otros y otras aspirantes.
Deberá de esmerarse si finalmente decide ir por la candidatura para el gobierno de la Ciudad de México.
Nadie le niega que es político hábil, negociador, partidario de los acuerdos y con amplia experiencia. Conserva su influencia y control en el Senado, de esto no hay duda. Hizo los amarres correctos. Quienes presiden la mesa directiva del Senado y la Junta de Coordinación Política son sus aliados. Alejandro Armenta sueña con la candidatura para Puebla y Eduardo Ramírez Aguilar suspira por el gobierno de Chiapas.
A Eduardo, como presidente de la junta, se le avecina tormenta legislativa, por el tema del nombramiento de dos magistrados o magistradas de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
A él le tocará negociar con los demás grupos para alcanzar la mayoría calificada que se requiere para aprobarlos o aprobarlas. El voto de las dos terceras partes asistentes a la sesión plenaria.
Por ley corresponde a dicha Sala Superior del tribunal declarar “presidente electo” a quien resulte ganador o ganadora en 2024 y para hacerlo es indispensable que haya al menos seis magistrados en su sesión.
El trámite es ineludible para que México tenga presidente.
La sala la integran siete magistrados. En octubre próximo concluyen dos su periodo y se va a quedar con cinco. Le faltara uno para que pueda cumplir con lo que le mandata la ley. Por eso la importancia de lo que haga el Senado para aprobar los sustitutos, mínimo uno.
A prueba la capacidad negociadora de Eduardo Ramírez, quien siempre tendría a la mano el consejo de Ricardo Monreal.
Patricia Oseguera viajó desde la fronteriza Nuevo Laredo a la Ciudad de México para presentar su libro “Hija del Padre Madre”, en el que relata su experiencia de vida que la llevó comunicarse con el “Ser Supremo”.
En el piso 21 de la Torre Latinoamericana explicó que el título de su texto obedece a que ese ser supremo, que también identificó como Dios, representa tanto al hombre como a la mujer.
La propia Patricia Oseguera elaboró la portada del libro, dibujó el momento en que hizo contacto con la divinidad.
Dio detalles, recordó que ese encuentro sucedió cuando dedicaba tiempo a la reflexión, vio una ventana de luz resplandeciente, la traspasó y quedó envuelta en sensaciones de paz, felicidad y amor; sentimientos que ahora tiene la misión de transmitir al mundo.
En la contraportada del libro, la editorial “uno4cinco” describe a Patricia como una mujer repleta de dudas, un lugar lleno de amor, con una encomienda monumental.
“Nadie puede entenderla y pocos se atreven a creerle. Dios padre (madre) le ha dado la misión de escribir un libro sobre su palabra, amor y poder, a una mujer que no se considera una buena creyente, que se ha equivocado y pecado, como cualquier ser humano, pero que tiene una fiera determinación y un corazón de oro”.
Durante la presentación del libro, la autora también leyó algunos párrafos sobre su compromiso con el creador:
“Haré lo que me pides y trataré de hacerlo lo mejor que pueda, por ese amor infinito que viene de ti hacia mi y hacia mis semejantes. Quiero seguir sintiendo todo ese amor que me da fortaleza y que me da esta seguridad de seguir viviendo. Lo haré, aunque eso signifique que me voy a ver expuesta a que me juzguen, a que me critiquen, a que piensen que estoy loca, que miento, que solo estoy tratando de llamar la atención. Pero tu sabes bien, mi creador, tu sabes que lo voy a cumplir y será por amor a ti”.
En respuesta a las preguntas del público asistente y a su editor Isaac Jarquín, Patricia Oseguera platicó del milagro que le ha permitido caminar, porque médicamente tenía diagnóstico de parálisis, del cuello hasta los pies.
Fue la primera presentación de “Hija del Padre Madre” y decidió hacerla en la Ciudad de México, porque en Nuevo Laredo, donde vive, consideró que no iban a dejar de calificarla de “loca”.
