2018, huracán electoral

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¿Qué hacen el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ante el huracán electoral que se avecina en 2018? Suponer que será un proceso terso, es apostar a perder, porque aun cuando las encuestas le dan amplia ventaja a quien parece encaminado a ocupar la silla presidencial en su tercer intento y que los demás están resignados, el hecho es que la competencia tiene un final incierto.

Viene un huracán categoría 5 en la escala Saffir Simpson, devastador, con olas de 20 metros de altura y velocidad de sus vientos superiores a los 300 kilómetros por hora. Como nunca se había visto. Es ilógico suponer que le van a entregar la presidencia al morenista Andrés Manuel López Obrador envuelta en regalo y la leyenda ¡Felicidades!.

Tampoco se puede decir que el tabasqueño tiene el triunfo en la bolsa y no hay nada de que preocuparse. La batalla por cerrarle el paso superará por mucho el proceso del 2006. Irá más allá del mensaje “es un peligro para México”. No descarten los “caballos de Troya”. Por eso vale comparar la elección con la intensidad de un huracán. Es el pronóstico y hay que prepararse.

Puede ser que se desvanezca o pierda fuerza, pero ante los indicios de su fortaleza, lo aconsejable es tomar previsiones. Aquí el papel de protección civil lo tienen el  INE y el TEPJF. Obligados a blindar la competencia, evitar daños irreparables, actuar con celeridad, oportunidad y eficacia.

Hasta ahora, el Instituto y el tribunal han tenido un comportamiento a la defensiva, concentrados en reaccionar, ocupados en responder a las críticas sobre sus gastos, sueldos y camionetas de lujo o en presumir sus ahorros y planes de austeridad. Además del trabajo cotidiano que por ley les corresponde, no se ve una actitud de avanzada, vanguardista en relación con las elecciones que vienen. Al menos su estrategia de comunicación, no da señales en ese sentido.

Se ignora que hacen los organismos electorales para apoyar los procesos de este año y cero con respecto al 2018, cuando es obvio que los partidos trabajan ya en los dos frentes.

En las elecciones locales o estatales, los partidos han dado una prueba de sus “adelantos” en materia de guerra sucia. Grabaciones clandestinas y videos noveleros con fines denostadores. Troleros pagados para inundar de mensajes las redes sociales, convertirlos en tendencia o tema del momento (los llamados “Trending topics”).

La autoridad electoral está a tiempo de tomar previsiones, para que no le vaya a ocurrir lo de 2006. La actuación del entonces IFE fue lenta y tardía. El colmo es que una vez que había pasado la tempestad, el TEPJF reconoció en su dictamen calificador de la elección presidencial que el propio Vicente Fox puso en riesgo el proceso.

Por eso hoy el aviso es a tiempo, para que no digan después que no sabían o que nadie les advirtió.

Arturo Zárate Vite

 

 

Maestro en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Titulado con mención honorífica.

Se ha desempeñado en diversos medios, entre ellos, La Opinión (Poza Rica, Veracruz) Radio Mil, Canal 13, El Nacional, La Afición y el Universal.

Más de cuatro décadas de experiencia, especializado en la información y análisis político.

Ejerce el periodismo desde los 16 años de edad.

Premio Nacional de Transparencia otorgado por la Secretaría de la Función Pública, IFE, Consejo de la Comunicación, Consejo Ciudadano por la Transparencia e Instituto Mexicano de la Radio.

Su recurso para la protección de los derechos políticos electorales del ciudadano logra tesis relevante en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con el fin de conocer los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos.

Además, ha sido asesor de la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Coordinador General de Comunicación y Proyectos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Autor del libro ¿Por qué se enredó la elección de 2006, editado por Miguel Ángel Porrúa.