Trabajadores de la CFE

Ciudad de México
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En el debate sobre la reforma eléctrica, donde hay voces a favor y voces en contra, también hay que ver cuál ha sido y es el desempeño de trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Al menos en la Ciudad de México, desde antes de la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, era reconocida la capacidad del personal de la CFE en el resto del territorio nacional. Versiones de que hacían mejor su trabajo, en instalaciones y en la atención a usuarios.
También, no es secreto, desde entonces se hablaba de sus prestaciones, de sus ingresos y jubilaciones. Es de las empresas que mejor retribuye a sus empleados. Las percepciones les ha permitido vivir con decoro y tener una actitud distinta hacia la vida. Ninguno de los que integran la base laboral se ha hecho millonario con lo que le pagan.
Claro que todo mundo quiere ganar más, así tenga el mejor sueldo, por arriba del promedio. Si están o no conformes los trabajadores de la CFE con lo que reciben, solo cada uno de ellos lo puede decir. Lo que es un hecho es que no hay protestas ni reclamos como sucede en otros lados.
En atención a usuarios la empresa cuenta con sistema computarizado, para pagos y recibir reportes de fallas. Lo más importante no dejará de ser su gente, el contacto humano. Perfectos, como nadie en el mundo, no deben ser, siempre hay un mejor trabajador que otro.
Por experiencia propia, para no hablar de oídas, me consta el nivel del servicio de su personal. Las ocasiones, pocas, en que ha existido la necesidad de solicitarlo, a la CFE, ha sido satisfactorio.
La más reciente, confirmó la opinión que tengo de su desempeño.
Está a la vista la maraña de cables que hay en la Ciudad de México, sobre todo por las conexiones desordenadas de Internet. Tantos que empleados de empresas telefónicas recargan sus escaleras en dicho cableado, con los riesgos que esto puede significar.
Consecuencia de ello, en muchos de los casos restablecen la conexión de unos y desconectan a otros.
En nuestro caso, desconectaron el del servicio eléctrico y, por supuesto que no les preocupa si afectan a un tercero. Se hizo el reporte al mediodía vía digital. Horas más tarde la insistencia vía telefónica a la CFE. La operadora reiteró la existencia del reporte y la precisión de que en un máximo de 10 horas quedaría resuelto el problema.
“Entonces lo arreglarán hasta mañana”, cometario del usuario. La reacción de la operadora fue inmediata: “no, hoy, las 10 horas empezaron a correr a partir del mediodía cuando hizo el reporte”.
Así ocurrió, a las seis de la tarde ya estaba en el lugar la camioneta de la CFE para hacer la reparación. El par de trabajadores con la misma actitud y disposición de la operadora: respeto, amabilidad y cortesía.
¿Su desempeño tiene que ver con lo que les pagan, con su vocación de servicio o formación profesional?
Para el usuario lo fundamental es la eficiencia, sin importar si se trata de una empresa pública o privada.
¿10 horas es mucho tiempo para resolver una falla? Solo les diré que las empresas telefónicas se dan un plazo de 48 horas para restablecer conexiones y a veces no lo cumplen.

Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.