Llevará su mensaje a otras ciudades de nuestro país y el mundo antes de presentar el libro en la ciudad fronteriza.
Patricia e psicóloga, técnica en radiología y escultora.
En la presentación del libro estuvo acompañada de su hermana periodista Minerva Oseguera.
Desde hace varios años la senadora Xóchitl Gálvez Ruiz tiene puesta la mirada en el camino que conduce a la candidatura de la oposición para competir por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
Todo lo que ha venido haciendo, en ese sentido. Lo ha dicho y repetido en diversas ocasiones.
Más a su favor los resultados de encuestas que la colocan entre los primeros lugares, sin estar en campaña y sin pagarlas, con solo hacer su trabajo como senadora de oposición, dentro de la bancada del PAN.
Sin embargo, ya le abrieron otro camino, los “amigos”, que ella para nada había considerado.
Incluso, cuando en una rueda de prensa alguien se lo sugirió, respondió de inmediato que para la presidencia no estaba preparada, que primero sería jefa de gobierno en la CDMX. Después, con experiencia de gobierno, buscaría la candidatura para llegar a Palacio Nacional.
Los “amigos” le han dicho que sería una excelente candidata a la presidencia, por su perfil, por ser entrona, por su simpatía natural, por ser auténtica, por su experiencia y capacidad.
También la han puesto a reflexionar con la advertencia de que podría quedarse como “el perro de las dos tortas”, sin ninguna de las opciones, porque en el partido azul hay otros planes y otros aspirantes para la ciudad.
Además, no tiene credencial de militante y la dirigencia nacional preferiría a quienes poseen carné azul.
La realidad es que en la Ciudad de México hay demasiados intereses, negocios y compromisos en los que no encaja el historial de Xóchitl. Ha sido y es severa con quienes no respetan el uso del suelo. Intransigente con los que pecan de corrupción y partidaria de la aplicación de la ley.
Podrían decir que la realidad es la misma a nivel nacional, con el pequeño de detalle de que Xóchitl tiene muchas más posibilidades de convertirse en jefa de gobierno que en presidenta de México.
Valga la analogía, es como si a la velocista Ana Gabriela Guevara, exitosa en la pista para los 300, 400 y hasta 800 metros, le hubieran sugerido, con el argumento de que era excelente para correr, que le entrara al maratón de 50 kilómetros. Hubiera sido un fracaso deportivo.
Lo mismo con Fernando Valenzuela, que en sus mejores tiempos le hubieran dicho que eres tan bueno como pitcher en el beisbol que ahora te vas a dedicar solo a ser el bateador designado, porque lo tuyo y especialidad es botar la pelota fuera del parque.
O que a Rubén “El Púas” Olivares, campeón mundial en peso gallo, le hubieran dicho algo parecido. Éntrale a la pelea con los pesos completos, porque eres muy rápido y pegas muy duro.
Es lo que pasa con la senadora Xóchitl Gálvez, es quizá la mejor para competir en la Ciudad de México, nada más que sus “amigos” la quieren ver en pos de la candidatura presidencial.
Al final la decisión la tomará la senadora. Deberá de ampliar la reflexión y hasta considerar otras alternativas para alcanzar su objetivo. Podría ser candidata independiente en la CDMX o analizar la viabilidad de que sea nominada por Movimiento Ciudadano.
Y si no se dan las condiciones para tomar la alternativa que ella quiere y no la que le pretenden imponer, todavía le quedaría buscar transitar por el camino que la lleve a reelegirse en el Senado.
Ella tiene la última palabra.
El Palacio de los Condes de San Mateo Valparaíso tiene historia para apantallar a cualquier turista.
Durante la etapa en la que funcionó como institución bancaria, Emiliano Zapata lo visitó para pedir un préstamo.
El terreno donde está construido el palacio fue regalado por Hernán Cortés en el siglo XVI a su compañero Alonso Nortes, no como premio por haber sido un gran guerrero durante la conquista sino por haber cuidado las embarcaciones de su comandante.
