El Palacio de Cristal de la CDMX

Ciudad de México
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El Palacio de Cristal en la Ciudad de México está hecho con una armazón, traída desde Europa. Todas y cada una de sus piezas.
Llamado el Palacio de Cristal por su parecido con el Palacio de Cristal de Londres. El nuestro es ahora sede del Museo Universitario del Chopo, en la colonia Santa María la Ribera.
Construido a base de hierro y cristal, grandes ventanales, estructura ligera.
La armazón fue comprada a principios de siglo XX en Alemania, en Dusseldorf, escenario de feria internacional sobre la industria.
Una empresa mexicana, participante de la feria, literalmente, se enamoró del diseño, compró tres de las cuatro salas o pabellones. Desarmaron la estructura, la embarcaron y aquí la ensamblaron…
Así llegó a México el Palacio de Cristal, con sus dos torres que dan la imagen de ser campanarios de alguna iglesia.
Sus actividades nada tienen de religioso, el palacio era utilizado en un principio para exposiciones comerciales.
Vecinos de la colonia Santa María la Ribera empezaron a llamarle Palacio de Cristal y con este nombre se hizo popular.
No tuvo éxito como espacio para exposiciones comerciales e industriales.
Lo adquirió el gobierno federal y lo convirtió en Museo Nacional de Historia Natural. Para hacerlo atractivo, hay que recordar que incluyeron el esqueleto de un dinosaurio y una réplica de ballena.
En 1929 el museo pasó a formar parte del patrimonio de la Universidad Nacional Autónoma de México. Faltó que a la UNAM la dotaran de recursos para mantenimiento.
Precisamente, por la falta de mantenimiento, el edificio se deterioró y en 1964 tuvo que ser cerrado.
Toda su colección se depositó en los museos Historia Natural de Chapultepec y Geología de la Universidad Nacional.
El palacio estuvo a punto de ser vendido como chatarra. ¡Increíble! Pero, así fue, se quería vender como chatarra en los años setentas.
Para su suerte fue aprobada en la Cámara de Diputados y en el Senado la Ley de Monumentos Artísticos e Históricos, que obligaría a las autoridades a rescatarlo y protegerlo.
En el tiempo que estuvo abandonado, el Palacio de Cristal sirvió de escenario para el rodaje de dos películas emblemáticas.
Ahí se filmó: la mansión de la locura, del cineasta Juan López Moctezuma. La otra película fue, El Recodo del Purgatorio, dirigida por José Estrada.
Renovado el palacio, empieza a desarrollarse como espacio para la expresión del arte de los jóvenes y para la llamada contracultura, que como sabemos, es el arte alternativo que contrasta con lo que se considera oficial.
Un palacio abierto a las distintas culturas, incluida la expresión artística de la diversidad sexual.
Punto de encuentro de la pintura, escultura, literatura, música, rock, cine, teatro, ballet y talleres infantiles. Todo esto tiene el Palacio de Cristal.
En su historia centenaria registra como inolvidable la presentación de la rockera Shirley Manson. Y no se diga la actuación del cantante australiano Nick Cave. Había tanta gente que el artista tuvo que irse por la puerta trasera.
El Palacio de Cristal o Museo Universitario del Chopo también ha tenido que cerrar sus puertas por la pandemia.
Su director José Luis Paredes Pacho ha procurado y conseguido que la expresión artística siga a través de la comunicación virtual.
Esta es la historia del Palacio de Cristal, con más de cien años de vida, en la actualidad sede del Museo Universitario del Chopo.

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Arturo Zárate Vite

 

 

Es licenciado en periodismo, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con mención honorífica. Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal. Más de dos décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político. Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio. Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.