Cuando parecía que países de Europa y Asia ya habían llegado al otro lado del túnel y que empezarían nueva vida, más tranquilos y sin contagios, resulta que descubrieron que hay un segundo túnel, oscuro como el primero, con amenazantes rebrotes de la pandemia a los lados y en las vías del tren.
Además, con obstáculos económicos, desempleo, falta de recursos en consumidores, cierre de empresas, más pobreza, recortes presupuestales, desaliento turístico, restaurantes sin comensales, menos pasajeros en transportes terrestre y aéreo, silenciosa alza de precios, cero crecimiento en salarios.
México no es la excepción. Por si fuera poco, el primer túnel resultó más largo de lo esperado, no se ve ni la luz al final. La luz artificial que ilumina las vías está debilitada y no faltan resentidos, dolidos o inconformes, que en vez de empujar la máquina para salir, distraen con quejas y reclamos al conductor.
Es cierto que el maquinista tomó el trayecto más largo y hasta se equivocó de vía por su falta de pericia, pero a estas alturas y a la mitad del túnel, lo recomendable es rectificar y ayudar, no contribuir al descarrilamiento que haría más grande y lamentable el saldo trágico, miles y miles de víctimas inocentes.
No importa si se va en los vagones de primera, segunda o tercera, la responsabilidad es compartida, hay que retomar el camino de lo correcto, en todos los ámbitos, entender y aceptar que lo principal es la salud. Si la autoridad tiene que dar el ejemplo del uso del cubre bocas, que lo de, sin simulaciones. La sociedad tampoco puede ni debe evadir su responsabilidad, rehusarse a cumplir con las medidas sanitarias porque no quiere o no cree en la existencia de un mal que supone es una trama mundial de gobernantes.
El tiempo corre en contra, entre más tarde la rectificación o reforzamiento de la estrategia contra la pandemia, el precio será mucho más alto. No sirve inventar historias de que todo está bien como tampoco criticar sin construir.
Apostarle solo a esperar la vacuna, no se ve como la mejor apuesta, porque la vía quedaría llena de cadáveres, sería más complicado salir del primero y largo túnel.
Que nadie olvide que todavía falta el segundo túnel, el de la crisis económica.
El doble túnel de la pandemia
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