Alonso no mostró mucho interés por el terreno y pronto lo vendió, en solo 19 pesos.
Es el lugar donde se construiría el Palacio de los Condes de San Mateo Valparaíso.
Palacio con suerte porque con el paso del tiempo cayó en manos de una institución financiera que aun cuando ahora está en venta, no ha descuidado el mantenimiento de ninguna de las propiedades que forman parte de su acervo cultural.
El Palacio de los Condes de San Mateo Valparaíso, ubicado en la esquina de Isabel la Católica y Venustiano Carranza del Centro Histórico de la Ciudad de México, está en restauración. Están arreglando su fachada y los trabajos concluirían a mediados de 2023.
De cualquier manera, sigue abierto de miércoles a domingo y su entrada es gratuita.
El Palacio de los Condes de San Mateo Valparaíso fue construido de 1769 a 1772.
En su fachada está la placa que precisa los años y el nombre de su constructor Francisco Guerrero Torres.
Está hecho de cantera, estilo barroco.
Los Condes de San Mateo Valparaíso fueron muy prolíficos, tuvieron quince hijos.
En 1882 el palacio fue adquirido por el Banco Nacional Mexicano en 135 mil pesos.
De acuerdo con el historiador Esteban Lucio Ruiz, el Caudillo del Sur Emiliano Zapata solicitó al banco un préstamo de tres millones de pesos en papel e hizo el trámite del crédito cumpliendo con todos los requisitos; dejó en garantía cien mil pesos en oro.
Emiliano Zapata fue deudor cumplido e hizo honor a su fama de que era gente de palabra.
En el plazo convenido sus lugartenientes acudieron al banco a pagar el préstamo y se llevaron el oro dejado en garantía.
El Palacio de los Condes de San Mateo Valparaíso fue declarado monumento artístico hace noventa años.
Cuenta con valiosa colección pictórica, obra de pintores y muralistas como Remedios Varo, Leonora Carrington, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Rufino Tamayo.
También tiene áreas que llama de emprendedores e innovación, dedicadas sobre todo a los jóvenes, para motivarlos a la reflexión y ver a la empresa como promotora de la transformación social.
En el patio principal del palacio hay grandes arcos que van de muro a muro y se cruzan unos con otros.
Sobresale su doble escalera de caracol que, en la época virreinal, una era utilizada por los empleados y otra por los dueños del palacio para dirigirse a sus habitaciones.
Parte de la historia del Palacio de los Condes de San Mateo Valparaíso.
El palacio más suntuoso del siglo XIII, con abundantes adornos y utensilios domésticos hechos de plata.
Todo era de plata. Comían en vajillas de plata, había plata en las recamaras y hasta en los servicios sanitarios.
Ningún otro palacio virreinal tenía tantos objetos de plata de fino acabado.
Se trata de El Palacio del Conde de Regla, propiedad de uno de los personajes más ricos y poderosos de la época. Magnate minero, fundador de lo que ahora conocemos como el Monte de Piedad.
Pedro Romero de Terreros, de origen español, quien se casó con María Antonia Micaela Josefa Trebuesto y Dávalos, así se llamaba su esposa.
En 1768, el Rey Carlos III le otorgó el título de Conde de Regla a Romero de Terreros.
El mismo Romero de Terrenos escogió el nombre, era muy religioso y devoto de la Virgen de Regla, en España.
Por eso el Conde de Regla.
En agradecimiento por el título nobiliario, le regaló al rey un barco de guerra y lo bautizó con el nombre de “El Conde de Regla”.
El Palacio se construyó en la calle República de El Salvador número 59 en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
A diferencia de los palacios que había en la Nueva España, el palacio del Conde de Regla solo fue construido con una salida o acceso a la calle; alto portón de madera, decorado con chapetones metálicos.
Fachada barroca de tezontle y cantera labrada; ventanas de la planta baja tan altas como el portón.
