Riesgos del periodismo en México

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Era común en el pasado el comentario de que estudiar periodismo era de lo más fácil para tener una profesión.

Sin embargo, la realidad es distinta, tiene y exige una gran responsabilidad, una actuación ética, capacidad de investigación, imparcialidad, equilibrio informativo, objetividad en lo posible, respeto y servicio social.

Con las redes sociales o nuevas herramientas de comunicación, el calificativo, la parcialidad, la agresión y la mentira se han convertido en lo más común. A la mano de muchos esa difusión.

En aras de preservar la libertad de expresión, se puede escribir el mensaje que se quiera, aunque el difamador, de ser identificado, se expone a enfrentar una demanda que puede poner en riesgo su patrimonio.

Corresponde a los periodistas dar el ejemplo del mejor uso que se le debe dar a los medios.

Debido a descuidos, desatenciones o intereses, han surgido nuevas clasificaciones de periodismo:

Periodismo ficción: el autor construye una versión y se la cree.

Periodismo “buena fe”: el autor publica lo que dice una de las partes porque le parece que esa es la “verdad”.

Periodismo de “intere$”: el autor atiende al que paga.

Hay otro que es muy conocido y persiste a pesar de ser criticado. Se trata del periodismo amarillista, en donde el autor magnifica la nota.

Más vale enderezar el rumbo antes de que el periodismo pierda toda credibilidad en la sociedad.

Lujambio quería “comerse” el mundo

Lo conocí cuando era consejero del Instituto Federal Electoral. De verdad se quería comer al mundo. Hiperactivo, dedicado a su trabajo.

Alto, con su cabello abrillantado,  peinado hacia atrás. Pulcro, invariablemente de traje, amable, cordial, serio.

Con el tiempo medido para las entrevistas. No le gustaba hacer ronda con los reporteros. Había que insistirle para conseguir platicar con él en su oficina. Le tocó trabajar en los casos “Amigos de Fox” y “Pemexgate”. Investigó estos dos episodios derivados del proceso electoral del 2000. Extremadamente cuidadoso, nunca filtró nada.

Profesional, confiable. Entregado a  lo suyo.

Avanzaba rápido, con prisa para alcanzar objetivos y cumplir con los plazos. Horas y horas revisando expedientes. No recuerdo haberlo visto relajado. Estresado, en muchas ocasiones.

Quizás por la cercanía de sus oficinas, parecía mantener y tener mejor comunicación con Jacqueline Peschard. Actuaron juntos como asesores electorales en Irak. Después, una vez que concluyeron su etapa en el IFE, Alonso Lujambio se convirtió en  el presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI). Ella le siguió en ese cargo.

Lujambio se convirtió en secretario de Educación Pública. Suspiró por alcanzar la candidatura del PAN a la presidencia de la República. Se imaginó con la banda tricolor sobre el pecho.

Con lo que no contaba en su carrera política meteórica era que el cáncer se le iba a cruzar en el camino. Por su enfermedad tuvo que dejar la SEP pero lo hicieron candidato plurinominal a senador.

Ahora, cambiaría todo por su salud. Admite http://201.148.81.110/lopez-doriga/29082012_jld2.mp3 que vivió demasiado aprisa y que le faltó parsimonia, tranquilidad.

Descubrió que lo importante no es ir aprisa en busca de los reflectores, sino vivir, disfrutar a su familia.