En la planta baja había caballerizas, cocheras y bodegas en las que se guardaban barras de plata.
En el nivel superior o segundo piso, las habitaciones utilizadas para la familia y sus invitados.
El Palacio del Conde de Regla contaba con una capilla y en uno de sus muros estaba el cuadro de la virgen de Dolores.
En los techos había vigas de madera y en las ventanas cortinas de seda. Las paredes de las recámaras estaban tapizadas con papel decorado de China. Predominaban las figuras religiosas en las habitaciones.
El Conde de Regla todavía ordenó la construcción de un tercer piso en el palacio, para la recreación: salas de juego y salas de música.
Mientras vivió el Conde de Regla, su palacio tuvo la mejor época de esplendor. A partir de su muerte, empieza la decadencia.
El palacio del Conde de Regla entró en crisis. Escaseó el dinero para darle mantenimiento.
Con tal de conseguir recursos, a principios del siglo pasado decidieron adaptarlo como vecindad y abrir locales comerciales.Lo destruyeron parcialmente.
Para evitar su destrucción total fue declarado monumento histórico.
En 2016 hubo planes para restaurarlo y cuidarlo. Nunca llegaron los recursos.
Es la historia del Palacio del Conde de Regla, un palacio descuidado, cerrado y no hay señales de que pronto vaya a ser restaurado.
El Palacio de Cobián fue construido en la época del porfiriato. Tiene el nombre del empresario español Feliciano Cobián, rico industrial del algodón en la comarca lagunera.
Ahí también tenía su casa hasta que su esposa lo convenció de cambiarse a vivir en la capital del país, junto a quienes representaban la aristocracia.
Para estar en sintonía con lo que sería la clase alta de la sociedad de principios del siglo pasado y complacer a su esposa acostumbrada al lujo, mandó a construir un palacio afueras de la Ciudad de México, que entonces apenas llegaba a los 800 mil habitantes.
El Palacio de Cobián, construido en 1904 en un terreno de dos mil metros cuadrados, contaba con amplios salones, caballeriza, extensos jardines, fachada principal de cantera y pasadizos que solo eran utilizados por personal de servicio doméstico, para que el contacto con la familia fuera mínimo.
Don Feliciano Cobián compró en Europa vidrios grabados con sus iniciales para las ventanas.
Sus negocios empezaron a perder liquidez. Dejó de pagar el predial de su palacio y por el tamaño de la deuda, el gobierno lo expropia y a partir de 1911 lo convierte en sede de la Secretaría de Gobernación.
En el sexenio de José López Portillo se compran casas colindantes con el palacio; construyen varios edificios porque la secretaría requería espacio para empleados.
Por el Palacio de Cobián han pasado más de 60 secretarios de Gobernación. Seis de ellos han llegado a la Presidencia de la República. Emilio Portes Gil, Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez.
Muchos otros se quedaron con las ganas de ocupar la silla presidencial. Simpatizantes de Mario Moya Palencia ya tenían listas las mantas de apoyo para quien suponían se convertiría en candidato. Se quedó vestido y alborotado porque su partido nominó al secretario de Hacienda.
Otro que se quedó con las ganas de ser candidato presidencial fue Manuel Bartlett.
Francisco Labastida Ochoa perdió la elección en el 2000.
Según historiadores, en el Palacio de Cobián, Fernando Gutiérrez Barrios fue uno de secretarios de Gobernación más poderosos e informados sobre lo que hacía y no hacía la clase política.
Existe la anécdota que Gutiérrez Barrios preguntó a Luis Donaldo Colosio ¿por qué compraste equipo para detectar micrófonos ocultos?
Colosio que suponía que nadie se había enterado de su adquisición, se quedó sorprendido y respondió que lo hizo porque descubrió que era espiado.Es historia del Palacio de Cobián, sede de la Secretaría de Gobernación que ahora ha sumado a su patrimonio el mural titulado El Regreso de los Dioses, hecho por el maestro Ariosto Otero.







